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domingo, 12 de julio de 2020

#90 La misión




The mission
Año: 1986
País: Reino Unido
Dirección: Roland Joffé
Música: Ennio Morricone

Domingo, toca ir al cine. Hago mi homenaje particular a Morricone.

            A poco cinéfilo que seas, sabrás que hace una semana, el 6 de julio, falleció Ennio Morricone.

            Esto me hizo recordar que aún no había hablado aquí de esta película, la que muchos consideran su mejor banda sonora. Con motivo de su 90 cumpleaños, Sinfonía de la mañana le dedicó un programa en el que los oyentes votaban por la que les parecía la mejor banda sonora de Morricone, y acabaron escogiendo esta. Oye, merece la pena que se escuche todo el programa, que comienza con una historia muy cinematográfica (y bastante divertida) sobre su primera colaboración con Sergio Leone.

La misión es una película histórica que recrea un episodio poco conocido del siglo XVIII: las consecuencias de un trazado de la línea fronteriza separando el territorio de la corona española de la portuguesa, y cómo eso iba a afectar a las misiones jesuitas que estaban en territorio que acabaría cedido a Portugal. Si queréis más, podéis buscar el tratado de Madrid (1750) o la Colonia de Sacramento.

La compañía de Jesús, dependiente del papado, siempre fue una institución incómoda para las monarquías. Con el tiempo acabaría prohibida en distintos lugares, incluida España.

            Ese es el marco en el que debe entenderse esta historia, las misiones jesuíticas.

            El argumento en sí básicamente se refiere a la redención de un español, interpretado por Robert de Niro. Capturaba indios para venderlos como esclavos; hay que recordar que en España no podían ser esclavizados por ser súbditos de la corona, pero en Portugal sí. El poder miraba para otro lado si un español cogía a indios a este o a aquel lado de la frontera siempre que los vendiese en otro sitio. La cosa es que este personaje acabará en una de esas misiones, intentando redimirse.

Reconozco que si no estás un poco puesto en historia te puede resultar confuso. Pero a mí me encantó desde que la vi por primera vez. Recuerdo que fue la primera película que fui a ver sola al cine, sin amigas, ni novios ni nada, yo solita, porque esta peli es de las que tocaba muchos palos de los que a mi me gustaban. No es de extrañar que me dejara totalmente impresionada, porque unía mi gusto por la historia, las pelis y los maromos de buen ver, de los cuales hay un puñadito en esta historia: Robert de Niro, Jeremy Irons, Liam Neeson y (un poquito de) Aidan Quinn.

Lo que todo el mundo recuerda de esta película es su banda sonora. Para mí es la mejor de Morricone. Que no le dieran el Óscar es el mayor robo de la historia de esos premios, y creo que esto no es victimismo, sino una opinión generalizada entre los cinéfilos. La música de Morricone lleva décadas interpretándose por orquestas sinfónicas, y seguirá, porque es simplemente maravillosa. Según comentaba Martín Llade en el programa de radio antes mencionado, al parecer la recaudación del disco fue mayor que la película que, simplemente, cubrió gastos.

Ganó el óscar a la mejor fotografía. En los Globos de Oro premiaron el guion y la banda sonora. En el Festival de Cannes tuvo la Palma de Oro a la mejor película, aparte de obtener el Premio Técnico. En los británicos BAFTA obtuvo tres: mejor actor secundario (McAnally), montaje y banda sonora.

Si tienes la oportunidad de ver esta película, no te la pierdas, porque es realmente una de esas con enjundia, que disfrutas y te remueve un poco el corazón y la conciencia; te emocionará, seguro.

Y es que aunque lo mejor es la música, no podemos olvidar que las interpretaciones son fantásticas, así como la realización y la fotografía… Admito que si la historia no te llama, es posible que el argumento en sí te puede dejar frío. Pero si te metes un poco en lo que te están contando, puedes encontrar lecciones para cualquier contexto de la vida: de si merece o no luchar por lo que uno cree, arriesgarte a desafiar el poder cuando, luches como luches, hagas lo que hagas, quizá te acaben aplastando.

Yo soy de esas idiotas épicas que cree que solo te derrotan si no luchas, que haya batallas que tienes que pelear de todas formas, por mucho que las probabilidades de victoria sean mínimas... Aunque siempre manteniendo la idea romana de sobrevivir para luchar un día más.

Para saber más: consúlteme usted la Wikipedia, Film Affinity o la Internet MovieData Base.

Morricone es uno de mis compositores favoritos de cine, junto a Doyle, Preisner, Bregovic, Zimmer y Williams, por mencionar unos pocos. Aunque reconozco que su producción, como la de todos estos autores, acaba siendo irregular porque no siempre se alcanza la maestría en un tipo de composición tan utilitaria. La música para el cine está sobre todo al servicio de la historia y por eso resulta desigual. Pero las mejores composiciones acaban siendo tan buenas como la mejor música clásica. De hecho, siempre he creído que Wagner, de haber vivido ahora, se dedicaría al cine.

Morricone tenía una sólida formación clásica, y eso se nota. Cuando alguien ha nacido en Roma, no tiene nada que demostrar absolutamente a nadie, ni que nadie se lo reconozca, porque es grande ya de nacimiento. Ahora bien, siempre me dolerá que no le premiaran el fantástico trabajo que hizo en esta peli.

domingo, 14 de enero de 2018

#27 Cinema Paradiso


Nuovo Cinema Paradiso

Año: 1988
País: Italia
Director: Giuseppe Tornatore
Música: Ennio Morricone


Sentimental y un poquito tramposa, pero el amor al cine que destila es absolutamente sincero y emocionante.


            He visto esta película varias veces, y siempre me emociona. Y eso que el cine italiano no es lo mío.

Como fue un taquillazo y ganó el Óscar a la mejor película de habla no inglesa, creo que todo el mundo sabe de qué va. Pero por si acaso, os lo cuento.

Toda la peli es un enorme flashback. Un director de cine que vive en Roma recibe la noticia de que Alfredo, un viejo conocido de su niñez, ha muerto. Y entonces él empieza a recordar.

Sicilia, plena posguerra. Un niño, Totò, vive con su madre; su padre se fue a la guerra y no volvió, puede que esté prisionero en la URSS, pero el tema no es ese, sino que a este chavalín le encanta el cine. Consigue hacerse amigo del que maneja la cámara, Alfredo, a regañadientes de este. Recuerdas especialmente eso, la relación entre Alfredo y el niño, un niño sin padre y un hombre sin hijos, cómo riñen, y discuten, y se aprecian, son cómplices, el niño llega a salvarle la vida al otro.

Esta criaturita pasa todo el tiempo que puede en el cine, por mucho que a su madre la cabree.

Aprende a manejar el proyector y cuando puede hacerse con una cámara, a rodar pequeñas escenas cotidianas. Tú le ves crecer, ser un niño primero, luego su primer amor, cómo se va a la mili,… y acaba marchándose, porque el mismo Alfredo se lo dice, que se vaya, que no vuelva jamás, que es joven y tiene todo el mundo por delante.

Y en efecto no vuelve a la isla hasta el funeral de Alfredo.

Es una película sentimental, de nostalgia hacia la niñez y hacia un pasado que era duro, pero con un fuerte sentido de comunidad. Todo el pueblo se reunía en el cine, jóvenes y viejos, hombres, mujeres y niños, para ver las pelis americanas o europeas, convenientemente privadas de cualquier aspecto vagamente pecaminoso por el cura del lugar.

La música, una de las mejores partituras de Ennio Morricone para mi gusto, es de esas que ensalza las imágenes, se te mete dentro y te hace llorar y llorar.

No, en serio, he visto esta peli el otro día, otra vez, y de nuevo a moquear como una Magdalena.

Precisamente por eso es un poquitito tramposa, la música conmovedora, un niño sin padre, un pueblo que se apelotona en el cine para ver las pelis como una forma de nueva liturgia colectiva,… los que se conocen y hacen ojitos allí, los ves enamorarse, tener familia...

Todo se suaviza, a pesar de que ves al mafioso de turno, al que tiene que emigrar a Alemania, el surgimiento del Partido Comunista Italiano, lo cuentan muy amable, como si nadie fuera realmente malo. Hasta la mili del muchacho se ve como una cosa más o menos divertida.

Sin embargo, en lo que se refiere al cine, destila un amor del que no se puede dudar. Y al fin y al cabo, para mí es de lo que va esta película, del cine como lugar de encuentro, las películas como escapismo, sobre todo, de sentimientos y emociones inmensas que provoca el cine en el espectador.

Te refleja la propia evolución de éste como espectáculo público. En los años cuarenta y cincuenta, era el sitio al que todo el mundo iba para entretenerse, no había televisión. Luego cómo pasa a ser algo cada vez menor, hasta el extremo de convertirse en una sala X. El porno parece que salvó el negocio hasta que surgió el vídeo y entonces todo el mundo lo consumió en casa.

El cine acaba cerrándose y, al final de la película, es demolido.

Te hace pensar en la evolución del entretenimiento público (que aquí son las películas, pero valdrían para los conciertos o las verbenas): se ha pasado de algo colectivo a un divertimento cada vez más individualista, cada uno encerrado en su casa; y, ahora, dentro de su casa, cada uno de sus moradores con sus cascos y su pantalla individual.

Lo que se gana en libertad individual, al satisfacer el gusto estrictamente personal, se pierde en sentido de la comunidad.

Precisamente son las escenas vinculadas con el cine de forma más directa las que, creo yo, recordamos todos. Mencionaré las dos más obvias.

Primero, ese momento en que, cerrada temporalmente la sala, a Alfredo se le ocurre proyectar la película en la pared de una casa cercana, poco antes de la tragedia que le deja ciego.

Lo mejor, el final. Alfredo le ha dejado un legado al personaje principal, ese Totò que ahora es director de cine y que no acaba de tener satisfacción vital.

Todos esos fragmentos de películas que el cura obligó a cortar, Alfredo los almacenó y los guardó. La película acaba con Salvatore viendo en la pantalla grande todos esos pedacitos de cine clásico que la Iglesia hurtó a los ciudadanos, esos besos, miradas, posturas,… algunos reconocibles, otros desconocidos…

Un repaso maravilloso por una determinada época del cine.


De los actores destacaría a Philippe Noiret, que lamentablemente fue doblado porque su italiano tenía un acento francés demasiado fuerte. Así que no sé si me gusta la interpretación en sí o más bien el personaje. Fue galardonado en los Premios del Cine Europeo como mejor actor.

El niño reconozco que se me hizo un poco cargante con sus monerías, sonriendo todo el rato. Preferiría que hubiese tenido un poco más de registro, pero hay que admitir que era un actor muy jovencito. Luego, el que hace de adolescente, con su historia de amor frustrada, seguía siendo mono, pero no ganaba mucho en expresividad.

Es una película de la que hay dos versiones, de la que yo he visto la “internacional”, sin la parte en que Salvatore se reencuentra con Elena, casada con otro.

Como me suele ocurrir con el cine italiano, en general, las mujeres son secundarias y con representación bastante tópica de la mamma, o la amada inalcanzable, o la puta. No las ves realmente cómo son ellas como personas, sus sentimientos o aspiraciones personales, están al servicio exclusivo del personaje masculino.

Es una película que por su amabilidad, y capacidad para emocionar, fue muy vista en las salas y premiada en los certámenes. Ya he mencionado que tuvo el Óscar a la mejor película de habla no inglesa. También ganó el Globo de Oro a la mejor película extranjera, cinco Premios BAFTA, incluyendo mejor película de habla no inglesa, premio especial del jurado en el Festival de Cannes y, en los Premios David di Donatello, ganó en la categoría de mejor música.

La recomiendo totalmente, eso sí, advirtiendo de que vas a necesitar klínex, sí o sí. Pero no es desagradable, es un ugly-cry de lo más relajante.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity o la Internet MovieData Base.

Y luego, si quieres pasar un buen rato, puedes ver la tertulia Cine más copazo #22:


Este programa de Juan Gómez-Jurado y Arturo González-Campos me parece bastante irregular. A veces son unos cargantes que dejo de verlo a los cinco minutos y otras querría que siguieran hablando horas y horas. Depende del día y del invitado, y de la peli que escojan, y de muchas otras cosas.

Este #22 con Miki Nadal es una de las sesiones buenas-buenas, que entretiene un montón.

domingo, 16 de octubre de 2016

#11 El bueno, el feo y el malo



Il buono, il brutto, il cattivo

Año: 1966
País: Italia
Director: Sergio Leone
Música: Ennio Morricone

Una del Oeste.

... Más bien, Spaghetti western de ese que se rodaba en el desierto de Tabernas (Almería).

Lo bueno: Clint Eastwood y la música de Ennio Morricone.

Lo malo: dos horas y media de no sé muy bien qué. La he visto un par de veces y sigo sin enterarme.

La incluyo en esta lista porque la he visto en decenas de listas de las mejores películas de la historia del cine, y entre las mejores europeas. Eso siempre me deja perpleja, porque sencillamente no lo pillo. A mí me sigue pareciendo la típica de las que en aquella época se ponían en el cine a las cuatro de la tarde de los domingos, con juerga en el gallinero, y reírte de lo mala que es. ¿Será que me falta testosterona?

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity, Internet Movie Data Base y Sensacine.