sábado, 3 de octubre de 2026

#11 «Over the rainbow» (Sobre el arcoíris, 1939)

Fotograma de “El mago de Oz”: Judy Garland interpretando “Over the Rainbow”

 

 

Título: en inglés, Over the rainbow, o también Somewhere over the rainbow

Letra: Yip Harburg

Música: Harold Arlen

Año: grabada en 1938, película estrenada en 1939

Idioma: inglés

 

 

Esta balada se escribió para una película, «El mago de Oz», del año 1939. Allí la cantaba la actriz Judy Garland en su papel de Dorothy Gale.

Porque sí, en esta lista mía de canciones habrá más de una que procede de musicales, bien fílmicos, bien teatrales. Porque ya sabéis que a mí me gustan todas las artes, y relaciono unas con otras.

Creo que de todas las listas que aparecen en este blog mío, va a ser la más personal, ya lo comenté el otro día. En otras intento equilibrar lo que a mí me gusta con lo que muchos han considerado las más destacadas o las mejores de cada campo. Pero el número de canciones es tan enorme (solo en Spotify hay más de cien millones de canciones) que reducirlas a cien exige adoptar un criterio, incluso dentro de las que tengan alguna fama o relevancia, y al final, va a ser mi propio gusto particular. Será una especie de crónica sentimental y emocional.

La música la compuso Harold Arlen (1905 – 1986), autor de más de quinientas canciones, muchas de ellas para el cine. El letrista fue Edgar Yipsel "Yip" Harburg (1896 – 1981), del que me suena por ejemplo la canción «April in Paris».

Es una canción que aparece al principio de la película, cuando Em, la tía de Dorothy, le dice que busque un sitio donde no se meta en problemas, y la niña habla consigo misma, o con su perro Toto, ella se pregunta si habrá algún sitio sin problemas, si lo hay estará lejos, más allá de la luna, o de la lluvia. Empieza a cantar:

Somewhere over the rainbow, way up high

In the land that I heard of once, once in a lullaby

Somewhere over the rainbow, skies are blue

And the dreams that you dare to dream really do come true

Más allá del arcoíris, muy arriba,

en la tierra de la que oí hablar una vez, una vez en una canción de cuna.

Más allá del arcoíris, el cielo es azul,

y los sueños que te atreves a soñar realmente se hacen realidad.

Se compuso en el año 1938, que es cuando Judy Garland la grabó para la película, en concreto el 7 de octubre de 1938, así que tiene…ochenta y ocho años. El film, en sí, se estrenó al año siguiente. Ganó el óscar a la mejor canción original, pero curiosamente estuvo a punto de caerse de la película, porque les parecía que quizá ralentizaba un poco la acción en un momento muy inicial de la trama, cuando el público aún estaría frío. Fue cosa del director y productor quien insistió en que se quedase. La grabación Y fíjate, además de ese premio, se convirtió en la canción más característica de Judy Garland. Y no solo eso, en 2017 se reconoció por la Biblioteca del Congreso de los EE. UU. como «significativa cultural, histórica o estéticamente».

Como la mayor parte de las canciones que comentaré aquí, tiene tropecientas versiones. La que a mí más me gusta es la del cantante hawaiano Israel Kamakawiwo’ole (1959-1997), que en el álbum Facing future (1983) incluyó un popurrí enlazando esta canción con otra fantástica, «What a wonderful world», sólo su voz y el ukelele. Tenía un timbre bien lindo, y solo con su voz y el ukelele te llena de optimismo y serenidad. Se convirtió en su grabación más célebre. También las puedes encontrar por separado.

Une así dos canciones de buen rollo. En la misma línea puedes escuchar por ejemplo el «Don’t worry, be happy» de Bobby McFerrin, «Happy» de Pharrell Williams o «Good vibrations» de los Beach Boys. No sé si alguna de ellas aparecerá por aquí, en principio no. La lista la tengo hecha, pero en mi experiencia con las otras sé que las tengo pensadas pero luego voy cambiando. Por si acaso, aquí os las dejo, para que os animéis un día que estéis algo más decaídas.

Para saber más, puedes leer el artículo en la Wikipedia, donde leo: «Es, junto a «Singin' in the Rain», una de las canciones más representativas del cine estadounidense».

¿Tenemos en You Tube la versión de Israel? Sí. En varios vídeos y versiones. Aquí va una.



 

Y os dejo el enlace al artículo del que he copiado la foto superior, donde Manuel Cerdà comenta que esta fue elegida la mejor canción de la historia del cine. 

miércoles, 30 de septiembre de 2026

#69 Los pescadores de perlas

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The Pearl Fishers, Opera in The Heights, 2011. Isidro Urena, de Houston

 


 

Les pêcheurs de perles


Estreno: París, 30 de septiembre de 1863

 

Compositor: Georges Bizet

 

Libretista: Eugène Cormon y Michel Carré

 

Tal día como hoy, del año 1863, se estrenó en el Théâtre-Lyrique de París esta obra, la segunda ópera más conocida de Bizet.

 

Todo el mundo conoce Carmen de Bizet, es popularísima y además una de las más interpretadas (La «C» del ABC de la ópera). Vale, pues esta es «la otra» de Bizet que se representa.

 Esta ópera en tres actos, cuatro cuadros, la compuso siendo jovencito, veinticinco añitos. No tuvo demasiado éxito, le criticaron que si se notaba mucha influencia de Verdi y Wagner, aunque algunos como Berlioz sí que la apreciaron. A pesar de todo, dio a conocer a su autor. El propio Bizet la llamó «fracaso honroso y brillante» (según mi guía visual de la ópera de Espasa).

El argumento es una historia de amor y amistad, de un triángulo amoroso y cierto barbarismo religioso, en la isla de Ceilán. Una ambientación exótica propia de la época, mediados del siglo XIX. Es algo puramente formal, no encontrarás aquí ninguna pieza de color local, no intenta ni por lo más remoto meter música ceilanesa.

Dura unas dos horas y es fácil de seguir, porque hay amor, pasión, celos, esas cosas, en una historia más de personajes y sentimientos que de acción.

Los pescadores Zurga (barítono) y Nadir (tenor) son amigos y se fijaron en la misma chica, pero por su amistad, renuncian a intentar ligar con ella. Luego resulta que aquella joven es la sacerdotisa Leila (soprano). ¿Y ella no tiene preferencia? Pues sí, a ella quien le gusta es Nadir, pero como es sacerdotisa cualquier cosa entre ellos resultaría fatal. Y si puede pasar algo malo, pasa, o sea que los descubren… 

Aunque a día de hoy se sigue representando, yo sobre todo la veo como una de esas obras que yo llamo «donante de arias». Porque sí, hay óperas que en conjunto no se escuchan tanto, pero tiene piezas muy atractivas que incluyen los cantantes líricos en conciertos y recitales. Aquí lo más atractivo es un dúo, de barítono y tenor: «Au fond du temple saint». Tiene una melodía preciosa, que luego aparece en algunos momentos, como recordatorio de la amistad de estos dos hombres, amenazada por el amor hacia Leila.

Ya he dicho siempre que me gustan más las voces masculinas que las femeninas y si son ya de barítono, me muero del gusto. Dos hombres cantando juntos, si empastan bien las voces, me resulta algo muy viril y muy seductor, y eso es lo que pasa con ese dúo. Está incluido en uno de mis discos favoritos de dúos, el de Carlo Bergonzi y Dietrich Fischer-Dieskau.

También hay un aria de tenor bien linda, «Je crois entendre encore», una romanza bien difícil. Y a mí me gusta mucho el coro con el que se abre, que son los pescadores hablando de sus cosas y escogiendo líder a Zurga.

Como he dicho más arriba, son piezas que puedes escuchar en conciertos por separado. A veces, en italiano, porque ya sabéis que muchas veces se traducían las óperas a otros idiomas. Ejemplo, «Je crois entendre encore» la popularizó Caruso como «Mi par d'udir ancora». 

¿Qué grabación recomendar? Hoy sí que voy a proponer una de Alfredo Kraus. Fue un tenor imbatible en determinado repertorio, aquel en que se especializó y dominaba técnicamente como nadie. Nadir es uno de esos papeles que le iban como anillo al dedo. Es la grabación de 1973 dirigida por Carlo Felice Cillaro, con Adriana Maliponte, Sesto Bruscantini y Antonio Campó. La orquesta y el coro son del Gran Teatro del Liceo. 

Para saber más, la Wikipedia. El libreto, en español, en francés y en italiano (I pescatori di perle), así como discografía de referencia, en Kareol.

Os dejo enlace a una grabación en directo de esta ópera, en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, México, año 2000.

domingo, 27 de septiembre de 2026

#51 Fanny y Alexander

 



Fanny och Alexander

Año: 1982

País: Suecia

Dirección: Ingmar Bergman

Música: Daniel Bell

 

Aquí mi familia, aquí mis obsesiones

 

«Más que una obra maestra, una obra de arte» (Juan Miguel Lamed dixit).

Ya he comentado aquí que Ingmar Bergman es uno de mis directores de cine favoritos ever. Algunas de sus películas, las que sonaban más rompedoras (Persona, por ejemplo), creo que no han envejecido tan bien como otras más sinceras y personales, en las que trata sus obsesiones, que son las de muchos humanos, como El séptimo sello o Fresas salvajes, de las que ya he hablado aquí.

O la que os traigo hoy, su última obra para la gran pantalla, Fanny y Alexander. Aparecen muchas de sus obsesiones personales, basándose en algunos elementos autobiográficos, como el teatro, la religión, la infancia, las familias o las relaciones hombre-mujer.

La puedes ver en dos formatos, el largo de serie televisiva, que son más de cinco horas, o el «corto», largometraje de, ejem, tres horas. Para mí sería la más asequible, pese a su longitud, para quien no conozca la obra de Bergman.

Uppsala 1907. Los protagonistas pertenecen a una familia de clase alta de la Suecia eduardiana —en el contexto sueco, «oscariana» por el rey Óscar. Se dedican al teatro. La primera mitad es un desfile por la opulencia, los colores intensos, los ropajes vistosos, una casa llena de cosas, muy victoriana, cortinajes, decorados. A los Ekdahl los preside la matriarca, Helena; esta señora tiene su mejor amigo en un amante judío, el también acomodado Isak Jacobi (el inmenso Erland Josephson). De los tres hijos de esta señora, uno se dedica a la restauración, otro al teatro y el tercero, casado con una alemana, es profesor.

Los protagonistas del título son los hijos de Oscar, el que se dedica al teatro, siendo un mal actor. Su madre, como su abuela, parece que fueron actrices. Así que tenemos una familia con dinero, pero también con inquietudes cosmopolitas y culturetas. Simbolizarían la alegría, los placeres de la vida, y cierto sincretismo cultural. Celebran la Navidad, sí, pero junto al árbol y los belenes encienden menorás o sobresalen las esculturas clásicas grecolatinas. La parte del banquete navideño a mí me recordó a otras comilonas cinematográficas, como El festín de Babette, La edad de la inocencia o Como agua para chocolate.

Cuando el padre de Fanny y Alexander muere, la madre se casa con un obispo luterano. Aquí la película cambia convirtiéndose casi en una de terror psicológico. Los niños se ven arrojados a un entorno frío, austero, todo gris, azulado, negro, que contrasta con los tonos claros y vivos de la existencia con los Ekdahl. Es como si entrasen en la versión malévola de un cuadro de Hammershøi.

En esta película hay elementos diferentes, desde el teatro como pequeño mundo que nos enseña a entender las cosas del gran mundo, hasta la saga familiar, con sus alegrías y sus penas, y los elementos paranormales como esas cosas que Alexander ve, o que se imagina, hasta el punto de acabar siendo un poquito aterrador.

Desde el punto de vista formal, echaron la casa por la ventana: en el vestuario, la puesta en escena, y desde luego visualmente, con esa fotografía increíble de uno de los grandes, Sven Nykvist.

Los temas que trata son tantos, que con cada visionado te vas fijando en cosas diferentes. Al principio, puedes quedarte con el drama familiar, de unos niños que, habiendo crecido queridos y rodeados de comodidades, se encuentran de repente aislados en un mundo extraño y terrorífico donde son maltratados. Luego, puedes sentir más la obsesión con la religión, contrastando la rigidez luterana de un protestantismo llevado al extremo con una religiosidad cristiana más relajada, que admite presencia de otros, como el judaísmo.

Esta última vez que la he visto me ha resultado más desagradable la violencia contra los niños, sobre todo contra Alexander. Tanto físico como psicológico, con todos inquietantes de algunos personajes que piensas que puede haber incluso algo sexual, como el castigo que el obispo impone a Alexander, o ese personaje andrógino (de hecho, un varón interpretado por una mujer) que desnuda a Alexander en mitad de la noche para hacer realidad su perverso deseo de muerte del obispo. Como curiosidad, aparte de un personaje masculino (Ismael) interpretado por una actriz se da lo contrario, un personaje femenino (la enferma de la casa del obispo) que interpreta un actor.

Luego está la presencia de las mujeres como centro poderoso, espina dorsal y refugio. Al final, ellos son más frágiles, más débiles, mientras las mujeres demuestran entereza, como la propia Fanny, que es en más de una ocasión, más valiente y firme que su hermano Alexander.

Fue la última película para el cine del gran maestro sueco. Así que le llovieron premios por todas partes. Voy a resumir un poco los principales. En los Oscar ganó en las categorías de Mejor película internacional, mejor fotografía (Sven Nykvist), mejor diseño de producción (Anna Asp, Susanne Lingheim) y mejor vestuario (Marik Vos-Lundh). Ya os digo que es muy merecido, es impecable y deslumbrante en todos estos aspectos. Ganó el Globo de Oro a la mejor película extranjera. En los BAFTA, mejor fotografía (Sven Nykvist). En los César, mejor film extranjero. En el Festival de Venecia 1983, el FIPRESCI - Jurado de la Crítica Internacional. El Círculo de Críticos de Nueva York premiaron la dirección y la consideraron mejor película extranjera. La Asociación de Críticos Norteamericanos también la escogieron como mejor película de habla no inglesa. La Asociación de Críticos de Los Ángeles premió (otro premio más) la fotografía de Sven Nykvist y la consideraron como mejor película extranjera. Ganó en tres categorías de los premios de la Academia de cine sueca, que se llaman Guldbagge (que yo desconocía que existieran, fíjate tú): película, director (Ingmar Bergman) y actor (Jarl Kulle). Este último interpretaba a uno de los tíos de los protagonistas, el que tiene un restaurante, y es un vivalavirgen que se acuesta con toda mujer que puede, ante la paciencia de su mujer Alma, que no hace drama de ello, pero sí se preocupa de que las consecuencias de estos líos no queden desamparados. 

Como curiosidad, el chaval que interpreta a Alexander, Bertil Guve, se llama en realidad José Bertil González Guve, nació en Madrid y es hijo de español y sueca. Sólo trabajó en un par de películas más, luego estudió ingeniería y trabaja de eso, o sea, dedicado a la ingeniería civil y no a la actuación. 

Es una película que se visionó y comentó en «¡Qué grande es el cine!», lo puedes ver tanto en You Tube como en RTVE Play. Aquí, enlace a RTVE Play.

Podéis leer más en la Wikipedia, Film Affinity, o la Internet Movie Data Base.

Tiene un making of que podéis ver en You Tube, VOSE.