martes, 4 de junio de 2019

#27 Edipo rey

Louis Bouwmeester como Edipo
Albert Greiner (h. 1896)
[CC BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons



Oι̉δίπoυς τύραννoς
Autor: Sófocles
Año: h. de 429 a. C.
Género: tragedia




La tragedia griega por excelencia


Atención *esta entrada contiene spoilers*

(Ya, suena ridículo. Esta obra lleva rulando por ahí 2.500 años. No creo que nadie se moleste si se la destripo un poco).

Yo se lo leí al escritor Steven Saylor (Roma sub Rosa), pero seguro que no fue el primero en decirlo: Edipo rey es la primera novela de misterio (o suspense, o negra, o detectives) de la historia. Y no le falta razón, porque es una investigación sobre un asesinato, ¿quién mato a Layo?

Vale, no es una novela, es una obra de teatro, un drama a representar con ocasión de unas fiestas religiosas, pero creo que se me entiende. También la Odisea es la primera «novela de aventuras».

Una terrible peste arrasa la ciudad de Tebas, en la Antigua Grecia. El rey Edipo ha mandado a su cuñado Creonte a Delfos, para que el Oráculo le diga a qué se debe esta epidemia.

El Oráculo le viene a decir que la culpa es de quien mató a Layo, el antiguo rey. Y entonces Edipo, que es un rey muy responsable, pone todos sus esfuerzos en saber quién es el asesino, y empieza sus pesquisas.

La verdad es que empieza intentando atajar: llama al adivino Tiresias, el que todo lo ve, como la vieja del visillo. Si quiere, le cuenta, pero preferiría no contarle nada. Edipo se cabrea y le dice que tiene que informar de lo que sabe. Discuten y llega un momento en que Tiresias ya se harta y viene a decir que por mis cojones ahora te vas a enterar: eres tú, so merluzo, el que mató a Layo. Venga, ahí te quedas, por faltarme al respeto. Imbécil. Te crees muy listo y que lo sabes todo. No sabes una mierda. 

(Bueno, lo dice en griego fino, pero más o menos esa es la idea).

Edipo, que no tiene la menor conciencia de haber matado a nadie, no le cree, y se mosquea, y se le ocurre que, en realidad, el adivino ha debido de aliarse con Creonte para quitarle del trono de esta manera. Porque, por supuesto, él sabría si ha asesinado o no al anterior rey, ¿no?

La cosa es que entonces empieza a investigar más policialmente. Primero, preguntando a una testigo de referencia, Yocasta, la cual cuenta lo que le contaron. Aquí se centra Edipo en una reconstrucción del lugar de los hechos, dónde fue, cómo era ese sitio, y ¿quién dices que lo mató...? Ah, unos bandidos. Y, ¿cómo dices que era la víctima...? Descríbemelo un poco, por favor.

Entonces Edipo se mosquea un poco, porque él recuerda hace años haber matado a un viejo insolente en un lugar como aquel que describen. Pero claro, el rumor es que a Layo lo mataron unos bandidos, varios bandidos, así que es imposible que fuera él. Por si acaso, decide interrogar al único testigo directo de los hechos, un criado de Layo que aún vive.

Mientras tanto, llega un aviso de Corinto: el rey Pólibo, padre de Edipo, ha muerto. Aunque triste por la muerte de su padre, en cierto sentido a Edipo se le quita un peso de encima. En cierta ocasión, hace ya muchos años, él también acudió al Oráculo, y este le dijo que acabaría matando a su padre y acostándose con su madre. Por eso huyó de Corinto, para no dar lugar a que se realizara esa profecía. Como su padre ha muerto de muerte natural, ya se ve que la predicción no se va a cumplir. Entonces podría volver como rey a Corinto, pero prefiere que no. Su madre Mérope aún está viva, y no vaya a ser que se cumpla la parte del otra parte del vaticinio, esa que dice que se iba a acostar con su madre.

Entonces el mensajero quiere quitarle presión y le dice que no se preocupe, que al fin y al cabo eran solo sus padres adoptivos.

Ahí es donde Yocasta empieza a temerse lo peor, porque la historia que cuenta Edipo coincide con otro pronóstico que le hicieron a ella y a su esposo de que su hijo mataría a Layo y se acostaría con Yocasta. Ella le implora a Edipo, por favor, que no siga averiguando más, que deje las cosas como están.

Pero lo mismo que antes con Tiresias, Edipo no puede parar, tiene que averiguar la verdad, ¿quién demonios mató a Layo?

Pues como se ve claro, llegados a este punto, el suspense de la historia es de esos en los que el espectador sabe quien es el asesino, pero los personajes no, y toda la tensión está en saber cuándo y cómo lo averiguarán.

En este caso, quien tiene que saberlo es el «detective», o sea, Edipo. Así sería también la primera de tantas historias en las que el asesino resulta ser el propio detective que investiga.

Como novela negra, la tensión está asegurada. Además, esa forma de contar las cosas tan rigurosa, en un solo acto, sin que en ningún momento decaiga la tensión, hace  que esta obra te atrape y sigas mirando, fascinado, hasta el terrible final, aunque sepas lo que pasa. 

Sí, bueno, otros te hablarán de los grandes temas de Edipo rey, sobre todo la fatalidad, si todo estaba predestinado, el destino frente al libre albedrío,... si se trata en definitiva de uno de esos relatos en los que por evitar una profecía, acabas cumpliéndola sin querer.

Porque lo trágico en la tragedia griega es que no hay una sanción adecuada a una infracción consciente. Eso es fruto de nuestra educación cristiana, creer que los males que uno sufre es por haber cometido un pecado, libre y voluntariamente. Pero Edipo comete parricidio e incesto sin ser consciente de ello. Ha procurado siempre ser una persona responsable, huyó de Corinto para no correr el riesgo de matar a quien creía su padre, busca la solución al problema de la peste en Tebas...

En cierto modo se puede leer esta historia como un castigo a quien busca la verdad, racionalmente, investigando, no fiándose de augurios y magias, sino intentando desentrañar lo ocurrido a través de pruebas y testigos. Lo que te viene a decir es que, a veces, mejor no remover asuntos pasados.

Tiresias al principio se lo dice a Edipo, que deje las cosas tranquilas, que no le pregunte. Pero Edipo quiere saber.

Y Yocasta, en cuanto ve que la profecía que le hicieron a ella encaja con lo que el Oráculo le dijo a Edipo, ya se teme el pastel y le dice mira cariño, ¿por qué no lo dejas...?

Pero nada, ahí sigue Edipo erre que erre. Tiene que saber.

Porque está seguro de que hay una explicación para lo ocurrido. Sí, claro que la hay. Cuando al fin cae en la cuenta de que el asesino que busca es él mismo, que ha cometido parricidio e incesto, corre como loco en busca de Yocasta. La cual, por la vergüenza, se ha suicidado ahorcándose.

En su furor, Edipo le quita los broches que llevaba en la ropa y con ellos hace estallar sus propios globos oculares. Cegándose a sí mismo. Al exilio, y solo le queda encomendar a Creonte que cuide de sus hijas, Ismene y Antígona (y ya sabemos cómo lo hizo, en Antígona, ¿verdad?).

Esta es una obra universal, impresionante, la más perfecta de las tragedias griegas (Aristóteles dixit), que merece la pena ver en vivo y en directo, si tenéis la oportunidad. Sigue ganando espectadores con cada nueva generación, porque a cada una le sigue diciendo algo que le llega.

domingo, 2 de junio de 2019

#31 La Giralda

La Giralda, por Jebulon (2012)
[CC BY-SA 3.0], vía
Wikimedia Commons

                      
Ubicación: Sevilla (Andalucía, España)
Fecha: 1184-1198
Estilo: Arte islámico
Tipo de edificación: alminar / campanario



Ejemplo hispano del arte almohade 

En el capítulo 14 de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha, el Caballero del Bosque cuenta a don Quijote los trabajos que, como si él fuera un nuevo Hércules, le impuso su amada Casildea:

Una vez me mandó que fuese a desafiar a aquella famosa giganta de Sevilla llamada la Giralda, que es tan valiente y fuerte como hecha de bronce, y sin mudarse de un lugar es la más movible y voltaria mujer del mundo. Llegué, vila y vencíla, y hícela estar queda y a raya, porque en más de una semana no soplaron sino vientos nortes.

Cervantes, que vivió en Sevilla siglos después, homenajea de este modo al que, posiblemente, sea su monumento más famoso.

Es un alminar reconvertido en torre campanario. El alminar o minarete es la torre desde la cual se llama a la oración cinco veces al día. Ya hemos visto aquí unos cuántos: el retorcido como un sacacorchos de Samarra, pasando por el macizo minarete de Kairuán, el impresionante de Al-Qal’a en pleno desierto argelino, Kunya-Urgench en la ruta de la seda o, su inmediato predecesor estilístico: la Kutubía de Marrakech.

Cuando los reinos cristianos fueron reconquistando las tierras andalusíes, a veces arrasaban la mezquita, pero otras (ya sabéis, esto es arte, un reciclaje continuo a lo largo de la Historia) reconvertían las edificaciones musulmanas. Gracias a eso se ha conservado por ejemplo, la excepcional mezquita-catedral de Córdoba y este que fuera alminar de la antigua mezquita sevillana.

Aquí vemos que es una torre muy alta más de cien metros. Para haceros una idea está bien la comparación que se hace en la Wikipedia: la torre del Big Ben o la de Pisa son más bajas. Está construida en ladrillo sobre un zócalo de piedra.


El emir Abu Yaacub Yúsuf ordenó, el 26 de mayo de 1184, que se construyera el alminar de la mezquita. Se conoce el nombre de los arquitectos o almojarifes: Ahmad Ben Baso y Alí el de Gomara (Alí al-Gumari). Hubo un parón constructivo entre 1188 y 1189. En 1195, Abu Yaacub Yúsuf, para entonces al-Mansur (o sea «el Victorioso») por haber derrotado a los cristianos en Alarcos, ordenó que se colocaran grandes esferas de bronce dorado en la parte superior del alminar, lo que se hizo el 10 de marzo de 1198: cuatro bolas ensartadas en una aguja vertical que se llaman yâmûr. Podemos ver un ejemplo de cómo debió quedar en la mezquita Kutubía de Marrakech

Esta torre cuadrada presenta tres cuerpos constructivos. Los dos inferiores son islámicos. El superior, renacentista, alberga las campanas de la catedral. Al construirse, a finales del siglo XII, tenía cuatro cuerpos, y estaba rematado por uno de menores dimensiones.

Por dentro, está formada por un núcleo cuadrado, con una rampa alrededor y envuelta por el cuerpo que se ve exteriormente. La decoración es el típico paño de sebka, con sus redes formadas por rombos.

Esto es sebka. Foto de EmDee [CC BY-Sa 3.0] vía Wikimedia Commons

Nada más queda de la antigua mezquita. El actual patio de los naranjos sería el antiguo sahn, o patio de las abluciones.

El arte almohade es heredero del almorávide, siendo ambos un estilo artístico hispano-marroquí. La etapa almohade en España se puede enmarcar entre 1153 (la conquista de Al-Ándalus, entonces dividido en taifas) y 1212 (batalla de las Navas de Tolosa), que marca el comienzo de su declive. Yusuf I (1163-1184) Amir ul-Muslimin («príncipe de los creyentes») prefirió Sevilla como capital, antes que la califal Córdoba.

Como se ha visto, la construcción del alminar se debe a su hijo y sucesor, Abu Yusuf Yaqub. En aquella época, Sevilla era la mayor ciudad de Al-Ándalus, admiración de viajeros, rica, culta, con personajes tan importantes históricamente como Averroes.

La Giralda forma parte del lugar patrimonio de la humanidad denominado «Catedral, alcázar y Archivo de Indias de Sevilla». Así lo declaró la Unesco en 1987 que, en su página web, la describe así:
 Estos tres edificios forman un conjunto monumental admirable en el corazón de Sevilla. La Catedral y el Alcázar son dos testimonios excepcionales de la civilización almohade y de la Sevilla cristiana, cuyo arte estuvo muy impregnado de la influencia musulmana desde la reconquista de la ciudad (1248) hasta el siglo XVI. El antiguo minarete de la Giralda, obra maestra de la arquitectura almohade, se yergue al costado de la catedral. Esta iglesia de cinco naves es el edificio gótico más grande de Europa y alberga la colosal sepultura de Cristóbal Colón. En la antigua lonja, convertida en Archivo de Indias, se conservan fondos documentales inestimables de las colonias españolas en América.

El artículo de la Wikipedia es completísimo y ahí podéis saber más sobre esta torre. En Arte Historia (You Tube) hay un breve clip de unos tres minutos dedicados a «Los alminares almohades».

 
Por si alguien se ha quedado con la curiosidad, aquella que, sin mudarse de un lugar es la más movible y voltaria mujer del mundo, es el popular «giraldillo» o veleta que, en la segunda mitad del siglo XVI, pusieron en lo alto de la Giralda como símbolo de la Fe cristiana.

jueves, 30 de mayo de 2019

#72 La novia vendida

S. Novak: Cubierta ilustrada de la partitura (1919)
[Dominio público], vía Wikimedia Commons



Prodaná nevěsta


Estreno: Praga, 30 de mayo de 1866

Compositor: Bedrich Smetana

Libreto en checo: Karel Sabina

Género: ópera cómica


Tal día como hoy se estrenó, en el Teatro Provisional de Praga, esta ópera cómica que es un cuento costumbrista muy folklórico.


La ópera más representada de la escuela checa es, creo yo, esta historia del primero de los autores más relacionados con la escuela nacionalista checa (los otros dos serían Dvorak y Janacek).

Es relativamente corta, para lo que son las óperas, dos horas y poco. Te cuenta una historia de campesinos enamorados, identidades ocultas y engaños para que, al fin, triunfe el amor.

Jenik y Marenka están enamorados. Los padres de ella quieren casarla con Vasek, el hijo del rico Micha. Marenka se queda horrorizada. Cuando conoce a Vasek, un joven tartamudo (se ve que esto era graciosillo) no le dice quien es y le cuenta perrerías de ella (oye, mira, no te cases con esa Marenka, que te va a envenenar, y tal), para que Vasek se niegue a casarse.

Mientras, Jenik trama una argucia por su cuenta. Habla con el casamentero, aceptando vender su compromiso con Marenka a cambio de dinero, pero astuto le dice que a condición de que ella se case «con el hijo de Micha». A lo cual accede el casamentero por quitárselo de en medio.

Cuando Marenka se entera que su novio la ha vendido, se deprime mucho. Lo que ocurre es que, en realidad, su amado Jenik es el hijo desaparecido del rico Micha y medio hermano del tontorrón Vasek. La culpa de todo, por supuesto, es de una madrastrona.

Cuando todo se revela, los enamorados Marenka y Jenik se casarán y encima, él se queda con el dinero recibido por la «venta» de su novia.

Como veis, es una historia casi de cuento de hadas, aunque sin elementos mágicos ni paranormales, porque se mueve en el ámbito más de la comedia. Es un poco como El elixir de amor, por esos líos de enamorados que acaban juntos, con sus toques de humor, ligeros, que se ven –y escuchan– con agrado.

Si te sabes la historia, aunque esté cantada en checo, es fácil de seguir. Es una de esas obras en las que una cosa lleva a otra, sin que sobre ningún momento, y con música preciosa.

Esta obra se enmarca en el renacimiento cultural checo, en el siglo XIX. El nacionalismo motivó a la gente a que buceara en historias locales, conservara músicas folclóricas y cantara en su propio idioma. Gracias a esto crearon estas amenas piezas de color local, que contrastaban un poco, en su sencillez y aire populachero, con las solemnidades wagnerianas que todos imitaban. Si ya Wagner no es para todos los paladares, sus imitadores ni os cuento. Óperas como La novia vendida son mucho más simpáticas y llevaderas, auténticos soplos de aire fresco. Hombre, con la perspectiva del tiempo suena ahora algo apolilladito, como los Coros y Danzas de la Sección Femenina.

Quizá obras así sean lo único positivo que pueda decirse del nacionalismo, esa perversa ideología decimonónica, alentada por políticos sin demasiados escrúpulos para desangrar a potencias extranjeras complejas y plurales, y por caciques locales para controlar el corral. Al menos, elevó la tradición cultural de algunos rincones europeos que, de otra forma, habrían desaparecido frente a productos más complejos. 

Claro que, siempre en mi modesta opinión y desde mi ideología particular, esto es como decir que el comunismo no estuvo tan mal porque, al fin y al cabo, produjo el cine de Eisenstein o el arte de vanguardia de un Malévich o El Lisitski, o la música de Prokofiev. Pero vamos, que es solo mi idea, igual otro lo ve de otra forma.

Este tipo de obras no dejan de ser, a mi modo de ver, obras menores del repertorio. Son más bien cositas dignas de un hueco en nuestra discoteca para escuchar alguna que otra vez. Pero, vamos, que no estamos ante un Don Giovanni, ni El barbero de Sevilla o La Traviata, o cualquier otra de esas grandes obras que escuchas una y otra vez y siempre descubres algo inmenso o trascendente que te engrandece como ser humano.

De esta ópera hubo varias versiones. La que hoy se interpreta no es la que se estrenó tal día como hoy pero de 1866, sino la de septiembre de 1870, sustituidos ya los diálogos por recitativos.

Hay varios momentos destacados de la ópera. Sobre todo, la famosísima obertura, que seguro que os suena aunque no conozcáis nada más de esta ópera; anticipa temas del baile de los cómicos a principio del Acto III. Luego está el dúo de amor en el acto I, el dúo entre Jenik y el casamentero, o las piezas que se acumulan, preciosas, en el acto III: desde la irrupción de los comediantes, pasando por el dúo cómico que convence a Vasek para que se disfrace de oso y entretenga a la chiquillería, llegando al cuarteto que acaba en sexteto y el aria desolada de Marenka.

Como grabación recomendada de esta ópera propongo la dirigida por Kosler en 1981 para Supraphon, con Gabriela Benacková (Marenka), Peter Dvorský (Jenik), Miroslav Kopp (Vasek), Richard Novák (Kecal), Jindrich Jindrák (Krusina), Marie Veselá (Ludmilla) y Jaroslav Horácek (Micha), coro y orquesta de la Filarmónica Checa.

Para saber más, la wikipediaEl libreto, en español y checo, así como discografía de referencia, en Kareol

En You Tube puedes encontrar versiones de esta obra si buscas con el título original checo, Prodaná nevesta o en inglés, Bartered bride.

martes, 28 de mayo de 2019

#30 Catedral de Worms

Vista de uno de los ábsides,
por Slashme (12/2018)
[CC BY-SA 4.0], vía Wikimedia Commons




                       
Ubicación: Worms (Renania-Palatinado, Alemania)
Fecha: 1181
Estilo: Arte románico
Tipo de edificación: templo




El peculiar tardo-románico de Alemania.

A Worms la fundaron los romanos, en la orilla occidental del Rin. Luego fue la capital de los burgundios; gran parte del Cantar de los nibelungos se ambienta aquí. 

Siendo una de las más importantes ciudades imperiales libres en la época del Sacro Imperio Romano Germánico, fue el escenario de célebres eventos imperiales: principalmente, el Concordato de Worms (1122) que puso fin a la querella de las investiduras y la dieta en la que a Martín Lutero lo declararon hereje (1521).

Este importante obispado erigió una catedral a la altura de su importancia política. Como es habitual, se alzó sobre restos de edificaciones anteriores, que pueden remontarse hasta el antiguo foro romano.

Lo que ahora queda es, sobre todo, principalmente, de estilo románico, aunque tenga posteriores añadidos góticos.

Aquí, a la derecha, está el plano de la catedral de Worms, procedente de la Británica de 1911. La de la izquierda es la planta de la catedral de Maguncia


Se ve la planta casi basilical. Cada tramo cuadrado de la nave principal se corresponde con dos tramos cuadrados de la nave lateral, de manera que cada cuadrado de la nave lateral es una cuarta parte del área de un cuadrado de la nave central.

La catedral de Worms representa muy bien el románico renano, que se caracteriza por tres elementos que crean, a mi modo de ver, un románico más esbelto que el meridional que puedas ver en Italia. Sigue siendo una construcción maciza, a pesar de todo, pues la iglesia seguía concibiéndose como una auténtica «fortaleza de Dios».

Vamos a nombrar los tres elementos tan particulares del románico renano:

Primero, tiene doble ábside, uno a la cabecera y otro al pie, este último de carácter, generalmente, funerario.

También he visto que el ábside doble mantiene la tradición del culto o liturgia estacional, que organizaba el año eclesiástico con procesiones a los diferentes altares, a diferencia de la reforma cluniacense, que concentraba coro y altar en un solo lugar. Esto persistió aún más en la época de los Hohenstaufen. Tiene dos cruceros y dos cimborrios.

Segundo, cada ábside está flanqueado por dos esbeltas torres cilíndricas.

Tercero, las arquerías pequeñas que rematan los muros, y que se llama por ello «arquería renana». Esas arquerías en lo alto de los muros se pueden ver en la foto que ilustra esta entrada.

Otra particularidad de Renania, que se ve aquí también, es el uso como cubierta de una serie de tramos de bóveda de arista. Y se pueden apreciar en los muros arcos ciegos lombardos. Y al poner en los dos extremos ábsides podrás preguntarte, entonces, ¿por dónde se entra? Pues por el lateral.

A pesar de que, como todo estilo internacional, denota influencias extranjeras, como la borgoñona o la lombarda, no puede ignorarse la pervivencia de elementos otonianos. No hay que olvidar que estas monumentales catedrales pudieron darse en la zona gracias a que la dinastía otoniana se había hecho con el trono imperial.

Aquí un breve clip de ArteHistoria que explica un poquito esta catedral:
  



lunes, 27 de mayo de 2019

Hoy hace ochenta años nos dejó... Joseph Roth


Joseph Roth, uno de mis escritores favoritos, murió solo, alcoholizado,... un judío exiliado en París, pocos meses antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. 
Joseph ROTH en 1926

De haber sobrevivido, probablemente habría acabado, como el resto de su familia, en las cámaras de gas. A su mujer, Friederiche, enferma mental, institucionalizada desde los años veinte, la ejecutaron en aplicación de las normas raciales nazis.
También puedes soñar con que, quizá, consiguiera huir. Pero, ¿te lo imaginas…? Más que escribiendo guiones en Hollywood, lo veo más como su gran amigo Stefan Zweig, desesperado sin ver la luz al final del túnel.
Su obra es más actual que nunca, porque nos pone frente a la historia europea de una manera descarnada. Una auténtica advertencia de cómo actúan los totalitarismos, en particular –pero no solo– esa asfixiante ideología que es el nacionalismo.
Empezó a escribir en los años veinte, en plena posguerra. Vivió el desmembramiento del Imperio austrohúngaro con lo que le privaron de lo que sentía como una patria diversa en la que tenían cabida gentes de distintas culturas, lenguas y religiones.
Judío de Galitzia, estudió en Leópolis y en Viena. Combatió en la Gran Guerra y trabajó de periodista primero en Viena y luego en Berlín. Por su profesión, recorrió toda Europa, incluida la URSS (donde, como Bertrand Russel y a diferencia de de tantos otros intelectuales europeos, no se dejó engañar sobre la realidad del comunismo). Cuando Hitler llegó al poder en 1933, se marchó de Berlín a Viena. Pero la ideología nazi, como una mancha, se extendió a Austria, y ya antes del Anschluss, vio la que se le venía encima (mucho más que, por ejemplo, Zweig) y se largó, en 1934.
Volvió a recorrer Europa, errante, en un exilio que no era solo de un determinado lugar, sino también de una lengua.
Daos cuenta de lo terrible que es. Periodista y escritor en alemán, vio cerrado el mercado de esa lengua, donde era visto como otro artista degenerado más. En Alemania quemaron sus libros.
Una de las cosas que más me gusta es aprender de primera mano, tal como se veía entonces, la realidad política y social, como esa Tela de araña (1923) que fue su fallida primera obra, pero en la que te explican muy clarito cómo se crea un Hitler.
Lo bueno es que la lucidez del discurso no le impedía momentos de ensimismamiento estético. Narra con una prosa poética que se luce, sobre todo, en la metáfora inesperada.
Un fragmento escogido casi al azar, de El espejo ciego:
Las chicas se sentaban frente a las máquinas de escribir, blancas, sonrientes. Florecían junto a las mesas como si fueran plantas blancas.
Parte de mi balda Roth
En su obra se ve lo fácil que es manipular a la gente para que cometa las mayores barbaridades, en nombre de espantajos ideológicos que no responden realmente a ninguna realidad objetiva. Lo sencillo que es crear un líder
Hay quien dice que su mejor historia es él mismo, las fantasiosas versiones que dio de su biografía. Puede ser. Siempre que te des cuenta de que es modelo de víctima del fanatismo, que necesita muchas veces borrar sus huellas.
Ningún grupo humano lo reclama como propio con demasiado entusiasmo, precisamente por ese nacionalismo que aniquila cualquier cosa, cualquier obra, cualquier persona, que no encaje en su visión del mundo y del pasado. Que no entiende de matices.
Por supuesto, ni su Ucrania natal, donde, como Polonia (con quien se reparte la Galitzia) parece que se esfuerzan en borrar toda huella de las comunidades judías existentes en la primera mitad del siglo XX. Ni en Alemania ni en Austria, su patria lingüística, le consideran «uno de los suyos». Ni por su puesto el estado de Israel u otros grupos judíos que en el mundo han sido, por su ausencia de devoción religiosa (se convirtió al catolicismo) y nulo interés por el sionismo.
Para mí, quienes tenemos que reivindicarlo somos los europeos, sencillamente, porque de lo que nos habla es de nuestros fantasmas y aspiraciones, de nuestros amores, la civilización refinada y la crueldad, también. De ese sueño de la razón que produce monstruos a los que, una y otra vez, nos entregamos arrastrados por el populismo más básico.
Todo lo que he leído de él me gusta. Mis novelas favoritas son Job (1930), La marcha Radetzky (1932) y La leyenda del santo bebedor (obra póstuma, 1940). Confío en poder comentar aquí alguna de estas obras.
También se han publicado numerosos relatos cortos, ensayos y artículos periodísticos, de gran perspicacia y belleza literaria. Este tipo de literatura breve permite descubrir su estilo.
Más artículos que hablan de él, aparte de la Wikipedia, serían este que resume su trayectoria como «De judío comunista a católico reaccionario», o «La sed del santo bebedor». Por si queréis saber algo más de él.

miércoles, 8 de mayo de 2019

#33 Descendimiento de la cruz (Antelami)

El descendimiento de la cruz
Foto: Eixo
[Dominio público], vía Wikimedia Commons



Deposizione dalla croce

Ubicación: catedral de Parma (Emilia-Romagna, Italia)
Fecha: 1178
Época: Arte románico
Autor: Benedetto Antelami



Si tú lo vales, ¿por qué no vas a firmar tu obra? 

Puedes decir, ¡vaya, otra escultura románica! Un descendimiento, ¿y qué? ¿Por qué es tan importante?
Por los detalles, por aprender, por fijarse en las cosas, y disfrutarlas más cuando las entiendes mejor.
Por el placer de aprender a mirar y reparar en los detalles, que es una de las cosas más útiles que te proporciona el arte a ti, ciudadano del siglo XXI que vives en la prisa, lo superficial, la imagen que te impacta sin reparar en la realidad profunda de las cosas.
Además, en este caso, el autor lo pone fácil, porque en el relieve hay un montón de inscripciones que te va contando lo que es cada cosa.

Esta es una de las primeras obras de arte europeo firmada y fechada, desde la Antigüedad. Algo insólito. Por encima del travesaño de la cruz, hay una inscripción en la que Benedetto, chulito como el solo, nos cuenta cuándo la acabó y quien la hizo. Copio de la Wikipedia:

ANNO MILLENO CENTENO SEPTVAGENO / OCTAVO SCVLTOR PAT(RA)VIT M(EN)SE SE(C)V(N)DO // ANTELAMI DICTVS SCVLPTOR FVIT HIC BENEDICTVS

Que quiere decir, más o menos, que el escultor acabó la obra el segundo mes del año 1178, y que ese escultor fue Antelami llamado Benedicto.
Lo del segundo mes no quiere decir febrero (aunque lo he visto por ahí escrito) sino abril, porque el año en la Edad Media empezaba en marzo.
Los artistas italianos, pioneros en esto como en tantas otras cosas, fueron de los primeros en abandonar el anonimato medieval. Porque ellos lo valían.

Este Benedetto Antelami (h. 1150-1230) fue arquitecto y escultor, el mejor de Italia en la época. Trabajó principalmente en Lombardía y en Emilia-Romaña entre los años 1170 y 1230 y se le relaciona, sobre todo, con la catedral de Parma. Para ella realizó este Descendimiento de la cruz, la más antigua de sus obras conocidas. Más adelante hizo otras esculturas que son más tránsito hacia el gótico, como las del baptisterio y las de la catedral de Fidenza.

Se trata de un relieve ejecutado sobre una plancha o losa de mármol, que mide 1,10 m de alto por 2,30 de ancho. Suelen decir que es bajorrelieve, pero en algún lugar lo llaman altorrelieve. Considerando que para ser altorrelieve las figuras tienen que sobresalir más de la mitad de su grosor, yo me inclinaría porque esto es un altorrelieve.

¿Qué representa? Pues un descendimiento. Para aquellos que no hayáis recibido educación católica, os lo explico: es el momento en que Jesucristo, ya muerto, es bajado de la cruz. A veces se le llama deposición, por traducción directa del italiano. Aquí, Antelami sigue la escena tal como se describe en el evangelio según san Juan.

La escena se divide, básicamente, en tres partes: Jesucristo en el centro, con la cruz detrás, un grupo de soldados a la derecha y de parientes de Cristo a la izquierda. Hay un par de arcángeles sobrevolando, uno cada grupo, unos medallones con guirnaldas y cabezas en los extremos superiores, una cenefa bordea por tres lados y, arriba, en el marco, rosetones.

Pero voy a entrar con más detalles porque eso es lo bonito, ver qué es cada cosa.
 
Jesucristo, José de Arimatea, la Iglesia triunfante y al otro lado, Nicodemo y la Sinagoga
Por I, Saiko (2010) [CC BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons


Empiezo por el grupo de Jesucristo. Es un típico Cristo románico, lo que se ve porque los ojos los mantiene abiertos (o eso me parece a mi), y sobre todo por esa rigidez en la figura, los brazos casi perpendiculares, la ausencia se los estigmas o signos de la Pasión, aquí no hay heridas sangrantes ni sufrimiento, ni dolor. La anatomía apenas se perfila, solo se marca el costillar. Y, sobre todo, fijémonos en los pies, que están separados y cada uno con su clavo. Un truco: cuatro clavos es románico, tres gótico.
Como es propio de un cristo románico, viste faldellín hasta las rodillas, lo que se llama perizoma o paño de pudor. Y los pies los apoya en un soporte, que se llama supedáneo.
Ya se ha desclavado una mano, que es sujetado por la Virgen. Parece que esté bendiciendo.

El personaje que lo agarra, y le besa el costado (algo iconográficamente novedoso) es José de Arimatea. A su lado está la Virgen María, madre de Jesús, que al enlazar con el cadáver de su hijo por el brazo compone una escena patética, un drama que ya te denota algo nuevo, una emoción generalmente bastante ajena a la escultura románica, tan hierática.

Entre José y la Virgen hay una figura femenina con dalmática y alba, que lleva una banderola con el estandarte de los cruzados y una especie de cuenco que es el cáliz con la sangre de Jesús. Es la imagen de la iglesia triunfante. Y no es que lo diga yo, es que Antelami grabó el cartelito, para ilustración de todos: Ecclesia exaltatur (ya os digo que aquí le ponía nombre a todo).
Parte izquierda, de nuevo, foto de I, Saiko (2010)

Detrás de la Virgen María está san Juan (el apóstol, claro, no el evangelista) y detrás de él, las tres Marías: Magdalena, Cleofás y Salomé.
Por encima de ellas sobrevuela el arcángel Gabriel.
En la esquina de este lado, el medallón representa al Sol.

Pasamos al lado contrario, el grupo de soldados.
El grupo de la izquierda: de izquierda a derecha Jesucristo, Nicodemo, la Sinagoga, los soldados;
por encima, el arcángel Rafael y en la esquina personificación de la Luna
Por I, Sailko [[CC BY-SA 3.0] vía Wikimedia Commons

Tenemos a un señor subiéndose por una escalera, es Nicodemo, que no es soldado sino figura positiva, pero por razones de composición lo pone a este lado, como un paralelo a José de Arimatea. Junto a él, de la misma manera que al otro lado estaba la iglesia, aquí hay una personificación de los judíos, la Sinagoga. El arcángel que sobrevuela la escena es Rafael, y agarra la cabeza de la sinagoga y la obliga a inclinarse, en señal de derrota.

Detrás, un centurión con su espada y su escudo y cinco soldados en prietas filas lo siguen. El medallón que queda por encima de ellos es lo opuesto al Sol, o sea, la Luna.

La composición sería así bastante simétrica, si no fuera porque Antelami introduce un grupito de cuatro personas en el extremo inferior de la derecha, los de la túnica.
 
Los soldados con la túnica inconsútil
Por Sailko (2017) [CC BY 3.0] vía Wikimedia Commons

Están sentados en taburetes, y se intenta dar cierta perspectiva o sentido de la profundidad. Dos delante y dos detrás de los que apenas se ven las cabecitas. Entre las manos tienen la túnica de Jesucristo, a la que siempre se añade el adjetivo de inconsútil. ¿Qué quiere decir esto? Pues os regalo más terminología propia de una educación católica: no tenía costuras. Se ve que la analizaban a ver si la rompían o se la jugaban a los dados, que es lo que al final pasó, según el relato evangélico, claro.

Por encima y a los lados hay una cenefa decorativa formada por zarcillos. Una serie de rosetas adornan el borde superior

Actualmente, se guarda en el transepto derecho de la catedral de Parma, edificio para el cual se confeccionó el púlpito del que solo queda esto.

El primer obispo de Parma, Guibodo, construyó una catedral, que quedó destruida por un incendio allá a mediados del siglo XI. Entonces se pusieron a reconstruirla, y la nueva fue consagrada por Pascual II en el año 1106. Pero hete aquí que resultó con severos daños por un terremoto poco después, en 1117. Y de esas obras de reparación es de donde viene el edificio actual.
Destaca la fachada, con tres pisos de galerías abiertas o de arcos vivos (logias), algo que es muy característico de Italia frente a los arcos ciegos de los franceses; la galería superior se adapta a la cubierta a dos aguas, siendo también rasgo peculiar italiano que el remate de la fachada sea un tejadillo a dos vertientes. Otra característica muy propia del románico de Lombardía en el siglo XII que podemos ver aquí es el pórtico avanzado, con dos columnas que apoyan en leones. Se considera que es una reviviscencia de elementos clásicos, de los antiguos pórticos, y se ve también en Módena.

Aquí os la pongo, pues merece la pena fijarse en esta peculiar fachada con galerías y esas columnillas sobre leones.
 
Fachada de la catedral de Parma
Por Norbert Nagel (2013)
[CC BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons



Otro elemento peculiar del románico italiano, que ya vimos al hablar de la catedral de Pisa, es que la iglesia va por un lado y el campanario y el baptisterio, por otro. Antelami también trabajó, como dije antes, en el baptisterio de Parma.

A lo que vamos, volviendo al Descendimiento de la cruz.
Se nota claramente la influencia del arte romano que los italianos seguían teniendo a la vista, en cosas como el propio soporte, una losa de mármol, y elementos de la obra como las rosetas del borde, las figuras en medallones o la cenefa que lo rodea.

Pero también hay algo del imperio romano que aún existía en aquella época, el Este: Bizancio. De origen bizantino es la disposición simétrica de las figuras, tan colocaditas una detrás de otra, con su ritmo regular que da armonía a la composición; y también el hecho de que las cabezas sean más grandes que lo que sería una proporción natural. Eso sí, las figuras santas de la izquierda, si os fijáis, son más grandes que las paganas de la derecha.

He visto mencionados rasgos provenzales en las líneas y «borgoñona la puntuación de algunas prendas mediante orificios». Podría provenir de un contacto directo de Antelami con los talleres que trabajaron en las portadas de Saint-Gilles-du-Gard y San Trófimo de Arlés. Hay quien elucubra incluso llegó a viajar allí, aprendiendo, y que elaboró alguno de los capiteles del claustro de San Trófimo, pero parece ser que prueba documental de ello, no existe. 

El estilo artístico al que pertenece esta obra es claramente románico. Ya he mencionado que hay elementos de diferencia entre un Crucificado románico y uno gótico: este es románico. Los clavos, acordaos de los clavos. En general, toda la obra se nota estática, las figuras carecen de dinamismo, y se colocan casi de manera idéntica a cualquier tablilla bizantina que pudieras ver.
Pero es un románico ya culminante y que anticipa cierta emoción, como ocurre con la interacción entre la Virgen y el cadáver de su Hijo muerto, los cuerpos tienen modelados más suaves, menos rotundos que en el románico. Hasta intenta dar cierta profundidad, sentido del espacio creando esos dos planos con la introducción de los soldados que manipulan la túnica.

Parma era por esta época una comuna libre. Ya sabéis que la Edad Media italiana dista de ser la típica que te presenta la historiografía de castillos y señores feudales,… la de España también fue diferente,… me parece a mi que, al final, el prototipo medieval solo se debió dar en Francia, y por el prestigio de sus historiadores, acaba creyéndose que lo que ellos describieron vale para todo. Y no, no es así, hay matices por toda Europa.

Parma perteneció a los lombardos y luego pasó a formar parte del Sacro Imperio Romano-Germánico. Aunque es verdad que tenían sus obispos-condes, que eran quienes en realidad mandaban localmente. En los enfrentamientos entre el Papado y el Imperio, Parma solía estar de parte del Imperio. Fue famoso un condottiero leal al emperador, Gerardo da Cornazzano. Pero al final en el siglo XII se convirtió en una comuna independiente, habiendo perdido el imperio sobre estas ciudades del norte de Italia después de la batalla de Legnano (1174). O sea, que cuando se culminan las obras de la catedral, estamos en plena pujanza de una ciudad estado medieval que había conseguido separarse del Imperio y gobernarse con cónsules.
Claro que librarse del emperador solo significa que las ciudades se enzarzaron más en sus rivalidades internas. Parma, en particular, disputó con Piacenza y Cremona el dominio de la navegación por el río Po.
 
Cristo gótico (Dalheimer Kreuz)
Por Bodoklecksel [CC BY-SA 3.0]
Vía Wikimedia Commons
Por si queréis ver la diferencia entre un crucificado románico y uno gótico, aquí os pongo la imagen de uno gótico. Se ve que ya no es rígido, hierático, sino transido de dolor, los brazos ya no están perpendiculares al cuerpo, y aparece la sangre, los estigmas, mirad esa sangrante herida en el costado,… y los pies ya no se apoyan en una peana, sino que están juntos con un solo clavo atravesándolo. 

Esto tenía un sentido simbólico, claro. Si el Cristo románico era un Dios triunfante sobre la muerte, que daba seguridad al creyente, el gótico es un hombre doliente, muerto, con el cual la sufrida humanidad podía empatizar mejor.