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martes, 11 de febrero de 2025

#85 La hija del regimiento

File:Nino Machaidze (cropped).jpg

 

 

La fille du régiment

 

 

Estreno: París, 11 de febrero de 1840

Compositor: Gaetano Donizetti

Libretistas: Jean François Bayard y J. H. Vernoy de Saint-Georges

 

Fotografía de Wikicommons: Nino Machaidze como Marie (MET, 2011)

 

Tal día como hoy, del año 1840, se estrenó, en la Opéra-Comique de París, esta ópera cómica o bufa.

 

Como ocurría con cierta frecuencia en el siglo XIX (y, a veces, en el XX), La hija del regimiento tiene dos versiones, una en francés y otra en italiano. Los aficionados querían que les cantaran en su idioma. Como se estrenó en París, la versión digamos oficial es la francesa. Es la que más se representa.

Se trata de una ópera que cuenta una historia rocambolesca sobre una hija perdida, amores contrariados y un ambiente bélico que, según cuándo y dónde se represente, será un ejército u otro.

La cosa va de una muchacha que es «adoptada» como la mascota del regimiento 21.º Es Marie, la tópica huerfanita de los folletines lacrimógenos. Al haberse criado entre la milicia es más bien brusca y poco refinada. Ah, pero canta de fábula.

Tonio, un campesino tirolés, se ha enamorado de ella cuando la salvó la vida por esos peligrosos pasos alpinos. Pero claro, el regimiento dice que ni hablar, que Marie es suya y no se va a casar con nadie fuera del ejército francés. Así que a Tonio no le queda otra que ingresar en la milicia…

En mal momento, porque justo entonces se descubre que Marie es de familia noble, y tiene que dejar eso de ir de vivandera por esos mundos de dios, y aceptar que la lleven a un castillo para que la refinen y se pueda convertir en toda una dama.

No os preocupéis por estos amores frustrados. Llegará un momento en que el enredo se desenreda y Marie podrá casarse con su Tonio. Happy ending.

Es de esas comedias un poco de amor y enredo y misterios nada misteriosos que entretienen un rato, por muy poco plausible que resulte todo. Es ligera, amable, y bastante patriotera, de esta muy aplaudida por los gabachos, por aquello de que se acaba deseando «Salut à la France!».

Dentro de lo que es la producción de Donizetti hay, no cabe duda, obras mucho más importantes. Pero esta es especial por un aria en particular, la que canta el tenor en el primer acto: «Ah! mes amis, quel jour de fête!». Tiene nueve dos sostenidos y es auténtica piedra de toque de los tenores. Hay que cantarlo con do de pecho, o sea, no en falsete. No es de extrañar que no todos lleguen a ello.

Luciano Pavarotti alcanzó la fama interpretándolo. También se la escuché a Alfredo Kraus, tan técnico y preciso. Actualmente, Juan Diego Flórez y Javier Camarena se han lucido con ella.

No es una ópera solo de tenor, claro, el personaje central es Marie, la hija del regimiento 21.º, y necesita una cantante muy particular. Por un lado, ha de tener cierta gracia y vis cómica, para hacer de aguerrida muchacha torpona e ignorante. Pero, por otro, ha de ser lírica, que pueda dar un poco de profundidad al sentimiento amoroso, que se la note enamorada, a pesar de los obstáculos que le ponen el regimiento primero y su aristocrática familia después.

Aquí hay pocas dudas sobre cuál es el momento para escoger en esta obra, ese «Ah! mes amis, quel jour de fête!» del tenor.

¿Qué grabación recomendar? Pues la más clásica de las clásicas, la que en 1967 grabaron Joan Sutherland y Luciano Pavarotti, con Richard Bonynge dirigiendo al coro y orquesta de la Royal Opera Huse Covent Garden (versión en francés).

Para saber más, la Wikipedia. El libreto, en español y francés, así como discografía de referencia, en Kareol.

Por internet he visto una representación con Juan Diego Flórez, relativamente reciente, y con subtítulos en español.

 

 

martes, 12 de mayo de 2020

#15 El elixir de amor


Representación en Göteborg, 2013
Foto de Bengt Nyman
[CC BY-SA 2.0], vía Wikimedia Commons



L’elisir d’amore


Estreno: Milán, 12 de mayo de 1832

Compositor: Gaetano Donizetti

Libreto en italiano: F. Romani, basado en el de E. Scribe para la ópera de D. F. Auber, Le philtre, según la obra de S. Malaperta Il filtro

Género: ópera cómica


Tal día como hoy se estrenó, en el Teatro de la Canobbiana de Milán, una obra maestra del género cómico


Si la última vez que hablé aquí de ópera estuve con Bellini, hoy traigo al otro gran belcantista, Donizetti y justo con una ópera estrenada un año después de La sonámbula.

Como dije entonces, en el belcantismo se enfatiza la voz, la melodía, el cantar bien y bonito, en una palabra. Aquí nuestro amigo Gaetano componía óperas como churros, varias por temporada, pin pan, sin pensar en lo que diría la historia de la música de su creación.

Así le salían, algo descuidadas más de una vez. Las historias tampoco es que fueran mucho más lejos que el folletín. Quizá Lucía de Lammermoor tenga un poco más de empaque, por aquello de que tenía una base literaria.

Básicamente, él tímido y pobretón Nemorino ama a la terrateniente Adina, pero ella prefiere entretenerse un poco picaflor y hasta burlarse de él, tonteando algo con el soldado fanfarrón, Belcore. Llega un charlatán al pueblo, Dulcamara, vendiendo un elixir maravilloso para conseguir enamorar a quien no te quiere. Nemorino lo compra, y se lo bebe. Lo que pasa es que en realidad es vino, un vino riquísimo que se le sube a la cabeza. Parece que se va a celebrar la boda entre Adina y el soldado, pero la cosa acaba con final feliz: Nemorino enriquecido por sorpresa y Adina reconociendo lo mucho que ama al joven.

Es una de esas óperas con una música increíble, preciosa, no solo en lo vocal, sino también en algunos pasajes orquestales que suelen ser lo más flojito de la ópera belcantista. 

Cuenta con una de las arias más famosas del repertorio, Una furtiva lágrima, quizá la más cantada y grabada de las arias para tenor lírico. Su tono tristón contrasta con el aire bufo de toda la ópera. Creo que hay que tomársela más bien como una especie de parodia de las languideces de los enamorados románticos.

Es de esas óperas simpáticas que ganan mucho si los cantantes son actores de cierta vis comica, y le puedan sacar un poco de punto a las situaciones graciosas del libreto. Si no, la representación puede ser perfectamente olvidable. Pero la música, ¡ah, la música…! Qué lindura.

De esta ópera destacaría dos momentos: la ya mencionada furtiva lágrima y la presentación de Dulcamara con «Udite, udite, o rustici; attenti, non fiatate»; es lo que se llama una «canción repetitiva», con muchas palabras en poco tiempo. Un auténtico tour de force para los bajos. Y lo curioso que es uno de los trucos que usan los charlatanes de todas las épocas, dicen muy rápido muchas cosas, una y la contraria, y el oyente se engaña quedándose con aquello que más le cuadra.

Donizetti compuso esta ópera deprisa y corriendo, en un par de semanas, reutilizando números de obras anteriores. Le salió esto tan tierno, un poquito infantil, pero con chispa. La cosa es que debió ser, quizá por lo cómico, una de esas obras belcantistas que siguió representándose incluso cuando lo que se llevaba era la inmensidad de un Wagner.

Uno de los Nemorinos más famosos de la historia fue, a principios del siglo XX, el incomparable Enrico Caruso. Se dice que fue durante una representación de esta ópera, precisamente, en diciembre de 1920 que empezó a toser sangre, y tuvo que cancelarse la representación después del primer acto. Padecía pleuresía purulenta y empiema; moriría al año siguiente.

Como dije a la hora de hablar de La sonámbula de Bellini, forzoso es acordarse de la Sutherland, que con Bonynge tantas obras recuperó de esta época. Así que vuelvo con esta estupenda pareja y la grabación del año 1970 en la que Joan Sutherland (Adina) estaba acompañada por Luciano Pavarotti (Nemorino), Spiro Malas (Dulcamara) y Dominic Cossa (Belcore). La orquesta es la de Cámara Inglesa, con los Ambrosian Singers.

Para saber más, la wikipedia. El libreto, en español e italiano, así como discografía de referencia, en Kareol. 

En You Tube he encontrado esta grabación del Metropolitan Opera de Nueva York.




martes, 26 de septiembre de 2017

#11 Lucía de Lammermoor

Eteri Lamoris en la escena de la locura (2014)
Por Ester888 [CC BY-SA 4.0]
Via Wikimedia Commons

Lucia di Lammermoor

Estreno: Nápoles, 26 de septiembre de 1835

Compositor: Gaetano Donizetti

Libreto en italiano: Salvatore Cammarano, basado en La novia de Lammermoor de Walter Scott.


Tal día como hoy se estrenó, en el Teatro San Carlos de Nápoles, esta ópera, la que posiblemente sea la obra maestra de Donizetti.

Dentro de la ópera italiana, Gaetano Donizetti es uno de los que representan el llamado bel canto, música preciosa y muy cantable. Esta es una de las obras cumbres de este género.

Se basa en una historia de Walter Scott, La novia de Lammermoor. El escocés vio varias de sus obras convertidas en ópera, porque son muy entretenidas y tienen personajes memorables. En la época romántica se puso de moda todo lo escocés, como algo exótico, brutal, arrebatado y bello.

La historia que cuentan tiene un planteamiento Romeo y Julieta. Lucía y Edgardo están enamorados, pero sus familias están enemistadas. Cuando él tiene que marchar a Francia por temas políticos, se comprometen en secreto. Hacen creer a Lucía que él le ha sido infiel, y accede a casarse con el novio que le ha buscado su hermano. Justo cuando acaba de firmar el contrato matrimonial reaparece su enamorado Edgardo. Lucía enloquece, en la noche de bodas mata a su marido, y, después de cantar espléndidamente ensangrentada ante los invitados, muere. Cuando Edgardo lo sabe, se suicida para unirse a ella más allá de la muerte.

Como veis todo muy arrebatado y romántico, con el exotismo de ambientarse en Escocia, y con una música maravillosa. Es una de esas óperas que sirve para que las sopranos de coloratura se luzcan, ya sabéis, esas que sobre todo hacen muchas escalas y gorgoritos, para entendernos.

Creo que es de las que puede gustar a cualquiera que se acerque por primera vez al género operístico.

¿Números a destacar? ¡Puf, hay unos cuantos! Del acto I, citaría la despedida de los amantes (Ah! Verrano a te sull’aure). Luego, en el acto II, la escena de los esponsales entre Lucía y Arturo, con Edgardo irrumpiendo al final; es el sexteto Chi mi frena, del que se dice que es el concertante más famoso de toda la historia de la ópera. El tercer y último acto nos presenta dos momentos sublimes: primero, la escena de la locura de Lucía (Il dolce suono) y luego la de Edgardo entre las tumbas de sus antepasados (Tombe degli avi miei – Fra poco a me ricovero).

Aquí os dejo a Renata Scotto en la escena de la locura



Como grabación, recomiendo una de las clásicas, la que a principios de los años 1970 dirigió Richard Bonynge para la Decca, con Joan Sutherland como Lucía y Pavarotti haciendo de Edgardo. Otros cantantes: Sherrill Milnes, Nicolai Ghiaurov, Ryland Davies y Tourangeau. El coro y la orquesta son los del Covent Garden de Londres. Es de justicia, porque después de Maria Callas, la Sutherland es posiblemente la que más hizo para que esta ópera se recuperase para el repertorio.


Para saber más, la wikipedia. El libreto, en español e italiano, breve resumen de la trama y grabaciones destacadas, en Kareol.