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miércoles, 30 de septiembre de 2026

#69 Los pescadores de perlas

File:The Pearl Fishers - Opera in the Heights . (5868833916).jpg
The Pearl Fishers, Opera in The Heights, 2011. Isidro Urena, de Houston

 


 

Les pêcheurs de perles


Estreno: París, 30 de septiembre de 1863

 

Compositor: Georges Bizet

 

Libretista: Eugène Cormon y Michel Carré

 

Tal día como hoy, del año 1863, se estrenó en el Théâtre-Lyrique de París esta obra, la segunda ópera más conocida de Bizet.

 

Todo el mundo conoce Carmen de Bizet, es popularísima y además una de las más interpretadas (La «C» del ABC de la ópera). Vale, pues esta es «la otra» de Bizet que se representa.

 Esta ópera en tres actos, cuatro cuadros, la compuso siendo jovencito, veinticinco añitos. No tuvo demasiado éxito, le criticaron que si se notaba mucha influencia de Verdi y Wagner, aunque algunos como Berlioz sí que la apreciaron. A pesar de todo, dio a conocer a su autor. El propio Bizet la llamó «fracaso honroso y brillante» (según mi guía visual de la ópera de Espasa).

El argumento es una historia de amor y amistad, de un triángulo amoroso y cierto barbarismo religioso, en la isla de Ceilán. Una ambientación exótica propia de la época, mediados del siglo XIX. Es algo puramente formal, no encontrarás aquí ninguna pieza de color local, no intenta ni por lo más remoto meter música ceilanesa.

Dura unas dos horas y es fácil de seguir, porque hay amor, pasión, celos, esas cosas, en una historia más de personajes y sentimientos que de acción.

Los pescadores Zurga (barítono) y Nadir (tenor) son amigos y se fijaron en la misma chica, pero por su amistad, renuncian a intentar ligar con ella. Luego resulta que aquella joven es la sacerdotisa Leila (soprano). ¿Y ella no tiene preferencia? Pues sí, a ella quien le gusta es Nadir, pero como es sacerdotisa cualquier cosa entre ellos resultaría fatal. Y si puede pasar algo malo, pasa, o sea que los descubren… 

Aunque a día de hoy se sigue representando, yo sobre todo la veo como una de esas obras que yo llamo «donante de arias». Porque sí, hay óperas que en conjunto no se escuchan tanto, pero tiene piezas muy atractivas que incluyen los cantantes líricos en conciertos y recitales. Aquí lo más atractivo es un dúo, de barítono y tenor: «Au fond du temple saint». Tiene una melodía preciosa, que luego aparece en algunos momentos, como recordatorio de la amistad de estos dos hombres, amenazada por el amor hacia Leila.

Ya he dicho siempre que me gustan más las voces masculinas que las femeninas y si son ya de barítono, me muero del gusto. Dos hombres cantando juntos, si empastan bien las voces, me resulta algo muy viril y muy seductor, y eso es lo que pasa con ese dúo. Está incluido en uno de mis discos favoritos de dúos, el de Carlo Bergonzi y Dietrich Fischer-Dieskau.

También hay un aria de tenor bien linda, «Je crois entendre encore», una romanza bien difícil. Y a mí me gusta mucho el coro con el que se abre, que son los pescadores hablando de sus cosas y escogiendo líder a Zurga.

Como he dicho más arriba, son piezas que puedes escuchar en conciertos por separado. A veces, en italiano, porque ya sabéis que muchas veces se traducían las óperas a otros idiomas. Ejemplo, «Je crois entendre encore» la popularizó Caruso como «Mi par d'udir ancora». 

¿Qué grabación recomendar? Hoy sí que voy a proponer una de Alfredo Kraus. Fue un tenor imbatible en determinado repertorio, aquel en que se especializó y dominaba técnicamente como nadie. Nadir es uno de esos papeles que le iban como anillo al dedo. Es la grabación de 1973 dirigida por Carlo Felice Cillaro, con Adriana Maliponte, Sesto Bruscantini y Antonio Campó. La orquesta y el coro son del Gran Teatro del Liceo. 

Para saber más, la Wikipedia. El libreto, en español, en francés y en italiano (I pescatori di perle), así como discografía de referencia, en Kareol.

Os dejo enlace a una grabación en directo de esta ópera, en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, México, año 2000.

miércoles, 3 de marzo de 2021

#8 Carmen

 

Magdalena Kožená y Jonas Kaufmann en Carmen 
(Festival de Salzburgo de 2012)
Autor: Luigi Caputo [CC BY 3.0],
vía Wikimedia Commons




 

 


 

 

 

Estreno: París, 3 de marzo de 1875

Compositor: Georges Bizet

Libretistas: Meilhac y Halévy, basándose en la novela homónima de Merimée

 

Género: ópera cómica en cuatro actos

 

Tal día como hoy, del año 1875, se estrenó en la Opéra-Comique de París, esta que es una de las obras esenciales del repertorio.

Cuenta José María Martín Triana, en El libro de la ópera (Alianza editorial © 1987, 1990, 1992):

Esta ópera es el mejor compendio de todo el género. Si este desapareciese y sólo quedara Carmen para recordarnos sus esplendores, podemos estar seguros de que en sus compases volveríamos a hallar todo el fulgor que llegó a tener, desde el refinado clasicismo de Mozart –no en vano se ha dicho que Carmen presenta huellas de concepción netamente mozartianas–, hasta el más delicado belcantismo o el más equilibrado romanticismo.

Es una ópera perfecta para todos los que quieren empezar en el género, porque el argumento está bien urdido, no le sobra ningún número, la música es variada y deliciosa y te va llevando pasito a pasito, desde la ligereza del principio hasta el drama final.

Es una obra capital del repertorio, posiblemente la más significativa de la escuela francesa. Verdaderamente, como española, me rechinan los dientes de tanto tópico que acumula: gitana, torero, flamenco, hasta contrabandistas en la sierra. España, y en particular la riquísima Andalucía, era para esta gente algo tan exótico como la India colonial de una Lakmé.

Quizá lo que más me irrita es esa manía de representar a Carmen como una fulana, remarcando la sensualidad de una manera descarnada, para mí mera excusa de los directores de escena para subir el termostato en escena.

Creo que quienes mejor pillan cómo es el personaje son las cantantes españolas, señoras como la Berganza, por ejemplo. Carmen no es una ninfómana, Carmen es una mujer libre, que hace de su capa un sayo, va y viene conforme ella decide, lucha por ser dueña de su destino, y paga cara su aspiración a la libertad personal.

Aparte de que cuando el personaje debe bailar, las extranjeras tienen un salero, ya sabéis, lo que decía Sabina, como un belga por soleares. Pues eso.

 Ah, ¿que aún no os he contado de qué va?

La historia, para quien no la conozca es, básicamente, Carmen, que trabaja en la fábrica de cigarros de Sevilla, apuñala a una compañera, seduce a don José que es el militar que la lleva presa, luego se encuentran y acabarán en la sierra de contrabandistas. Los celos de don José acaban incordiando demasiado a Carmen, que lo abandona, marchándose para estar con un torero, Escamillo, de quien está enamorada. Don José desesperado, obsesionado por ella, no es capaz de aceptar que ella le deje y ya sabéis, si no eres mía no serás de nadie. Acaba la historia con un episodio de violencia de género.

 Siempre se recomienda a los que se inician en la ópera el ABC del género. Carmen es la C de esa expresión. Ya digo que si quieres ver alguna vez en qué consiste esto de la ópera, esta es una opción requetebuena. No tienes más que ponerte la apasionada Obertura (Preludio), y te quedarás enganchada. Aquí todo funciona, la música y la trama, es una de esas óperas que mejor reflejan que estamos ante un género dramático, teatral.

Que no nos despiste que pertenezca al subgénero de la «ópera cómica», eso es porque tiene diálogo hablado, como el singspiel alemán o la zarzuela española o la opereta vienesa, nada más. Aquí hay drama y hay lirismo, momentos de humor, y otros de tragedia, nostalgia del hogar que se ha dejado y violencia de la pura pasión por vivir, y un final nada feliz.

Todo ello relatado en estilo francés, lo que significa que nunca se pierde el equilibrio y la elegancia. Habrá mucho sentimiento exaltado, pero todo está bien medido y calculado para que salga redondo.

Aquí hay muchos momentos estupendos e inolvidables, pegadizos, las arias de los protagonistas, dúos de amor como el de José y Micaela, el coro de niños, los toreros,… pero vamos, voy a concretar tres: 

«L’amour est un oiseau rebelle» (El amor es un pájaro rebelde) que canta Carmen en el Acto I y que es una impactante tarjeta de presentación. 

Luego, en el Acto II, «Votre toast, je peux vous le rendre» (Vuestro brindis, etc.) de Escamillo, el torero, otro que se retrata de cuerpo entero. 

Y, al final del acto, «La fleur que tu m’avais jetée» (La flor que me lanzaste) de un don José enamorado hasta las trancas.

 ¿Qué grabación proponer de esta ópera? Para mí, no hay la menor duda que la que tiene a Teresa Berganza y a Plácido Domingo en los personajes principales, la siempre encantadora Ileana Cotrubas como Micaela y Sherrill Milnes de torero. Dirigía Claudio Abbado a la Sinfónica de Londres, el coro son los Ambrosian Singers. Es disco de DG y data del año 1978.

Para saber más, la Wikipedia. El libreto, en español y francés, así como discografía de referencia, en Kareol.