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martes, 17 de noviembre de 2020

#27 Ucello: Batalla de San Romano

 

Battaglia di San Romano


Fecha: h. 1435-1440

Estilo: Arte renacentista

Autor: Paolo Uccello

Técnica: temple al huevo con aceite de nuez y de linaza sobre madera de álamo

 

Niccolò Mauruzi da Tolentino en la batalla de San Romano, 182 × 320 cm. National Gallery (Londres, Reino Unido)

 

 


 El contraataque de Michelotto da Cotignola en la batalla de San Romano, 182 × 317 cm. Museo del Louvre (París, Francia)

 

 


Niccolò Mauruzi da Tolentino desmonta a Bernardino della Carda​ en la batalla de San Romano, 182 × 320 cm. Galería Uffizi (Florencia, Italia)

 Colorido amante de los caballos


Cuando se habla de la primera generación renacentista, es difícil a veces recordar quién es quién. Para mí, Uccello es el «pintor de caballos y sombreros».

Su obra más conocida son estas tres tablas que se refieren a tres momentos de una batalla olvidada entre los sieneses y los pisanos. Los florentinos derrotaron a los sieneses el 1.º de junio de 1432 en San Romano en las cercanías de Lucca. Actualmente están divididas entre tres museos.

Son una forma de pintar que recuerda un poco al gótico internacional, por lo minucioso y el amontonamiento de detalles. Pero usa recursos que consideramos ya renacentistas, como el estudio de las anatomías, especialmente de los caballos. Se ve que la gozaba, el señor, presentando a estos animales desde distintas perspectivas. Eso no significa que no representara también con cuidado a los humanos, siendo famoso un escorzo de un caballero muerto.

A la izquierda, vemos al famoso caballero caído, que se puede ver de la tabla que está en Londres.

Posiblemente este caballero muerto fuese la primera figura humana en escorzo. Un decúbito prono que debió llamar mucho la atención. 

Escorzar es, según el DRAE, «representar, acortándolas según las normas de la perspectiva, las imágenes que se extienden en sentido perpendicular u oblicuo al plano del papel o lienzo sobre el que se pinta».

Este tipo de representación deformada de la figura humana lograba intensificar el dramatismo de la escena. Que el escorzo incrementaba el dramatismo es una de las lecciones bien aprendidas de Uccello, lo mismo que Mantegna con su famoso Cristo muerto, en decúbito supino.

También reflejaba con minuciosidad la moda masculina de la época. Lo que más llamativo nos resulta son esos tocados que parecen turbantes con esteroides. Se les llamaba mazzochi. 

Uccello representaba a caballeros medievales, con vestiduras de colores y largas lanzas. Llenaba la imagen de colorido y movimiento.

Digo que era el pintor de los caballos por ese empeño de representarlos de cuerpo entero, y también en diversas posturas. Pero al mismo tiempo, hay cierto aire artificioso, como si fueran caballitos de tiovivo.



A la derecha, uno de los caballos, en este caso está a la derecha de la tabla conservada en Londres.

Esta obra nos recuerda cómo eran las batallas en aquel final de la Edad Media. 

Aún dominaba la caballería pesada, con sus armaduras de suaves líneas curvadas que se ajustaban al cuerpo. Todavía eran enfrentamientos con arma blanca, picas o lanzas, se usa la ballesta o la maza para derribar al contrario. Un caballero en el suelo, con todo el peso de la armadura, podía darse por perdido.

En el siglo siguiente, aunque ya se introdujo la artillería, y la fuerza militar imbatible era la infantería, en concreto los tercios españoles, se siguieron confeccionando armaduras, si bien eran más ceremoniales o para torneos y justas, no tanto para la guerra de verdad.

Historia del cuadro

Este tríptico aparecía en un inventario a la muerte de Lorenzo de Médicis, llamado el Magnífico (1492). Por eso se creyó tradicionalmente que eran cuadros heredados de Cosme de Médicis, el Viejo, quien se los habría encargado a Uccello.

La datación de la obra no es segura. Su estilo es cercano al Monumento a John Hawkwood (1436), por lo que se cree que se realizó poco después de la batalla. Actualmente, gracias a determinadas evidencias documentales, se considera que son un encargo, pagado en 1438 por el rico Lionardo Bartolini Salimbeni.

El Louvre data su tabla así: h. 1435 - 1440?

La National Gallery dice que probablemente alrededor de 1438-40.

Y los Uffizi publican: 1435-1440 ca.

Los hijos de Salimbeni, Damiano y Andrea, habrían llevado los cuadros a Santa Maria a Quinto, en las colinas al noroeste de la ciudad, donde Lorenzo el Magnifico los descubrió y se los compró en 1484.

Estaría en el palacio Médici-Riccardi hasta 1659, donde pasó a la Guardaroba medicea. El tríptico pasó a los Uffizi en 1784, que se quedó con la que consideraban mejor conservada y vendió las otras dos. La National Gallery adquirió una en 1857 y la del Louvre la otra en 1863, con la colección Campana.

 El autor: Paolo Uccello



Uccello se enmarca en el «Quattrocento» florentino. Se llamaba Paolo di Dono, pero le conocemos como Paolo Uccello. No se sabe si nación en Pratovecchio o en Florencia, pero sí la fecha: 1397. 

Se formó en el taller de Ghiberti y trabajó principalmente en Florencia, aunque pasó años en otros lugares, como Venecia (1425-1430), Padua y Urbino. No se sabe si llegó a ir a Roma, pero sí que volvió a Florencia, donde murió en 1475. 

Su principal punto de interés fue lograr la perspectiva visual. Es uno de esos pintores que siguió la línea de investigación racional sobre la forma matemática, geométrica, de reflejar la perspectiva. Se trata, en definitiva, de incluir las tres dimensiones en una superficie bidemensional como es la de una tabla. Uccello estaba obsesionado por representar correctamente el espacio, con paisajes profundos, y las figuras en escorzo.

Pero si te fijas el aire general de sus obras sigue teniendo cierto estilo gótico, minucioso y colorido. Por eso hay quien considera que está un poco a caballo entre dos mundos. O justo en el que le tocaba: la Florencia del siglo XV, medieval y renacentista a un tiempo.

Aunque este tríptico de la Batalla de San Romano es su obra más conocida, hay otras obras de Paolo Uccello que suelen aparecer en los libros de Historia del Arte. A continuación, os pongo un par de ellas.

Monumento funeraro a sir John Hawkwood (1436). Fresco, 732 × 404 cm; con marco de trampantojo añadido en 1524 (820 × 515 cm). Catedral de Florencia (Italia)

 


San Jorge y el dragón (1458-1460). Temple sobre madera, 52 × 90 cm. Museo Jacquemart-André (París, Italia). Hay otro cuadro con este mismo tema, muy parecido, en la National Gallery de Londres.

viernes, 30 de octubre de 2020

#46 Donatello: David

 



 

Ubicación: Museo del Bargello, Florencia (Toscana) Italia

Fecha: hacia 1440

Época: Arte renacentista

 


A la derecha, el David, fotografiado por br1dotcom

CC BY-SA 2.0

Vía Wikimedia Commons

 

El escultor por antonomasia del primer renacimiento

 

El premio cinematográfico italiano se llama David de Donatello, y por ese motivo tan tonto prefiero comentar aquí esta obra, más que el San Jorge, que es la obra de Donatello que solemos encontrar en los libros de Historia del Arte.

Dentro de lo que es el Renacimiento italiano, hay dos fases, el Quattrocento (siglo XV) y el Cinquecento (siglo XVI), luego ya tenemos como coda el manierismo. Pues bien, a Donatello hay que ponerlo como la figura escultórica máxima de la primera etapa, la cuatrocentista.

Esta es una escultura que mide 1,58 de alto. Se ejecutó en bronce dorado. Representa al personaje bíblico de David, el joven vencedor del gigante Goliat.

Como es propio del autor, equilibra el bello clasicismo con cierta expresividad, sin perder nunca a serenidad.

Donatello ejecutó dos davides, uno en su juventud, en mármol, y este que es más de su época plena. 

David está desnudo, lo que convierte a esta escultura en la primera escultura desnuda exenta desde la Antigüedad. Es decir, hubo figuras desnudas antes, pero no aisladas, solitarias, autoportante. Quien se fija en estas cosas nos dicen que no está circuncidado, algo propio del arte italiano del Renacimiento.

Es un muchacho suavemente musculado. No tiene nada que ver con el viril David de Miguel Ángel. Las palabras que se te vienen a la cabeza cuando ves esta figura son cosas como gracia, delicadeza,… algo que nunca se te pasaría por el magín al pensar en una obra de Miguel Ángel. A este tipo lo ven tan delicado que hasta lo consideran afeminado.

Transmite así la idea de que a Goliat no lo ha derrotado por fuerza bruta, difícil de imaginar en este muchacho flojito, sino Dios, del que David sería mero instrumento.

La figura se curva suavemente, en lo que se llama contrapposto. La postura evoca las obras de Praxíteles y su famosa curva. Se logra porque David se apoya en la pierna derecha, mientras que con la izquierda pisa la cabeza de Goliat, cortada.

Goliat sí que es un tipo con toda la barba, llena de rizos, por los que pasea su pie el jovencillo.

La cabeza y los pies están cubiertos. ¿Qué lleva en la cabeza? Pues he visto que unos lo consideran un sombrero de paja como llevaban los campesinos de la Toscana de la época; en otro sitio, en cambio, hablan de un yelmo. A mí me parece un sombrero de paja con una guirnalda de laurel. Lleva botas o sandalias en los pies. Esgrime la espada de Goliat. Si recordáis la historia bíblica, recordad que lo mató con una honda, no con una espada. Se supone que lleva la espada porque acaba de cortarle la cabeza con ella.

Su expresión es vaga, sonríe como si guardara un secreto, no queda muy claro qué es lo que está pensando en ese momento.

He visto varias fechas posibles de la obra, entre 1430 y 1440, lo que mejor cuadre. Aunque hay quien lo adelanta a algún momento de la década de los veinte o lo prolonga hasta la década de los cincuenta o incluso los sesenta.

Como el primer sitio donde se conoció esta obra fue en el Palacio Medici Riccardi (en 1469), se cree como fecha más probable los años cuarenta del siglo XV, por entender que se encargó precisamente para los jardines de ese palacio. De ahí que se elucubre que el comitente fue Cosme de Médici.

Allí estuvo hasta 1495, cuando se trasladó al patio de la Señoría (Palazzo Vecchio o Palazzo della Signoria). Luego pasó al palacio Pitti en el siglo XVII, a los Uffizi en 1777 y se puede ver en el estupendo museo de escultura florentino, el Bargello desde 1865.

Cuando estuve en Florencia, visité este museo y me encantó. Además, no tuvimos que esperar mucho para entrar. No es de lo más visto-visto de una ciudad tan turística.

Del autor de la obra, ¿qué decir? Se llamaba Donato di Niccolo di Betto Bardi, pero todos lo conocemos como Donatello. Nació en 1386. Se formó en el taller de Ghiberti, ganador del concurso para las puertas del baptisterio de Florencia. Allí también aprendió el pintor Paolo Uccello. 

Entre sus amistades estuvieron figuras prominentes que ya han aparecido por este blog mío, como el arquitecto Brunelleschi o el pintor Masaccio. Murió en 1466.

Se le considera el escultor más importante del Quattrocento florentino.

En Donatello vemos representada esa nueva sensibilidad de convertir al hombre como medida de todas las cosas. Por eso no es de extrañar que lo más destacado de su obra sean precisamente esculturas de personas. Pero no nos engañemos, eso no significa que se aparte la religión, pues el tema religioso católico sigue siendo el tema preferido del arte.

A continuación, os pongo algunas de sus otras obras, las que creo yo que son más conocidas.


San Juan Evangelista
(1408-1415). Mármol, 2,10 m. Museo dell’Opera del Duomo (Florencia). Sentado, anciano que transmite nobleza y fuerza.


San Jorge
(1417-1420). Mármol, 2,14 m. Encargado por el gremio de armeros y forjadores de espadas para la iglesia de Or San Michele, hoy en el Museo Nacional del Bargello, Florencia. En pie, armado, viril. Anticipa algo la terribilità de Miguel Ángel.


Habacuc
(1423-1435). Mármol, 1,96 m. Si el David representa el cuerpo adolescente, este profeta sería el hombre en madurez. Lo llaman el Zuccone, es decir, el Calvo. Museo dell'Opera del Duomo, Florencia.


Estatua ecuestre del condottiero Gattamelatta (1447-1453). Bronce, 3,40 x 3,90 m. Realizado en su época de Padua, donde aún se encuentra (Piazza del Santo). La primera estatua en honor a un guerrero en la Edad Moderna.


Magdalena penitente
(1453-1455). Madera, 1,88 m. Museo dell'Opera del Duomo, Florencia.