martes, 31 de octubre de 2017

#28 Palenque

Templo de las Inscripciones
Por Jan Harenburg (2008)
[CC BY 4.0], Via Wikimedia Commons






Tipo de construcción: ciudad (hoy, yacimiento arqueológico)
Época: Ss. VI-VIII
Lugar: estado de Chiapas, México


Magnífica ciudad estado maya en el México meridional que floreció en el siglo VII.


Pertenece a la civilización maya, y ya estaba deshabitada cuando los españoles llegaron a esta zona.

Como ya he comentado aquí, la cronología mesoamericana no es lo mío, así que recurro a la Wikipedia que diferencia cinco períodos: Paleo-Indio / Arcaico / Preclásico / Clásico / Posclásico. Palenque encajaría, en su mayor parte, en el horizonte cultural clásico.

Una de las principales estructuras de este yacimiento es el llamado Templo de las Inscripciones, una pirámide escalonada con inscripciones jeroglíficas que narran la historia de la dinastía de la ciudad.

Luego tenemos un conjunto de edificios interconectados que se llama el Palacio, con esculturas y bajorrelieves.

Otra serie de edificaciones interrelacionadas es el conjunto de las Cruces, varios templos juntos, sobre pirámides y con relieves en el interior. Lo de “cruces” no es de inspiración cristiana sino por las representaciones del “árbol de la creación” que existe en la mitología maya

Reconozco que tengo debilidad por las ingenierías, por cómo distintos pueblos resolvían los problemas prácticos de la vida como los abastecimientos y la forma de disponer de los deshechos. Aquí tenemos el acueducto, abovedado, que alcanza los tres metros de altura, y al que complementa un puente de piedra construido aguas abajo.

El « Ciudad prehispánica y parque nacional de Palenque » fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1987, y en su página web la describen así: 

Ejemplo eminente de santuario maya de la época clásica, Palenque alcanzó su apogeo entre los siglos VI y VIII y ejerció una gran influencia en toda la cuenca del río Usumacinta. La elegancia y calidad técnica de sus construcciones, así como la delicadeza de los relieves esculpidos con temas mitológicos, ponen de manifiesto el genio creador de la civilización maya.

Como siempre, para saber más, podéis empezar por la wikipedia, mientras que cuestiones técnicas e informaciones variadas están en la la página web dedicada al Turismo de Chiapas.

Un blog de viajeros “Diario de a bordo” cuenta su experiencia por estos lugares.

En YouTube, documental de unos 50 minutos del Instituto Nacional de Antropología e Historia




domingo, 29 de octubre de 2017

#6 Don Juan





Ildebrando D'Arcangelo en el festival de Salzburgo de 2014
Por Francisco Peralta Torrejón [CC BY-SA 4.0]

Via Wikimedia Commons



Il Dissoluto punito ossia il Don Giovanni



Estreno: Praga, 29 de octubre de 1787

Compositor: Wolfgang Amadeus Mozart

Libreto en italiano: Lorenzo da Ponte, basado en el libreto de Giovanni Bertati para Gazzani.

Género: dramma giocoso


Tal día como hoy se estrenó, hace exactamente 230 años, en lo que hoy es el Teatro Estatal de Praga, esta que es una de las obras cumbres del género lírico.

Esta es una de mis óperas favoritas. Y de Mozart, mi compositor preferido, ya veis qué “original” es una, ya que hoy voy a hablar de una de las mejores óperas del repertorio.

Decía Flaubert que “En el mundo hay sólo tres cosas que sean objeto de mi veneración: el mar, Hamlet y Don Giovanni”.

Y lo entiendo perfectamente.

Sus dos actos se pasan en un suspiro, sin que te sobre o falte ni una sola escena. Lo tiene todo. Dramáticamente: argumento bien trabado y personajes muy definidos psicológicamente, a través de sus actos, sí, pero también musicalmente; estamos ante uno de los mejores libretos de Lorenzo da Ponte, que es como decir de la historia de la ópera. Y musicalmente, un momento brillante tras otro, con un primer acto en el que se va pasando de un número a otro de manera continuada, sin cortes marcados que los conviertan en algo claramente cerrado.

Empezando, por supuesto, por la potente obertura, en la que ya se anuncian los temas de la historia, unos jocosos y otros serios. Eso es uno de los rasgos que convierten a Don Giovanni en una obra maestra: estamos ante una tragicomedia, como la vida misma, con sus toques de humor y otros momentos hasta tenebrosos.

Momentos grandiosos y potentes, lo que en Pintura sería, por hallarle un paralelismo plástico, la terribilità de un Miguel Ángel. Por eso a la hora de representarse conviene que se conserve esa fuerza poderosa.

La historia es la del libertino don Juan, mito de origen español de hombre que seduce a cuanta mujer se le pone por delante. Su criado, Leporello, relata en un aria burlona el catálogo de mujeres a las que “amó” su patrón. Todo eso como comprenderéis poco o nada tiene que ver con el amor, sino puro afán de conquista física de cuanta mujer se le pone por en medio, de seducción o incluso, según parece en el caso de doña Ana, de intento de violación monda y lironda. También hay un aspecto, poco desarrollado, de Don Juan como hombre que quebrante las normas sociales, que canta ¡Viva la libertad! y que se burla hasta de las estatuas de los muertos.

Comienza de una manera muy poderosa, con don Giovanni saliendo por pies de un lugar donde ha intentado forzar a una dama, doña Ana. Mata en un duelo al padre de ésta, el Comendador. A partir de ahí se van enhebrando líos diversos: la búsqueda de venganza de doña Ana y su novio don Octavio, la aparición de doña Elvira (otra engañada), seguimos con una boda campesina de cuya novia Zerlina se encapricha, su intercambio de ropas con el criado Leporello, un baile de máscaras y finalmente, la burla definitiva, cuando se encuentra la tumba del Comendador, con estatua incluida, al que invita a cenar y se te hiela la sangre cuando la estatua dice que sí, que vale, que irá.

Y, efectivamente, allá que aparece la estatua en la cena. Le instará a que se arrepienta. Lo mismo hizo antes doña Elvira. Pero nada, don Giovanni, muy fiel a sí mismo, se niega una y otra vez, incluso cuando las llamas del infierno lo consumen.

Me parece a mí el don Juan más coherente de la historia, genio y figura hasta la sepultura, que se dice. En este caso, es literal.

Pero – a diferencia de lo que vemos en la película Amadeus, la cosa no termina de forma tan tremebunda. En un sexteto final te anticipan el futuro de los demás personajes. Es el justo equilibrio neoclásico, diferente al arrebato romántico de la condenación del libertino.

De la maravillosa música de esta ópera hay tantísimos momentos a destacar,… Es una de las que merecen la pena de cabo a rabo, y totalmente recomendable –por cierto- para quien quiera iniciarse en el género.

Por señalar algo, hablaré del aria que canta Leporello para desencantar a la airada doña Elvira, Madamina, il catálogo è questo.

Luego, don Giovanni en plan seductor: Là ci darem la mano (dúo con la campesina Zerlina) y la serenata Deh vieni alla finestra (que tiene como víctima a la criada de doña Elvira).

Y, cómo no, el inolvidable final cuando aparece el fantasma del Comendador y le dice aquello tan tremendo de Don Giovanni, a cenar teco… O sea, tú me invitaste a cenar, ahora te invito yo a que vengas conmigo. ¿A dónde? Pues como estoy muerto ya te imaginarás que no es a mi casita de campo.

Ya sabéis que esto de Don Juan es una historia muy de esta época de Todos los Santos.

Una de las cosas que más me gusta de la ópera es el dominio absoluto de las voces masculinas graves, que a mí me atraen más que los tenores. Tenemos a Don Giovanni, bajo o barítono, Leporello, bajo, y el Comendador, bajo tirando a profundo. El compositor juega con esta similitud vocal amo/criado, como cuando don Giovanni se hace pasar por Leporello.

Es verdad que tiene cositas algo incómodas para la sensibilidad feminista actual. Lo más bruto, el aria de Zerlina Batti, batti o bel Masetto en la que le pide a su esposo Masetto que la pegue. La única forma de disfrutar la obra es asumiendo que eso eran cosas propias de la época y felicitarnos de que ahora podamos verlo de otra manera.

Esta ópera fue un encargo de Praga, donde había presentado Las bodas de Fígaro con notable éxito. Hay incluso un guiño a aquella otra ópera: en la cena que da Don Giovanni, los músicos van tocando piezas conocidas (como el fragmento de una del padre Soler), y unos compases son del Fígaro; Leporello hace el comentario chistoso de que “esta la conozco demasiado bien”, bromeando así con el público que lo escucha y también haciendo ver que Leporello no es sino otra encarnación del personaje del criado Fígaro, sometido a su amo pero al que trata de engañar.

Copio de la Wikipedia en inglés:
Don Giovanni tenía que haberse estrenado el 14 de octubre de 1787 para una visita a Praga de la archiduquesa María Teresa de Austria, sobrina del emperador José II, y su nuevo marido, el príncipe Antonio de Sajonia; sin embargo, la producción no estuvo lista a tiempo y se sustituyó por Las bodas de Fígaro por orden del propio emperador. La partitura fue terminada el 28 o el 29 de octubre de 1787 después de que se volviera a llamar a Viena a Da Ponte para trabajar en otra ópera. Hay informaciones contradictorias sobre cambios de última hora de la obertura; algunos dicen que se terminó el día antes del estreno, y otros que ese mismo día. Lo más probable es que fuera el día antes, a la vista del hecho de que Mozart documenta la terminación de la ópera el 28 de octubre.

El protagonismo de un barítono o bajo hace que haya escuchado en esta ópera a algunos de mis cantantes favoritos. Desde luego, a mi ídolo Dietrich Fischer-Dieskau, pero más modernamente Dmitri Hvorostovsky o Carlos Álvarez. En You Tube hay unas cuantas grabaciones de la ópera íntegra. Pero yo voy a poner sólo un fragmento, el de la escena final de la cena de Don Giovanni, con el inmenso Bryn Terfel, que tiene la ventaja de tener subtítulos en español:





También se puede ver la muy convincente adaptación cinematográfica del año 1979, Don Giovanni, dirigida por Joseph Losey.

Hay unas cuantas grabaciones destacadas de esta ópera, así que no es fácil escoger una. Me inclino por una de las clásicas, la que grabó en estudio en 1959 Carlo Maria Giulini para His Master’s Voice (o sea, la EMI), con el coro y orquesta Philharmonia. Los intérpretes son: Eberhard Wächter (don Giovanni), Giuseppe Taddei (Leporello), Joan Sutherland (donna Anna), Elisabeth Schwarzkopf (donna Elvira), Graziella Sciutti (Zerlina), Luigi Alva (don Ottavio), Piero Cappuccilli (Masetto) y Gottlob Frick (Il Commendatore).

Para saber más, la wikipedia. El libreto, en español e italiano, así como discografía de referencia, en Kareol

Añado enlace a una representación completa de Don Giovanni que he encontrado en You Tube, dirigida por Abbado y donde Bryn Terfel hace el papel de Leporello.



martes, 24 de octubre de 2017

#9 La Ilíada


 
Aquiles atando el cuerpo de Héctor a su carro
Hidria de figuros negras, h. 510 a. C.
[Dominio público] via Wikimedia commons



Ἰλιάς, Iliás / Ιλιάδα, Iliáda
Autor: Homero
Año: siglo VIII a. C.
Género: poesía épica









Un comienzo deslumbrante


A mí me gusta decir que Homero es el comienzo de la literatura europea. Seré breve a pesar de mi entusiasmo por la obra, porque es una historia a la que tienes que encontrarle el gusto por ti mismo. Reconozco que a mi me puede mi debilidad por lo grecolatino.

La mítica guerra de Troya duró diez años, pero el poema se centra sólo en un episodio concreto, llamado «La cólera de Aquiles». Agamenón se apodera de Briseida, una esclava de Aquiles, este se cabrea tanto que decide no seguir peleando. Con ello los aqueos sufren derrota tras derrota y parece que los poderosos troyanos, dirigidos por el formidable Héctor, van a lograr arrastrarlos hasta la orilla y echarlos de allí. Patroclo, el amigo de Aquiles, acude a la pelea disfrazado con su armadura, y acaban matándolo. Entonces, abrasado de dolor, Aquiles reacciona, vuelve a la lucha y derrota a Héctor. Arrastra su cadáver por la tierra hasta que Príamo, el rey de Troya, sale humillándose a pedir que le entreguen el cuerpo del hijo. Aquiles se lo entrega, y se cierra la obra con los juegos funerarios en honor de Patroclo.

Así que no encontrarás aquí el relato del rapto de Helena, ni tampoco el caballo de Troya, engañifa gracias a la cual los aqueos consiguen tomar la ciudad.

Cuando oigo sus primeras palabras, algo se estremece en mi interior.

Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquileo;
cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y
precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes,
a quienes hizo presa de perros y pasto de aves

(Trad. Luis Segalá y Estalella, col. Austral, 337, Espasa)

Siento que hombres que vivieron en el Mediterráneo hace unos pocos miles de años me siguen hablando a mí, personalmente, contándome una historia terrible de bravura y muerte, de guerra, valentía, espadas que cortan la carne humana, amor de todo tipo, terribles sacrificios humanos... que tuvieron lugar aquí, tan cerca geográficamente y tan lejos en el tiempo.

Lo que más recuerdo de sus páginas son algunos instantes de auténtico sentimiento humano, como la despedida de Andrómaca a su marido Héctor, o darte cuenta de que, hasta el guerrero más valiente, teme la muerte cuando la ve llegar.

Recomiendo leer esta historia en alto, o recitar esas palabras, ya que no es una novela, sino poesía. Por eso tienes que sentir las palabras en tu boca, darles tiempo para que te llenen con toda su riqueza. No importa que no leas griego, Homero suena maravilloso en español, y si tienes una buena traducción en inglés, francés o alemán, creo que sonará igual de bien.

Ha sido un clásico que han escuchado o leído generación tras generación de europeos. Sobrevivió a la Edad Media a través de manuscritos. El más antiguo que nos ha llegado es uno llamado Venetus A, una copia del siglo X, catalogado en la Biblioteca Marciana de Venecia como Codex Marcianus Graecus 454, hoy 822. Se supone que procede de la Grecia bizantina, y que llegó a Italia en algún momento que se desconoce.

La primera edición impresa de la Ilíada fue editada por Demetrio Calcocondilas, publicada en Florencia en 1488/89.

Ha seguido encontrando lectores en las nuevas generaciones, en el Renacimiento, en el Barroco, durante la Era de la Ilustración, en el siglo XIX, el XX y también ahora, en el XXI. Sus preciosos versos siguen haciéndonos cosquillas en las neuronas, así que sirvan estas pobres letras mías como homenaje a uno de los primeros humanos que creó belleza con palabras aunque narrara una historia tan sangrienta.


 
La despedida de Héctor y Andrómaca
por Tischbein, siglo XVIII

sábado, 21 de octubre de 2017

#27 Santuario de My Son

Templo B5 en Mỹ Sơn, provincia de Quang Nam.
Por Thomas Hirsch (2002)
[CC BY-SA 1.0, GFDL o CC-BY-SA-3.0]
Via Wikimedia Commons

Tipo de construcción: sitio arqueológico (templos)

Época: Ss. IV-XIV

Lugar: provincia de Quang Nam, Vietnam


Más de 70 templos hindúes del reino Champa en el corazón de Vietnam.

Estamos ante templos hinduistas, no budistas. Pertenecieron a una civilización indochina llamada Champa, reino de los cham que se desarrolló en la costa de lo que hoy es el centro y el sur de Vietnam.

Descendientes suyos son los cham, un grupo étnico de origen austronesio que viven actualmente en Vietnam y Camboya.

Esta civilización champa, a lo largo de muchos siglos, fue construyendo en este sitio, que no era la sede del poder, templos y santuarios dedicados a sus reyes y sus héroes nacionales. Son edificaciones realizadas en ladrillo rojo, con muchas tallas preciosas.

Lamentablemente, durante la guerra de Vietnam, a los estadounidenses les dio por hacer bombardeos en alfombra en la zona y destrozaron buena parte de los restos arqueológicos.

Y, por otro lado, tampoco es que el ladrillo sea un material muy duradero. Así que ya podemos imaginar que haya problemas de conservación.

Los arqueólogos, cuando empezaron a estudiar este monumento, organizaron las numerosas construcciones en grupos, a cada uno le puso una letra (A, B, C,…). Luego, dentro de cada grupo, asignaron un número a cada edificio.

Los Champa tuvieron un rico arte en el que se diferencian hasta siete estilos. Seis de ellos están presentes en el santuario de My Son, e incluso hay un par de ellos cuyo origen se establece, precisamente, en este lugar.

El «Santuario de My Son» fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1999, y en su página web la describen así

En el litoral del actual Viet Nam floreció, entre los siglos IV y XIII, una civilización única en su género, cuyas raíces espirituales estaban estrechamente vinculadas al hinduismo. Vestigio de esa civilización es el conjunto de imponentes torres-santuarios erigidas en el sitio espectacular donde estuvo emplazada la ciudad que fue capital política y religiosa del Reino de Champa durante la casi totalidad de ese periodo.

Como siempre, para saber más, podéis empezar por la wikipedia.

En el blog Vietnamitas en Madrid dedican un artículo al “My Son el santuario y ruinas de My Son”.

En el blog de viajes Tienen ojos.com cuenta la visita que hicieron a este sitio en una entrada titulada “Excursión a los templos de My Son y tarde en Hoi An”.

En YouTube, documental de unos tres minutillos para que podáis echarle una ojeada


jueves, 19 de octubre de 2017

#46 Tannhäuser



Teatro de la Maestranza de Sevilla (1997)
Werner Herzog.
Por Ealmagro [GFDL o CC BY-SA 4.0-3.0-2.5-2.0-1.0]
Via Wikimedia Commons




Tannhäuser und der Sängerkrieg auf Wartburg

Estreno: Dresde, 19 de octubre de 1845

Compositor: Richard Wagner

Libreto en alemán: el compositor, basándose en dos leyendas alemanas sobre el caballero Heinrich Tannhäuser.


Tal día como hoy se estrenó, en el Hoftheater de Dresde (Sajonia), esta ópera mezcla de mitología, cristianismo y redención.

Esta es una de esas óperas que a mí me parecen de transición en el repertorio de Wagner. Aún conserva los números cerrados (un aria, un coro, etc.) pero empieza a haber leit-motive que, sin dominar toda la música, siguen existiendo momentos de narración continua a través de la música, como el preludio del Acto III.

En torno a la figura del trovador Tannhäuser aparecen el amor divino y el amor humano o el sagrado y el profano. Lo que ocurre es que esos términos son equívocos, porque aquí la diosa Venus simboliza el amor sensual, carnal, mientras que la humana Elisabeth es la que simboliza lo casto.

Comenzamos con Tannhäuser en el Venusberg, en los brazos de Venus. Pero luego acude a un concurso de trovadores y allí encontramos a Elisabeth, su casta enamorada.

El título original de esta “gran ópera romántica” es Tannhäuser y el torneo de trovadores del castillo de Wartburg. Y es que en el acto II se celebra precisamente una competición entre cantantes. Mientras el barítono Wolfram canta a la castidad, Tannhäuser contesta ensalzando el deseo sensual.

Eso a la parroquia no le gusta nada, y tiene que salvarlo Elisabeth, a cambio de que él se comprometa a ir de peregrinación a Roma, y acaba muriendo. Antes, por supuesto, también ha muerto Elisabeth. Se ve que el ideal femenino en la ópera del XIX era acabar muertecita. Desde que Rossini se jubiló no creo que ni una sola tuviera un final feliz. Y encima por culpa del héroe, o del amor, y no por ellas mismas.

Al final aunque Tannhäuser desesperado clama a Venus, Wolfram le recuerda a su novia virtuosa, que seguro que reza por él desde el cielo y bla bla bla, acaba redimido (y esto lo sabes porque su báculo, mágicamente, florece) pero muerto. De nuevo, la mujer como intercesora para que el canalla se redima, o la redención a través del amor que curiosamente significa más bien el sacrificio de la mujer por amor a un hombre.

Es una de esas óperas que, casi como todo Wagner, puede ser un auténtico espectáculo teatral si la ves sobre un escenario, aunque hay que reconocer que ese dilema entre lo sensual y lo religiosamente correcto igual está un poco pasado para los espectadores actuales. Es, de todas formas, bien agradable escucharla, simplemente, imaginándote en tu cabeza el refugio de Venus, el Wartburg, los peregrinos de Roma y demás.

De esta ópera hay dos versiones, la de Dresde 1845 y la llamada “de París” por haberse estrenado en el Teatro Imperial de la Ópera de esa ciudad el 13 de marzo de 1861.

Si no eres aficionado a la ópera, igual esta no es de las mejores para empezar. Tampoco es que sea de las mejores-mejores de Wagner. Como suele ocurrir con Wagner, sí que podrás disfrutar de una selección de extractos orquestales que serían aquí la Obertura que presenta los dos temas el motivo religioso y el voluptuoso, la Música del Venusberg y la Gran Marcha.

¿Números a destacar? Sobre todo, dos, la bienvenida de Elisabeth a Tannhäuser al principio del acto II Dich, teure Halle, y el relato de los viajes de Tannhäuser, Hör an Wolfram, hör an!

Siento debilidad por el personaje de Wolfram, barítono, y por lo tanto otro momento que me encanta es O du mein holder Abendstern, la "canción de la estrella". Es uno de los papeles que mejor le iban a mi ídolo, Dietrich Fischer-Dieskau. Lo escogió para su debut en Bayreuth en 1954. Aquí un enalce a una representación de Tannhäuser del año 1978.



Como grabación, recomiendo una de las clásicas, la que a principios de los años 1970 dirigió Sir Georg Solti para la Decca, con René Kollo, Helga Dernesch,Christa Ludwig, Victor Braun y Hans Sotin, con la Orquesta Filarmónica de Viena, el coro de la Ópera Estatal de Viena y los Niños Cantores. Es la versión de París, completa.

Para saber más, la wikipedia. El libreto, en español y alemán, así como discografía de referencia, en Kareol

miércoles, 18 de octubre de 2017

#7 1984

Por Orwellino (trabajo propio)  [CC BY-SA 4.0]
Via Wikimedia Commons

Nineteen Eighty-Four
Autor: George Orwell
Fecha de publicación: 1949

No hablan del pasado, hablan del hoy.

Esta novela es una de las distopías más famosas de la historia. Parecería que habla del totalitarismo de los nazis o de la URSS, pero no, mira más adentro y verás que habla también del hoy.

Ambientada en lo que entonces era el futuro, 1984 sigue a su protagonista, Winston Smith, que vive en un Londres que ya no se llama así y que forma parte de uno de los tres grandes estados en los que se divide la Tierra, en concreto, Oceanía. Estos tres grandes se enfrentan en una guerra permanente, infinita, que ninguno de ellos puede acabar de ganar ni perder.

Esto contribuye a controlar a la población. La gran masa son los proles, que llevan existencias muy básicas y sensuales, y luego están los miembros del Partido único, que mueven el cotarro.

Hay pantallas y micrófonos por todas partes, mirando, oyendo, controlando lo que la gente hace. Se pide una devoción incondicional e irracional al Gran Hermano. Y hay que creer lo que dice la propaganda, incluso cuando hoy dice una cosa y mañana la contraria.

Entre los instrumentos de control está el cambio continuo del pasado. Cuando este se vuelve incómodo, se destruyen documentos, escritos, fotos, hemerotecas enteras, y se reconstruyen con lo que debieron decir, y no lo que pasó en realidad.

La historia se reinventa continuamente, creando sucesos que no pasaron y borrando toda evidencia de otros que sí ocurrieron. Quien controla el pasado, controla el futuro, dicen en el libro, y el que controla el presente, controla el pasado.

Se inventan una neolengua, cada vez más pobre, para limitar la capacidad de pensamiento de la gente.

Y cosas como el doblepensar, es decir, ser perfectamente capaces de aceptar una cosa y la contraria sin ver ninguna incoherencia en ello. Sin sentir lo que en psicología se llama disonancias cognitivas.

Y llamando a las cosas lo contrario a lo que son, como el Ministerio de la Verdad, que es el que se encarga de crear mentiras, o el de la Paz, que se dedica a la Guerra.

Son un montón de conceptos que te hacen pensar.

El argumento es bastante simple. El protagonista vaga por este mundo, se plantea cosas, duda, tiene su lío amoroso, su momento de rebelión y, al final, lo atrapan, torturan y acaba rindiéndose a la presión del régimen. Aceptará como verdad lo que el Partido determine a cada momento.

La novela goza de ese estilo tan práctico y eficaz de casi todos los anglosajones, de manera que la lectura es bastante ágil y fácil.

Los personajes se te quedan clavados en la retina. Después de la película que hicieron, para mí Winston tendrá siempre el rostro de John Hurt.

Cuando leí este libro por vez primera, allá en los años ochenta, pensé que hablaba de los totalitarismos de los años 20-30 como el nazismo o la URSS y sus purgas constantes, confesiones forzadas, destrucción o borrado de personajes. Y sí, está claro que por la época en la que se escribió estaba describiendo sobre todo un futuro distópico con todo el mundo al estilo soviético.

Era la época de la movida, había llegado la democracia, entrábamos en la Comunidad Económica Europea,… seguro que eso no iba con nosotros.

Pero con los años me he dado cuenta de que las ideas que contiene la novela van más allá, se han hecho hueco en nuestra sociedad y, a pesar de la caída del Muro de Berlín, son trucos que siguen estando presentes.

¿Qué digo presentes? Precisamente el que ya no exista la URSS podemos ver más claramente los trucos de la propaganda. Ahora nos damos cuenta de que no hablaba de un régimen en particular sino de una forma de hacer política: la forma fascista, totalitaria, excluyente y brutal, de hacer política.

Me resulta curioso que no fuera la URSS sino España la que le hizo ver este tipo de manipulación, en particular la histórica. Será que es una forma de deshonestidad que se nos da particularmente bien. Así se puede leer en la wiki:

Ya de joven me había fijado en que ningún periódico cuenta nunca con fidelidad cómo suceden las cosas, pero en España vi por primera vez noticias de prensa que no tenían ninguna relación con los hechos, ni siquiera la relación que se presupone en una mentira corriente. (...) En realidad vi que la historia se estaba escribiendo no desde el punto de vista de lo que había ocurrido, sino desde el punto de vista de lo que tenía que haber ocurrido según las distintas «líneas de partido». (...) Estas cosas me parecen aterradoras, porque me hacen creer que incluso la idea de verdad objetiva está desapareciendo del mundo. A fin de cuentas, es muy probable que estas mentiras, o en cualquier caso otras equivalentes, pasen a la historia. ¿Cómo se escribirá la historia de la Guerra Civil Española? (...) Sin embargo, es evidente que se escribirá una historia, la que sea, y cuando hayan muerto los que recuerden la guerra, se aceptará universalmente. Así que, a todos los efectos prácticos, la mentira se habrá convertido en verdad.
Para que nadie se confunda, Orwell vino, según dijo, “a matar fascistas” y entró en el POUM, se encontró con las barbaridades, las mentiras y la propaganda de los estalinistas y acabó huyendo por pies, temiendo por su vida, y no precisamente por las balas franquistas.

Sus reflexiones me parecen aún vigentes. Lo vemos cotidianamente en los medios de comunicación. Veo a los extremistas de mi país (marxistas, nacionalistas y hasta chavistas) te cuentan unas historias que tú sabes que no son verdad, porque has leído los documentos, has visto y oído las grabaciones, y aun así mucha gente se lo cree.

¿No os suena actual ese doble lenguaje que usa el opresor diciendo que no, que quien oprime es “el otro”? ¿O que sea precisamente el que desarrolla comportamientos fascistas, pretendiendo imponerse al que piensa diferente mediante la violencia no amparada por la ley, es precisamente quien llama “fascista” al otro?

La diferencia del mundo actual respecto al futuro imaginado de 1984 es que no hace falta un partido único, ni tampoco violencia sistemática y torturas individualizadas para “convertir” a cada individuo. No hay que convertir uno a uno, sino lograr una masa crítica y después la conformidad social hará el resto (“no estoy convencido de esto, pero si todo el mundo lo dice, será, ¿para qué voy a ser el raro que dice otra cosa?”). Hay partes de España que llevan años –me parece a mí- como experimentos tipo Solomon Asch.

No, el fanatismo se puede dividir en partidos aparentemente distintos, con tal de que concierten una decidida acción común en la búsqueda conjunta del poder con exclusión de otros grupos. 1984 lo deja claro, el Partido quiere el poder por el poder; las grandes palabras son sólo excusas

Tampoco es necesario hacer como en el libro: controlar todos y cada uno de los documentos que quedan como testimonio del pasado, destruir los incómodos e inventarse otros. No, basta con la constante presencia de la televisión, alimentar a la gente con propaganda, y calentar las redes sociales con mensajes sencillos, repetitivos, aunque no sean verdad, sino postverdad al estilo Trump. Tú afirma algo con toda tu cara de cemento, que ya se encargarán de repetirlo una y otra vez quienes quieren comprarte el argumento, sin contrastar ni profundizar, y acabará creyéndoselo una mayoría suficiente.

Y si luego los hechos te desdicen, tú inmediatamente di lo contrario, y que siempre lo sostuviste. Cambias el discurso en mitad del partido y no pasa nada. La gente tenemos menos memoria que Dory la de Nemo, y nos creemos de verdad que donde un político dijo A (y lo oímos) en realidad dijiste B (y creemos que de verdad es lo que oímos). Es un truco de tarotista, mentalista y mago de los de toda la vida.

Y sigue funcionando.

Hay argumentos que la gente siempre está dispuesta a comprar:
… todas las cosas malas de la vida que te pasan, siempre son culpa del otro;
… siempre hay una solución sencilla y fácil que es la que yo te doy;
… y si no te pasan cosas realmente malas, ya me ocupo yo de inventarlas y hacerte creer que eres víctima de ellas, para incitar tu odio, tu sentimiento de humillación y poderte usar como masa que simplemente sienta, y no piense.

Así se explica el populismo, de izquierdas y de derechas, los partidos excluyentes –en suma- que sólo quieren una sociedad con los que han conseguido convencer de su verdad y no una en la que quepamos más o menos todos. Da carta blanca para odiar, escupir, humillar y aislar a todo el mundo que no te gusta y encima te sientas bien por ello porque el grupo (los guays, los enrollados, los molones) te lo jalea.

La cosa es que funciona. Y, ¡ojo! Que nadie se crea a salvo de dejarse atrapar por estos cantos de sirena. Todos podemos ser víctimas de las mentiras de los medios y de los políticos, y encima creernos muy listos porque pensamos que sabemos algo que el resto no sabe.

Y nos engañan como a niños.

Por eso hay que estar alerta y entender cómo funciona la propaganda, y cómo nos mienten y manipulan los medios y los políticos.

Así que, en mi opinión, si crees que 1984 sólo está hablando del estalinismo, me parece que te has quedado en la superficie.

domingo, 15 de octubre de 2017

#13 La pasión de Juana de Arco


En FilmAffinity

La passion de Jeanne d’Arc
Año: 1928
País: Francia
Director: Carl Theodor Dreyer


El rostro humano como abismo en el que perderte.

            Suelo decir que a unos les gustan las pelis y a otros, el Cine como arte. Yo soy afortunada y disfruto de las dos cosas, pero entiendo que haya gente a quien el cine mudo no le diga nada.

Porque esto es Arte, con mayúsculas, pura estética, hondura y drama que tienes que captar con paciencia. Y eso no le va a todo el mundo.

Aquí lo importante no es lo que te cuenta sino cómo te lo cuenta. La historia es archisabida. A Juana, que luchó vestida de hombre en los ejércitos franceses, la capturan y la llevan a Ruán, dominado por los ingleses. La someten a juicio eclesiástico como hereje y al final acaba quemada en la hoguera.

A lo largo de una hora y pico, ves a una joven simple y analfabeta interrogada por hombres duros, que la engañan, la presionan, la amenazan con torturas, se burlan de ella y, al final, la queman en la hoguera.

Como toda obra de arte, puede provocarte lecturas cercanas a tus circunstancias y preocupaciones personales, aunque no fueran las que el autor tenía en mente cuando la creó. Por eso son imperecederas, porque cada generación encuentra, en la misma obra, cosas diferentes.

Es muy fácil hacer una interpretación feminista: una mujer asaltada, abrumada, violentada y asesinada por el patriarcado.

O como una colisión de fanatismos: el delirio individual de una pobre enferma que oye voces, y el institucionalizado de quienes afirman la existencia del demonio como fuente de todo aquello que quieren reprimir.

Sea como sea, te lo cuenta con primerísimos planos que son, simplemente alucinantes. Cada uno de ellos valdría como una fotografía impresionante. No es una película dinámica, sino estática, de imagen tras imagen profunda, emocional.

La fotografía en blanco y negro se benefició de un tipo de película llamada pancromática, que captaba todas las longitudes de onda, todos los matices del gris, y por eso captaba a la perfección los rostros sin maquillar de sus actores. La pureza del rostro de María Falconetti (o Renée Jeanne Falconetti, como a veces se llamó a esta actriz) contrasta con los rostros deformes, con sus granos, sus arrugas, sus ojos perdidos en cuencas, de sus inquisidores.

Dreyer montó todo un decorado bien caro para la época. Pero no era para sacarlo en la película, sino para que los actores se sintieran rodeados de un entorno propio del siglo XV. Lo importante no es ese montaje, sino las personas.

Y luego están los encuadres, que en más de un momento recuerdan al expresionismo alemán (tanto cinematográfico como de las artes plásticas) de la época. Dreyer usa una y otra vez el contrapicado (tomas desde abajo) para enfatizar la perspectiva de la joven presionada por todos esos hombres que la rodean.

La historia de la película tiene su miga. Muchos nacionalistas franceses (oh, sí, el nacionalismo, esa ideología venenosa que destruye el entendimiento humano y la más elemental racionalidad) dudaba de que Dreyer, danés y no católico, pudiera tratar bien a su heroína nacional. Hubo protestas, como la del arzobispo de París, que logró que la censura hiciera cortes. En Reino Unido directamente se prohibió, porque los soldados ingleses en la película se burlaban de Juana y parodiaban la pasión de Cristo en una escena que les debió parecer muy fuerte porque, claro, los soldados británicos nunca han abusado de sus víctimas, y menos en la Edad Media (sarcasmo).

Lo siento, tíos, si hay cosas que hieren vuestro nacionalismo, igual lo que está mal no es la obra de arte que os ofende, sino vuestra ideología caduca, decimonónica e intrínsecamente perversa.

Sufrió la quema tanto del negativo original como del segundo montaje que hizo Dreyer a base de descartes.

Sin embargo, en los años ochenta, se produjo el milagro. En una institución psiquiátrica noruega apareció una copia del original de Dreyer, que es la que ahora puede verse, incluso por internet.

Lo mejor es ver esta película sin ninguna de las músicas que a lo largo de los años le han puesto. Muda, en silencio, con un ambiente monacal, centrada tu mirada sólo en ese puro blanco y negro de los rostros, dejándote impregnar de puro arte plástico. Casi como si estuvieras viendo fotos hiperrealistas de Nicholas Nixon (visité una exposición suya este septiembre pasado en la fundación Mapfre de Madrid y me dejó totalmente noqueada).

Es también una película de esas de “cine judicial” que es un subgénero por derecho propio. El guion se basó en las actas auténticas del proceso. Pero, en mi opinión, como el interrogatorio hay que seguirlo con los intertítulos, queda muy mermado. El cine mudo era un cine de imágenes, no de palabras.

Si te gusta el Cine, si te gusta el Arte, esta película es para ti. Si sólo quieres ver pelis que te entretengan, pues no, te parecerá un pestiño aburrido.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity o la Internet Movie Data Base