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domingo, 20 de septiembre de 2026

#1 «Ochi chórniye» (Ojos negros, 1884)

Archivo:Una de las primeras notas de la novela “Black Eyes”.
Una de las primeras partituras en ruso.

 

 

Título: en ruso, Очи чёрные, transliterado, Ochi chórniye

Letra: Yevhen Pavlovich Hrebinka (poeta y escritor ucraniano). El poema es de 1843.

Música: «Valse hommage», Op. 21 para piano, compuesto por Florian Hermann (1879), con arreglos de S. Gerdel.

Año: 1879

Idioma: ruso

 

 

Pues ya veis, aún no he completado ninguna de mis listas de cien, y ya abro otra nueva, dedicada a canciones más o menos conocidas. Primero, porque creo que en un año acabaré con dos, películas y óperas. Segundo, porque me apetece siempre hablar de música, y las canciones son una de las formas más populares de disfrutar de ella. 

He escogido cien, todas de alguna relevancia, aunque inclinándome más por aquellas que a mí, personalmente, me gustan. Aunque hay muchísimas más, esto es simplemente una sugerencia, como todo en este mi segundo blog.

Empiezo con la más antigua de la lista, una romanza en idioma ruso. El diccionario define la romanza como «aria generalmente de carácter sencillo y tierno».

La letra procede de un poeta ucraniano, le pusieron la música de un vals alemán y así la echaron al mundo en 1884. Se ha convertido, sin duda, la canción popular rusa más conocida fuera de sus fronteras. Es una canción de amor y sufrimiento, con ese tono entre febril y apasionado que yo asocio tanto con el arte ruso.

Ojos negros, apasionados,
Atrevidos y agraciados;
Yo les amo, yo les temo,
Pues los conocí para mi condena

El cantante ruso Fiódor Chaliapin usaba una versión a la que añadió versos y cambió un poco la letra. A principios del XX, Adalgiso Ferraris la adaptó al alemán, con Otto Kuhl, como «Schwarze Augen», y al francés, con Jacques Liber, como «Tes yeux noirs (impression russe)». En toda Europa, al parecer por su progresión armonica, la consideran un estándar de lo que se llama «jazz manouche» o «gypsy jazz».  

La transliteración que puedes encontrar en Spotify, por ejemplo, es muy poco consistente, lo he visto escrito como ochi chiornye, chornyje, chernye, chjornye o chernie; los hispanos tienden a Ochichornia o Ochi chernie. La que pongo como título creo que es la forma más adecuada de pasar Очи чёрные a nuestro alfabeto latino español.

Como la mayoría de las canciones que voy a recoger en esta lista, ha sido interpretada por numerosos cantantes, desde Frank Sinatra a Louis Armstrong, pasando por los Coros del Ejército Ruso. No los voy a mencionar todos. Como curiosidad, los Tres Tenores (Domingo, Pavarotti y Carreras), en su concierto en vivo en Roma, 1990, la interpretaron en un popurrí políglota, junto con «Caminito» y «La vie en rose».

Creo que la primera vez que oí hablar de esta canción fue con la película italiana homónima, Oci ciornie (Ochi chyornye) de Nikita Mijalkov (1987). El guion se basaba en tres cuentos de Chéjov y la protagonizaba Marcello Mastroianni. Veréis en más de una ocasión que escojo canciones relacionadas con películas o con literatura, o arte. 

Si me decís con qué versión me quedo, la de uno de mis barítonos favoritos, Dmitri Hvorostovsky (1962-2017). Más abajo os enlazo con una actuación suya en vivo en que la interpretó, en Moscú. En versión solo instrumental, una posibilidad es la del violinista húngaro Roby Lakatos (n. 1965), un intérprete que fusiona música gitana con jazz y clásica.

Como veis, un ejemplo de producto cultural que traspasa fronteras y la cogen, la adaptan, la hacen suya, resuena en los corazones de personas de origen muy diverso. Amo que la música pueda hacer eso, que sea tan cosmopolita. 

Para saber más, puedes leer la página en la Wikipedia.

En You Tube he encontrado esta versión, con Dmitri en directo y subtítulos en español.


     Así otras canciones rusas que puedan ser populares, yo creo la más conocida sería Kalinka (1860). Tradicional es también «El canto de los sirgadores del Volga» (¡Ey, ujnem!) que Balákirev recogió en su cancionero de 1866. Más moderno es Katyusha o Katusha, de 1938, que suena muy militar por los lanzacohetes de la Segunda Guerra Mundial. Y, avanzando aún más en el repertorio del siglo XX, «Noches de Moscú», que en origen era «Noches de Leningrado» (Leningrádskie Vechéra) del compositor Soloviov-Sedoi, pero que luego el Ministerio de Cultura soviético le dijo que lo cambiara a Podmóskóvnye Vecherá, literalmente «Noches en el óblast de Moscú».

    Son de esas que se hicieron muy populares fuera de Rusia gracias a los Coros del Ejército Rojo. Y luego los cantantes líricos rusos los llevan en su repertorio, que es otra forma de que se conozca fuera de su país. 

domingo, 15 de marzo de 2026

«El ejemplo de Vasili Grossman», de Shimon Márkish

 

Pues ya son cinco las reseñas que he hecho en el programa Masa Crítica de Babelio. En general, cojo ensayos de temas que sé que me van a gustar, pero es que esta vez me ha encantado.

Shimon Márkish, «El ejemplo de Vasili Grossman» se publicó en 1985, el año que se puso en marcha la perestroika. Analiza la vida y obra de Grossman en relación con un tema que quizá no fuera el principal de Vasili Grossman, pero que sí le interesaba a Shimon Márkish, el tema judío. 

Muy ameno, muy bien traducido, te va analizando la evolución del autor, desde sus obras iniciales de realismo soviético de los años treinta, pasando por cómo vivió la SGM como corresponsal, El libro negro que escribió junto a Iliá Ehrenburg, y la realización de su obra maestra, Vida y destino (Zhizn i Sudbá), inédita en la URSS, prohibida y que se salvó para la posteridad de chiripa. Grossman murió en 1964, y Vida y destino no se publicó hasta el año 1980, gracias a los esfuerzos, entre otros, del propio Shimon Márkish, y de Efim Etkind.

A ver si algún día hablo aquí de ella. Para mí, es el novelón de la Europa del siglo XX, porque trata del acontecimiento que a mí me parece central de nuestra historia, en esa centuria, la Segunda Guerra Mundial, con el enfrentamiento de dos ideologías totalitarias, que aplastaban y esclavizaban a sus propios ciudadanos. 

Como sé que es difícil que te escojan en Masa Crítica, le estoy muy agradecida a Ediciones del Subsuelo la oportunidad de conocerlos a través de este ensayo. Creo que no había leído hasta la fecha ningún libro suyo.

viernes, 19 de diciembre de 2025

#30 La dama de picas

Teatro Nacional de Serbia, representación de la temporada 2010/2011

Svitlana Dekar, Marina Pavlović Barać 

Fuente: Wikimedia Commons 

 

 


Пиковая дама, Píkovaya dama, Op. 68

 

Estreno: San Petersburgo, 19 de diciembre de 1890

Compositor: P. I. Chaikovski 

Libretista: Modest Chaikovski, y el propio compositor, basados en el cuento homónimo de Aleksandr Pushkin

 

Tal día como hoy, del año 1890, se estrenó en el Teatro Mariinski de San Petersburgo, esta ópera tan romántica de Chaikovski

 

Es romántica en el más puro sentido, trata de amor y muerte, de azar y de lo sobrenatural. Todo un cuento de hadas romántico. 

La historia es tremenda, entre el culebrón y el cuento de aparecidos. El protagonista es Hermann (o Germán), un oficial que, aunque no juega a las cartas porque no tiene dinero, pero el juego le obsesiona. Está enamorado de una chica que queda muy por encima suyo, socialmente.

La dama de picas del título es el sobrenombre que tiene una condesa, abuela de Lisa (aunque a veces dicen en según qué libro, que es la madre o la tía). Esta señora fue una gran jugadora y se arruinó. Entonces, se entregó a un hombre para conocer el secreto de las cartas, los números que le hicieron recuperar su fortuna.  Su marido y un amante supieron de ese secreto. 

Pero hay cierto fatalismo: morirá a manos del siguiente hombre a quien le revele el secreto.

Lisa, comprometida con el noble príncipe Yeletski, le hace ojitos (y quizá algo más) a Hermann.

Cuando la condesa ve aparecer a Hermann en su habitación, queda aterrada. El oficial le exige, revólver en mano, el secreto de las tres cartas con las que ganar siempre. Cree que si tiene éxito jugando, podrá casarse con Lisa.

La señora se muere del soponcio que le da por la amenaza de este señoro. Ahora, se le aparecerá más tarde, como fantasma, para darle su bendición respecto a Lisa: puede casarse con ella, ¡ah, y el secreto de las cartas es…!

Lisa le perdona la muerte de su abuela. Está dispuesta a casarse con él. Herman tiene al alcance de la mano la felicidad con Lisa, pero la obsesión del juego le corroe, ¿será o no efectivo el secreto que le dijo la condesa? ¿Preferirá Hermann su obsesión amorosa por Lisa o la del juego?

Como ya digo que esto es un cuento romántico, le arrastrará el vicio del juego y la cosa acaba de mala manera. 

Un cuento tétrico, con elementos sobrenaturales. Hay mucho momento de emociones y sentimientos intensos, febriles, de obsesión por el juego y por el amor.

Chaikovski posiblemente sea el compositor ruso de más éxito, y esta ópera suya es de muchísimo éxito y representación, incluso fuera del área eslava. Sí que es bastante occidentalizado, pero usa baladas y temas muy rusos. Aquí se nota la influencia de otros compositores, como en un coro de niños inicial que recuerda mucho al de Carmen, o una parte central algo anticuada, como un pastiche dieciochesco, entre barroco y clasicista. En la fiesta oyes ecos, temas, melodías, un aire mozartiano en más de un momento, coros que por un momento te parece que estás reviviendo Las bodas de Fígaro. Chaikovski buscó a propósito ese aire dieciochesco, cambiando la época respecto al original de Pushkin. Por cierto que el final también es un poco diferente.

El libreto de la ópera lo escribió Modest Chaikovski, el hermano del compositor, para otro autor, que luego perdió interés. Al final, Piotr creó este drama en tres actos en solo mes y medio, estando de viaje por Italia. 

Se estrenó con gran éxito, primero en San Petersburgo, y luego en Kiev y Moscú, algo que no le había pasado, al parecer, con las óperas inmediatamente anteriores. Le vino en buen momento, porque por aquel entonces Chaikovski había cortado con Nadezhza von Meck, bueno, más bien al revés, ella con él. Esta era una señora con pelas que le mantenía y con la que se escribía, una relación puramente a distancia. Al parecer, ella creía haberse quedado sin pasta y por eso dejó de mantenerlo. Ahora, eso lo dejó bastante resentido el resto de su vida. Aunque ya no dependía solo del dinero de von Meck, le complicaba la vida. 

En su momento, he leído que se representaba en francés, Pique Dame, pero ahora, y desde hace décadas, se prefiere el original ruso. Es verdad que como todas las óperas en ese idioma, quizá no sea adecuada para principiantes. No entiendes lo que dicen. Puedes seguir bien la historia a traés de la música. Y sabes más o menos lo que está ocurriendo, y los sentimientos y emociones, lo que piensan, las dudas,… de los personajes. Pero claro, literalmente lo que dicen, pues eso no.

Ahora, el aire de cuento de hadas lo hace todo bastante llevadero. 

Quizá el momento más destacado, o la pieza que a mí más me gusta es «Ya vas Lyublyu», al principio del acto II. La canta el príncipe Yeletski, prometido de Lisa. Quizá porque es un aria para barítono, que es mi cuerda favorita. También es curiosa el aria que canta la condesa, en francés, recordando su pasado

¿Qué grabación recomendar? La grabación que he visto más apreciada es una dirigida por Mark Ermler en 1974, de Le chant du Monde, protagonizada por Vladímir Atlántov, Tamara Miláshkina, Valentina Ledkó, Andréi Fedoséiev. La orquesta y el coro son los del Teatro Bolshói de Moscú.

Para saber más, la Wikipedia. El libreto, en español y en ruso, así como discografía de referencia, en Kareol, que por cierto mencionan otras grabaciones diferentes a la de Ermler, así que es un poco lo que encuentres que bien te venga.

Os dejo enlace a una grabación de esta ópera, en el Teatro Real de la Monnaie, en 2022, con la dirección de Nathalie Stutzmann y David Marton. Hermann es Dmitri Golovnin, la Condesa, Anne Sofie con Otter, y Lisa, Anna Nechaeva. Pero como de costumbre, si buscas por You Tube, puedes encontrar más de una interpretación.

 


domingo, 30 de noviembre de 2025

#100 La muerte de Iván Ilich

 



Título original: Смерть Ивана Ильича (Smert Ivana Ilichá),

Autor: León Tolstói

Fecha de publicación: 1886

 

Mucho talento en formato breve

Parece increíble que en menos de cien páginas (trabajada a lo largo de años) se cuente una historia de esas que se te queda en el alma. Te viene a la cabeza, y le das vueltas.

Trata de una tema más bien lúgubre: la enfermedad y muerte de un juez en el Imperio ruso. Ha procurado llevar una vida correcta, hacer lo que se esperaba de él.Pero, enfrentado al dolor y la inminente desaparición, mira con otros ojos lo que le rodea, y también en qué ha empleado su existencia.

Creo que esto resuena en el corazón de cualquiera que lo lea. Recrea ese momento en que te das cuenta, de verdad, de que tú también eres mortal. Algún día se parará tu reloj. Te das cuenta de tu corporeidad, eres tu cuerpo; cuando este falle, desaparecerás en las sombras.

Sí, vale, todos sabemos que vamos a morir, pero no lo sientes, no lo sabes, realmente, salvo en raras ocasiones.

En esos momentos de dolor es como si se alzara un velo y te topases de frente con la realidad. Es lo que le pasa a Iván...

Con los médicos que hacen como si tuvieran algo que hacer, cuando no hay esperanza. 

Con los compañeros de trabajo, que más bien están calculando, cuando tú faltes, cómo se va a mover el escalafón.

Con tu propia familia, a quien parece molestar tu existencia y tu dolor, y quieren, sin querer, que te vayas de una vez, que ellos no tienen la culpa de lo que te pasa. Sólo el hijo, Vasia, muestra cierto amor y cierta ternura hacia el desahuciado Iván.

El personaje más positivo es el recio Guerásim, un mocetón sanote, de campo, que ayuda al enfermo. Es quien más está al lado del enfermo, atendiendo a sus necesidades físicas cuando Iván ya no puede valerse por sí mismo.

No sólo ves, con los ojos de Iván, su limitadísimo presente, de enfermedad y dolor. 

También echa la vista atrás, a ver qué ha hecho de su vida. Llega a la resignada conclusión de que tiene que retrasarse mucho en el pasado para encontrar momentos con sentido.

Cuando más se acerca a su hoy, menos significado tiene lo que ha hecho. No es que lamente haber perdido la vida en cosas sin sentido. No se desespera. Pero sí parece darse cuenta de que ha sido una vida intrascendente, anodina, sin alegría auténtica.

En cuanto empezaba lo que acabaría siendo el Iván Ilich actual, todas las cosas que entonces le habían parecido alegrías ahora se deshacían ante sus ojos y se convertían en algo insignificante y a menudo abyecto.

En la producción de Tolstói hay grandes novelas, obras monumentales, como Guerra y paz, o Ana Karénina, que reconstruyen toda una época, una sociedad, con decenas de personajes, peripecias que se desarrollan a lo largo de años… Pero también fue un enorme escritor de cuentos o relatos cortos, y esta es una gran prueba de su talento. Hay que saber escribir en corto, coger la anécdota, redondearla, profundizar en ella y que acabe teniendo trascendencia.

Tolstói tuvo un momento de crisis espiritual, a finales de la década de los setenta. Parece que no vio sentido a la creación literaria y recurrió a la religiosidad. A partir de ahí se centró más en ensayos, en obras espirituales. Pero aún así, en medio de esas otras obras, encontraba tiempo para dedicarse a este vicio de componer historias literarias. Esta es un buen ejemplo, una obra maestra de la segunda etapa de su vida.

Surgió por un caso real que le contaron, la muerte de un juez que, estando enfermo, al parecer consideraba que su vida había sido infructuosa. A partir de esto, construyó Tolstói esta novelita. Ahí es donde se ve el talento del escritor, el que, a partir de una historieta chiquita que le cuentan, te hila un relato de talla universal.

Por esas coincidencias de la vida, he leído esta novelita en un momento en que he tenido fallecimientos cercanos y me ha hecho pensar en mi propia muerte. No quiero que me pase como el protagonista, que llegado ese momento, entre dolores, acabe pensando que no mereció la pena, que fue una vida anodina, que tenía que haber vivido más intensamente.

Como es un clásico, tiene página en la Wikipedia.