miércoles, 26 de julio de 2023

#33 Parsifal

 

Rogelio de Egusquiza: Parsifal (1910)
Óleo sobre lienzo, Museo del Prado




 

 


 

Parsifal

 

 

Estreno: Bayreuth, 26 de julio de 1882

Compositor: Richard Wagner

Libretista: el compositor, basándose en el poema de Wolfram von Eschenbach

Género: Bühnenweihfestspiel, que he visto traducido de diversas maneras, como «festival sacro dramático-solemne», «festival sacro para la escena» o «festival sacro dramatizado».

 

Tal día como hoy, del año 1882, se estrenó en el Festspielhaus de Bayreuth la última ópera de Wagner


Con esta obra, según el gruñón Nietzsche, Wagner «se había arrastrado hasta la cruz».

Parece que incluso ello dio pie a que rompieran su amistad.

Wagner componía la música, sí, pero también escribía los libretos, muchas veces a lo largo de los años. Aquí se aleja de sus historias mitológicas de valquirias y nibelungos, héroes y superhéroes mágicos, y se centra en una historia medieval cristiana.

Amfortas (barítono), el rey de los caballeros del Grial, está enfermo desde que fue a combatir a un malvado mago, Klingsor, y cayó seducido por una mala mujer, Kundry. Con aquello quedó deshonrado.

A su palacio llegará un tipo simplón (tenor), que no sabe ni quién es ni cómo se llama, ve todo pero nada entiende.

El malo de la película, Klingsor (bajo), intentará, usando a la misma seductora, acabar con el mozo. Al principio parece que caerá, como otros, en las sensuales redes de las doncellas-flor y de Kundry (soprano). Ella sabe quién es: Parsifal.

Luego resulta que no, que al final es él quien se mantiene entero y acabará salvándola a ella y hasta la bautizará al final.

Un beso que pretendía ser su caída en la depravación le sirve justo para lo contrario, para sentir piedad por el sufriente y con ello, comprender su destino.

Curioso, que un beso sea el punto central sobre el que pivota la trama.

Parsifal, hasta ese momento, era básicamente un simple, un idiota, pero la piedad es lo que le convierte en un hombre sabio, digno del Grial.

Él será quien consiga triunfar donde otros fueron derrotados, aunque para ello le lleve años, vagando por ahí, maldito por Kundry.

Acabará sanando a Amfortas con la lanza sagrada y convirtiéndose él mismo en rey del Grial, un día de Viernes Santo.

Como veis, hay tópicos reconocibles en la historia: el buen salvaje, el hombre sencillo que triunfa donde otros fracasan precisamente por su pureza, la sabiduría adquirida gracias a la piedad que siente por el sufrimiento ajeno. 

Georges Rochegrosse: El caballero entre las flores (1994)
Óleo sobre lienzo, Museo de Orsay
Representa a Parsifal entre las doncellas-flor


Son tres actos llenos de música maravillosa, la cumbre o el remate final de la producción wagneriana, al término de su vida. La música fluye, entrelazándose con los parlamentos, las arias solitarias, los dúos, los coros… Requiere cantantes recios, poderosos, como propio de Wagner. Pensad que son horas y horas, ahí, cantando.

El otro día me vi esta ópera en You Tube. Sus más de cuatro horas me hicieron pensar. Realmente, a día de hoy, ¿alguien tiene cuatro o cinco horas para dedicarlas, sin prisa, a un producto cultural semejante?

¿Las nuevas generaciones, criadas en lo inmediato, en el scrolling infinito, incapaces de concentrarse más de un minuto en nada…podrán dejarse llevar a este festival sacro? También los demás, los viejos que nos hemos quedado atrapados en este tecnoestrés y sufrimos el FOMO, el miedo a perdernos algo.

Hace un par de días, Radio Clásica la retransmitió. Todos los años se puede seguir el festival de Bayreuth por esta cadena. ¿Cuánta gente estaba ahí, escuchando...?

¿Cuántos podemos darnos el lujo del ensimismamiento, hoy en día, contemplando esta historia religiosa, de magia y redención, lanzas, cálices, magos, doncellas-flor…?

No me entendáis mal: Wagner es un compositor bigger than life. Su música, sus famosos leitmotive, temas que van apareciendo una y otra vez caracterizando personajes o situaciones, esos, van a gustar siempre, a cualquiera.

Ahora, el disfrutar de una ópera entera, de cabo a rabo, yo creo que eso sólo es apto para el aficionado al género.

Los demás, realmente, preferirán el típico disco con highlights, con momentos destacados como el preludio o la Música del Viernes Santo, también llamada el Encantamiento de Viernes Santo. Una horita de Parsifal seleccionado agrada a cualquiera, y no me parece mal ese acercamiento.

Parsifal se estrenó en aquel teatro en Bayreth construido exclusivamente para Wagner y sus óperas. Allí donde gentes de toda Europa peregrinaban, en una experiencia casi religiosa. Los wagnerianos eran como una secta. Ríete tú de los fans de Muse o de Taylor Swift.

Aquello era algo que inspiraba a muchos, trascendía a otras artes, todos se significaban como wagnerianos o antiwagnerianos. 

Es tradición, por considerarse una obra mística, que no se aplaude al final de los actos ni de la obra. Bueno, así fue en Bayreuth desde siempre. Si realmente Wagner lo quiso así o se trató de un malentendido, que decía que no se aplaudiera entre los actos, pero sí al final, ¿quién sabe? He leído las cosas. Lo cierto es que durante décadas, no se aplaudió.

Wagner quiso que Bayreuth tuviera la exclusiva durante, al menos treinta años, que no se representara en ningún otro lugar. Lógicamente, esto no podía sostenerse y hubo alguna representación fuera, en sitios como Ámsterdam, o en el Met de Nueva York.

Oficialmente, tengo entendido que la primera representación fuera de Bayreuth fue la de Barcelona, en el Gran Teatro del Liceo, el 31 de diciembre de 1913.

Es una ópera no de las más representadas, por lo exigente que es, no está al alcance de cualquier teatro. Exige mucha imaginación, muchos medios para recrear este mundo religioso, mágico, con su misticismo, la alegría, los momentos inmensos y otros de recogimiento, las procesiones solemnes de caballeros, las deliciosas doncellas-flor y su jardín de placeres... tiene que apabullarte. Si no, no es Wagner.

La ópera es todo un continuo en que unas escenas suceden a otras, los motivos aparecen y desaparecen, como bandadas de estorninos danzando en el aire.

¿Momentos concretos que destaquen en esta ópera? Puf, unos cuantos.

Por supuesto, el preludio orquestal, que anuncia los principales temas de la obra.

Del primer acto, el lamento de Amfortas, que se siente indigno como guardián del Grial, visto el pecado en que cayó: «Nein! Lass ihn unhenthüllt! –¡No, dejadlo cubierto!».

El acto II, que gira en torno a Parsifal y Kundry tiene como momento culminante  el del beso de Kundry, cuando parece que Parsifal va a quedar seducido pero no, entonces la piedad por el sufrimiento de Amfortas lo hace reaccionar: «Amfortas! Die Wude! Die Wunde! – ¡Amfortas! ¡La herida, la herida!».

Del acto III es tremendamente difícil decir qué es más memorable, pues todo él discurre en ese Viernes Santo mágica, solemne, algo tenebroso por la muerte de Titurel, y cómo Amfortas parece que va a seguirlo, hasta que aparece después de años, Parsifal, con la lanza sagrada. Pongamos el aria de Parsifal, «Nur eine Waffe taugt –Sólo un arma sirve». Se refiere a la lanza sagrada, la que hirió a Amfortas y que ahora podrá rescatarle.

Pero no olvidemos el solemne coro final.

Ferdinand Leeke: Parsifal camino del castillo del Grial (1920)
Óleo sobre lienzo, colección privada


La grabación recomendada de esta ópera es la de Georg Solti publicada en el año 1973 por Decca, con la orquesta filarmónica de Viena y el coro de la ópera estatal de Viena. Son intérpretes principales mi estimadísimo Dietrich Fischer-Dieskau (Amfortas), Hans Hotter (Titurel) y René Kollo como Parsifal. Klingsor fue interpretado por Zoltán Kéléman y Kundry, la excelente Christa Ludwig. Resulta curioso encontrar, entre las Doncellas-Flor (Blumenmädchen) dos célebres cantantes: la deliciosa Lucia Popp y la encantadora Kiri Te Kanawa.

 

Para saber más, la Wikipedia, aunque el artículo en inglés es muchísimo más amplio. El libreto, en español y alemán, así como discografía de referencia, en Kareol

This is Opera! Dedicó un programa a esta ópera, que puedes ver aquíPara mi gusto, habla demasiado del Grial y los nazis, pero bueno, la música y las explicaciones que se dan sobre la obra son amenísimas, como siempre.

Una representación que he encontrado en You Tube, dirigid por Horst Stein, con Siegfried Jerusalem haciendo de Parsifal.

 



domingo, 16 de julio de 2023

#43 Roma, ciudad abierta

 



 


Roma città aperta

Año: 1945

País: Italia

Dirección: Roberto Rossellini

Música: Renzo Rossellini

 

Drama bélico al estilo neorrealista

 

Ayer volví a ver esta película, un clásico de la cinematografía italiana y, en realidad, de la mundial. Si te gusta el cine, es raro que no la hayas visto.

Es un drama, en el sentido de que te cuenta historias tremendas de personas normales afectadas por la guerra. Es el momento en que caído Mussolini, los alemanes ocupan Italia para ser ellos quienes «defiendan» el país frente a los ejércitos aliados.

Es una película coral en la que te cuentan las historias e historietas de diversos personajes, usando como hilo conductor, principalmente, al cura interpretado por Aldo Fabrizi. Hay momentos de humor, otros costumbristas, otros durillos de ver, como la vida misma

El guion se inspira en historias de la calle, que Rossellini fue recogiendo nada más acabar la ocupación alemana. Lo escribió junto a Federico Fellini, Celeste Negarville y Sergio Amidei.

Ojo, no es un documental, aquí te cuentan historias de ficción ambientadas en un momento histórico concreto. Aunque sea durante la SGM, se centra en italianos normales, comunistas de la resistencia, un cura… contra los fascistas italianos y los ocupantes nazis. Aquí no aparece gente de otros países.

Pina (Anna Magnani, maravillosa), viuda con niño pequeño y embarazada de su amante Francesco, espera casarse al día siguiente. Tienen un momento precioso. En una casa llena de gente, acaban hablando en las escaleras, a solas. Ella lo mira, totalmente enamorada, luminosa dentro de un entorno tan humilde.  Está cansada, y su amor le dice que no se desanime, que la guerra acabará, llegará la primavera, y será más hermosa porque serán libres.

Claro, el problema no es solo eso, lo difícil que es vivir en épocas de guerra, sino todos los que se quedan por el camino.

Con su historia se entrelaza la de Giorgio Manfredi, otro activista que se refugia en su casa. Tuvo su rollo con Marina, una chica guapetona aunque de mal vivir, drogadicta, que los alemanes usan para conocer las andanzas de los comunistas o badoglianos. Pietro Badoglio fue un militar nombrado para el gobierno por el rey tras la deposición de Benito Mussolini en 1943.

Lo que vas viendo son las calles de Roma, la gente que se esfuerza por seguir viviendo, los niños en la escuela, las casas atestadas de gentes, los que colaboran con los alemanes, los que les combaten y los que solo quieren seguir un día más.

Rodada en blanco y negro, a veces parece saturada, otras sombría, otras resulta luminoso… Es una fotografía llamativa, en parte porque, al parecer, acabada la guerra no es que hubiera mucha película, y hubo que usar negativos de tipo diferente, en mejor o peor estado. Actualmente los cambios en iluminación de una escena a otra se atribuyen a un procesado inadecuado del negativo.

La rodaron, además, como una peli muda y luego la doblaron.

En su momento, supuso toda una revolución ese tipo de cine que se llama neorrealismo. Esta película, y Ladrón de bicicletas, de la que ya hablé aquí, serían las más representativas del estilo. Suponía rodar en escenarios naturales, con actores no profesionales, historias de gente normal, con poco glamur y fantasía idealista. Aquí, realmente solo Anna Magnani y Aldo Fabrizi eran profesionales.

A mí, que me van mucho los dramas bélicos, me encanta, aunque es dura, como en las escenas de tortura, aunque no sean muy explícitas, tú sufres junto a la persona que está siendo torturada.

Hay momentos de humor, sobre todo a cargo del cura, es ese tono agridulce en que a una escena divertida le puede suceder otra trágica.

Hay unas cuantas escenas de esas que se te quedan en la cabeza para siempre. Anna Magnani en la escalera, mirando enamorada a ese tipógrafo que quiere casarse con ella y convertirse en padre de su niño. O corriendo desesperada detrás del camión que se lleva a su enamorado, hasta que cae.

Pocas escenas en el cine tienen la fuerza de esa en la que Magnani, con los brazos estirados, corre hacia la cámara…, dijo el crítico William Wolf.


Fabrizi en su papel de cura resignado, cegato sin sus gafas, sentado en aquella silla, o los niños silbando… 

O la final, con los niños regresando poco a poco mientras ves el mogollón de Roma en el fondo. 

Esas panorámicas de Roma, grandiosa y monumental, como telón de fondo de las normales de gentes humildes a las que les pasa por encima la trituradora de la historia.

Yo se la recomendaría a muchos de esos que se llenan la boca hablando de fascistas, mira no. Puedes ver lo que era auténticamente el fascismo, los estados totalitarios del siglo XX. Es irónico, cuando piensas que muchos de los resistentes eran comunistas, es decir, defendían un totalitarismo frente a otro. 

La figura más atractiva es la del sacerdote, que aun sabiendo que el otro es un ateo, le ayuda porque son hombres que sufren y son perseguidos. Porque es lo que hay que hacer, ayudar al que sufre, esa es la forma correcta de vivir.

El padre Pietro lo dice en un momento, que no es difícil morir bien, lo difícil es vivir bien.


«Vivir bien» es ayudar al otro, no hacerle sufrir, intentar llevarse con el que piensa distinto a ti. Y seguir adelante… No tengas miedo, pase lo que pase, dice Francesco a Pina. Puede ser buen lema que resuma esta película.

Desde el punto de vista actual, no siempre es políticamente correcta. Hay dos personajes que los puedes ver como LGBT, y son los malos de la historia. El amaneramiento del mayor Bergmann, comandante nazi, puede hacerte dudar. Ahora, tal como mira un cuerpo desnudo y torturado, puedes tomártelo asó.

Ahora, en el caso de la mala, Ingrid, y cómo toca a Marina, cómo la mira, es totalmente la «pervertida lesbiana malvada» de las historias clásicas. La narrativa comercial era así, los personajes LGBT eran o trágicos o malos. En el blog gaylésbico mencionan el rinconcito homófobo de la peli, centrándose, sobre todo, en Ingrid. 

Se aprende del pasado no solo viendo lo que retrata la película, sino también cuando te enteras de que esta película sufrió prohibiciones y censuras. ¿Por qué?

En los EE. UU. cortaron un cuarto de hora. Lo prohibieron en varios países, como Alemania Occidental (de 1951 a 1960) o Argentina. Cuando se estrenó, en Italia no entusiasmó, porque claro el público no iba al cine a que les contaran lo que ellos acababan de vivir. En otros países, sin embargo, sí que gustó.

Ganó la Palma de Oro a la mejor película en el Festival de Cannes de 1946, también fue la mejor película extranjera para el Círculo de Críticos de Nueva York. Anna Magnani fue elegida como la mejor actriz en la National Board of Review (Asociación de Críticos Norteamericanos) y la película, mejor film extranjero.

Si te gusta el Cine, esta película es imprescindible. Te sorprenderá que sonrías en más de un momento, puede que llores en otros, que te emocione. Y hay imágenes que las has visto cien veces, y ahora se trata de verlas en contexto.

Podéis leer más en la Wikipedia, Film Affinity, o la Internet Movie Data Base.