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lunes, 10 de agosto de 2026

#2 Dioses, tumbas y sabios

 

Götter, Gräber und Gelehrte

 


Título original: Götter, Gräber und Gelehrte

Autor: C. W. Ceram

Año: 1949

Género: Ensayo

Tema: Arqueología

 

La auténtica novela de la arqueología

 

Este es un clásico de divulgación sobre la arqueología. Te cuenta cómo se hicieron los grandes descubrimientos de la Grecia Antigua, Egipto, Mesopotamia...

Muchas de las cosas que aquí se dicen sobre reconstrucción del pasado las ha ido corrigiendo el tiempo, pero el fuerte de este libro no es tanto lo que se ha descubierto, sino cómo se hizo, quiénes fueron aquellos pioneros de la investigación histórica. Muchos parecen más aventureros que científicos.

Eran excavaciones, aquellas de los siglos XVIII y XIX, poco técnicas, destruían de forma inconsciente capas y capas de yacimiento por acceder a lo que más les interesaban, que eran los tesoros.

Te lo cuenta de una manera amenísima. El autor no era historiador ni arqueólogo, sino periodista, y recurre a la habilidad de un auténtico reportero, como si te estuviera dando las noticias de lo que hacían gente como Schliemann. Eran aficionados que compensaban su falta de formación con un entusiasmo que les hizo triunfar donde otros fracasaron.

Ceram es un decidido defensor de los aficionados, porque repasando la historia de la ciencia, muchos no eran «profesionales», y eran ellos precisamente los que hacían avanzar las cosas pensando out of the box en las que les había encerrado la academia.

Considerando el desarrollo de la investigación científica en el curso de la Historia, veremos cómo un extraordinario número de descubrimientos célebres ha sido hechos por aficionados, por los outsider, o inclluso por simples autodidactas que impulsados por una idea obsesiva no se detenían ante los obstáculos con que su propia cultura cerraba el paso a los profesionales. Ellos no conocían las anteojeras de los especialistas y saltaban las barreras levantadas por la tradición académica.

Otto von Guericke, el más famoso físico alemán del siglo XVII, era jurista de profesión. Denis Papin era médico. Benjamin Franklin era hijo de un jabonero y, sin instrucción universitaria o secundaria alguna, no sólo llegó a ser un político activo —cosa que está al alcance de mucha gente—, sino un sabio famoso; Galvani, el descubridor de la electricidad, era médico, y según Wilhelm Ostwald demuestra en su «Historia de la Electroquímica», debió su descubrimiento precisamente a su falta de conocimientos.

Después de un prólogo y una introducción, se dedica no a la arqueología en general, sino a la historia de los descubrimientos en determinadas áreas: 

I. El libro de las estatuas (sobre la Antigua Grecia); 

II. El libro de las pirámides; 

III. El libro de las torres (Mesopotamia); 

IV. El libro de las escaleras (Centro y Mesoamérica) 

V. Sobre los libros de historia de la arqueología que todavía no pueden escribirse. Es un último libro, más breve, dedicado a otros ambitos en que o bien las investigaciones no fueron tan aventureras o bien aún no se habían producido (al tiempo de la escritura de este libro) grandes descubrimientos.

Te cuenta las cosas de una manera tan evocadora, que te sitúas mentalmente tanto en el pasado histórico que se intentaba reconstruir como aquellas excavaciones en sí. Te habla de Egipto, por ejemplo...

Por la mañana temprano, el sol asoma en la lejanía en un cielo color azul de acero y, volviéndose amarillo fuerte y abrasador, recorre su trayectoria por la arena unas veces parda, otras amarilla, ocre o blanca. Sus sombras, muy acusadas, contrastan sobre dicha arena como la tinta sobre el papel y recorta estilizadas siluetas de sus modelos. Y contra esa sequedad, siempre acompañada por el sol, que no conoce cambios de clima, ni lluvias, ni nieves, ni nieblas, ni granizos, que no sabe del retumbar del trueno...

Me resulta curioso descubrir cómo, cuando hablan de Mesoamérica, los españoles habían escrito sobre aquellas culturas, incluso crearon diccionarios de las lenguas que se hablaban en la época de la Conquista, pero que realmente no les daban credibilidad hasta que se produjeron las excavaciones arqueológicas, siglos después, que evidenciaban la realidad de lo descrito por los españoles.

Este ensayo es intencionadamente ameno, te quiere contar aquellas historias de los pioneros de la arqueología como si se tratara de auténticas novelas. De hecho, el propio autor lo considera así. Por ello —como ya he dicho— se ha centrado en civilizaciones como las de Grecia y Egipto, y no tanto en otras con escasa novelería.

Entre los «libros que todavía no pueden escribirse» se refiere sobre todo a los hititas, el Indo y los incas.

No hemos de olvidar, por otra `parte, que nuedtro libro lleva como subtítulo «novela de la arqueología». Para justificarlo hemos elegido aquellas civilizaciones cuya exploración se nos ofrecía en verdad como una aventura romántica.

C. W. Ceram (1915 –1972) era en realidad un pseudónimo del autor Kurt Wilhelm Marek. Se lo inventó escribiendo el nombre al revés, y cambiando la K por una C. Era una forma de ocultar su trabajo anterior como propagandista del Tercer Reich.

En 1949 escribió este que es su libro más famoso, Götter, Gräber und Gelehrte. Se ha traducido a casi una treintena de idiomas. Ha vendido más de cinco millones de ejemplares y sigue publicándose actualmente. 

Curiosidades. Primera, que fue él quien publicó de forma anónima Una Eine Frau in Berlin (Una mujer en Berlín, 1954), escrito por Marta Hillers, un relato espeluznante sobre el sufrimiento de una mujer alemana por culpa del Ejército Rojo.

Segunda, hay un premio alemán (el premio Ceram, Ceram-Preis) para ensayos sobre arqueología.

Dioses, tumba y sabios es, desde luego, un clásico de la divulgación histórica totalmente recomendable para cualquiera que esté interesado en estos temas como mero aficionado.

jueves, 19 de septiembre de 2024

#96 El universo en tu mano

 

The universe in your hand: a journey through space, time, and beyond

 


Título original: The universe in your hand: a journey through space, time, and beyond

Autor: Christophe Galfard

Año: 2015

Género: Ensayo

Tema: Ciencia / Astronomía

 

Asomarse al abismo infinito

 

En varias listas de libros de divulgación científica ví citado, una y otra vez, este libro. Así que este verano aproveché que estaba en digital en la biblioteca, y me puse a leerlo.

No me extraña que tenga tan buena prensa, porque resulta muy ameno, sin perder el rigor. Al menos, así parece para quienes, como es mi caso, somos de letras, y la afición a las ciencias me ha venido más tarde en la vida. Quiero recuperar el tiempo perdido pero, al faltarme el marco básico de un buen bachillerato de ciencias, tengo que conformarme con libros de divulgación. Los técnicos no podría comprenderlos.

Te enmarca la historia en un relato de cómo él, estando en una isla tropical, comienza a mirar el cielo estrellado. Se ensimisma y viaja a través del espacio y del tiempo, todo con el poder de la imaginación, y te lleva con él, para que veas cómo tú también puedes comprender de qué forma creemos que está hecho el mundo. De vez en cuando vuelve a la Tierra, para recordar a sus amigos, o a su tía la de los jarrones horrorosos.

Este vago hilo conductor le sirve para hablarnos de lo más grande y de lo más pequeño. Con el pensamiento, recorrer el universo visible y elucubra sobre lo que podría haber más allá del muro de Planck, esa parte, o ese momento, que escapa de nuestra facultad de captación y comprensión.esos momentos iniciales...

Porque lo primero que se asume, o se presume, es que realmente podemos comprender lo que hay ahí afuera, pese a nuestros cerebros de simios. Que, de verdad, el universo nos habla en un lenguaje que comprendemos.

... la primera suposición o «postulado» que haremos es esta: que de alguna manera somos capaces de comprender la naturaleza, más allá incluso de lo que nuestros sentidos son capaces de explicarnos. Para ello, de ahora en adelante asumiremos que, en condiciones similares,la naturaleza obedece las mismas leyes en cualquier putno del tiempo y el espacio, tanto si soos capaces de verlo como si no, tanto ahora como en el pasado y en el futuro, tanto si coocemos esas leyes como si no. A esto lo llamaremos nuestro primer principio cosmológico.


Cuando comprendes, sientes el vértigo de asomarte al abismo. Y de cómo, al fin y al cabo, cada uno de nosotros somos el centro del universo... visible. 

 

Curiosamente, eso no significa que no estemos en el centro de nuestro universo visible. Sí que lo estamos. Pero también lo está en cualquier otro lugar. Todo lugar es el centro del universo que puede verse desde él.

Esta arraigada convicción llevó incluso a los científicos a plantear los siguientes principios cosmológicos adicionales: para imaginar lo que sucede en puntos muy, muy lejanos de nuestro planeta, los científicos asumen que no existe ninguna posición preferencial —ese es el segundo principio cosmológico— y que si un observador concreto se pusiese a viajar, todas las direcciones le parecerían siempre iguales, puesto que las galaxias distantes se alejarían de su posició, del mismo modo que lo hacen de nosotros en la Tierras: ese es el tercer principio cosmológico.

Como una esfera que nos rodeara en todas las direcciones. Una metáfora preciosa que utiliza es la de las islas y el mar. Si tú estás en una isla, rodeado por mar, ves a tu alrededor hasta cierto punto, tú eres el centro de todo lo que ves. 

Si otra persona está en su isla, cerca de ti, lo que ve a su alrededor coincidirá, en parte, con lo que ves tú, y otra parte no. 

Si esas dos islas están tan separadas en el mar que no se ven la una a la otra, cada una describirá un mar diferente. Pues eso es lo que ocurre con el universo, tú puedes descubrir hasta donde alcances a ver (o captar) desde la Tierra. Pero en otro planeta, a millones de años-luz, lo que percibirás será algo diferente.

De ahí que la hipótesis de los multiversos pueda ser factible porque al fin y al cabo, lo que nosotros captamos es el universo visible.

Luego, se adentra en lo más pequeño, de las partículas subatómicas que son perturbaciones en el campo cuántico, y cómo interactúan, y los misterios que ríete tú del gato de Schrödinger. Llega así a hipótesis como la teoría de cuerdas que es la parte final, más abstracta y, me temo, más ininteligible de todo el libro.

A mí me hizo comprender por vez primera cómo opera la gravedad en el continuo espacio-tiempo.

La gravedad era una curva en el tejido del universo provocada por los objetos que este contiene. Newton no había sido capaz de verlo. Nadie había sabido verlo hasta entonces y, aún hoy, seguimos intentando comprender las consecuencias de esa revelación.

¿Cuánto de todo esto puede comprender una persona normal, el público en general al que va dirigido? Pues la mayor parte, ya que nos ahorra cálculos, prometiendo (y cumpliendo) que sólo incluirá una, la equivalencia entre masa y energía, o sea, E =mc2, y con eso ya es capaz de explicar muchísimas cosas, recurriendo a la imaginación, a repetición de ideas, en su loable esfuerzo de no querer dejar a nadie atrás.

Personalmente, no creo haber entendido todo lo que cuenta, pero sí la mayor parte. No hay nada más apasionante que descubrir un mundo nuevo de conocimiento que te permanecía oculto y, al mismo tiempo, baja los humos a cualquiera, por el desafío que supone a nuestros cerebros.

Muchas veces, entiendes la comparación, símil o metáfora que hace para intentar hacer comprender, pero cuando eso lo trasladas a la realidad, se cierra la mente y no alcanzas a comprender. Como si te estuvieran recitando una poesía en polaco, será preciosa pero no entiendes ni papa

Hay quien critica la obra diciendo que el lenguaje es muy de andar por casa, poco técnico. 

Los electrones detestan que su ondeante personalidad se vea solapada. Es un mundo cruel.

Esta regla de no cohabitación tiene un nombre. Se denomina principio de exclusión de Pauli...

 

 Puede ser, pero creo que no está dirigido a quien ya sabe de esas cosas, sino, al contrario, al ciudadano normal que quiere adquirir unas nociones básicas de estos temas. También pienso que es más fácil llegar a este libro si antes has leído otros, de manera que tienes unas nociones básicas de lo que es, por ejemplo, un agujero negro.

El autor, Christophe Galfard (nacido en París en 1976), es un físico francés que estudió en Cambridge, con Stephen Hawking. Lo escribió originalmente en inglés, en 2015. El mismo año salió la versión francesa. Al año siguiente, 2016, la traducción al español. Ha sido traducido a unos cuantos idiomas (incluido el polaco, el griego o el alemán), al ser uno de los mejores libros de divulgación científica de los últimos años.

Fue considerado el mejor libro científico del año 2015 por la revista Lire. Así que, a poco que quieras desafiar a tu cerebro con cosas nuevas, este libro es totalmente recomendable.