jueves, 7 de abril de 2016

#79 Cuentos de Tokio


FilmAffinity


東京物語 Tōkyō Monogatari
Año: 1953
País: Japón
Director: Yasujiro Ozu
Música: Takinori Saito

Creo que a todos nos gusta ver películas, ahora lo que no tengo tan claro es que gustemos del Cine de la misma manera.

Y cuando digo Cine quiero decir no tanto la historia que te cuenta sino, sobre todo, cómo te la cuenta.

Aquí tenemos una narración sin estridencias, en un blanco y negro sobrio que sólo tienes que sentarte a ver y esperar, como quien ve la vida pasar sentado frente al mar, o un río, el río de las existencias que están, y pasan y se olvidan.

Salvo para aquellos que nos quisieron de verdad, que muchas veces no es, contra lo que se piensa, nuestra familia de sangre. Que nos ignora, o nos desprecia, o a la que sobramos.
 
Un matrimonio anciano visita a sus hijos en Tokio. Pero éstos, un médico y una peluquera, no les prestan demasiada atención, ni tienen interés en compartir sus vidas con los visitantes. Acaban mandándoles a un balneario en el que los pobres viejos no pueden ni dormir a gusto. De vuelta a Tokio antes de tiempo, ella encuentra refugio en el muy humilde apartamento de su nuera, que estuvo casada con un tercer hijo que murió en la guerra. La ternura con la que esta mujer trata a su suegra es lo mejor de la película, para mí. Dos mujeres que se hacen compañía, que se hablan, ¡que se escuchan! Y él, por su parte, se va de juerga con sus amigotes, divertido y patético a partes iguales.

La vi hace años y la recordaba como algo mágico, diferente, profundamente humano. La he vuelto a ver hace poco, en V.O.; siempre hay que preferir la versión original, pero hay idiomas que es un crimen ignorar, me pasa en particular con las películas francesas y las japonesas. Doblada, no es la misma película. Las dos horas y pico se me pasaron en un suspiro, y acabé llorando por la tristeza de la vida, la mezquindad de los familiares, la desconsideración y la crueldad innecesaria.

Si la obra maestra de Yasujiro Ozu está tan abajo en esta lista mía es simplemente porque, por no fiarme de mi gusto, la elaboré mezclando a partes iguales lo que cineastas y críticos dicen, por un lado, y lo que al público gusta, por otro. Y claro, el público así en general, no la ha visto salvo que la busque expresamente. Esta es una de las mejores películas de la Historia del Cine, entendido como arte, no como mero entretenimiento con palomitas. Veo en la wikipedia en inglés que en 2012, los cineastas la votaron como la mejor película de todos los tiempos, reemplazando a Ciudadano Kane en el primer puesto de la encuesta de directores Sight & Sound. No me extraña. Se dice que Bach es el músico favorito de los músicos y Velázquez el pintor de pintores. Yasujiro Ozu resulta –me parece a mí-, el director de los directores. Esto se ve en Sensacine, que tiene una crítica de 5 (obra maestra) mientras que el público lo deja en 3.4 (entre entretenida y buena).

Por destacar a algún intérprete, señalaría a Setsuko Hara como Noriko Hirayama, la nuera cariñosa y musa de aquel inolvidable cine japonés de posguerra.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity, Internet Movie DataBase y Sensacine.

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