domingo, 1 de mayo de 2016

#40 La lista de Schindler


FilmAffinity



Schindler’s List

Año: 1993
País: Estados Unidos
Director: Steven Spielberg
Música: John Williams

Una historia conmovedora sobre uno de los episodios más brutales de la historia reciente de Europa.


Un industrial alemán, católico para más señas, con mucha labia y sin un duro en el bolsillo, se hace con una fábrica en la Polonia invadida por la Alemania nazi; utiliza mano de obra esclava. Cuando las autoridades nazis deciden que a estos trabajadores les “toca” ir al matadero que es Auschwitz, entonces Schindler maniobra para salvar a “sus” judíos, usando su dinero, su labia, lo que sea, para incluir en una lista a todos los que pueda salvar.

Todos los recursos de Hollywood al servicio de una historia impresionante: factura impecable, grandes intérpretes, pulida fotografía B/N y sentimental música de John Williams. Quien no llore viendo esta película, es que no tiene corazón. La he visto varias veces y no deja de conmoverme y maravillarme que Spielberg fuera capaz de sacar adelante este proyecto.

No dejó de ser polémica, pero no por su indudable valor cinematográfico, sino desde el plano ideológico. La terminas de ver conmovido pero satisfecho, tranquilo, es una película consoladora con su final feliz. Por no entrar en más detalles, dejo el enlace a algunas reflexiones que hizo Claude Lazman, director de Shoah (1985).

Una aproximación a la aniquilación de lo que los nazis calificaban de Untermenschen debería ser incómoda, insoportable. El espectador poco informado corre el riesgo de creerse que la historia de los campos de exterminio fue la de los cuatro que se salvaron, cuando en realidad es la de los millones que perecieron.

László Nemes, el director de El hijo de Saúllo considera así:


El cine sobre el Holocausto siempre habla de los supervivientes, y eso me resulta inquietante porque hace que nos sintamos a salvo, y aumenta la brecha que nos separa de las víctimas. Por eso quise poner al espectador en el centro de la maquinaria de exterminio. Mi película no habla de supervivencia sino de muerte, porque la supervivencia es una mentira. La regla en los campos, su única verdad, era la muerte. Quise devolverles a los muertos su dignidad.


Más al respecto, en Sensacine, o El Mundo.

Para quien tenga curiosidad, hay otras películas sobre el Holocausto más realistas y menos complacientes con el espectador, en El Diario, por ejemplo, mencionaron algunas.

Pero aun con todo, desde el punto de vista estrictamente cinematográfico, no creo que ninguna esté tan bien hecha como esta. Y, como una primera aproximación al tema, Spielberg logró algo fantástico. Shoah o El hijo de Saúl la van a ver poquitas personas, en comparación con los millones a los que Spielberg consiguió llegar. Es la polémica de si se puede o no hacer cine con algo así (sí, se puede), y si se debe o no hacer cine con algo así (yo opino que sí, para mí la poesía es más necesaria que nunca después de Auschwitz, pero hay muchos otros que consideran que no). Para mi, lo importante es que esta historia se sepa, se divulgue, se tome conciencia de ella, aunque sea en una visión simplificada y confortadora.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity, Internet Movie Data Base y Sensacine.

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