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domingo, 5 de abril de 2026

#97 Querido Diario

 



Caro diario

Año: 1993

País: Italia

Dirección: Nanni Moretti

Música: Nicola Piovani; temas de Keith Jarrett, Leonard Cohen y otros

 

Un humoroso texto cinematográfico

 

No me suele gustar demasiado el cine italiano, lo suelo encontrar demasiado machista y algo grosero, vulgar. Pero Nanni Moretti es diferente. Es un director muy personal, que se inventa un personaje, el del «intelectual progre», que aprovecha para hablar de él y su sociedad, de la vida, para contar lo que le gusta y lo que le disgusta.

Es una película que merece la pena ver, por su suave humor. Habla de cosas serias, pero sonriendo, siempre con retranca.

Se divide en tres fragmentos, cada uno con su tono un poco diferente. Los tres los protagoniza Nanni Moretti, es él mismo como personaje. Muchas escenas son fascinantes, se te quedan en la memoria cinematográfica.

El primero, «En mi Vespa», recorre las calles romanas en el ferragosto, ese momento de verano, soledad y calor. No recorre los lugares tópicos de la capital italiana, sino otros barrios. Le acompañas en su recorrido, viendo las arquitecturas, al tiempo que habla del cine italiano, de los críticos, se revela contra la generación progre que se lamenta (de boquita para afuera) de cómo han caído, del gusto por la vida y el baile. Acaba con un acercamiento a la playa, donde murió Pasolini, con la música del Köln Concert de Keith Jarrett.

En el segundo, «Islas», Moretti viaja al sur, a una isla, para quedarse con un amigo preparando su próxima película, sin distracciones. Pero hay demasiado ruido, y entonces empieza un periplo por varias islas, unas más salvajes, otras más turísticas, incluida Strómboli y su volcán. Aquí se reflexiona sobre la educación de los niños como tiranos, o los culebrones, la alta cultura frente a la baja cultura, los letraheridos enfrentados a lo popular. Escenas inolvidables: el bayón de Ana (con Moretti imitándo a la actriz), o Moretti paseando en soledad mientras un barco se cruza por detrás de un faro, o dándole toques a un balón, o el ascenso al volcán…

Acabamos con «Médicos», con un tono más la persona que el personaje, a raíz de una experiencia personal, con un prurito y cómo hace toda una peregrinación de un médico a otro, cada uno recomendándole una cosa. Te narra una experiencia personal tremenda, que no daban con el diagnóstico exacto de lo que tenía, pero lo llenan de pastillas y haz esto, y no hagas lo otro. Reflexiona que los médicos saben hablar pero no saben escuchar.

Quienes comentan esta película, recuerdan a Woody Allen. Pero yo le encuentro un parecido superficial, en cuanto a que son directores-guionistas-actores que crean un personaje que parece él mismo. Sin embargo, en Moretti encuentro una mirada fría, algo distanciada, con más enjundia, más reflexión y filosofía. No habla tanto de él como de la sociedad en que vive, hay menos egocentrismo.

También se menciona la nouvelle vague pero de nuevo, es más humana y realista, más intelectual y menos machista que los franceses de esa tendencia. También, menos coyuntural, y por eso puedes seguir viéndola, treinta años después, con placer.

Recomendaría totalmente esta película si quieres ver cine europeo del último medio siglo que conserva toda su gracia. Emociona al tiempo que te hace pensar, y eso es muy difícil de lograr. En algunos momentos, te exalta, con los bailes, con el puro goce por vivir. Otras veces, te hace reflexionar con cierta irritación (sobre los niños, la cultura, los culebrones), y en muchas escenas, se vuelve simplemente contemplativa, paseas la mirada por una Roma distinta, por una playa escacharrada, por unas islas solitarias.

Para ser una comedia italiana tan personal, se vio bastante fuera de Italia. Ganó el premio a la mejor dirección en el Festival de Cannes 1994. En los Premios del Cine Europeo del año 1994, ganó el Premio FIPRESCI. Por lo que se refiere al premio cinematográfico de Italia, el David di Donatello 1994, fue escogida como mejor película y mejor música. En la 39.ª edición de los Premios Sant Jordi, triunfó como mejor película extranjera.

Es una película que se visionó y comentó en ¡Qué grande es el cine!, lo puedes ver tanto en You Tube como en RTVE Play. Aquí, enlace a You Tube



Podéis leer más en la Wikipedia, Film Affinity, o la Internet Movie Data Base.

domingo, 1 de mayo de 2016

#40 La lista de Schindler



FilmAffinity



Schindler’s List

Año: 1993
País: Estados Unidos
Director: Steven Spielberg
Música: John Williams

Una historia conmovedora sobre uno de los episodios más brutales de la historia reciente de Europa.


Un industrial alemán, católico para más señas, con mucha labia y sin un duro en el bolsillo, se hace con una fábrica en la Polonia invadida por la Alemania nazi; utiliza mano de obra esclava. Cuando las autoridades nazis deciden que a estos trabajadores les “toca” ir al matadero que es Auschwitz, entonces Schindler maniobra para salvar a “sus” judíos, usando su dinero, su labia, lo que sea, para incluir en una lista a todos los que pueda salvar.

Todos los recursos de Hollywood al servicio de una historia impresionante: factura impecable, grandes intérpretes, pulida fotografía B/N y sentimental música de John Williams. Quien no llore viendo esta película, es que no tiene corazón. La he visto varias veces y no deja de conmoverme y maravillarme que Spielberg fuera capaz de sacar adelante este proyecto.

No dejó de ser polémica, pero no por su indudable valor cinematográfico, sino desde el plano ideológico. La terminas de ver conmovido pero satisfecho, tranquilo, es una película consoladora con su final feliz. Por no entrar en más detalles, dejo el enlace a algunas reflexiones que hizo Claude Lazman, director de Shoah (1985).

Una aproximación a la aniquilación de lo que los nazis calificaban de Untermenschen debería ser incómoda, insoportable. El espectador poco informado corre el riesgo de creerse que la historia de los campos de exterminio fue la de los cuatro que se salvaron, cuando en realidad es la de los millones que perecieron.

László Nemes, el director de El hijo de Saúl,  lo considera así:


El cine sobre el Holocausto siempre habla de los supervivientes, y eso me resulta inquietante porque hace que nos sintamos a salvo, y aumenta la brecha que nos separa de las víctimas. Por eso quise poner al espectador en el centro de la maquinaria de exterminio. Mi película no habla de supervivencia sino de muerte, porque la supervivencia es una mentira. La regla en los campos, su única verdad, era la muerte. Quise devolverles a los muertos su dignidad.


Más al respecto, en Sensacine, o El Mundo.

Para quien tenga curiosidad, hay otras películas sobre el Holocausto más realistas y menos complacientes con el espectador, en El Diario, por ejemplo, mencionaron algunas.

Pero aun con todo, desde el punto de vista estrictamente cinematográfico, no creo que ninguna esté tan bien hecha como esta. Y, como una primera aproximación al tema, Spielberg logró algo fantástico. Shoah o El hijo de Saúl la van a ver poquitas personas, en comparación con los millones a los que Spielberg consiguió llegar. Es la polémica de si se puede o no hacer cine con algo así (sí, se puede), y si se debe o no hacer cine con algo así (yo opino que sí, para mí la poesía es más necesaria que nunca después de Auschwitz, pero hay muchos otros que consideran que no). Para mi, lo importante es que esta historia se sepa, se divulgue, se tome conciencia de ella, aunque sea en una visión simplificada y confortadora.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity, Internet Movie Data Base y Sensacine.