Mostrando entradas con la etiqueta Georges Auric. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Georges Auric. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de enero de 2023

#18 Amélie

 

Cartel de la película. FilmAffinity


 


Le fabuleux destin d’Amélie Poulan

Año: 2001

País: Francia

Dirección: Jean-îerre Jeunet

Música: Yann Tiersen

 

Una comedia amable en un formato precioso

 

Creo que ya he comentado aquí que la cinematografía francesa es una de las que más me gusta. Sin embargo, no sé por qué motivo, esta película tan famosa no la vi en su día.

En esta comedia romántica tenemos como protagonista a Amélie (Audrey Tautou), una camarera parisina bastante introvertida, que vive a lo suyo, de manera reservada, hasta que se da cuenta de su capacidad para ayudar al prójimo.

Así que se dedica a echar una mano a quienes le rodean: su padre, el tendero de la esquina, los clientes del café, un vecino enfermo…Lo hace a su manera, un poco fantasiosa, con bastante imaginación y currándoselo bastante.

Mientras tanto, hay un chico, Nino (Matthieu Kassovitz) intrigado por cierto misterio y que se fija en ella. Es posible que a él también que ayude un poco. Le gusta, pero siendo como es ella, tímida, mantiene las distancias.

No sé en su momento cómo la vio la gente. A mí me resulta agradable, muy amable, pero con esos toques un poco fantasiosos y, sobre todo, con mucho estilo.

A mí, lo reconozco, se me iban los ojos detrás de la ropa de los personajes. Sobre todo, de la protagonista. Creo yo que querían ponerla de alguna manera diferente al típico charm francés. Pero no lo pueden evitar, incluso con Doc Martens y ropa de segunda mano, Audrey Tatou parece encantadora y quieres vestir como ella, tener ese corte de pelo, esos ojazos y esa sonrisa…

Al cumplirse los veinte años de esta película, ¡Hola! le dedicó un artículo en que explicaba un poco el estilo de la película, y por qué se usaba el rojo con el verde, algo que normalmente piensas que se va a dar de tortas y, sin embargo, en la película funciona sin problemas.

Me encanta el estilo francés, de buen corte, tu talla justa, colores planos, complementos los justos pero muy bien pensados... Siempre recordaré, en mi primera visita a París allá por los noventa cómo me fijaba en la manera en que vestían las mujeres, cómo era posible ser tan sencilla y al tiempo ir tan elegante, con cosas muy normales.

Como película, advierto que aun siendo romántica, y una comedia, tiene aspectos a veces algo de humor negro. Le salva a la película ese formato preciosista, que hace que sonrías. 

La fotografía, el vestuario, al puesta en escena, las imágenes de un París, principalmente Montmartre, bastante tópico pero rodado de una manera actual que parecía fresco y nuevo, algo realmente difícil de lograr, a estas alturas.

Ojo, que no es infantil, encuentras cosas como el despreocupado tratamiento del sexo, que incluye un sex shop y un polvo en un baño, y enfermedades distintas, desde una hipocondriaca a uno con «huesos de cristal».

Si esta misma historia te la cuentan en otro formato, en plan pobretón, y triste, no la verías tan relajada.

En su momento, gustó muchísimo, llegando a superar los veinte millones de espectadores en todo el mundo. De hecho, veo en la Wikipedia que es la segunda cinta francesa hablada en francés con mayor éxito en taquilla, por debajo de Intocable (película que no, no he visto, y no creo que hable aquí de ella). Tanto, tanto, que hasta hubo un boom turístico entre los que visitaban París y se hacían el recorrido por los escenarios de la película.

Una de las películas de culto que merecen la pena dentro de lo más reciente de la producción cinematográfica reciente, sabiendo que no te va a cambiar la vida pero que es un encanto y acabas de mirarla con una sonrisa.

Ganó un montón de premios: dos premios BAFTA (al mejor guion original y diseño de producción), cuatro César (película, director, música y diseño de producción) y cuatro premios del Cine Europeo, incluyendo mejor película y director. Fue escogida como la mejor película de habla no inglesa en los Critics’ Choice Awards, película extranjera en los Independent Spirit y en la Asociación de Críticos de Chicago, película europea en los Goya y película así, a secas, en el festival internacional de Karlovy Vary. Fue la mejor película (Premio del Público) en el festival de Toronto.

Podéis leer más en la Wikipedia, Film Affinity, o la Internet Movie Data Base.

domingo, 23 de enero de 2022

#53 El salario del miedo

 

Póster en FilmAffinity


 



 

Le salaire de la peur

Año: 1953

País: Francia

Dirección: Henri-Georges Clouzot

Música: Georges Auric

 

¡Es domingo, toca ir al cine! ¿Qué os traigo hoy? Pues de nuevo un clásico del cine francés, suspense angustioso bastante nihilista

Este clásico del cine francés es anterior a la nouvelle vogue, así que cuando salió, ni los antiguos ni los modernos lo acogieron como una obra de las suyas. El tiempo, que pone todo en su sitio, ha revalorizado esta historia, y actualmente podría considerarse película de esas que llaman «de culto».

Se la recuerda sobre todo por la parte de suspense, cómo consigue tenerte en vilo durante toda la segunda mitad de la película. Llega a ser casi insoportable esa tensión constante. Hay más suspense en el mundo cinematográfico que el del Hitchcock.

Es una de esas películas angustiosas, en las que sabes que va a pasar algo malo y estás todo el rato esperando que pase. Si fuera una americana te puede quedar la esperanza de un final feliz, pero es francesa, así que muchas cosas pueden ir mal. De hecho, todo puede ir mal. De ahí el punto cínico y nihilista de la historia. Hasta absurdo en su desgracia, sin sentido, sin más lógica que la vida es así.

Os cuento de qué va. En un país ficticio de Hispanoamérica hay una localidad, Las Piedras, bastante miserable. Allí han ido a parar, arrastrados por la resaca de la guerra, toda una serie de expatriados europeos, italianos, franceses, etc. Gente que malvive, a salto de mata.

Durante casi una hora, te describen cómo es aquella existencia entre los foráneos y los locales. La única fuente de riqueza que es el petróleo que explota una compañía estadounidense. Esta parte se te puede hacer un poco larga, lo reconozco.

Además, es una de las pocas veces en las que el doblaje mejora la película. Hay distintos idiomas, francés, italiano, inglés, según qué personaje habla. Pero lo insufrible es el supuesto español de los personajes que se supone que son nativos. De verdad.

Véra Clouzot, que interpreta al único personaje femenino de cierta relevancia, es una actriz brasileña guapísima y sexi (es memorable su primera escena, con una camiseta a rayas sin sujetador debajo), pero más mala que la quina. No me extraña que solo trabajara con su marido. Cuando habla en español te rechina todo. Ello no quita que su personaje resulte bastante tremendo, porque la chulean y maltratan cosa mala, a la pobre.

Pero no es solo ella, también los secundarios parecen muchas veces actores aficionados, casi todo suena falso.

Una vez que superas esa primera hora, más o menos, llegas al meollo de la película. Y ahí se vuelve inmensa. Resulta que cuatro de esos desesperados aceptan transportar nitroglicerina, a cambio de un buen dinero. Claro, porque es peligrosísimo: lo más probable es que estalle por el camino, y al final ninguno llegue.

Toda esta parte es lo mejor de la película, memorable. Esos cuatro actores magníficos que se suben a dos camiones y emprenden una carretera al infierno. Les pasará de todo. Especialmente destaca la pareja interpretada por Yves Montand y Charles Vanel. El primero, un tipo bueno para nada, se crece, y saca lo peor y lo mejor de sí en el camino. El otro, que parecía un matón, un tipo duro, se va descomponiendo conforme el miedo hace presa de él.

La forma, por supuesto, es magnífica. La fotografía en blanco y negro, los encuadres, la composición de cada escena, las luces y las sombras… Casi en cada momento hay una fotografía que podrías tener en tu casa, un embellecimiento de la miseria que recuerda a las imágenes de Sebastião Salgado.

Las imágenes de Montand y Vanel con los rostros sucios, en el camión, casi al final, son simplemente increíbles. Se te quedan grabadas.

Si te gusta el cine, me parece una película imprescindible. Si te van simplemente las pelis, la primera parte te resultará muy lenta; ahora, la segunda es totalmente aventurera y te tendrá con el corazón en un puño.

En el festival de Cannes de 1953, tuvo el Gran Premio y Charles Vanel obtuvo una mención especial al mejor actor. La película tuvo también el Oso de Oro en el Festival de Berlín y fue elegida mejor película en los Premios BAFTA de 1954.

Como curiosidad diré que en España se estrenó cortada, por lo que algunas escenas simplemente aquí no se vieron. Por tema sexual, sobre todo. Lo llamativo es que en EE. UU. también se cortaron otras cosas, más por el talante político. 

Podéis leer más en la Wikipedia, Film Affinity, o la Internet Movie Data Base.

Si la veis, luego podéis atender al coloquio que hicieron en «¡Qué grande es el cine!» en el año 2003, creo. Son varios cortes, pero va enlazando You Tube una parte con otra, sin problema.



domingo, 16 de enero de 2022

#41 Rififi

 

Póster en FilmAffinity


 


 


Du rififi chez les hommes

Año: 1955

País: Francia

Dirección: Jules Dassin

Música: Georges Auric

 

Un golpe de antología, la madre de todas las películas de robos

 

Por el macartismo, Jules Dassin se vio obligado a dejar los Estados Unidos y recalar en Europa, donde podía seguir trabajando de lo suyo.

Una de sus mejores películas, y de las más célebres, es esta que va en torno a un golpe, un robo a una joyería. Tiene escena de antología, que es la más mencionada, el transcurso del robo: una media hora de silencio, sin palabras, sin música, solo con los ocasionales ruidos de los perpetradores del atraco. No te han contado antes lo que piensan hacer, así que tú lo miras, intrigada a ver cómo van a conseguir su propósito. Es alucinante como te enseña el paso del tiempo, cómo van reaccionando los atracadores, el sudor, los nervios, la precisión... Solo por esa escena merece la pena ver esta peli.

Diría que es la madre de todas las escenas de robos. De hecho, toda la película sería como una de las pioneras en este tipo de pelis, las de robos (heist film en inglés), en la que destacan obras como Ocean’s eleven (la de 1960, con remake en 2001), mismamente.

Es una de esas películas brillantes basadas en libros cutres. Echas una ojada a la vida del hampa pero no se trata de que simpatices con ellos, no. Te presenta su vida descarnada. Tony Le Stephanois (Jean Servais) es el delincuente mayor, acaba de salir de la cárcel, al principio no quiere líos, pero fácilmente se implica en dar un golpe a una joyería. Como todas las historias de este tipo, se reúnen un grupo de delincuentes diversos, su amigo Jo le Suédois (Carl Möhner) guapetón y padre de familia, el franco-italiano Mario Farrati (Robert Manuel) y lo redondean con el experto de Milán, César/Cesare le Milanois (el propio Jules Dassin).

En cuanto al formato, nos encontramos con una de esas películas en un blanco y negro estupendo, con interpretaciones precisas, nada exageradas, miradas y gestos cortantes… Nos sirve además para echar una ojeada a ese París de la posguerra algo sórdido, tirando a pobretón, brutal, en el que la gente se busca la vida.

Lo que menos me entusiasma es la representación de la mujer, muy antipático y tópico. Muñecas bien vestidas, seductoras, o madres sufrientes, nada que se eleve mínimamente sobre el tópico. A mi modo de ver. 

Este film fue al festival de Cannes donde tuvo el premio al mejor director. Fue precisamente ahí donde conoció a la actriz griega Melina Mercouri, la cosa es que luego rodaron juntos y casi una década después, (aquí viene el momento Sálvame) se casaron. En 1956, Rififi fue incluido por National Board of Review entre las Top mejores películas extranjeras.

Podéis leer más en la Wikipedia, Film Affinity, o la Internet Movie Data Base.