martes, 6 de diciembre de 2022

Joe Dassin: «Salut les amoureux»

El otro día descubrí esta canción de Joe Dassin, Salut Les Amoureaux

Acabó la serie Candice Renoir. Y ahora estoy volviendo a ver todas las temporadas. El otro día vi esta escena que no recordaba, cuando Candice y su segundo marido, Max, se divorcian. Es una escena de despedida de este matrimonio que estaba bien, pero a veces el amor no es suficiente.


Spoiler, por si no conocéis la serie, no, no se reconcilian. El amor digamos definitivo de Candice es Antoine, con el que choca en la primera temporada, auténtico enemies to lovers en versión francesa del Midi. La muchacha también tuvo un amor trágico que la verdad me gustaba bastante, un policía motero llamado David Canovas. Fue un poquito amargo recordarle en el último episodio de la serie.

Ojalá la gente aprendiera que esa es la forma civilizada de acabar una relación, con tristeza, sí, pero sin dramas ni haciéndose la vida imposible el uno al otro. Con elegancia, siendo capaces de compartir una copa, una canción y un par de bisous.

No sé qué tienen algunos productos de narración comercial, que hace que te quedes con los personajes como si fueran personas reales. ¡Lo que yo lloré cuando en C.S.I. Las Vegas mataron a Warrick Brown!

Por si queréis oír entera esta canción, os la dejo aquí.


La letra, con su traducción, aquí.

domingo, 29 de mayo de 2022

Día #500


 

Sí, pasados 500 días ya estamos sin mascarilla, salvo que… en fin, pero seguimos con una media de 56 muertos por día en la última semana.


 

Termino con «Libertà! Mozart y la ópera» del conjunto Pygmalion, dirigido por Raphaël Pynchon. Entre los solistas, Sabine Devieilhe es el nombre que más me suena.

 

Se explora un repertorio operístico de cuando Mozart era jovencito, con alguna pieza de contemporáneos como Salieri o Martín y Soler.

 

Algo tranquilo, encantador, para un día un poco tenso. La vida sigue. Para los vivos.

lunes, 23 de mayo de 2022

Día #494

 

Tengo este blog un poco dejado. El trabajo, que me come la moral. Y el tiempo libre que me queda, lo dedico a lecturas ligeras, para quitar presión.

 

Hoy me ha dado por escuchar dos cosas viejunas pero de lo mejorcito de la historia del pop/rock.

 

Uno, Born to run (1975), de Bruce Springsteen. Su tercer álbum de estudio, gran éxito comercial, uno de los mejores álbumes de la historia del rock, y con una de las portadas más icónicas de la historia de la música, fotografía de Eric Meola. No sabría decir qué corte es mi favorito, si «Thunder road» o «Born to run».



 

Dos, Dire Straits (1978), de los Dire Straits, of course. Creo que mi banda favorita ever. Ahí está, con Depeche Mode.  

Este álbum, lanzado como digo arriba en 1978, es con el que debutaron. Aquí no tengo duda, me quedo con «Sultans of swing», que me gusta creo que en todas las versiones que han grabado, y que ya veis, cuarenta y cuatro años después sigue tan vibrante como el primer día. La guitarra de Mark Knopfler es lo que tiene. 


Se nota que tengo una cosa con las Fender... La de Springsteen era una Telecaster con un Squire neck. Los Knopfler también usaban Fender (un par de Stratocasters y una Telecaster Thinline...)




lunes, 18 de abril de 2022

#63 Viaje de invierno


 Winterreise, Op. n.º 89, D. 911.

¿Franz Eybl?: Franz Schubert (1827)
Dominio público, via Wikimedia Commons

 



 

Compositor: Franz Schubert

Estreno/Publicación: Viena, 1828

 

Hoy, 18 de mayo, se cumplen diez años de la muerte de Dietrich Fischer-Dieskau (n. Berlín, 28-5-1925) barítono, director de orquesta y musicólogo, mi cantante preferido.

 

Para celebrar la efemérides, escribo esta entrada sobre uno de los ciclos de canciones, lieder, de Schubert. Fischer-Dieskau está considerado el mejor cantante de lieder de la historia, si es que en estas cosas se pueden hacer clasificaciones como si fuera una competición deportiva. No sólo los interpretó y grabó, sino que los estudió y escribió sobre ellos. Su integral sobre los lieder de Schubert carece de parangón. Todo lo que Franz compuso lo grabó Dietrich, en algunos casos varias veces.

Así ocurre con los grandes ciclos de canciones. Schubert compuso tres grandes ciclos: La bella molinera, El canto del cisne y este Viaje de invierno, de tono oscuro, dramático. Fischer-Dieskau los grabó con varios pianistas, y varias veces, de joven, de adulto, de mayor… Todas ellas son estupendas. Pero la que es de referencia es la que grabó para la EMI en los años cincuenta creo que fue, con Gerald Moore. Fantástico. 

Un lied (plural, lieder) es una canción, sin más. Normalmente se partía de poemas de escritores, unos más famosos y otros menos, y se musicalizaban con acompañamiento de piano. Mozart compuso algunos, como la famosa Das Veilchen, «La violeta» (1785, K. 476), sobre poema de Goethe. En el siglo XIX destacaron componiendo lieder Schumann y, sobre todo, Hugo Wolf; ya en el siglo XX, Richard Strauss o Gustav Mahler. Estos ciclos más modernos sustituyen el piano por la orquesta, así que resultan menos íntimos.

Pero vamos, el rey de los lieder sería Schubert. Musicalizó muchísimos poemas, algunos sueltos y otros en ciclos de canciones, hasta sumar unas seiscientas canciones. Una producción maravillosa incluye muchísimas obras maestras que te cuentan toda una historia en formato breve, con el piano y la voz complementándose: A la música (An die Musik), La trucha (Die Forelle), La muerte y la doncella (Der Tod und das Mädchen), El rey de los elfos (Erlkönig)… Más de uno lo he comentado aquí, porque me parecen maravillosos.

Este ciclo de canciones, Viaje de invierno, lo compuso Schubert en los últimos dos años de su vida. A diferencia de El canto del cisne, que parecen simplemente una recopilación de lieder, tanto La bella molinera como Viaje de invierno son ciclos con sentido propio, las canciones te van contando una historia.

Estamos en lo que para mí es la estética Biedermeier, un aburguesamiento del Sturm und Drang del siglo anterior, movimientos románticos o prerrománticos. Lo importante no es el viaje en sí, o no solo el paisaje exterior, sino el interior, las impresiones, los sentimientos, la emoción que crea en el poeta o cantante su vivencia, sus recuerdos, las cosas con las que sueña,...

La ilustración perfecta de este tipo de sensibilidad son las obras del pintor Caspar David Friedrich. Ponen una en la Wikipedia que le viene al pelo. Escuchando este ciclo de canciones, no me digáis que no os podéis imaginar al poeta como la figura solitaria, pequeña, superada por la nieve y el frío, la grandeza de lo que le rodea.

Paisaje invernal con una iglesia en ruinas (1807-08)

La base literaria de Viaje de invierno son poemas de Wilhelm Müller publicados en 1823-24. Schubert musicalizó los doce primeros en febrero de 1827, y los otros doce en otoño de ese año. La publicación también fue partida: en enero de 1828 y, póstumamente, en diciembre de 1828. De hecho, esa fue lo último que hizo en su vida, corregir las pruebas para esta segunda publicación. Murió el 19 de noviembre de 1828.

En esta época final de su vida, Schubert andaba enfermo, bastante deprimido, y ese aire melancólico y desesperanzado se transmite a la obra. Viaje de invierno parte de un amor no correspondido. El enamorado sale a pasear, solitario, hundiéndose en su tristeza, y sin hablar con nadie. Solo al final se encontrará con un organillero.

De todos los lieder, yo creo que el que más me gusta es «Frühlingstraum», Sueño de primavera, en la que sueña con una primavera ideal en la que todo reverdecerá, y también el amor de ella, a la que estrechará de nuevo en sus brazos. No obstante, la cruda realidad se impone. Alterna la tonalidad mayor cuando sueña, cuando aún cabe una esperanza, menor cuando se da cuenta de que eso no va a pasar.

Para saber más, el artículo en la Wikipedia, que detalla el contenido de cada poema.

Este ciclo tan especial tiene bibliografía excelente al alcance del lector en español. Fischer-Dieskau publicó una obra monumental sobre los Lieder de Schubert, Hiperión Ediciones, con traducción de Fernando Pérez Cárceles. El tenor Ian Bostridge ha escrito concretamente sobre este ciclo, Schubert's Winter Journey: Anatomy of an Obsession (Faber and Faber, 2014), que en español sacó Acantilado, con el título de «Viaje de invierno» de Schubert. Anatomía de una obsesión, y con Luis Gago como traductor.

La grabación que yo prefiero es… cualquiera del barítono Dietrich Fischer-Dieskau, por supuesto. Ya digo que la de referencia es la que grabó con Gerald Moore para la EMI en los años cincuenta. Se ha adaptado a otras voces; por poner una grabación en voz femenina, tenemos la de Brigitte Fassbaender, mezzosoprano, con Reimann al piano, para EMI también.



Por You Tube hay unas cuantas interpretaciones, que casi mejor que no pongo, pero vamos, pones «winterreise fischer-dieskau» y te salen unas cuantas Winterreise, con Gerald Moore, Jörg Demus, Alfred Brendel... 

Prefiero indicaros que hay clips, más largos y más cortos, con Dietrich, en el canal de You Tube EuroArtsChannel. En uno de los reportajes dice que se consideraba más un músico que un cantante. 

Obituario en The Guardian, del que tomo la fotografía de Dietrich que hay sobre estas líneas.


domingo, 3 de abril de 2022

Día #444


 

Hoy se cumplen 125 años de la muerte de Johannes Brahms. Debería haber escuchado algo suyo, lo que ocurre es que…

 

Esta mañana iba yo en el coche y escuché el «Ombra mai fu» cantado por Philippe Jaroussky, y hubo un momento en que me quedé así un poco en suspenso, escuchando aquella música, con esa voz, ensimismada mirando el cielo, que dependiendo de dónde mirases,  estaba plomizo o azul, con un sol de brujas iluminando los campos y las casas.


La tranquilidad de una mañana de domingo,... 


 

Sí, ya sé que ensimismarme al volante no debe ser muy seguro.

 

Mi voz favorita es la de barítono, muy alejada del tenor y más del contratenor. 


Pero hay algo en el gabacho Philippe Jaroussky (n. 1978) que me atrae, y que no he encontrado en otros de esa voz, como Alfred Deller, que me deja fría. La voz de Jaroussky me suena sensual, opulenta. Tal vez sea por el repertorio barroco, no sé.

 

La cosa es que esta tarde he buscado esa interpretación y di con este disco, Passion Jaroussky. Lo sacó Warner – Erato en 2019 para celebrar sus veinte años como cantante profesional. Es un disco triple, 52 cortes, 3 horas 45 minutos, veo en Spotify. Un lujazo. Compruebo que no solo de repertorio barroco viven los contratenores.

 

viernes, 18 de marzo de 2022

#30 Sinfonía fantástica


Symphonie fantastique: Épisode de la vie d'un artiste ... en cinq parties

Op. 14

 

Foto de Berlioz (1855), por Franck
[Dominio público], vía Wikimedia Commons

 

Compositor: Hector Berlioz

Estreno: París, 1830

 

La primera sinfonía programática

 

Hector Berlioz (1803-1869) fue un músico romántico francés, y esta es, creo yo, su obra más conocida. Luego está su ópera La condenación de Fausto y ese monstruo desmesurado, Los troyanos. Pero de esas cosas ya hablaremos otro día, si eso. Bueno, también está su Réquiem (Grand messe des morts), op. 5 (1837), que se me olvidaba.

Se dice que esta es la primera sinfonía programática. Con ese término se conoce a la música narrativa, descriptiva de una historia o de unos sentimientos.

En la Wikipedia definen la «música programática» como la «que tiene por objetivo evocar ideas e imágenes en la mente del oyente, representando musicalmente una escena, imagen o estado de ánimo». Sería lo contrario a la «música absoluta», que es la que se aprecia por ella misma, sin ninguna referencia particular al mundo exterior. Gracias, Wikipedia.

A través de cinco escenas, cinco movimientos, expresa sentimientos amorosos del artista, su enamoramiento, los celos, lo imposible que es todo... como se desespera, intenta suicidarse, pero se equivoca con la dosis de opio y sueña que la mata y que le condenan a la guillotina. Luego, en el último movimiento, se imagina que está en un aquelarre y acaba viendo su propio entierro. Todo muy romántico, ya véis.

1 Rêveries – Passions (Sueños – Pasiones)

2 Un bal (Un baile)

3 Scène aux champs (Escena en los campos)

4 Marche au supplice (Marcha al cadalso)

5 Songe d'une nuit du sabbat (Sueño de un aquelarre)

Te transmite muy bien la labilidad emocional de un tipo con una idea fija, que es la amada. Con la música describe el paisaje, evoca las hojas movidas por el viento o reproduce con un golpe la caída de la guillotina, o gritos y risas malévolas, baile de esqueletos... La parte final es quizá la más insana, mientras el artista enloquecido presencia su propio funeral. Recurre al tema del dies irae, y a efectos como eso que llaman col legno, esto es, tocando con la madera del arco

Dicho sea de paso, se sospecha que Berlioz compuso esto bajo los efectos de sustancias psicotrópicas. De ahí que a veces suene algo delirante.

Es una pieza destacada del primer romanticismo. Se estrenó en el conservatorio de París el 5 de diciembre de 1830. Aquel fue el año clave, paradigmático del Romanticismo francés, 1830. El 25 de febrero, en el Théâtre Français, Víctor Hugo había estrenado Hernani. Estos dos jóvenes, Hugo y Berlioz, revolucionaron la vida cultural de París. Representan lo que en la pintura sería un Delacroix.

Lo que inspiró esta Sinfonía fantástica fue una historia de amor imposible de Berlioz por una cantante. ¡Ojo, que ahora viene el salseo!

Berlioz vio a la actriz irlandesa Harriet Smithson interpretando Ofelia en 1827. Ella no le hizo ni caso, lógico, me parece a mí, menudo tarado, enamorarse simplemente por verla en el escenario, eso no es amor real por una persona de carne y hueso. Se supone que la Sinfonía fantástica expresa ese amor no correspondido. La cosa es que todo esto lo hizo sin haberla tratado en persona. 

Sigamos. Berlioz compuso una segunda parte, Lélio. Se estrenó el 9 de diciembre de 1832. Cosas de la vida, Harriet acude a ese estreno y por fin se conocen en persona personalmente, que diría Catarella. Y, aquí viene el Sálvame histórico-musical, ¡se casaron el 3 de octubre de 1833! 

¿Alguien puede sorprenderse de que este matrimonio fuera mal, pasaran años amargos y al final se separasen?

Una cosa es la amada ideal que te montas en la cabeza o el genio musical que admiras, y otra muy distinta la realidad de una persona, imperfecta y en desarrollo, como estamos todos.

Una buena grabación de esta pieza es la de sir Colin Davis con la orquesta Concertgebouw de Ámsterdam (Philips). En Spotify no he visto el disco por separado, sino en «Complete orchestral works», de 1997, más de seis horas de música instrumental. También es histórica la grabación de Munch con la sinfónica de Boston en los años 50 (RCA).

Si quieres saber más, está el artículo en la Wikipedia. En You Tube he encontrado una explicación de la pieza, por Raquel Aller, estupenda divulgadora de estas cosas musicales.

 


jueves, 17 de marzo de 2022

Día #427

 

 

Saint Patrick’s Day. Celebrándolo con una Guinness y mi único jersey verde. 


Debería haber escuchado algo irlandés, pero hoy no tenía yo el ánimo de cosas folkies. Así que me he limitado al Ireland's Call y el Amhrán na Leabhar, que me son más familiares por aquello del rugby. El XV del Trébol y esas cosas.

 

También he vuelto a escuchar un disco que hacía años que no oía, The pure voice of Emma Kirkby. Durante un tiempo fue uno de mis favoritos, de los primeros que compré en iTunes, antes de descubrir Spotify. La cosa es que este disco me gustaba particularmente por la abundancia de temas mozartianos. El « Ruhe sanft…» de Zaïde suena precioso con su voz.




 

miércoles, 16 de marzo de 2022

Día #426


 

En 2019 Rafael Ortega Basagoiti publicó en la revista Scherzo un artículo sobre «Las 10 mejores versiones historicistas del “Réquiem” de Mozart»

 

En orden inverso, la #10 es la de Franz Brüggen (Glossa). Coro de cámara de Holanda y Orquesta del Siglo XVIII. Como curiosidad, mete fragmentos de música gregoriana. Ortega Basagoiti dice que esto «puede gustar más o menos», pero que te lo puedes saltar. A mí se me hizo raro, la verdad, no sentí que añadiera nada. Encima, el volumen era muy bajo en comparación con la parte mozartiana.

 

Redondea el disco con otras dos piezas, de las que destacaría la Musica fúnebre masónica, Köchel 477, una pieza musical preciosa.





 

Sí, es todo un poco fúnebre y extraño últimamente. Este mundo tan eerie, inquietante, como si no fuera del todo cierto y sin embargo, lo es, terriblemente cierto.

 

Segundo día de nube de arena sahariana enrojeciendo el cielo. Coches cubiertos de tierra rojiza como si del cielo manara sangre. Cosa nunca vista en estas latitudes. Después de ver esquiar en plena Castellana, el volcán el año pasado, y la gasolina a dos euros el litro, con la inflación apuntando al doble dígito. Vivir una pandemia, otra guerra en Europa, refugiados por millones, ¿500 días? Estoy empezando a pensar que con 1000 días no me bastará para volver a la normalidad. Y lo que aún nos queda por ver…

 

Aunque, ahora que lo pienso igual las cosas nunca jamás volverán a ser como antes. La mascarilla es lo de menos. Hay que vivir cada día como si fuera el último.

lunes, 14 de marzo de 2022

Día #424

 

De las suites para violonchelo solo, BWV 1007-1012, ya hablé aquí. Son unas de las obras más memorables dentro de la música clásica. 



Por escucharlas en otra versión, he probado con la transcripción para violín que interpreta Johnny Gandelsman (n. 1978). Merece la pena probar una nueva versión de algo muy conocido. Aunque solo sea por curiosidad. 


Le da un aire hasta folklórico, al menos según el New York Times y Celebrity Land.


Es un disco que salió en febrero 2020 y se comentó bastante.


Claro que…, seguiré prefiriendo algo más próximo al original, con Yo-Yo Ma, o Pau Casals, Mstislav Rostropovich etc.


En You Tube podemos encontrar alguna interpretación de Gandelsman.




miércoles, 23 de febrero de 2022

#34 El prisionero de Zenda

 


 

The prisoner of Zenda

 

Autor: Anthony Hope

Año: 1894

Género: Novela

Edad: juvenil

 

 

La novela de capa y espada por antonomasia

 

Una de mis novelas favoritas de cuando yo era jovencita. En su momento tuve una versión de los años cuarenta-cincuenta que perteneció a mi padre. Qué pena que todos aquellos libros les perdí la pista, porque ahora me gustaría tenerlos.

Como no lo tengo, pues he leído esta una de las últimas versiones, la editorial que entiendo que fue promovida por Pérez-Reverte, zenda aventuras. Mi ejemplar es una segunda edición, de este mismo 2022.

Yo la recordaba más larga, y me la he leído en un par de días. Es una novela de aventuras de las de toda la vida, que no tiene una escena que sobre ni falte. Contado en primera persona por Rudolf Rassendyll, caballero inglés, te lleva rápidamente de Inglaterra a ese país imaginario de Centroeuropa, Ruritania, y allí se precipitan los acontecimientos: conoce al rey, descubre que son prácticamente idénticos, se hace pasar por el rey, se enamora, espadachines, rescates, heridas... Y cuando te quieres dar cuenta, se terminó el asunto.

Te quedas también con los secundarios, sobre todo el descarado canalla Rupert de Henzau. Tuvo su propio libro, que lleva su nombre.

El prisionero de Zenda fue un éxito desde el principio. Generaciones de jóvenes se han deleitado con sus páginas. Hasta dio lugar a un tipo de novela muy específico, el «romance ruritano», aventuras de capa y espada ambientadas en ficticios países de Centro Europa. Hasta en la novela romántica hay cosas de estas, incluso en contemporánea.

Me ha gustado reencontrarme con este clásico juvenil. Es verdad que ahora lo miro con otros ojos. Me maravilla el estilazo: esa economía de medios, la rapidez con la que se pasa de una cosa a otra, lo conciso de los diálogos y las descripciones, frases cortas... Para que entendáis lo que quiero decir, os pongo un párrafo así, abriendo al azar:

Por fin divisamos el pabellón. Espoleamos a los caballos en un último galope y llegamos a la puerta. Todo estaba tranquilo y en silencio. Nadie salió a recibirnos. Desmontamos a toda prisa. De pronto Sapt me agarró del brazo.

Me fijo también en las historias románticas y cómo tratan a la mujer. El enamoramiento Rudolf-Flavia es totalmente instalove. Obviamente, no supera el test de Bechdel ni por el forro, aunque en una de aventuras publicada en la época victoriana tiene su lógica. Por esas cosas ya no me mosqueo. Me llaman la atención, pero tampoco hago sangre. Prefiero disfrutar de lo que sí me gusta.

Esta edición tiene un prólogo de Pérez-Reverte, muy interesante. Menciona adaptaciones y derivados, centrándose sobre todo en las cinematográficas. A ver si un día de estos veo alguna de esas película, me apetece. 

Me pregunto si Pérez-Reverte sabe que existe un male / male romance inspirado en la novela, The henchmen of Zenda, que publicó KJ Charles en 2018, protagonizado por Jasper Detchard como oficial británico caído en desgracia y Rupert de Hentzau. Lo que no sé es cómo puede montar un final feliz, ya que en el libro de Anthony Hope Detchard muere. Me imagino que Pérez-Reverte no lo sepa, y me pregunto cual sería su reaccionar al saber que existe algo así, si le dejaría perplejo o le divertiría, si aborrecería la idea o si le entraría la curiosidad y la leería algo.

Actualmente se considera un libro juvenil, y sí, yo creo que lo puede disfrutar cualquier adolescente entre 12 y 15 años, más o menos. Pero nos lo pasamos pipa, también, los aventureros de corazón, sea cual sea su edad. Yo me incluyo entre ellos, modestamente.

Tengo que mirar a ver qué otros libros de aventuras han publicado en Zenda Aventuras o Edhasa-Zenda, ya que es un género que me gusta mucho.

domingo, 20 de febrero de 2022

#13 El barbero de Sevilla

 

Grand Opera de Florida (2015)



 


 

Il barbiere di Siviglia

 

Estreno: Roma, 20 de febrero de 1816

Compositor: Gioacchino Rossini

Libretista: C. Sterbini, basado en la obra teatral de Beaumarchais

Género: ópera bufa

 

Tal día como hoy, del año 1816, el año sin verano, se estrenó en el Teatro di Torre Argentina de Roma, esta ópera bufa que es una de las cumbres del género

Aunque no seas aficionado a la ópera, seguro que muchas piezas de esta obra te suenan, como la obertura o el «Largo al factótum».

Rossini fue un tipo genial, agradable, simpático y con talento de sobra, que supo hacerse rico con la ópera y llegó un momento en que se dedicó a vivir la vida.

Sus dos obras cumbres en el género de la ópera bufa fueron La cenicienta (La cenerentola, 1817), de la que ya he hablado aquí y este Barbero de Sevilla.

Por si alguien no sabe de qué va, le resumo la comedia. El conde de Almaviva está enamorado de Rosina, y ella de él, aunque no sabe que es aristócrata, sino que lo conoce con el nombre de Lindoro. Bartolo, guardián de Rosina, quiere casarse con ella por la dote y la tiene encerrada en casa con mil cerrojos.

Pero no hay ingenio como el de los enamorados (de ahí el primer título con el que se conoció la obra, Almaviva, ossia l’inutile precauzione). Consigue superar los obstáculos con engaños diversos, ingeniados por Fígaro, el antiguo criado del conde de Almaviva.

Es de esas óperas que merece la pena ver representada. Como Las bodas de Fígaro de Mozart, se basa en una obra teatral preexistente, de Beaumarchais. Por cierto que es uno de esos casos en los que el remake o «cover» es más representado que el original.

El tener una base teatral permite un ritmo y un sentido dramático que no siempre se logra en la ópera, un libreto de calidad. Así, disfrutas de la comedia de enredo casi tanto como de la música.

Claro, esto exige unos cantantes que no solo sepan cantar, y cantar bien en estilo belcantista, sino también que tengan vis cómica, algo que no está al alcance de todos.

Lo del «estilo belcantista» tiene su aquel. No sirven aquí los alardes de bravura en plan «mira qué vozarrón tengo». No, esto se interpreta más bien con agilidades vocales, a veces parecen como pajaritos, puntuando mucho los sonidos, con un fraseo ligero y ágil, rapidez, gracia y encanto. No todos lo tienen.

Suele decirse que Rossini es el eslabón entre el siglo XVIII y el XIX. La influencia de Mozart y Haydn (a Rossini le llegaron a apodar il tedeschino, el «alemanito») se nota sobre todo en la altura que alcanza en la parte orquestal, muy superior a la de los otros compositores italianos del XIX.

El barbero … no desmerece junto a Las bodas… de Mozart. Lo que más noto yo es el cambio de los personajes. Fígaro puede ser más o menos el mismo tipo ingenioso, aquí al servicio del Conde, en la obra de Mozart luchando contra él a ver si consigue su final feliz. Resulta más difícil asumir el deterioro de la pareja Almaviva-Rosina por el paso del tiempo. Que estos enamorados acaben compartiendo un matrimonio infeliz en el que se ponen los cuernos.

Esta ópera, como muchas otras, las compuso Rossini rapidito, reutilizando cosas de otras obras suyas. Parece mentira, pero la primera representación fue un fracaso, pero ya la segunda, un éxito. Fue de las primeras en representarse en los EE. UU., por ejemplo, tan pronto como en el año 1825. 

¿Qué números destacan? La obertura, desde luego; la cavatina «Largo al factótum» que canta Fígaro prácticamente al principio; la cavatina «Una voce poco fa» con la cabaletta «Io sono docile» que sirve de presentación a Rosina, diciendo algo parecido a aquello de cuando soy buena, soy muy buena, pero si me buscas las cosquillas, me encuentras; y también «La calunnia è un venticello» que canta Basilio, el maestro de música.

Una obra tan famosa tiene infinidad de grabaciones. Depende un poco de qué tipo de Rosina o de Fígaro quiera uno, porque aquí evidentemente la parte del león se la llevan la mezzo y el barítono. Si tuviera que elegir una de las mejores, sería la de Alceo Galliera de 1957, con el coro y la orquesta Philharmonia, para la EMI. Eran sus intérpretes Tito Gobbi (Fígaro), Luigi Alva (Il Conte Almaviva), Maria Callas (Rosina), Fritz Ollendorf (Dr. Bartolo), Nicola Zaccaria (Don Basilio), Gabriella Carturan (Berta) y Mario Carlin (Fiorello).

 Ahora, con todo lo que me gusta la Callas, admito que muchas veces me parece que está cabreada con el mundo, le echa más drama que chispa. Si te apetece una Rosina con más salero y elegancia, y una tesitura más ajustada, yo escogería a Teresa Berganza, en la grabación de Claudio Abbado del año 1971, con el coro de ópera Ambrosian Singers y la orquesta sinfónica de Londres, para Deutsche Grammophon. Además de la Berganza, los personajes principales los interepretaron Hermann Prey (Fígaro), y de nuevo Luigi Alva como Almaviva (fue el máximo intérprete de este papel durante décadas, es obvio).

Para saber más, la Wikipedia. El libreto, en español e italiano, así como discografía de referencia, en Kareol

Aquí tenéis una representación con subtítulos en español del canal del INBAL mejicano, con la orquesta y el coro del Teatro de Bellas Artes. ¡Gracias por compartir!

 

¡Ah, sí, bueno, una cosa…! Mira, como Las bodas de Fígaro, se supone que se desarrolla en Sevilla. Obvio, de ahí el título. Pero vamos, podéis olvidar cualquier toque local, en la música.

Claro, Ramón Gener le dedicó uno de los episodios de This is Opera! El os puede explicar mucho mejor que yo las cosas fabulosas de esta ópera. La recomienda con frases así...

Para todos los que os gusta vivir, y vivir bien, reír y hacer reír,... que en esta vida lo más importante es el sentido del humor, esta es vuestra ópera... La ópera más alegre y divertida, es una mezcla entre vodevil y comedia musical... es una de las óperas más representadas en el mundo entero,... Rossini puso en todas sus óperas cómicas su espíritu jovial, alegre y divertido pero sus óperas fueron un éxito no por ese espíritu sino sobre todo por su música.

jueves, 10 de febrero de 2022

#28 Los cuentos de Hoffmann

 

jjsala, ensayo en Houston (2010) 


 

Les contes d’Hoffmann

 

 

Estreno: París, 10 de febrero de 1881

 

Compositor: Jacques Offenbach

 

Libretista: J. Barbier y M. Carré, basado en cuentos de E.T.A. Hoffmann (Der Sandmann, Geschichte von verlorenen Spiegelbilde y Rat Krespel)

 

Género: ópera fantástica

 

Tal día como hoy, del año 1881, se estrenó en el teatro de la Opéra-Comique de París, esta ópera que es la obra más representada de Offenbach

Offenbach es compositor de operetas que son populares, ligeras, con todo el encanto y la fantasía propias de la música galante francesa. Es el compositor que más fácilmente podemos identificar con el Segundo Imperio Francés.

Luego vino la guerra franco-prusiana, y otro ambiente, ya menos adecuado a sus ligerezas. De ser un héroe, popular y condecorado, Offenbach pasó a ser visto como un extranjero. El antisemitismo de la época tuvo bastante que ver también. Esta ópera la dejó sin terminar, y fue estrenada póstumamente.

En ella se nota su magia, pero hay un fondo de amargura que contrasta con la ligereza romántica de sus operetas. Aquí el amor es algo imposible, una fantasía que solo sirve para sufrir y desencantarse, una y otra vez.

Empieza con el poeta protagonista en una taberna, contando sus amores frustrados. Ese es el prólogo. Luego hay tres actos, cada uno de los cuales cuenta una historia de amor con un objeto de los amores de Hoffmann y un enemigo que contribuye a sus fracasos.

El orden de las historias cambia de una representación a otra. Pero, generalmente, se entiende que empieza con Olympia, en Núremberg, la muñeca mecánica de la que Hoffmann se enamora sin saber que es una autómata. Luego está la cantante enferma de Múnich, que si sigue cantando acabará agotándose y muriendo. Cosa que ocurre, pese a los esfuerzos de su familia, quien acaba culpando a Hoffmann. Y acaba en Venecia, con una mujer ladina que lo engaña para que el diablo se haga con su imagen. El epílogo regresa a la taberna de Núremberg.

Es de esas óperas que merece la pena ver representada, por los desafíos dramáticos que plantea, con los cambios de escenario y tono, y también su complejidad interpretativa, pues los mismos cantantes pueden desempeñar diferentes personajes.

Es compleja, pero eso mismo invita a puestas en escena creativas y maravillosas.

De toda esta ópera es muy conocida la barcarola, pero tiene unos cuantos números más inolvidables, melodías que nos envuelven, atmósferas de cuento de hadas que nos llevan a otro mundo, con esos cuentos que eran terribles y adoctrinadores antes de que les echara mano Disney.

Como grabación recomendada de esta ópera, escojo la que dirigió Richard Bonynge en 1971, con el coro y la orquesta de la Radio Suisse Romande para DECCA. Son sus intérpretes principales Plácido Domingo (Hoffmann), Joan Sutherland (Olympia/Giulietta/Antonia), Gabriel Bacquier (Coppélius/Dapertutto/Miracle), Huguette Tourangeau (Nicklaus) y Hugues Cuénod (Frantz).

Para saber más, la Wikipedia. El libreto, en español e francés, así como discografía de referencia, en Kareol

Aquí tenéis una representación en el Colón de Buenos Aires, con Ramón Vargas. Gracias por la generosidad de colgar estas cosas en la red.


 

miércoles, 2 de febrero de 2022

#97 Luisa

 



A la derecha, póster de Georges-Antoine Rochegrosse (1859-1938) para el estreno de Louise en el Théâtre national de l'Opéra-Comique

Dominio público, via Wikimedia Commons

 


 

Louise

 

Estreno: París, 2 de febrero de 1900

Compositor: Gustave Charpentier

Libretista: el propio compositor; ¿Saint-Pol-Roux?

Género: novela musical

 

Tal día como hoy, del año 1900, se estrenó en el Théâtre national de l'Opéra-Comique de París, esta ópera que es la única obra recordada de Charpentier

 

Hay compositores que son de una sola obra, porque el resto de su producción ha caído en el olvido. En el caso de Charpentier, es esta obra.

La muchacha que le da título es una modistilla seducida por un poeta, Julien, y la vida parisina. Sus padres intentan, incluso con engaños, que se quede con ellos, pero al final Louise quiere la libertad, vivir y amar a su bola.

Se ambienta en un entorno de trabajadores, por lo que a veces se entiende que transmite un poco la idea de un socialismo algo ingenuo.

El estilo mezcla un poco varias cosas. Se ven huellas de los compositores clásicos franceses como Berlioz o Massenet, maestro del compositor. También hay quien encuentra ecos wagnerianos o influencia del verismo italiano, hasta el punto de considerarla como ejemplo del verismo francés.

A mí la trama me resulta simpática, pero reconozco que cuando la he visto (en pantalla, nunca en el escenario) se me hacía un poco larga y acababa por aburrirme. Tal vez porque se centra, creo yo, no tanto en la emancipación de esta mujer que solo quiere ser independiente, ni en sus amores con Julien, sino París y su paisanaje. Por eso es una de las óperas con más cantantes solistas, porque es muy coral.

Aunque hubo quien se incomodó algo por el tema este de una mujer tan libre y deseosa de amar a su manera, tuvo un éxito prácticamente inmediato, y se representó muchísimo. La vida de Charpentier fue larga y vivió de rentas, porque no dejó de representarse. Llegó a ver la representación número mil en los años cincuenta.

Desde luego, el número que más se recuerda de esta ópera es «Depuis le jour», que canta la protagonista y que suele aparecer en recitales de sopranos.

Como grabación recomendada de esta ópera, escojo la que dirigió Prêtre en 1976, con la orquesta New Philharmonia y el coro de la Ópera Ambrosiano para CBS Sony. Son sus intérpretes principales Ileana Cotrubas (Louise) y Plácido Domingo (Julien).

Para saber más, la Wikipedia. El libreto, en español e francés, así como discografía de referencia, en Kareol

Aquí tenéis una representación de 2003, interpretada por la Orquesta y Coro de la Ópera Nacional de París, con Mireille Delunsch, Jane Henschel, José Van Dam y Paul Groves.