domingo, 6 de junio de 2021

Día #144

  

«Barricades», disco que sacaron el año pasado Jean Rondeau (clavicémbalo) y Thomas Dunford (archilaúd). El título viene de las Barricades mystérieuses, una pieza preciosa de François Couperin con la que se abre el disco y altamente adictiva. Cuando la oigo, no puedo escuchar una sola vez. Repito y repito.



 

Es una de las obras que incluyo en mi Top 100 de música clásica, aunque todavía no haya hablado de ella.

 

Mucha gente encuentra irritante el clavecín, y por eso estas piezas del Barroco francés no son de las más populares. 


No es mi caso. Tiro mucho de música antigua, así que es una sonoridad a la que estoy acostumbrada. Emparejada, como aquí, con un archilaúd, simplemente me encanta.

 

Las piezas seleccionadas por Rondeau y Dunford no estaban pensadas para esta curiosa combinación, pero al ser instrumentos de época, la adaptación funciona.

 

Es de esos discos que suenan a un par de amigos pasándoselo bien cogiendo algo antiguo y tocándolo a su manera. Como prueba, el clip que colgó Warner Classics en You Tube. Jean & Thomas y sus barricades mistérieuses:

 



 

Conviene hacer un hueco en el corazoncito para algunas piezas instrumentales del Barroco francés, como esta, o la «Marcha para la ceremonia de los turcos», de Lully, o las espléndidas de violagambistas como el señor de Saint Colombe o Marin Marais (¿cómo olvidar aquella increíble película, «Todas las mañanas del mundo», con su banda sonora de Jordi Savall?). 

 

No solo de Bach y Vivaldi vive una.

miércoles, 2 de junio de 2021

Día #140

 


 



 

Escuchando música de Michael Praetorius... Este año se cumple su aniversario y en Radio Clásica le han dedicado unos programas interesantísimos de Grandes Ciclos

 

¿Qué aniversario? Pues nació el 15 de febrero de 1571 y murió otro 15 de febrero, pero de 1621, a los 50 años, con lo cual es un curioso aniversario, porque este año se celebran 400 años de su muerte y 450 de su nacimiento.

 

Mucho trabajo me impide tener más al día este blog. Pero bueno, las cosas se van enderezando. ¿Lo mejor? Que ya me han puesto la primera dosis de la vacuna, ¡bien! Igual la normalidad llegará antes de ese día #500 que me di como plazo máximo a fin de no desesperarme.

domingo, 23 de mayo de 2021

#36 Fidelio

 

Noah Baetge como Florestan en una representación
de Fidelio en el festival de Princeton (2017)
Autor: A hungate
[CC BY 4.0], vía Wikimedia Commons

Fidelio oder die eheliche Liebe, Op. 72


 

 


 

 

 

Estreno: Viena, 23 de mayo de 1814 (versión definitiva)

Compositor: Ludwig van Beethoven

Libretistas: J. Sonnleithner, S. von Breuning y G. F. Treitschke, basado en el libreto de J. N. Bouilly, Léonore ou L’amour conjugal

Género: singspiel en dos actos

 

Tal día como hoy, del año 1814, se estrenó en el Teatro de la Puerta Carintia (Kärntnertortheater) de Viena, la versión definitiva de la única ópera de Beethoven.

 

20 de noviembre, 1805, los ejércitos napoléonicos acaban de ocupar Viena.

La soldadesca se larga al Theater an der Wien, que estrenan ópera. Media ciudad ha huido de la capital habsburgo, ocupada por un ejército extranjero, así que podéis imaginaros la situación.

La mayor parte del público, pues, estaba formada por oficiales franceses. Ya os podéis imaginar el escaso entusiasmo que sintieron por una ópera que era en tres actos, cantada en alemán y un estilo tan diferente al francés. No, la única ópera de Beethoven no empezaba con buen pie.

Reconozco que a mí Beethoven me suele dejar un poquito fría. Le asocio demasiado a un tipo serio que lucha con la composición para lograr ese altísimo nivel, algo alejado de la aparente facilidad de un Mozart.

El teatro no fue lo suyo, pero le bastó la magnífica Fidelio para entrar en el repertorio. Eso sí, su lucha con la partitura fue constante y le llevó años. Estrenó hasta tres versiones: el 20 de noviembre de 1805, el 29 de marzo de 1806 y el 23 de mayo de 1814. Todas ellas en Viena, las dos primeras en el Theater an der Wien, y la última, en el Kärntnertortheater.

Es una ópera de esas que se llamaban «de rescate», en que se produce el heroico rescate de una persona injustamente apresada. Al parecer, A Beethoven, de joven, le gustó Lodoïska, de Luigi Cherubini.

Se ambienta (es un decir) en la Sevilla del siglo XVI, en una prisión. Fidelio, el joven ayudante del carcelero y amado de la hija de éste es, en realidad, Leonora. Su marido, Florestan, está prisionero, en el calabozo más remoto por un mal mesturero, como quien dice. La intervención de un ministro del rey consigue el final feliz para los esposos y el castigo del malvado.

Desde el punto de vista dramático, es una historia que simplemente, se lleva, se deja ver. Si la ves en el teatro, no te vas a aburrir. Y es una buena opción para quienes empiezan en esto de la ópera, es poco más de dos horas.

Destacaría del argumento la fuerza de Leonora como la leal esposa que lucha por su marido. Florestan, el prisionero, la verdad es que aparece poco en escena y a su lado palidece bastante. Hasta el otro personaje femenino, Marcelina, tiene cierto empaque, aunque no estoy segura si pretendía que fuera algo cómico, a mí me da penuca, la pobre.

Y como todas esas óperas que tienen papeles con calzones, está el morbo de ver una mujer travestida, que como siempre en teatro, hay cantantes que lo logran mejor y otras peor.

Ahora, lo sobresaliente de la esta ópera, desde luego, es la música. Maravillosa, con momentos sublimes, como ese cuarteto en el primer acto que empieza como un aria, luego un dúo, pasa a un trío y acaba siendo un cuarteto que a mí se me da un aire mozartiano.

A pesar de ello, Beethoven es más de música sinfónica que vocal. De hecho, se ha llegado a calificar Fidelio como «ópera sinfónica». Es una de esas óperas de las que se dice que «exige los mejores cantantes del mundo», por varias razones: el altísimo nivel de la partitura, la potencia que exige muchas veces cantar junto a una orquesta alemana a tope (es lo que tenía Beethoven, que usaba la voz como un instrumento más) y finalmente tienen que ser actores razonablemente buenos, pues hay partes habladas.

Si la ópera, así, en general, le exigió tres versiones hasta darse por satisfecho, de la obertura hizo hasta cuatro. Una de ellas, la llamada «Leonora 3», compuesta para las representaciones de 1806, se representa a veces de forma separada, como una pieza sinfónica dramática. La actual viene de la versión definitiva, la de 1814. 

Mi momento favorito de esta ópera ya lo he comentado, el cuarteto «Mir ist so wunderbar» (Para mí todo es tan maravilloso), empieza Marzelline (soprano), le sigue Leonora disfrazada de chico joven (soprano dramática), y a este dúo de voces femeninas se le suma entonces el carcelero Rocco (bajo), y remata la jugada su ayudante Jaquino (tenor ligero). Una maravilla.


     El fragmento de esta ópera que más veces verás citado será el coro de los prisioneros que ha conseguido que los dejen salir al patio de la cárcel: «O welche Lust» (Ah, qué placer), que suena como un coral luterano, o una misa, algo muy sagrado, aunque hable más de la libertad que de ningún sentimiento religioso. 

También destaca el aria de Florestan con el que comienza el segundo acto «Gott! Welch’ Dunkel hier! » (¡Oh, Dios! ¡Qué oscuridad hay aquí!)

¿Qué grabación proponer de esta ópera? Una alemana, sin duda. Sugiero la de Klemperer de 1962 para la EMI, con Christa Ludwig (Leonore), Jon Vickers (Florestan), Walter Berry (Pizarro), Gottlob Frick (Rocco), Ingeborg Hallstein (Marzelline) y Gerhard Unger (Jacquino), coro y orquesta Philharmonia.

 Para saber más, la Wikipedia. El libreto, en español y alemán, así como discografía de referencia, en Kareol

En You Tube he encontrado esta representación de hace años, subtitulada en español

 


jueves, 20 de mayo de 2021

Día #127

 

Aquí, sigo.


 

Hoy «Iron Man 3» (2013). Mñé, demasiada Paltrow en escena, para mi (dis)gusto.

 

Pero hace un par de días visioné «Marvel: Los vengadores» (2012), que hasta la fecha es la que más me ha gustado. Tiene algunas líneas verdaderamente ingeniosas. ¿Buenos guionistas, o morcillas que se le ocurren a Robert Downey Jr? Como el personaje es tan descarado, creo que puede decir cualquier cosa desatada, algo que no podrías poner en boca de otro personaje.

 

Thor: Do not touch me again!

 

Tony Stark: Then don't take my stuff.

 

Thor: You have no idea what you are dealing with.

 

Tony Stark: Uh, Shakespeare in The Park? Doth mother know you weareth her drapes?

 

Thor: This is beyond you, metal man. Loki will face Asgardian justice.

 

Tony Stark: He gives up the Cube, he's all yours. Until then, stay out of the way, tourist.

 

No me imagino al Capitán América burlándose de esa manera.

lunes, 17 de mayo de 2021

Día #124


 

Hoy me ha tocado «Thor» (2011), en mi repaso Marvel… Dirigida por Kenneth Brannagh y con música de Patrick Doyle, ¿hay quien de más?



 

Una estupenda película de héroes con actores de tronío, como Anthony Hopkins, o Stellan Skarsgård. 


Cuesta pensar que en aquel momento, Hemsworth y Hiddleston fuesen unos desconocidos y que se arriesgaron al contratarlos. No me puedo imaginar a Thor, sobre todo, a Loki con otros rostros.

 

Y esas voces masculinas, ains, tan graves, de esas que abrigan más que una manta zamorana.

 

Oh. My. God – dice Jane.

 

My feelings, exactly.

 

Qué pena lo sosa que acaba siendo Natalie Portman. Tiene más salero Kat Dennings en una mirada que Natalie en toda la película.

domingo, 16 de mayo de 2021

#50 El Señor de los anillos: La comunidad del anillo

 


The Lord of the Rings: The fellowship of the ring

Año: 2001

País: Nueva Zelanda

Dirección: Peter Jackson

Música: Howard Shore

 

Frikis del mundo, unámonos

 

Para elaborar este comentario, he aprovechado para ver La comunidad del anillo por enésima vez, esta vez aprovechando la versión extendida en MoviStar +.

El neozelandés Peter Jackson dirigió tres películas, una por cada una de las novelas de El señor de los anillos. Por lo tanto, no es esta primera película autoconclusiva, aunque tiene un cierre de primer acto muy bueno.

Ya sabéis, en este mundo de fantasía épica hay un anillo de poder que domina a todos los demás, y ha ido a parar a las manos de Frodo, un hobbit, criatura sencilla donde las haya, que gustan de los amigos y la buena vida. Les tengo mucho cariño yo a los hobbits, tal vez porque a mí me lo llaman, por ser la más bajita de la casa y además desayunar dos veces (es lo que tiene ser funcionario).

En este mundo de hombres, enanos, elfos y magos, los hobbits son gentes poco inclinadas a la épica, y sin embargo, les tocará arrimar el hombro frente a las fuerzas del mal, y lo asumen con naturalidad, poniendo lo mejor de ellos mismos.

Como de los libros ya hablé aquí, no me voy a extender en explicar de qué va la historia, solo comentaré algo de la adaptación cinematográfica.

Una historia de fantasía épica exige que mucho momento bigger than life, y el director Peter Jackson lo consiguió gracias a los espectaculares paisajes neozelandeses, un casting excelente, una partitura inspirada... O sea qué os voy a contar que no sepáis. 

Para estas cosas hay que saber buscar a actores buenos de verdad, que no le hagan ascos a una historia mítica e interpreten de manera muy creíble a estas criaturas imaginarias. Yo destacaría a Ian McKellen, por supuesto, como el formidable Gandalf, así como a mi admirado Sean Bean, pobrecico qué mala suerte tiene siempre, lo que me gusta a mí este actor y siempre le tienen que poner en plan trágico…

Como tengo debilidad por el personaje de Sam, leal, constante, un tipo fiel que en ningún momento duda de cuál es su papel en la historia y a quien el anillo no tienta lo más mínimo, he de mencionar a Sean Austin, que le pone la cara perfecta.

De las mujeres, me quedo con la superlativa Cate Blanchett y su breve aparición como Galadriel. No puedes dejar de mirarla: la cara, los ademanes, la forma de hablar y caminar,... todo te deja, simplemente, encandilada.

Con todo, yo me quedo con el paisaje montañoso de Nueva Zelanda, los personajes recorren incansables llanuras, pedregales y montañas nevadas.

En mi opinión, es uno de los mejores ejemplos de lo que es una novela adaptada al cine. He leído críticas de algún fan de Tolkien reprochando que se aparte de esto o aquello. Mi perspectiva es otra. Una película basada en una novela, o en una obra de teatro, o un cómic, no es una ilustración del libro.

No, en realidad es la misma historia contada de otra manera, cinematográfica, aprovechando movimientos de cámara, encuadres, personas que ponen sus rostros y sus emociones, la música, las diferentes voces,…. 

En fin, la maravilla que es el cine al servicio de la historia, no del libro.

Esto exige, muchas veces, quitar escenas o personajes y alargar otros o resumir determinadas conversaciones. Todo al servicio de que la película funcione como película. En mi opinión, Peter Jackson lo logró con creces, mostrándonos una historia épica, con personajes queridos, una música que se te queda en la cabeza y frases inolvidables, y no, no solo para hacer memes como Run you fools!

¿Mi favorita? Esta, por supuesto:

Frodo: “I wish it need not have happened in my time”.

Gandalf: “So do I. And so do all who live to see such times. But that is not for them to decide. All we have to decide is what to do with the time that is given us.”

La idea básica es que no podemos escoger el tiempo en el que vivir, todo lo que tenemos que decidir es qué hacer con el tiempo que se nos da.

Y como este es mi blog, os lo pongo



Como proyecto cinematográfico, resulta impresionante. Las tres películas se fueron grabando al mismo tiempo, en un rodaje exigente en el que más de un actor acabó lesionado. Llevó años… el rodaje en sí fue, según compruebo en la Wikipedia, desde octubre de 1999 hasta diciembre de 2000. Pero luego cada peli llevó una posproducción de un año.

Hubo muchos efectos especiales que hacen más real toda esta fantasía. No habría podido hacerse antes, o no de esta manera. En esto también me parece ejemplar, con los efectos al servicio de la historia, y no al revés. Pero también es bueno que se tiró de lo de toda la vida como un maquillaje soberbio, el recurso a dobles especialistas, y paisajes reales.

Una película tan excepcionalmente buena estuvo bastante nominada y premiada, así que solo mencionaré algunos. En los Óscar consiguió cuatro: fotografía, banda sonora, efectos visuales y maquillaje. Ganó cuatro premios BAFTA, incluyendo mejor película y director. Como secundario, McKellen tuvo el precio Saturn y también el del Sindicato de Actores (SAG).

No diría que es de mis pelis favoritas, pero sí de esas tan agradables de ver que nunca te cansas, y aunque empieces diciendo que solo vas a ver un poco,… al final acabas viéndola entera.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity, o la Internet Movie Data Base.

sábado, 15 de mayo de 2021

Día #122

 


 

Por supuesto, cuando me hacen una lista, no lo puedo resistir. 


Hoy me tocaba la tercera de la lista, «Iron Man» (2008), un gusto como siempre ver a Downey Jr. en plan canalla.


Hace años, Paltrow me caía bien. Desde que vende maguferías, no la trago, y no soy capaz de separar la actriz del personaje.