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jueves, 2 de diciembre de 2021

#100 Barricadas misteriosas


Les barricades mystérieuses

Quinta pieza del Ordre 6ème de clavecin en si bemol mayor, II libro de piezas para clavicémbalo (Pièces de Clavecin)

Anónimo: Supuesto retrato dde F. Couperin
Primera mitad s. XVIII
Óleo sobre lienzo, Versalles
[Dominio público],
via Wikimedia Commons



 

Compositor: François Couperin

Estreno: ¿París?, 1717

 

 

Dice Spotify que esta es la pieza que más veces he escuchado en este año 2021

 

Este breve rondó que no llega a los tres minutos de duración es una de mis piezas de música clásica, es evidente.

François Couperin (1668-1733), nacido y muerto en París, fue un compositor, organista y clavecinista, el más famoso, creo yo, o uno de los más famosos, del barroco francés. Trabajó para la corte, tanto con música sacra como profana.

Compuso 220 piezas para clavicémbalo, agrupadas en suites llamadas ordres, órdenes. Las veintitantas órdenes, a su vez, las distribuyó en cuatro libros. Las Barricadas misteriosas están en el libro segundo, sexto orden. Esa Ordre 6ème está formada por ocho piezas, y esta es la quinta. Son piezas que no parecen tener conexión entre sí, como si el autor se dejara llevar por la fantasía. Resultan tremendamente agradables de escuchar.

 Sus obras tienen, para mí, encanto y ligereza que asocio a la Francia de aquella época, hermoso y complejo, pero no tan intenso y profundo como una obra de Bach, contemporáneo suyo. Esta obra creo que demuestra esto que digo. Estas características se asocian a un estilo llamado brisé, «roto». Son composiciones del barroco instrumental con una textura arpegiada irregular.  

Estas Barricadas misteriosas tienen que tocarse vivament, así que transmiten cierta energía. Al mismo tiempo, hay un fondo intrigante, obsesivo, estaría escuchándolas en bucle durante horas.

¿A qué se refiere el título ese de «barricadas misteriosas»? Ah, pues no se sabe. Aquí se ha elucubrado mucho. Y se ha hablado tanto de barricadas en la rebelión de La Fronda, como del cinturón de castidad, o del límite entre la vida y la muerte. Por si queréis saber más, enlazo al artículo en la Wikipedia enfrancés. 

Es una pieza tan popular que la han adaptado a otros instrumentos, desde el laúd hasta la guitarra, y a dúos o incluso conjuntos de cuerda.

 Os dejo con este video de Jean Rondeau y Thomas Dunford grabando «Les Baricades Mïstérieuses», que creo que ya os puse aquí otra vez. Pero, ¡hey!, que es la pieza que más he escuchado en 2021, según Spotify, así que es comprensible que me repita, ¿no?


Esto del #Spotifywrapped es un cotilleo auténtico. Y sorprendente. En mi resumen del año salen cosas curiosas, como que el artista que más he escuchado ha sido al pianista ruso nacionalizado alemán Igor Levit (n. 1987) sobre todo con las Variaciones Goldberg de Bach, y el 4.º ... ABBA 😉

La segunda pieza que más he escuchado, después de las «Barricadas misteriosas», ha sido «The end of the ending», de la compositora Emily Hall. Curioso, una pieza del siglo XVIII y luego otra del XXI.

Los estados de ánimo que mejor reflejan mi música favorita son serenidad y dramatismo.

Mis géneros favoritos han sido, ¡oh, sorpresa! (modo ironía on): 1.º Música barroca, 2.º Ópera, 3.º Música coral, 4.º Época clásica y 5.º Banda sonora.

sábado, 7 de abril de 2018

#22 Música acuática, HWV 348-350

Händel (a la izquierda) con el rey Jorge I,
en barcaza sobre el Támesis escuchando la Música acuática
Por Edouard Jean Conrad Hamman (1819-1888)
[Dominio público] via Wikimedia Commons

Water music / Wassermusik


           


Compositor: Georg Friedrich Händel
Estreno: Londres, 17 de julio de 1717



Música cortesana y festiva, para no complicarse la vida.


17 de julio de 1717, el rey Jorge I de Gran Bretaña, de cincuenta y siete años, se sube en una barcaza en el palacio de Whitehall.

El viejo monarca está cansado de que su hijo le robe la atención de los londinenses. Este príncipe alemán llegó al trono británico gracias a las carambolas de la historia y el ansia inglesa de anteponer la religión a los derechos dinásticos o la conveniencia de un monarca nacional. Sus muchos años (para entonces) impacientaban al príncipe Jorge, por entonces de treinta y tantos, que entretenía la espera al trono con francachelas.

Quiso el rey demostrar quién mandaba aún, y para ello se le ocurrió dar un espectáculo inolvidable. Aquella tarde de verano, siendo las ocho, se subió en la barcaza y, aprovechando que subía la marea, dejó que la barcaza real fuera deslizándose corriente arriba hasta Chelsea.

Con él iban unos cuantos aristócratas, para disfrutar del paseo.

Y en otra barcaza, al lado suyo, una orquesta relativamente grande para lo que eran las de aquella época, interpretó una pieza compuesta por el maestro Händel para la ocasión: una serie de movimientos orquestales muy alegres, en tono mayor, esta Música acuática que ahora la conocemos agrupada en suites.

Händel, alemán de origen como el propio rey, había viajado por el continente, incluida Italia, y fue maestro de capilla de Jorge cuando este era sólo el príncipe elector de Hanóver. Marchó a Inglaterra en tiempos de la reina Ana. Se suponía que iba a enriquecerse gracias a la ópera, que era lo que en aquella época podía llenar los bolsillos de los músicos. Como poco después su antiguo señor se convirtió en rey de Gran Bretaña, hay mucha leyenda y película montada con si fue en realidad una avanzadilla, o un espía. Muy teatrero pero realmente no hay pruebas.

El rey quedó tan complacido con esta Música acuática que Händel le compuso que la escuchó más de tres veces durante su viaje, de ida y vuelta, por el Támesis. También debió gustar al montón de londinenses que se lanzaron al Támesis en sus embarcaciones, y todos aquellos que se acercaron a la orilla para escuchar, en aquella noche mágica de verano, esta música maravillosa que se deslizaba ante ellos por el río.

En La discoteca ideal de música clásica, de Kenneth y Valerie McLeish, Enciclopedias Planeta, 1996, dicen de esta pieza:

Tiene la adecuada sonoridad propia del «aire libre», realzada por los oboes y las trompas de la orquesta y por la sencillez nada esforzada de sus melodías y su armonía. Es música ligera, con la única pretensión de entretener, y sus brillantes pasajes rápidos y adornados y sus airosos contrapuntos nos muestran al Händel más festivo.

Esta obra maestra de Händel ha sido objeto de muchas grabaciones, emparejada normalmente con la Música para los reales fuegos artificiales, que data de tres décadas después. Además, hay varias versiones, organizando cada uno a su manera los distintos fragmentos. Hoy en día se prefiere la más cercana al original.

Recomiendo la de Trevor Pinnock con The English Concert que usa instrumentos originales.

En You Tube podemos encontrar una grabación de estas dos conocidas piezas de Händel que se interpretaron en los PROMS de 2012: