martes, 7 de abril de 2020

#49 Templo del Sol en Konârak


Fotografiado por Subhrajyoti07 (2018)
CC BY-SA [wikicommons]




Tipo de construcción: templo
Época: Siglo XIII
Lugar: estado de Orisa (La India)

La leyenda de un mirón

La leyenda implica a Samba, un hijo de Krishná, un chaval joven que se burló del feo Nārada. Para vengarse, este le tentó para que acudiese a un recodo del río donde las mujeres se bañaban desnudas, despojadas de sus saris. Mientras se deleitaba con el espectáculo, apareció su padre y le castigó: eran sus mil y pico esposas, y no estaba bien que su propio hijo hiciera de voyeur.

Así que este muchacho, que cabe imaginárselo un príncipe guapo, joven y rico, recibió como maldición la lepra. Cuando el padre supo la verdad, que había sido engañado por Nārada, no pudo, pese a ser dios, hacer nada.

El muchacho peregrinó en busca de un dios más poderoso que su padre, y lo halló en Suria, dios del sol. Este sí que lo curó. En agradecimiento, le levantó un templo.

Por supuesto, eso es solo una leyenda. Pero cuando sales del entorno mediterráneo, es difícil encontrar datos históricos que te informen bien sobre cuándo y cómo se hicieron las obras de arte. En cambio, tenemos estas leyendas, que son en sí mismas, otra forma de arte, el narrativo.

El templo se atribuye al rey Narasinga Deva I de la dinastía ganga oriental, alrededor del año 1250.


Plano de lo que fue el templo, por Gérald Anfossi (2004)
La parte amarilla es la que se conserva hoy
CC BY-SA 3.0 [Wikimedia commons]
El templo no está entero, pues junto al cuerpo principal que hoy vemos (jagamohan), habría otra parte que sería como una torre (shikhara), hoy derruida.

Esto nos lleva a hablar un poco de la estructura básica de un templo hinduista, que podemos ver en la planta de este templo. Por un lado, tenemos una celda desnuda sobre la que se erigiría una especie de torre, llamada shikhara, y por otro lado, una sala sostenida por columnas, donde se congregan las personas, los peregrinos, para hacer sus rituales, llamada mandapa o jagamohan. Aquí la shikhara ha desaparecido y lo que se conserva es el jagamohan.

A su vez, esta estructura tiene tres partes
* bada, que sería la principal de esta estructura, la cella del santuario; 
* gandi, que sería la torre a escalonada y 
* mastaka, el capitel que se alza sobre el conjunto. 

Sus diferentes estratos o escalones le dan la apariencia de pagoda, y de hecho se le conoce como la pagoda negra que, junto a la pagoda blanca (templo de Jagannātha en Puri), orientarían a los navegantes por esta parte del océano Índico.

Este templo del sol está construido fingiendo ser un carro, y en algunos puntos se ven esculpidas ruedas. El pabellón de danza está hoy sin tejado.

Está orientado hacia el este, lugar del nacimiento del sol.
Escena erótica, fotografiada por balajijagadesh (2011)
[CC BY-SA 3.0] vía Wikimedia Commons
Orisa es estado famoso por sus templos y, de ellos, este de Konarak puede considerarse el más conocido, por la riqueza escultóricaRecubierto enteramente por esculturas, llama la atención, a ojos europeos, lo muy explícitas que son en su erotismo.

El «Templo del Sol, Konark» está incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1984, y en su página web lo describe de la siguiente manera:

Situado a orillas del golfo de Bengala y bañado por los rayos del sol naciente, el Templo del Sol es una representación monumental del carro del dios sol, Surya, con sus veinticuatro ruedas esculpidas con un sinfín motivos simbólicos y su tiro de seis caballos. Construido en el siglo XIII, este templo es uno de los más celebres santuarios brahmánicos de la India.
Como (casi) siempre, se puede saber más con la página de la Wikipedia

Por si queréis saber más, tiene un sitio web oficial

Documental sobre el Templo de Konark Sun - Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO

jueves, 2 de abril de 2020

#37 Catedral de Burgos


Fachada occidental o de Santa María
Por Zarateman (2009) [dominio público]
                        
Ubicación: Burgos (Castilla y León, España)
Fecha: 1221 – 1260 (fachada gótica clásica)
Estilo: Arte gótico
Tipo de edificación: religioso



Cuando la casa se queda pequeña, te haces otra más grande

Imagináoslo, una fila de viajeros cruzando los caminos de lo que hoy es España, y luego Francia, hasta llegar a Alemania. 

A la cabeza, Mauricio, un ambicioso obispo con buenas conexiones en la familia real, íntimo de la reina Berenguela, uno de los firmes apoyos para que la transición al reinado de su hijo Fernando fuera bien, y que no cayera presa del desorden de los nobles o de la depredación de su ambicioso ex, el rey Alfonso IX de León y padre del muchacho.

Hacía dos años que el chavalín era rey y parecía que la cosa estaba controlada. Con diecinueve años cumplidos (o diecisiete, las fuentes no se aclaran si nació en 1199 o 1201), tocaba casar a la criatura.

La cosa se decidió a principios del 1219. Solo que no era tan fácil encontrar novia en los reinos vecinos, ya que entonces las prohibiciones canónicas eran más extensas que ahora en el derecho canónico y haría falta dispensa para casar en León, Portugal o Aragón. Así que se decidió enlazar con la casa imperial de los Hohenstaufen.

No era el primer intento de matrimoniar con la casa imperial. La propia Berenguela se había comprometido con un hijo del emperador Federico Barbarroja, aunque al final este perdió interés en el enlace cuando creyó que Berenguela no iba a heredar el trono de Castilla. Aparte de ello, Berenguela era prima del emperador hasta 1215, Otón IV, pues sus madres eran hermanas, hijas de Enrique II de Inglaterra y Leonor de Aquitania.

Así que hacia tierras alemanas partió esta comitiva encabezada por el obispo Mauricio, con otros prelados como los abades de San Pedro de Arlanza y de Santa María de Rioseco o el prior general de la Orden del Hospital en España. En total, unas cincuenta personas con sus caballerías y una reata de acémilas cargadas de regalos de esos que se hacían y se hacen, para templar voluntades: telas, trajes, joyas y muebles, cabe pensar que combinando los estilos cristianos con los islámicos.

Partieron en abril de 1219, entrando en tierras galas por Guipúzcoa y marchando hasta el sur de lo que hoy es Alemania. Allí, la corte alemana se pasó la primavera y el verano de un sitio para otro, que si Ulm, que si Augsburgo, hasta una dieta se celebró en Núremberg, y detrás de ellos, los castellanos, a ver si cerraban el trato y se firmaban los contratos matrimoniales.

La novia escogida era una Hohenstaufen, llamada Isabel al nacer en 1205 y que tenía, entonces catorce años de edad. Hija de Felipe, duque de Suabia, era nieta, por parte de madre, del emperador bizantino Isaac II Ángelo. Educada en la cultivada corte de Federico II, era una mujer calificada por Rodrigo Ximénez de Rada como

Optima, pulchra, sapiens et pudica

O sea, bonísima, bella, sabia y modesta

Al final los imperiales se cansaron ya de marear la perdiz con los castellanos y en el mes de septiembre otorgaron los contratos y entregaron a la jovencita al cuidado del obispo Mauricio. La cual, por cierto, adoptó aquí el nombre de su hermana mayor Beatriz, la emperatriz del Sacro Imperio, muerta en 1212. Por eso aquí la conocemos como Beatriz de Suabia.

Venga, de vuelta a tierras hispanas, pero antes dando una vueltecita por París. Mauricio había estudiado en aquella universidad y, además de hacer turismo, tenía que hablar con la reina de Francia, que no es otra que Blanca de Castilla (sí, la misma de la que ya hablé al mencionar la Biblia de San Luis), hermana de Berenguela. Por aquella época todavía vivía su marido Luis VIII de Francia.

En este viaje por tierras francesas y alemanas, el obispo Mauricio tuvo oportunidad de sobra de conocer las nuevas catedrales que se estaban levantando en las ciudades, en estilo gótico que entonces era lo moderno.  No las llamarían así, claro. «Gótico» es el despectivo término con el que el Renacimiento italiano las (des)calificó, como signo de barbarie frente a la civilización romana. Se atribuye a Vasari esta denominación.

No fue hasta el mes de noviembre que la comitiva de prelados españoles, con la princesa imperial y unos cuantos caballeros y doncellas alemanes, hizo su entrada por Guipúzcoa. Fueron a Vitoria y de allí a Burgos.

A Fernando le armaron caballero, en fastuosa ceremonia celebrada, al parecer, en Las Huelgas, el 27 de noviembre. Todo por impresionar a los guiris. Tres días después, el 30 de noviembre, se celebró la boda en la antigua catedral románica, la iglesia de santa María que construyera Alfonso VI. Se amontonó tanta gente que se les quedó pequeña.

«A diebus antiquis, non fuit visa talis curia, in civitate burgensi», que decía la crónica. 

Era una boda de royals, me imagino que guapos, jóvenes, enjoyados y de ricos vestidos, como debe ser. ¿Cómo no iba todo quisque a atorar la iglesia?

Qué más quiere el ciego que ver, o un obispo que le hagan una catedral rumbosa. Así que Mauricio convenció al rey de que Burgos, ciudad brillante, plaza comercial que enlazaba con los puertos del norte, e importante punto en el Camino de Santiago, merecía algo más vistoso.

El 20 de julio de 1221, el rey Fernando III colocó la primera piedra de la catedral, bien acompañado por el obispo, la joven reina Beatriz, la reina madre Berenguela, el infante Alfonso, de diecinueve años, al parecer favorito de su hermano Fernando, más todos los pelotas y pisamoquetas de la época.

No se sabe quién fue el arquitecto que trazó esta catedral, pero es evidente la influencia francesa, habiéndose relacionado esta catedral, sobre todo, con las de Bourges y Reims, si bien sin tanta altura como ellas.

Tuvo añadidos en siglos posteriores, por lo que me voy a centrar en esta fachada de Santa María, que es la occidental, del rosetón para arriba. Los arcos de entrada son un pegote que le pusieron en el renacimiento.


Fachada de Santa María, por Zarateman (2008) [dominio público]

Tiene tres calles y tres cuerpos. Vamos a fijarnos en la calle central. En el segundo cuerpo encontramos un rosetón con una estrella de seis puntas en el centro: es la estrella de David, que se vincula a la realeza.

  Rosetón fotografiado por Zarateman [Dominio público]

Encima, en el tercer cuerpo, hay una galería formada por dos ventanales con maineles y tracería de tres óculos cuadrilobulados. Bajo ocho arquillos se alzan esculturas de los ocho primeros reyes de Castilla: de Fernando I a Fernando III.

 Galería y la parte de las torres que sí son del siglo XIII. De nuevo, gracias a Zarateman (2014)

A Juan de Colonia se deben, ya en el siglo XV, los remates tanto de este cuerpo central (una barandilla con arquillos apuntados) como de las torres (esos chapiteles piramidales).

Me centro en la fachada, porque es lo que toca mencionar ahora, al hilo de la arquitectura gótica. A lo largo de los siglos posteriores se fueron añadiendo y quitando cosas. Es una joya tan preciosa de nuestra arquitectura que pertenece, por sí misma –o sea, sin formar parte de ningún centro histórico–, al Patrimonio de la Humanidad.

Así lo declaró la unesco en el año 1984, y en su página web dice por qué: 

La construcción de la Catedral de Santa María de Burgos comenzó en el siglo XIII, al mismo tiempo que la de las grandes catedrales francesas de la región de París, y finalizó en los siglos XV y XVI. Su espléndida arquitectura y la colección excepcional de obras maestras que alberga –pinturas, sitiales del coro, retablos, tumbas y vidrieras– son un verdadero compendio de la historia del arte gótico.

¿Y qué fue de estos jovencísimos novios? Fernando III se consolidó como rey de Castilla. Al morir su padre, se hizo con el trono de León y quedaron así estos reinos unidos de forma ya definitiva. Esta unión aún se recuerda en el nombre de la comunidad autónoma: Castilla y León. Ojo, no decir nunca *Castilla-León, que les jode un huevo.

Con Fernando se dio otro gran salto adelante en la Reconquista, llegando hasta Córdoba y Sevilla. A él se le debe la conservación de la magnífica mezquita de Córdoba, reconvertida en Catedral. Fueron los padres de Alfonso, que conquistó el reino de Murcia pero a quien se recuerda hoy más por su labor literaria: no sólo lo que él estudió y escribió, sino también su promoción de las letras, incluida la famosa Escuela de traductores de Toledo.

Alfonso hizo a su madre protagonista de una de sus cantigas, en concreto la n.º 256:

El rey don Fernando ganó a Capilla (de los moros) y la resolvió con cristianos.
Ordenó a su esposa, la Reina Beatriz, que se quedara en Cuenca mientras atacaba a Capilla.
Cuando estaba en Cuenca, la reina se puso tan enferma que los habilidosos médicos de Montpellier predijeron que moriría.
Ella estaba embarazada y tenía fiebre muy alta.
La reina ordenó que trajeran una imagen de la Virgen.
Ella mantuvo que se recuperaría de su enfermedad tan pronto como hubiera visto la imagen, que estaba finamente hecha de metal.
Ella pidió que la imagen se llevara a un lado para poder besarle las manos y los pies.
Todo esto fue hecho, y la reina se recuperó de su enfermedad.

Esa vez sanaría, pero al final, en noviembre de 1235, después de dieciséis años de matrimonio, murió en la ciudad de Toro. Su cadáver es otro de esos que fue de un lado a otro. Primero la enterraron en Las Huelgas y luego su hijo Alfonso la llevo a Sevilla, en cuya catedral están sus restos desde 1278, junto a los de su esposo Fernando III.
.
Para saber más de esta edificación, como siempre, tenemos la Wikipedia, con un artículo bien detallado

También podéis visitar su página web

Para una visita de unos cinco minutos, tenemos este episodio «Historia en Piedra: Ep. 5 La Catedral de Burgos» de la Universidad de Burgos en You Tube.




Como siempre, para quien haga planes de fin de semana, Burgos es un lugar estupendo.

domingo, 29 de marzo de 2020

#80 Cadena perpetua

Póster en Film Affinity



The Shawshank Redemption

Año: 1994
País: Estados Unidos
Dirección: Frank Darabont
Música: Thomas Newman


Un clásico carcelario con final antológico

            Es posible que en pocas listas de «cien mejores» te incluyan esta y, sin embargo, me parece una película de género ideal, con una sólida base literaria.

El guion se basa en un relato de Stephen King, y tiene esa mezcla tan inquietante de lo cotidiano con lo extraordinario.
            
La dirección es impecable, manteniendo el ritmo en todo momento, contándote la historia central de una amistad entre dos personas muy diferentes, los personajes interpretados por Tim Robbins y Morgan Freeman, que en un entorno muy hostil y embrutecedor, como es una cárcel, logran conectar de una manera que les cambiará la vida.

Como toda película carcelaria, habrá sus violaciones, palizas, injusticias y corrupción. Aquí no hay ninguna redención mágica, los personajes sufren, y tienen momentos tremendos, pero yo diría que nunca dejan de soñar, y de pensar, y de sacar lo mejor de una situación realmente mala.

Hay momentos de suspense, pues no sabes si realmente el personaje de Tim Robbins es inocente, como él dice. Al fin y al cabo, en la cárcel, todos son inocentes.

Algunas escenas son tan puramente cinematográficas que se te quedan ancladas en la retina y las recuerdas muchos años después. La del personaje de Tim Robbins poniendo un disco de ópera, en concreto el dúo de Susana y la condesa en Las bodas de Fígaro y como, en mitad de un entorno despiadado, ese momento de belleza enmudece a todos. La música ayuda a Tim Robbins a soportar las peores experiencias, en una celda de aislamiento.

Creo que si acabas viendo esta película una y otra vez es por ese final positivo. La manera tan hábil en que se resuelve cómo estos dos hombres alcanzan la libertad es, simplemente, uno de esos momentos ¡sí! de triunfo, muy a la americana, pero que siguen gustando porque funcionan… o funcionan porque siguen gustando.

En manos de otros actores esto se habría desbarrado en interpretaciones histéricas. Con otro director, el ritmo sería o mucho más pausado o enloquecido, podría haber ido a cualquiera de los dos extremos.

Robbins y Freeman están, simplemente espectaculares, precisamente porque no pierden el tiempo en alharacas. Hay más sabiduría interpretativa en una mirada calmada de Morgan Freeman que en cientos de histrionismos mucho más aplaudidos.

El director, un novato por entonces, coloca y encuadra de manera que todo parece fluir, sencillo, como si simplemente la vida pasara ante la cámara. Lograr que lo importante sea la historia... eso también hay que saber hacerlo. Pocos directores de las últimas décadas consiguen ser potentes sin que se note que están ahí. A mí se me da un aire a lo Clint Eastwood, con ese toque clásico que parece que no hay esfuerzo a la hora de narrar y, sin embargo, hay mucho trabajo y pensamiento para lograr esa naturalidad.

Leo por ahí que esta película pasó en su momento sin pena ni gloria. Que, de hecho, tampoco recaudó mucho; hay que entenderlo, fue el año de Forrest Gump. Pero que, con los años, ha ido ganando en fans, y no me extraña. Yo soy una de ellas. Es una película redonda dentro de su género, creíble y en cierta forma, un canto apasionado a la integridad del ser humano, a su valor intrínseco incluso en los momentos más terribles.

Si no la has visto aún, no desaproveches la ocasión. Y aunque vayas viendo cosas que te parezcan fuertes, o desagradables, o te entristezcan, creedme, el final merece la pena.
Para saber más: consúlteme usted la Wikipedia, Film Affinity o la Internet Movie Data Base.

lunes, 23 de marzo de 2020

#36 Alicatado de la Alhambra






Objeto: alicatados
Material: azulejos
Fecha: mediados siglo XIII
Lugar actual: La Alhambra, Granada (Andalucía)
Época: Edad Media

Cuando no representas personas, siempre puedes jugar con las formas y los colores

El siglo XIII fue el del gran salto adelante en la Reconquista. Después de la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), se conquistó gran parte de Andalucía. Es el siglo en el que los aragoneses se hicieron con las Baleares y el reino de Valencia. Incluso fueron más allá, y tomaron Sicilia a los gabachos, aunque eso es otra historia.

En la península Ibérica, el territorio islámico quedó reducido, prácticamente, al reino nazarí de Granada. Hubo otros pequeños reinos taifas que fueron cayendo inexorablemente en manos cristianas. Pero al arte islámico de esta época en la península Ibérica se le llama, así, en términos generales, arte nazarí.

Aún conservamos esa joya del arte islámico que es la Alhambra. Si tengo oportunidad, ya hablaré un poco más extensamente de este palacio, o conjunto de palacios y edificaciones. Hoy me voy a fijar solo en un detallito: la decoración.

El alicatado o los azulejos. Alicatar es, simplemente, revestir algo con azulejos. Y, ¿qué es un azulejo? La palabra viene del árabe hispánico azzuláyǧ[a], leo en el DRAE, lo que ya te pone de manifiesto su origen. Lo definen como «ladrillo vidriado, de varios colores, usado para revestir paredes, suelos, etc., o para decorar».

El hecho de que no se puedan representar personas no impide que el arte islámico recurra a decoraciones diversas, más o menos abstractas: la propia caligrafía (escritura cúfica), elementos vegetales y pautas geométricas. En ausencia, prácticamente, de escultura o pintura, lo que se hizo en el arte islámico es desarrollar extraordinariamente las artes menores, figurativas y aplicadas como un elemento decorativo.

De ahí que se desarrollara la cerámica, en particular esta que adornaban paredes, suelos y techos. Los alicatados, en principio, recubrían las partes bajas o zócalos. Más tarde se extendió el azulejo por toda superficie que les pareciera susceptible de esta decoración.

Este arte islámico pasó a la artesanía popular, singularmente en España y Portugal.

Aquí vemos un alicatado formado por cerámica esmaltada. Son pequeñas piezas, a las que se llama aliceres, y que tiene distintas formas y colores de manera que, combinándolas, formas llamativos patrones.

Alicer o alizar es otra de esas palabras de origen árabe que tenemos en nuestro idioma. Procede del árabe hispano aliḥṣár, y este del árabe clásico iḥṣār. Es una «cinta o friso de azulejos de diferentes labores en la parte inferior de las paredes de los aposentos», así como «cada uno de los azulejos de un alizar».

Este tipo de decoración estaba muy pensada, trazada con regla y compás, de manera ciertamente compleja. Aquí os pongo un ejemplo, con el museo de Granada.

Como siempre, salvo otra indicación, las imágenes proceden de Wikimedia Commons.

sábado, 21 de marzo de 2020

#36 Iglesia de San Lorenzo (Sahagún)

Triple ábside y torre de San Lorenzo,
Lourdes Cardneal (2008)
[CC BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons




                       
Ubicación: Sahagún (Castilla y León, España)
Fecha: primera mitad del siglo XIII
Estilo: Arte románico-mudéjar
Tipo de edificación: religioso




Aires morunos en pleno Camino de Santiago


Sahagún es una localidad en el Camino de Santiago. Ya he hablado aquí otras veces de ese excepcional Patrimonio de la Humanidad que tenemos acá en España. Sería una buena idea hacerlo cuando pase todo esto, y podamos disfrutar de nuevo de los espacios abiertos, del cielo alto y la tierra bajo nuestros pies.

Tiene iglesias que forman parte de nuestro patrimonio religioso. Hoy voy a comentar una de ellas en particular, porque llama la atención que tan al norte haya llegado la influencia del arte islámico.

Ya he comentado que el estilo mudéjar es algo típico de España, pues mezcla elementos del arte islámico en edificaciones de otras culturas. Ya lo mencioné con la Sinagoga de Santa María la Blanca. Aquí es una iglesia cristiana.

Dije entonces que se trata de elementos morunos dentro de lo que es un estilo cristiano, y por eso hay románico-mudéjar y gótico-mudéjar. Luego, a lo largo de los siglos, estos elementos se han incluido en estilos posteriores y entonces se habla, en general, de neomudéjar.

En Castilla y León, el centro más importante, y más antiguo, de arte mudéjar, es la llamada Tierra de Campos, precisamente con Sahagún como centro, con las iglesias de San Tirso y San Lorenzo. Se supone que las realizaron los alarifes moros que vivían en aquella villa cristiana. Porque cuando la Reconquista avanzó hasta Toledo y más allá, hubo comunidades islámicas que quedaron insertas en lugares ahora bajo dominio de los reyes cristianos.

Destacaría que se construye enteramente en ladrillo, algo muy morisco, no en piedra. Y lo más señalado es esa parte posterior, con los tres ábsides y la maciza torre. El ladrillo y las arquerías ciegas de herradura son elementos muy característicos del mudéjar.

La cabecera tripartita está decorada con arcos de herradura, tan típicos del arte islámico. Los arcos de herradura son ciegos y doblados; también vemos arcos de herradura ciegos inscritos en recuadros. Otros elementos constructivos que se pueden apreciar aquí son las bandas de ladrillos en sardinel y frisos de esquinilla. Así, la misma forma de colocar los ladrillos sirve de adorno.
 
Davidh820 [CC BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons
En esta imagen de detalle del ábside central se distingue el ladrillo en sardinel: colocados de canto, tocándose las caras más extensas del ladrillo.

El friso de esquinilla es un tipo de decoración en la que se disponen los ladrillos con sus esquinas salientes, de manera que se forma una especie de sierra. Como no he encontrado una foto concreta de esto en Sahagún, os pongo un ejemplo toledano: la fachada sudoeste de la mezquita del Cristo de la Luz: 
Mezquita del Cristo de la Luz (Toledo)
Foto de José Luis Filipo Cabana (2016)
[CC BY-SA 4.0], vía Wikimedia Commons
Sí, lo sé, cómo va a ser una mezquita y al tiempo llevar el nombre de Cristo, son cosas de España, si queréis saber más, aquí os dejo el enlace a su artículo en la Wikipedia.

Si os fijáis, alrededor de la celosía calada que queda sobre los arcos de herradura entrelazados, se distingue una fila de ladrillos colocados con la esquina saliendo: eso es el friso de esquinilla.

Volvamos a San Lorenzo de Sahagún y su torre troncopiramidal. 
Foto de Carmen Cerezo (2012) [CC BY-SA 3.0], Wikimedia Commons

Se alza sobre el ábside y es un poco posterior, ya del siglo XIV. Se divide en cuatro cuerpos, cada uno más pequeño que el anterior; de abajo arriba, nos encontramos: 1) arcos ciegos; 2) y 3) cuatro vanos con arcos doblados; 4) cinco vanos.

La iglesia en sí se alza sobre una planta típicamente románica: basilical –ya sabéis, más o menos rectangular– y con tres naves.

Como curiosidad, se puede señalar que está orientada NW-SE, en lugar del habitual W-E, o sea, que quedaría como un poco girado hacia el norte, con la torre y los tres ábsides de la cabecera hacia el sudeste.

Lamentablemente, estuvo en la lista roja de Patrimonio de la Humanidad en peligro debido al mal estado de conservación. Se realizaron obras y parece que ahora está de nuevo «en verde».

Para saber más de esta edificación, como siempre, tenemos la Wikipedia, aunque tampoco es que sea un artículo de los largos. 

Ficha de San Lorenzo en la página web Lista Roja

Con algo más de detalle hablan en Arte Guías, solo que de Sahagún en general. 

Por poner una página turística, os dejo la de la Villa de Sahagún, con ideas por si alguno os dejáis caer por aquí.

Y una noticia del Diario de León sobre la restauración. 

Para una visita turística a Sahagún, estos siete minutejos en You Tube.

martes, 17 de marzo de 2020

#41 Uta de Naumburgo

Detalle de Uta, por Matthias Rutkiwski (2009)
[CC BY-SA 4.0]
Vía Wikimedia Commons



Ubicación: Naumburgo (Sajonia–Anhalt), Alemania
Fecha: 1243-1249
Época: Arte gótico
Autor: Maestro de Naumburgo






Una de las esculturas más fascinantes de la historia


Hay algo en esta escultura conocida como Uta de Naumburgo que atrae, que te llama, y no estoy segura de qué es. Pasa un poco como con el busto de Nefertiti, que te quedas colgada de su belleza, su armonía, y estarías viéndolo todo el rato.

A veces ocurre así, que a través de los siglos que nos separan, das con un libro, o una imagen, o una idea que te llama a ti, hastiado habitante del siglo XXI, y esta escultura es una de esas obras.

La mujer representada es Uta de Ballenstedt, que se casó con Ecardo II de Misnia, convirtiéndose así en margravina. Margrave es el título alemán equivalente a marqués, el noble que en principio se encargaba de una zona fronteriza.

Ella vivió al principio del siglo XI, pero esta escultura es de doscientos años más tarde. Es un ejemplo de escultura gótica, que en la Alemania del siglo XIII dio lugar a dos escuelas principales, la de Bamberg y la de Naumburgo. Se caracterizan por el realismo, representando en este siglo XIII una belleza serena, solemne. Más tarde, en el siglo XIV, ya se pondrán más expresionistas.

La catedral de Naumburgo es un lugar patrimonio de la Humanidad. La hicieron, gótica, sobre el lugar donde estaba la románica del siglo XI, de manera que ejemplifica perfectamente la transición del románico tardío sajón al gótico primitivo. Fue construida en su mayor parte en la primera mitad del siglo XIII. Decoraron el coro occidental con doce estatuas. Solo que no eran de vírgenes y santos o figuras bíblicas, que era lo habitual.

Lo que hicieron fue representar a personas reales, históricas, los donantes que financiaron a la iglesia en aquella zona remota y fronteriza de la cristiandad. Por eso aparece Uta junto con su esposo Ecardo. Es de agradecer además que no aparecen solos los caballeros, sino acompañados por sus esposas, en situación de igualdad.
 
Fotografía de Tilman2007 (2016) CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Destaca el realismo de esta imagen. Es que la ves. El gesto es muy natural, aguantándose el manto con la mano izquierda enjoyada, mientras que la derecha está por dentro y se arrebuja.

Por debajo lleva una sobreveste. Y se distingue un broche. Enmarca el rostro con una de esas tiras de lino que llevaban las mujeres casadas. Y luce una corona, con flores de lis, perlas y joyas.



Uta y Ecardo, fotografiados por Alexander Hoernigk (2012)
Licencia CC-BY 3.0, vía Wikimedia Commons

Las esculturas están hechas en piedra y se pintaron con colores. Queda buena parte de esa policromía medieval.

No conocemos el nombre del autor, así que se le llama, sin más, Maestro de Naumburgo. Se reconocen como obras suyas no solo estas esculturas del coro, sino otras más, pero estas de Naumburgo son las más destacadas. Posiblemente procediera del norte de Francia.

Cuando los nazis buscaron su ideal de mujer alemana, lo encontraron en esta escultura medieval. De la misma época es el Caballero, que se supone que representa a Conrado II y que está en Bamberg. Lo que hicieron fue promocionar a Uta de Naumburgo como ideal femenino, de la misma manera que el Jinete de Bamberg era el masculino. Por eso, al parecer, tenían en las casas reproducciones de estas estatuas.

También dicen que Uta inspiró a Walt Disney para crear a la madrastra de Blancanieves y los siete enanitos.

Os dejo enlace al artículo de la Wikipedia que habla de esta escultura y al que nos cuenta la vida de esta Uta de Ballenstedt.

Y he encontrado la noticia en Euronews cuando declararon a la catedral de Naumburgo Patrimonio de la Humanidad en el año 2018.
Añado que una de las cosas que más me alucinan de esta obra es que, según desde dónde esté tomada la foto, parece que la expresión de Uta cambia. Os dejo otra, pero en Wikicommons hay unas cuantas más.

sábado, 14 de marzo de 2020

#18 Biblia moralizada de San Luis




Ubicación: Catedral de Toledo (España) / Museo & Biblioteca Morgan, Nueva York (EE. UU.)
Fecha: entre 1226 y 1234
Estilo: Arte gótico


Un lujoso producto cultural, herencia de un rey

Voy a empezar hablando de la última voluntad de Alfonso X, al que todos conocemos con el apodo de «el Sabio», que reinó en Castilla y León allá por el siglo XIII.

Pongámonos un poco gore. En el invierno de 1283-1284 el rey se dedicó a dictar sus testamentos, viendo que ya le quedaban, como quien dice, dos días en este valle de lágrimas. Era un hombre muy peculiar, y por ejemplo respecto a dónde quería que le enterraran tuvo sus cosas: su cuerpo, en Sevilla (en cuya catedral está), sus entrañas que se fueran a Murcia, primer territorio que reconquistó de manos musulmanas (y efectivamente allá están, en la catedral de Murcia), y su corazón, que lo llevaran a Tierra Santa. ¿Está en Jerusalén, entonces? Pues no, porque aquello se perdió para manos cristianas y, no teniendo otra cosa que hacer con él, como pasaba el tiempo, lo juntaron con el resto de vísceras en Murcia. Es por ello que el escudo de Murcia lleva, desde el siglo XVI, un corazón. Lo cuentan aquí

Antes de que el rey muriera y lo partieran en cachitos, en un testamento que lleva fecha 10 de enero de 1284, entre sus disposiciones están la siguiente: 

«E mandamos otrosi, que las dos biblias et tres libros de letra gruesa, cobiertas de plata, é la otra en tres libros estoriada que nos dió el rey Luis de Francia, é la nuestra tabla con las reliquias, e las coronas con las piedras é con los camafeos é sortijas, é otras nobles que perteneçen al Rey, que lo aya todo aquel que con derecho por nos heredare el nuestro señorío mayor de Castilla é León»​

¿Cuál era esa otra biblia en tres libros historiada que le dio el rey Luis de Francia?

Pues un producto cultural muy específico y caro: una «biblia moralizada» o «historiada». Son biblias iluminadas. Lo de moralizada viene porque combina alegorías y escenas paralelas. Tan preciosa es que se la llama también «Biblia rica de Toledo».

Se confeccionaron cuatro biblias de este tipo a instancias de la reina Blanca de Castilla. Era esta hija del rey de Castilla, reina de Francia y magnífica señora medieval, de esas que se dedicaban a ejercer el poder como podían, defendiendo el reino de su hijo menor, muy piadosa y mecenas de manuscritos.

La finalidad es didáctica: la formación religiosa y moral de los miembros de su familia. 

Se conocen cuatro biblias de estas realizadas en los talleres parisinos. Las dos más antiguas se conservan en Viena; la tercera, troceada como el cuerpo de Alfonso X, está en bibliotecas de Oxford, París y Londres. Y la cuarta, que es coetánea de la despiezada, en la catedral de Toledo, salvo ocho folios (una mano de papel), que está en la Biblioteca Morgan de Nueva York.

El material utilizado es pergamino. De cada folio se usaba solo una cara, pues estaba tan cargado de pintura que no habría soportado que se escribiera e iluminara por las dos partes. El pergamino tiene dos partes, una velluda y otra suave. Para pintar se prefirió la parte más áspera, en la que el pigmento se agarra mejor. El fondo es de oro y los colores, diversos.


Aunque se les llama biblias realmente no son una edición completa de este libro. Son fragmentos en latín de la Biblia, del Viejo y del Nuevo Testamento, con su correspondiente comentario o interpretación. Por ejemplo, en un lado aparece el Génesis con la separación de luz y tinieblas, y al lado, moralizándolo, la separación de los ángeles buenos y los ángeles malos. Junto a la creación de Eva a partir de la costilla de Adán, aparece la creación de la Iglesia sacada del costado herido de Cristo en la cruz.  

Lo maravilloso es que el texto se sitúa en dos columnas y, a su vez hay otras dos columnas de ilustraciones, metidas en medallones, cuatro por cada columna, en total ocho por página. La primera fila de dibujos ilustrarían el texto bíblico y la segunda, una escena que explicaría el fragmento del texto.

Esas escenas metidas en círculos son muy ilustrativas de la vida en el siglo XIII, cómo vestían, qué instrumentos utilizaban, los juegos, etc. Suele ser una sola escena por medallón, aunque alguna vez se divide en dos partes, arriba y abajo.

Son cientos, miles de ilustraciones que no tienen realmente paralelo –en cantidad y calidad– en ningún otro libro medieval. Recuerda un poco a cómo estaban distribuidas las imágenes en las vidrieras de esta misma época gótica.

Al principio de cada biblia, en el frontispicio, hay una representación de Dios creando el mundo, con un compás en la mano y el orbe en la otra. Al parecer, esta iconografía del «Dios geómetra» contaba con escasos precedentes. En esta Biblia de San Luis está en majestad, un pantocrátor dentro de una mandorla, imagen que ya hemos ido viendo en otras entradas de este blog mío y que era muy habitual en el arte medieval.

Frontispicio de la Biblia de San Luis, catedral de Toledo.

En el colofón está la imagen de quien realizó el libro. En la parte superior, una reina (Blanca de Castilla) y un rey joven, lampiño (Luis IX de Francia. Y, abajo, en tamaño un poquito menor, para que se vea que son de menor importancia que los reyes, un clérigo que pudiera ser benedictino pero que realmente no se puede saber, a ciencia cierta, a qué orden pertenecía, que está dictando la obra, o dándole instrucciones sobre lo que dibujas, a un escriba, un artesano laico.

Colofón de la Biblia de San Luis, Biblioteca Morgan, Nueva York.

Las cuatro biblias siguen este mismo esquema, y luego fueron imitadas en los siglos XIV y XV, aunque no son tan completas. Una, la llamada «de Osuna» (Biblioteca Nacional de Madrid), por ejemplo, tiene el texto y el hueco para las ilustraciones, pero las miniaturas no llegaron a hacerse nunca.

Aquí trato de la Biblia de San Luis, pero no me resisto a poner una imagen que hay en una de las biblias de Viena, porque es de las más populares imágenes medievales. Ya he comentado que al principio de las biblias hay una imagen a página entera de Dios creador como geómetra. Esta es una de Viena, con Dios creando el mundo con un compás como podrían ser aquellos maestros que hacían las trazas de las catedrales medievales.
Dios como arquitecto, frontispicio de la Biblia moralizada de Viena
Codex Vindobonensis 2554, f.1 verso
Biblioteca Nacional de Austria

Un producto tan lujoso y caro, que solo podía ser un encargo real. Ni los más ricos aristócratas podían mantener talleres artísticos, solo la Corona de Francia. 

Llegó a manos del rey español gracias a que se la regaló el rey Luis de Francia. Este se ha identificado casi con toda seguridad con san Luis, y el acontecimiento que motivó el regalo pudo ser variado, quizá cuando subió al trono en 1252, o un regalo de compromiso de Alfonso X con Blanca de Francia en 1266, o cuando se casaron en 1269. Otros hablan de otro san Luis, el de Anjou, obispo de Tolosa, pero las fechas no cuadrarían del todo.

Los ocho folios que hay en Nueva York son del final, los que contienen la imagen de la reina Blanca de Castilla y su joven hijo. Se desgajó del tercer tomo muy pronto, en la Edad Media. Una hipótesis que hay es que lo hizo el sucesor de Alfonso X, Sancho IV; fue una herencia un poco atravesada, pues sus sobrinos, hijos del hermano mayor premuerto, eran pretendientes a la Corona. 

Pudo ser un poco por despecho porque al parecer los reyes de Francia sí que apoyaban a estos infantes llamados de la Cerda, ya que eran hijos de Blanca de Francia, hija del rey Luis IX de Francia,… exacto, el que aparece retratado como muchacho en esa imagen final de la Biblia moralizada, por quien lleva el nombre «de San Luis». O sea, que Sancho IV no lo quería ni ver… ni en pintura.

Cómo llegó esto a la catedral de Toledo no se sabe, sería un regalo real, obvio. Se sabe seguro que ya estaba allí en 1539, por un inventario. De todas las biblias historiadas es la que más fácilmente puede ver el público, pues lo tienen en el Tesoro de la catedral de Toledo, donde cualquier turista puede verlo. Paradójicamente, también era la más difícil de estudiar para los académicos. Es por ello que se encargó una edición facsímil, que se hizo en M. Moleiro Editor, S. A. de Barcelona.

Como curiosidad, recordaré que, en el año 1923 el último sha de Persia de la dinastía Kayar, Ajmad Sah Kayar, visitó España. Aquí, un vídeo de estos dos mandamases en carruaje pasando revista a las tropas. Entre las cosas que el rey español consideró dignas de enseñarle está, precisamente, esta biblia moralizada de la catedral de Toledo. Ciertamente, aunque de mayoría islámica, los iraníes son principalmente persas, no árabes, sino que tienen una cultura muy antigua en la que la representación humana no estaba prohibida. Espero algún día poder hablar de las magníficas miniaturas persas.

Este libro pertenece al estilo artístico gótico. Se le considera un ejemplo de la primera fase de la pintura gótica, el llamado «estilo gótico lineal o franco-gótico». A lo que más importancia se da es a las líneas del dibujo, que limitan superficies con vivos colores, pero planos, sin matices de tonos según la luz.

Las representaciones son ingenuas, sencillas, pero naturalistas e intentando ser amables, como reflejo de un mundo ideal. Todo ello, muy del gusto de una persona sencilla que debe entender fácilmente el contenido de lo que le explican.

Los principales ejemplos de este primer estilo gótico serían las vidrieras de lugares como Chartres o la Santa Capilla de París, y los manuscritos iluminados como este que comento hoy. En España, la obra maestra de esta fase del gótico es, indudablemente, el códice de El Escorial de Las Cantigas. Alfonso X, el rey propietario de la Biblia de San Luis, tuvo un taller propio, un escritorio real del que salieron este códice de las Cantigas, obra literaria suya, y otros. Tiene ese mismo naturalismo a la hora de representar las escenas, en bellos dibujos llenos de colorido. Si la Biblia de San Luis es un paseo por la Francia de principios del siglo XIII, el códice de Las Cantigas nos mueve por la España de la segunda parte del mismo siglo.
Miniatura de la cantiga 160, Códice de El Escorial
G. Rosa, imagen cedida por Retruso de Cela, via Wikimedia Commons

Como el número de pinturas que voy a comentar está reducido a cien, no puedo más que poner un manuscrito franco-gótico, pero no podía dejar de mencionar el espléndido manuscrito de El Escorial.

Para saber más sobre las biblias moralizadas, se puede leer el artículo que les dedica la Wikipedia. Y, en particular, sobre esta de San Luis

Un informe del Boletín de la Real Academia de la Historia dedicada a «La Biblia de San Luis en la catedral de Toledo» me ha servido para escribir esta entrada. También he recurrido a «Del cosmos al caosen las biblias moralizadas», para entender un poco la ideología detrás de este producto cultural de Antonia Martínez Ruipérez; datos tampoco es que haya sacado muchos de este segundo artículo, pero es fascinante ver cómo interpretaban el mundo y qué ideas había detrás de las imágenes; se centra mucho en el manuscrito de Viena.

Acabo con un clip de Moleiro Editor, S. A. sobre esta biblia

Como siempre, ya sabéis, una propuesta de viaje cultural de fin de semana a Toledo, con sus muchos y maravillosos monumentos, entre ellos la catedral. No dejéis de pasaros por su Tesoro para admirar esta bellísima biblia historiada.