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jueves, 1 de agosto de 2019

#16 Corona de Recesvinto






Objeto: corona votiva
Material: oro y piedras preciosas
Fecha: h. 653-672
Lugar actual: Museo Arqueológico Nacional (Madrid)
Época: Arte visigodo


Franco es lo que tenía, que a oportunista no le ganaba a nadie.

A veces lo imagino quietecito, como una araña en su tela, sin moverse ni pestañear ni comprometerse… Hasta que veía la oportunidad y ¡zasca! Daba el golpe de mano, militar o propagandístico. No hay más que ver cómo logró pasar de ser uno más de los militares golpistas, que no se comprometió ni sí ni no (gallegueando), a salir de la guerra sin rival alguno.

El dictador cazó al vuelo la oportunidad de dar un golpe propagandístico cuando Europa estaba sumida en plena Segunda Guerra Mundial. Varias obras de arte españolas habían sido trasladadas de París a Montauban, y en 1941 llegó a un acuerdo con el gobierno colaboracionista de Vichy, para que le devolvieran unas cuantas.

Así regresaron, por ejemplo la Dama de Elche, o la Inmaculada llamada «de Soult», obra de Murillo. Y también seis de las nueve coronas del tesoro de Guarrazar. Es verdad que a cambio España entregó un Greco, un Velázquez y cartón para tapiz de Goya. Pero todavía están los franceses rumiando que Franco los engañó.

Otra parte quedó allí y se exhibe en el Museo de Cluny (nombre oficial, Musée national du Moyen Âge - Thermes et hôtel de Cluny), o de la Edad Media, en la capital francesa. Una buena opción si estás de turisteo por París, por cierto, frente a la estomagante marea del Louvre, cada vez más enloquecida.

El tesoro lo encontraron allá por 1858. Incluía coronas votivas, cruces procesionales y otros objetos preciosos que debieron estar en alguna iglesia principal de Toledo en la época visigoda. No era una corona para que la llevara un rey o una reina, sino exvotos que se ofrendaban a las iglesias y que se colgaban sobre el altar, siguiendo en este punto la tradición bizantina. 

Esta en particular fue regalo de Recesvinto, porque así lo dicen las letras que cuelgan de la misma: «Recesvintus rex offeret»; por cierto, que la «R» no es la original, porque se la quedaron los franceses en 1941. Because –reasons. No preguntes si se despistaron o no les dio la gana de soltarla.

Se supone que, cuando los árabes invadieron la península (711), los eclesiásticos ocultaron estos objetos preciosos, antes de ponerse a salvo en el norte, con la esperanza de regresar algún día, cuando vinieran tiempos mejores. 

Como se ve, la corona está formada por un aro de oro que cuelga de cuatro cadenas, cuyos eslabones tienen forma de corazón con una palmeta en el centro, con decoración de punzones. En lo alto se rematan con un floripondio, elemento ornamental que tiene el nombre de macolla, pétalos de una flor dorada que parecen sostener un pedrusco (cristal de roca).

Alternan perlas y zafiros sin tallar al tresbolillo. Dibujos calados de palmetas los separan. Y las piedras son preciosas, aunque también tiene perlas, nácar, vidrios artificiales y cristal de roca. Tiene 20,6 centímetros de diámetro.

En la cenefa que bordea la corona se encuentran piedras incrustadas tipo cloisonné o tabicado. Ya he hablado otras veces pero lo repito: se formaba con el oro una celdilla soldada con la base y dentro se encajaba la piedra preciosa o, en este caso, también perlas. Es técnica oriental que fue extendiéndose hacia el Occidente con motivo de las migraciones de los pueblos germánicos. La otra técnica de esmaltado medieval es el champlevé (del que también hablé aquí).

De la corona cuelgan, por un lado, las letras referentes al rey, de las que a su vez penden piedras preciosasy, por otro lado, una cruz en el centro.

Se elaboró en talleres hispanos visigodos, pero siguiendo modelos bizantinos. Es que Bizancio fue el gran imperio medieval, como he dicho aquí repetidas veces, la referencia donde estaba la cultura, el arte, la civilización. Algo que deslumbró a todos, desde los germanos hasta los vikingos varegos que entraron al servicio de aquellos emperadores. 

En particular, la cruz procesional que forma parte de este tesoro se cree que es la pieza más antigua del tesoro, que se realizó fuera de España y que sirvió como modelo para la elaboración, en el siglo VII, de esta corona votiva.

Si quieres ver piezas de este tesoro, las principales están en el MAN de Madrid y en el de Cluny de París. Hay algunas cosillas también en el Palacio Real de Madrid.

Como siempre, salvo otra indicación, las imágenes proceden de Wikimedia Commons.

jueves, 4 de enero de 2018

#17 Ermita de Santa María (Quintanilla de las Viñas)

Por Nacho Cobos (2014)
[CC BY-SA 4.0]
via Wikimedia Commons






Ubicación: Quintanilla de las Viñas (provincia de Burgos), España
Fecha: Finales s. VII-principios s. VIII
Estilo: Arte visigodo
Tipo de edificación: iglesia


                       
Una de las obras más representativas de la arquitectura visigoda.


La última vez que en este blog visité una edificación europea fue la iglesia de San Vital de Rávena, bizantina, de mediados del siglo VI. Ahora damos un salto de siglo y medio para plantarnos en la península Ibérica, donde los visigodos reinaban desde hacía más de cien años.

Contrasta mucho la grandeza de la arquitectura romana con lo que vino después. Aunque a su modo, los pueblos germánicos se pretendían continuadores del poder imperial, sus edificaciones eran poco vistosas.

De los visigodos quedan, principalmente, iglesias por la zona de la Meseta Norte, como San Juan de Baños en Palencia, San Pedro de la Nave en Zamora, o esta de Quintanilla de las Viñas. He escogido esta porque la he visitado en persona un par de veces. Pero hay que tener un poco de ojo, porque no está en el pueblo mismo, sino en las afueras, y si te despistas, puedes pasarla de largo.

Es un buen complemento a un recorrido por la zona, visitando Santo Domingo de Silos o Covarrubias.

A diferencia de la época romana, o la posterior musulmana, la visigoda era una sociedad más rural, más del campo, así que los edificios que de ellos quedan suelen estar por despoblados. Dan la impresión de surgir ahí, en mitad de la nada, en un sitio que a ti no te llama la atención. Estar allí solo, en un descampado solitario, en un día de invierno, sintiendo el frío, con el viento helándote las orejillas,... sí, te transporta bastante bien a la Edad Media.

Se sigue el mismo modelo ya visto en la época del arte paleocristiano: planta basilical. Cuando posteriormente llegó el dominio musulmán, y se fue reconquistando hacia el sur, los repobladores cristianos construyeron edificios en los nuevos territorios siguiendo este modelo «estilo de repoblación».

Lo que queda en Quintanilla es sólo una pequeña parte del templo primitivo, la capilla mayor y el transepto; faltarían entonces las naves, la central y las laterales. Por eso da una impresión de edificio chiquito, para pocas personas, que no se ajusta del todo a la realidad.

La construían con grandes sillares. Entre la capilla y el crucero hay un arco toral, muy típico de los visigodos, que a un lado es de herradura y al otro de medio punto peraltado.

Lo más significativo son, para mí, los detalles ornamentales, el que se vean tallados temas vegetales como zarcillos o alegorías del sol y la luna, o, en el exterior, una faja horizontal que lo recorre con temas geométricos, vegetales y animales, a veces encerrados en círculos. Como dicen en la Wikipedia, este tipo de decoración es muy extraña y apenas existen ejemplos similares en templos cristianos.

La verdad es que si comparas con el arte grecorromano o bizantino de los siglos anteriores, es todo mucho más básico, más sencillo, más primitivo. Un paso atrás.

Aunque no es un artículo muy detallado, si quieres saber algo más de este monumento, puedes leer el artículo en la Wikipedia.

En YouTube, aquí tenéis cinco minutos de imágenes recreándose en el monumento

sábado, 12 de agosto de 2017

#14 Fíbula de Alovera

Fíbula de Alovera
Luis García (2006)
[GFDL o CC-BY-SA-3.0]
Via Wikimedia Commons

Ubicación: Museo Arqueológico Nacional, Madrid
Fecha: siglo VI
Época: Visigoda



Inauguramos la Edad Media con esta pieza de joyería realizada por los visigodos y que se encontró en Alovera (provincia de Guadalajara). 

Actualmente se conserva en uno de mis museos favoritos, el Arqueológico Nacional.

Excede de mi blog explicar en qué consistieron exactamente las “invasiones bárbaras” o quiénes eran esos “germánicos” o qué fue realmente la “caída del Imperio romano” (de Occidente, que no se nos olvide, porque el imperio romano siguió en la mitad oriental hasta 1453).

Resumiendo: dentro del Imperio romano fueron asentándose pueblos germánicos ya desde el siglo III, unas veces de manera pactada, a través de instrumentos llamados foedus, y otras, de manera violenta. Y pasaba, por ejemplo, que para echar a unos bárbaros, los emperadores contrataban a otros bárbaros que, claro a cambio de sus servicios, querían su parcelita. Y cachito a cachito, el territorio sobre el que los emperadores de Occidente ejercían su poder fue cada vez menor. Así que cuando Odoacro, rey de los hérulos, envió las insignias imperiales a Constantinopla en 476, reconociendo que el único emperador era el de Oriente, la verdad es que ya en Occidente no había más poder que el de los reyezuelos que se habían ido ubicando un poco por todas partes.

De entre esos pueblos germánicos, destacaron los visigodos, por su mayor desarrollo cultural. Anduvieron por el Imperio de Oriente, por Occidente, dedicándose a lo suyo, a guerrear por cuenta ajena, y que les dieran tierras, por las buenas o por las malas. Estuvieron en Italia, luego en la Galia, donde instalaron un reino del que acabaron siendo expulsados hacia el sur y el último reino visigodo acabó siendo el de Toledo, que se desmoronó cuando llegaron, ya en el siglo VIII los señores musulmanes (si eran árabes o bereberes, en realidad no está muy claro).

A lo que voy, a los visigodos que iban de acá para allá. Los pueblos nómadas suelen destacar por la orfebrería por aquello de que son riquezas que te puedes llevar fácil de un un lugar a otro. De ahí que lo más original y valioso que dejaron los visigodos en España, artísticamente hablando, sean objetos de orfebrería. Las fíbulas (piezas para unir vestimenta, no tenían cremalleras ni botones, hay que entenderlo), con distintas formas, unas rectangulares, otras de puente, pero son muy características estas aquiliformes (forma de águila). Junto con las coronas, son de lo más recordado de este pueblo y se pueden ver en el Museo Arqueológico Nacional.

La técnica que se usaba para elaborar este tipo de objeto era la del cloisonné, esmalte alveolado o esmalte en frío. Sobre una pieza metálica se forman celdillas que luego se rellenan con pasta vítrea.

Si quieres saber más de esta pieza, puedes leer el artículo en la Wikipedia.

En YouTube se puede ver este brevísimo documental sobre el arte visigodo:


Y, por si no puedes ir a Madrid (o quieres preparar la visita) siempre está bien trastear un poco por la página web del M.A.N.