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domingo, 8 de enero de 2023

#18 Amélie

 

Cartel de la película. FilmAffinity


 


Le fabuleux destin d’Amélie Poulan

Año: 2001

País: Francia

Dirección: Jean-îerre Jeunet

Música: Yann Tiersen

 

Una comedia amable en un formato precioso

 

Creo que ya he comentado aquí que la cinematografía francesa es una de las que más me gusta. Sin embargo, no sé por qué motivo, esta película tan famosa no la vi en su día.

En esta comedia romántica tenemos como protagonista a Amélie (Audrey Tautou), una camarera parisina bastante introvertida, que vive a lo suyo, de manera reservada, hasta que se da cuenta de su capacidad para ayudar al prójimo.

Así que se dedica a echar una mano a quienes le rodean: su padre, el tendero de la esquina, los clientes del café, un vecino enfermo…Lo hace a su manera, un poco fantasiosa, con bastante imaginación y currándoselo bastante.

Mientras tanto, hay un chico, Nino (Matthieu Kassovitz) intrigado por cierto misterio y que se fija en ella. Es posible que a él también que ayude un poco. Le gusta, pero siendo como es ella, tímida, mantiene las distancias.

No sé en su momento cómo la vio la gente. A mí me resulta agradable, muy amable, pero con esos toques un poco fantasiosos y, sobre todo, con mucho estilo.

A mí, lo reconozco, se me iban los ojos detrás de la ropa de los personajes. Sobre todo, de la protagonista. Creo yo que querían ponerla de alguna manera diferente al típico charm francés. Pero no lo pueden evitar, incluso con Doc Martens y ropa de segunda mano, Audrey Tatou parece encantadora y quieres vestir como ella, tener ese corte de pelo, esos ojazos y esa sonrisa…

Al cumplirse los veinte años de esta película, ¡Hola! le dedicó un artículo en que explicaba un poco el estilo de la película, y por qué se usaba el rojo con el verde, algo que normalmente piensas que se va a dar de tortas y, sin embargo, en la película funciona sin problemas.

Me encanta el estilo francés, de buen corte, tu talla justa, colores planos, complementos los justos pero muy bien pensados... Siempre recordaré, en mi primera visita a París allá por los noventa cómo me fijaba en la manera en que vestían las mujeres, cómo era posible ser tan sencilla y al tiempo ir tan elegante, con cosas muy normales.

Como película, advierto que aun siendo romántica, y una comedia, tiene aspectos a veces algo de humor negro. Le salva a la película ese formato preciosista, que hace que sonrías. 

La fotografía, el vestuario, al puesta en escena, las imágenes de un París, principalmente Montmartre, bastante tópico pero rodado de una manera actual que parecía fresco y nuevo, algo realmente difícil de lograr, a estas alturas.

Ojo, que no es infantil, encuentras cosas como el despreocupado tratamiento del sexo, que incluye un sex shop y un polvo en un baño, y enfermedades distintas, desde una hipocondriaca a uno con «huesos de cristal».

Si esta misma historia te la cuentan en otro formato, en plan pobretón, y triste, no la verías tan relajada.

En su momento, gustó muchísimo, llegando a superar los veinte millones de espectadores en todo el mundo. De hecho, veo en la Wikipedia que es la segunda cinta francesa hablada en francés con mayor éxito en taquilla, por debajo de Intocable (película que no, no he visto, y no creo que hable aquí de ella). Tanto, tanto, que hasta hubo un boom turístico entre los que visitaban París y se hacían el recorrido por los escenarios de la película.

Una de las películas de culto que merecen la pena dentro de lo más reciente de la producción cinematográfica reciente, sabiendo que no te va a cambiar la vida pero que es un encanto y acabas de mirarla con una sonrisa.

Ganó un montón de premios: dos premios BAFTA (al mejor guion original y diseño de producción), cuatro César (película, director, música y diseño de producción) y cuatro premios del Cine Europeo, incluyendo mejor película y director. Fue escogida como la mejor película de habla no inglesa en los Critics’ Choice Awards, película extranjera en los Independent Spirit y en la Asociación de Críticos de Chicago, película europea en los Goya y película así, a secas, en el festival internacional de Karlovy Vary. Fue la mejor película (Premio del Público) en el festival de Toronto.

Podéis leer más en la Wikipedia, Film Affinity, o la Internet Movie Data Base.

domingo, 28 de noviembre de 2021

#20 La regla del juego

 

Póster en FilmAffinity


 


La règle du jeu

Año: 1939

País: Francia

Dirección: Jean Renoir

Música: Roger Désormières, Wolfgang Amadeus Mozart, Pierre-Alexandre Monsigny

 

Un clásico del Cine, sobre la banalidad de todo, creo, una comedia pesimista

 


En cierto sentido, me parece como el antepasado ligero, menos cruda y humillante, pero igualmente trágica, de Los santos inocentes de Camus. Ahora llamaríamos a La regla del juego dramedia satírica.

La historia empieza en un aeródromo donde un aviador acaba de lograr la hazaña de cruzar el Atlántico. Cree que lo espera una dama de la que está enamorado y cree que es correspondido, pero no. Eso le decepciona, porque este chico siente las cosas intensamente.

La mayor parte de la película se desarrolla en un casoplón en mitad del campo. Una fiesta campestre, con sus invitados. Habrá episodios de caza y otros momentos de entretenimiento en el teatrillo de la finca. Aquí todo el mundo flirtea, tontea, le pone los cuernos a los demás, sin darle demasiada importancia.

Todo muy ligero e inane. Te amo a ti, no, al otro, espera, que de verdad estoy enamorada de… Esa es la actitud de la protagonista, una mujer amada por tres hombres y que no acabo de ver a quien quiere de verdad, o quien está dispuesta a pasar el resto de su vida. No veo tampoco el atractivo de Christine, vienesa, hija de un famoso director de ópera, ni en su físico ni en su carácter. No sé si será intencionado o en realidad en la época la actriz Nora Gregor, era considerada una gran belleza. Si fuera adrede, te da un toque añadido de liviandad a toda la historia. Ella es tan pompa de jabón como el resto, pese a su desesperación por sentir algo más profundo, una pasión arrebatadora, algo que se salga del orden establecido.

Porque sí, los amoríos extramatrimoniales entran dentro de la tradición, nadie se escandaliza, solo hay que seguir ciertas reglas.

Eso en la parte de Arriba. Entre los criados, Abajo, también se desarrolla una tragicomedia de tonteo y celos en torno a Lisette, la doncella de la dama, y un marido, Schumacher, que no entiende la regla del juego. Con consecuencias trágicas que, también, se acaban barriendo bajo la alfombra, porque hay que tener estilo para estas cosas. No hay nada más vulgar que un crimen pasional.  

Hay tantos actores, y las interpretaciones son tan estupendas, que no sé en quien fijarme. Quizá en Corneille, ese mayordomo que mira todo con distancia y alguna vez muestra claro su desagrado, sabiendo guardar las formas. O el personaje que interpreta Géo Foster, tan guapo y ambiguo que hasta pensé si sería una actriz disfrazada de hombre. Pero no, al parecer este actor se especializó en ese tipo de papeles mundanos, algo afeminados. O el propio Jean Renoir, que interpreta a Octave, amigo de la protagonista, un tipo sin un duro pero que se lleva con todos y que puede que sea el amor verdadero de Christine… o tal vez no, aquí todo es tan volátil.

Es una película que mantiene su frescura. Cada vez que la ves te fijas en cosas diferentes. En su momento fue el filme más caro de la industria francesa, pero no fue muy bien recibida. Era muy distinta al cine que se hacía. O puede que el tono de alta comedia no encajara en esa atmósfera prebélica, de hecho, es del mismo año en que estalló la Segunda Guerra Mundial en Europa. En octubre, el gobierno francés la prohibió porque tenía una influencia indeseable sobre los jóvenes.

Pero tuvo una influencia enorme en los cineastas europeos posteriores.

No ganó ningún premio, no era algo de aquel entonces. Pero sí que ha sido considerada una y otra vez entre las mejores películas francesas de todos los tiempos, si no la mejor. No podía faltar en este recuento mío que intenta hablar de las cien mejores películas de la Historia del Cine.

No sé si recordáis aquel estupendo programa de televisión de Garci, «¡Qué grande es el cine!», una tertulia sobre muchísimas películas clásicas. Me quedé con la idea de que lo quitaron por motivos ideológicos, lo cual es lo más absurdo del mundo, porque no se metía en política, sino que hablaba, y muy bien, de cine. Si es así, un ejemplo de cómo la ideología de la cancelación y el sectarismo destroza tantas buenas cosas. La cosa es que dedicó uno de sus programas a esta película. Lo recomiendo como complemento casi imprescindible al visionado de esta película. Oyes comentarios sobre esta película como que es «muy triste, es una película muy pesimista, pero que no tiene el aspecto de película pesimista».

Podéis leer más en la Wikipedia, Film Affinity, o la Internet Movie Data Base. 

Para mi hija, esta es esa película viejuna en que un perro muerde a un conejo. Viejuna significa, para ella, en blanco y negro. A las mudas las llama silenciosas. Es curioso, inicié este blog en parte pensando en ellos, pero no creo que le vayan a sacar juego. Si alguna vez, a lo largo de su vida, sienten interés por las cosas que a mí me gustaron, aquí las encontrarán.

domingo, 13 de mayo de 2018

#22 La vida es bella



Film Affinity

La vita è bella
Año: 1997
País: Italia
Dirección: Roberto Benigni
Música: Nicola Piovani

Sentimentalismo elevado a la enésima potencia

            
     Ya he dicho que el cine italiano no es lo mío. Generalizando, me parece grosero, machista, y con un humor de guardería. La mayor parte de pelis italianas que aparecen en esta lista es porque son muy apreciadas por crítica o público, o los dos. Hay excepciones, claro.

Pero esta no es una de ellas.

Esta película no me interesó nada cuando salió hace veinte años, hasta el punto de que no la había visto hasta que me ha tocado hablar de ella para este mi blog.

Qué queréis que os diga. La historia va de un tipo feliz que siempre sabe salir a flote, que se casa con una mujer de mejor posición social a la que llama Principessa! cada dos por tres, tienen un hijo y como él es judío, acaban en un campo de concentración alemán.

Lo más conmovedor es cómo el padre se esfuerza en ocultarle al niño todo lo desagradable de la vida, haciendo que sea un juego.

Película italiana con niño ambientada en otra época, no sé, es como el reverso tenebroso de Cinema Paradiso. Parece hecha a medida para ganar premios, especialmente el Óscar, que ya se sabe que la Academia de Hollywood no hay nada que quiera más que una película europea sobre el Holocausto. Adoran esas historias, siempre que se cuenten de cierta forma, claro.

La vi. Fue entretenida. Lloré cuando tocaba llorar y todo eso.

Pero el humor italiano no es lo mío. Las payasadas de Benigni me dejaban fría. Nicoletta Braschi se pasa la película torpemente atraída por este tipo, sin que yo alcanzara a comprender por qué, más allá de parecerme una solterona, lo cual no es cierto porque en la peli tiene otro pretendiente, pero por razones que no me acaban de quedar claras prefiere a este tipo, quizá porque la hace reír.

A mí, en cambio, cada vez que Benigni gritaba Principessa! era llanto y crujir de dientes. Qué ganas de darle una colleja, de verdad.

… Y sin embargo, a veces, había momentos en que debajo de toda esa gilipollez, entrevés a una persona desesperada, seriamente angustiada por la vida, las miradas que lanza al personaje interpretado por Horst Buchholz (uno de mis amores de juventud, por cierto) son –para mi– lo más memorable de la película, el momento en que comprende que de verdad toda esperanza está perdida,… Ojalá se hubiera explorado un poquito más al Guido debajo de la máscara de payaso.

Pero se ve que la peli no iba de eso.

Mi resumen sería: música anodina, realización fría, actores de escaso mérito, guion sentimentaloide, chistes de guardería y encima «película con niño».

Lo bueno es que esta película responde con firmeza a la pregunta de si puede haber poesía después de Auschwitz. Por supuesto que puede haberla. Es más, debe haberla: la dignidad humana lo exige. 

No sólo puede haber poesía, sino hasta risa y comedia. Y no sobre cualquier cosa, sino precisamente sobre ese monstruo que devoró Europa y que los europeos seguimos teniendo dentro: ese nacionalismo, racismo, odio, masas enfurecidas que no atienden a razones, políticos populistas (de derechas y de izquierdas) que dicen a la gente lo que quiere oír, que la culpa es siempre de los Guidos de turno. 

Solo que ahora se disfrazan con otras palabras (unos acusan a los fascistas, otros a los antisistema, y meten en ese saco a todo el que piense diferente, aunque los así «acusados» estén lejos de ser fascistas o antisistema), y se movilizan por Twitter, pero el núcleo, el huevo perverso de la serpiente está ahí. 

En ese sentido, esta película debería hacer reflexionar. Pero no, no lo hará, porque la gente sigue creyendo que habla de lo que ocurrió hace ochenta años.

Pese a todo, debo reconocer que no es una película que me haya encantado, así que tampoco me parece imprescindible para conocer lo que es el Cine. Sé que gustó mucho, y en Film Affinity incluso tiene puntuación de 8,5 (8,6 en Internet Movie Data Base) con citas de críticas variadas que la ponen por las nubes («magnífica fábula», «bella y conmovedora»). El problema debo ser yo, y no la película.

Debe haber algo que no he pillado.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity o la Internet Movie Data Base.

domingo, 14 de enero de 2018

#27 Cinema Paradiso


Nuovo Cinema Paradiso

Año: 1988
País: Italia
Director: Giuseppe Tornatore
Música: Ennio Morricone


Sentimental y un poquito tramposa, pero el amor al cine que destila es absolutamente sincero y emocionante.


            He visto esta película varias veces, y siempre me emociona. Y eso que el cine italiano no es lo mío.

Como fue un taquillazo y ganó el Óscar a la mejor película de habla no inglesa, creo que todo el mundo sabe de qué va. Pero por si acaso, os lo cuento.

Toda la peli es un enorme flashback. Un director de cine que vive en Roma recibe la noticia de que Alfredo, un viejo conocido de su niñez, ha muerto. Y entonces él empieza a recordar.

Sicilia, plena posguerra. Un niño, Totò, vive con su madre; su padre se fue a la guerra y no volvió, puede que esté prisionero en la URSS, pero el tema no es ese, sino que a este chavalín le encanta el cine. Consigue hacerse amigo del que maneja la cámara, Alfredo, a regañadientes de este. Recuerdas especialmente eso, la relación entre Alfredo y el niño, un niño sin padre y un hombre sin hijos, cómo riñen, y discuten, y se aprecian, son cómplices, el niño llega a salvarle la vida al otro.

Esta criaturita pasa todo el tiempo que puede en el cine, por mucho que a su madre la cabree.

Aprende a manejar el proyector y cuando puede hacerse con una cámara, a rodar pequeñas escenas cotidianas. Tú le ves crecer, ser un niño primero, luego su primer amor, cómo se va a la mili,… y acaba marchándose, porque el mismo Alfredo se lo dice, que se vaya, que no vuelva jamás, que es joven y tiene todo el mundo por delante.

Y en efecto no vuelve a la isla hasta el funeral de Alfredo.

Es una película sentimental, de nostalgia hacia la niñez y hacia un pasado que era duro, pero con un fuerte sentido de comunidad. Todo el pueblo se reunía en el cine, jóvenes y viejos, hombres, mujeres y niños, para ver las pelis americanas o europeas, convenientemente privadas de cualquier aspecto vagamente pecaminoso por el cura del lugar.

La música, una de las mejores partituras de Ennio Morricone para mi gusto, es de esas que ensalza las imágenes, se te mete dentro y te hace llorar y llorar.

No, en serio, he visto esta peli el otro día, otra vez, y de nuevo a moquear como una Magdalena.

Precisamente por eso es un poquitito tramposa, la música conmovedora, un niño sin padre, un pueblo que se apelotona en el cine para ver las pelis como una forma de nueva liturgia colectiva,… los que se conocen y hacen ojitos allí, los ves enamorarse, tener familia...

Todo se suaviza, a pesar de que ves al mafioso de turno, al que tiene que emigrar a Alemania, el surgimiento del Partido Comunista Italiano, lo cuentan muy amable, como si nadie fuera realmente malo. Hasta la mili del muchacho se ve como una cosa más o menos divertida.

Sin embargo, en lo que se refiere al cine, destila un amor del que no se puede dudar. Y al fin y al cabo, para mí es de lo que va esta película, del cine como lugar de encuentro, las películas como escapismo, sobre todo, de sentimientos y emociones inmensas que provoca el cine en el espectador.

Te refleja la propia evolución de éste como espectáculo público. En los años cuarenta y cincuenta, era el sitio al que todo el mundo iba para entretenerse, no había televisión. Luego cómo pasa a ser algo cada vez menor, hasta el extremo de convertirse en una sala X. El porno parece que salvó el negocio hasta que surgió el vídeo y entonces todo el mundo lo consumió en casa.

El cine acaba cerrándose y, al final de la película, es demolido.

Te hace pensar en la evolución del entretenimiento público (que aquí son las películas, pero valdrían para los conciertos o las verbenas): se ha pasado de algo colectivo a un divertimento cada vez más individualista, cada uno encerrado en su casa; y, ahora, dentro de su casa, cada uno de sus moradores con sus cascos y su pantalla individual.

Lo que se gana en libertad individual, al satisfacer el gusto estrictamente personal, se pierde en sentido de la comunidad.

Precisamente son las escenas vinculadas con el cine de forma más directa las que, creo yo, recordamos todos. Mencionaré las dos más obvias.

Primero, ese momento en que, cerrada temporalmente la sala, a Alfredo se le ocurre proyectar la película en la pared de una casa cercana, poco antes de la tragedia que le deja ciego.

Lo mejor, el final. Alfredo le ha dejado un legado al personaje principal, ese Totò que ahora es director de cine y que no acaba de tener satisfacción vital.

Todos esos fragmentos de películas que el cura obligó a cortar, Alfredo los almacenó y los guardó. La película acaba con Salvatore viendo en la pantalla grande todos esos pedacitos de cine clásico que la Iglesia hurtó a los ciudadanos, esos besos, miradas, posturas,… algunos reconocibles, otros desconocidos…

Un repaso maravilloso por una determinada época del cine.


De los actores destacaría a Philippe Noiret, que lamentablemente fue doblado porque su italiano tenía un acento francés demasiado fuerte. Así que no sé si me gusta la interpretación en sí o más bien el personaje. Fue galardonado en los Premios del Cine Europeo como mejor actor.

El niño reconozco que se me hizo un poco cargante con sus monerías, sonriendo todo el rato. Preferiría que hubiese tenido un poco más de registro, pero hay que admitir que era un actor muy jovencito. Luego, el que hace de adolescente, con su historia de amor frustrada, seguía siendo mono, pero no ganaba mucho en expresividad.

Es una película de la que hay dos versiones, de la que yo he visto la “internacional”, sin la parte en que Salvatore se reencuentra con Elena, casada con otro.

Como me suele ocurrir con el cine italiano, en general, las mujeres son secundarias y con representación bastante tópica de la mamma, o la amada inalcanzable, o la puta. No las ves realmente cómo son ellas como personas, sus sentimientos o aspiraciones personales, están al servicio exclusivo del personaje masculino.

Es una película que por su amabilidad, y capacidad para emocionar, fue muy vista en las salas y premiada en los certámenes. Ya he mencionado que tuvo el Óscar a la mejor película de habla no inglesa. También ganó el Globo de Oro a la mejor película extranjera, cinco Premios BAFTA, incluyendo mejor película de habla no inglesa, premio especial del jurado en el Festival de Cannes y, en los Premios David di Donatello, ganó en la categoría de mejor música.

La recomiendo totalmente, eso sí, advirtiendo de que vas a necesitar klínex, sí o sí. Pero no es desagradable, es un ugly-cry de lo más relajante.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity o la Internet MovieData Base.

Y luego, si quieres pasar un buen rato, puedes ver la tertulia Cine más copazo #22:


Este programa de Juan Gómez-Jurado y Arturo González-Campos me parece bastante irregular. A veces son unos cargantes que dejo de verlo a los cinco minutos y otras querría que siguieran hablando horas y horas. Depende del día y del invitado, y de la peli que escojan, y de muchas otras cosas.

Este #22 con Miki Nadal es una de las sesiones buenas-buenas, que entretiene un montón.

domingo, 4 de junio de 2017

#32 Forrest Gump

FilmAffinity


Forrest Gump
Año: 1994
País: Estados Unidos
Director: Robert Zemeckis
Música: Alan Silvestri


Repaso sentimental a la historia más reciente de Estados Unidos

       Esta es una de esas películas amables y sentimentales, tan bien hechas que si zapeando ves una escena, ya te quedas colgado.

Por si alguien no sabe de qué va la película, la resumo: Forrest Gump es un chico que tiene cierta pedrada, es algo cortuco, vaya. Pero consigue llevar una vida plena, sobrevive a la guerra de Vietnam, se enriquece casi sin querer, y acaba casándose con la chica de sus sueños y siendo padre feliz.

Tiene ese elemento de nostalgia de echarle una mirada al pasado, con música propia de otra época en que éramos niños o jóvenes, y por eso es tan fácil de ver.

La he visto varias veces y realmente lo pasas bien. Hombre, luego te pones a pensar y el mensaje tan anti-intelectualista es un poco peligroso. Y luego la imagen de la mujer, el ejemplo de virtud son las mujeres tradicionales pero si se sale del molde, va a acabar de mala manera. Así que, a pesar de que me gusta verla, y te echas a llorar y a reír, y todo es muy bonito, conviene mantener cierta distancia escéptica.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity o la Internet Movie Data Base.

domingo, 25 de diciembre de 2016

#94 Plácido


Film Affinity


Plácido



Año: 1961
País: España
Director: Luis García Berlanga
Música: Miguel Asins Arbó

La película española de Navidad por excelencia.

Sí, ya sé que todos pensáis, Navidad en el cine = ¡Qué bello es vivir!

Pues no

Esto es España, la tierra de la mala leche, el humor negro y las puñaladas por la espalda. El sentimentalismo y el buen rollito, justitos, justitos.

Es una de las mejores películas de Berlanga, y muy representativa de nuestro cine: una sátira coral.

En un poblachón de provincias, al llegar la Navidad, se sigue la campaña de “ponga a un pobre a su mesa”. Cosas de la época. Estaba patrocinada por una empresa local y además se esperaba que llegaran estrellas de Madrid para darle más publicidad.

En la vorágine del evento, se ve perdido un humilde trabajador, al que le van a embargar la moto si no paga la letra que vence ese día. El pobre hombre se desespera buscando dinero suficiente, y luego a ver dónde está la letra y a quién tiene que pagar para no quedarse sin el motocarro, sustento de la familia.

Ya he dicho que esto es typical Spanish: una sátira interpretada por personajes muy diversos.

Porque no se trata de la peripecia de una o dos personas, sino de reflejar toda una sociedad, con sus hipócritas deseos de Navidad, pero con miserias cotidianas. Los ricos, los pobres, el trabajador que está desesperadamente intentando sobrevivir… Como de costumbre, con actores magníficos como el inolvidable José Luis López Vázquez, o Amelia de la Torre en plan señora pija (“¿Qué nos toca, anciano del asilo, o pobre de la calle?”). De verdad, qué actores más buenos había en España. Por no hablar del guión de Rafael Azcona, que fue a ver cómo se trabajaba en Italia aquello del neorrealismo. Y por supuesto Berlanga,… Mierda de régimen que aplastó ese talento. Podríamos haber tenido una cinematografía mucho más brillante…

Sólo que, en vez de contar las cosas en plan deprimente cine neorrealista italiano, lo hacen con ese humor profundamente negro, que te ríes en medio de la desesperación, hasta con un muerto de por medio al que hay que arreglarle el estado civil, que eso del concubinato queda muy feo. Supongo que es porque, en una dictadura, toda forma de crítica social tiene que estar enmascarada en una risa para poder pasar la censura.

Es una película que nos lleva a nuestra primera infancia, o al mundo de nuestros padres y abuelos. Porque entonces era contemporánea, y ahora se puede ver como un documental de la época, fijándote en esa España que retrata. 

Pero ojo, no es sólo que fuéramos así. Es que seguimos siéndolo, en gran medida. 

Leo en la wikipedia que el propio López Vázquez expresó esta idea mucho mejor que yo: «Las películas de Berlanga son esperpentos no de la España de la época, sino de la España eterna.»

Pues eso.

Tan buena que (aunque esto no siempre es sinónimo de calidad) estuvo nominada al Óscar a la mejor película en habla no inglesa. Le ganó Bergman y Como en un espejo. Mira que el sueco es uno de mis favoritos, pero… Plácido es una peli notablemente superior a esa, se mire como se mire.

En You Tube encontré un trailer de la película, para que podáis echarle una ojeada a los que no conozcáis la peli.Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity o la Internet Movie Data Base.