martes, 8 de septiembre de 2020

#45 Lorenzo Ghiberti: Puertas del baptisterio de Florencia

 


Historia de Josué, panel de la Puerta del Paraíso, 1425-1452

I, Sailko / CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons

 

Ubicación: Baptisterio de Florencia (Toscana) Italia

Fecha: 1402-1424/1425-1452

Época: Arte renacentista

 


 

Una Operación Triunfo renacentista

 

Vamos a ponernos en la República de Florencia, año 1401. Un mundo mercantil sin reyes, donde mandaban los banqueros y los comerciantes de la lana. Estaba en su mejor momento.

El siglo anterior había sido el de Siena, y Roma estaba de capa caída, sin el papa, todavía residente en Aviñón. Es por ello que el primer Renacimiento surgió allí, en la Toscana, y no por ejemplo en Roma.

Y cuando hay dinero, como suelo decir, hay arte. Los distintos gremios rivalizaban entre sí para ver quien conseguía la obra más excelsa. Cuestión de prestigio.

 Es cierto que en la península itálica la influencia clásica nunca se fue del todo, y lo hemos ido viendo en otras obras medievales. Ellos tenían a la vista las esculturas romanas, los sarcófagos, y era fácil copiarlos o inspirarse en ellos. En otros lugares de Europa aparecían también rastros de la serenidad clasicista en algunas esculturas medievales, como en las esculturas de Reims.

El Renacimiento, donde primero apareció, a lo que se ve, fue en escultura, y no en arquitectura ni pintura. 

Y el primer gran escultor renacentista fue Lorenzo Ghiberti, quien, a sus 21 años de edad, se presentó, sin la menor vergüenza torera, al concurso convocado por Arte di Calimala, gremio de comerciantes textiles.

Se trataba de esculpir unas puertas de bronce, material noble y clásico donde los haya, para el baptisterio de la catedral de la ciudad.

Y, ¿cómo lo hicieron? Pues montaron un concurso, ya digo, una Operación Triunfo del siglo XV.

Que distintos escultores elaboraran el mismo tema, el sacrificio de Isaac, y ya juzgarían cuando era mejor.

Ganó este jovencito hijo de un orfebre. Es verdad que empatado con Brunelleschi, de manera que les dijeron que trabajaran juntos. Brunelleschi se debió mosquear un poco, porque tiró la toalla y se largó a Roma.



Loseta con El sacrificio de Isaac para el concurso de las puertas del baptisterio (1401).

El sacrificio medía 45,7 x 40,6 cm y se guarda actualmente en el Museo Nacional de Florencia.

 Aún hay elementos de la época gótica, pero se aprecian rasgos renacentistas. Abraham se alza en contrapposto, o sea, con todo el peso en una pierna, de manera que su figura traza una curva. Tiene su origen en la estatuaria griega. Pero también, sobre todo en época gótica, se valoraba este tipo de disposición sinuosa.

Lo que es totalmente moderno es que aparece un desnudo: el torno de Isaac, como si fuera un joven Apolo perfecto. Es una imagen totalmente clásica y ajena a la mentalidad medieval.

Logra sensación de profundidad con ese ángel en escorzo, y la representación del paisaje.

Como la obra era de gran envergadura, Ghiberti, ayudado por su padre el orfebre, organizó un taller que se convirtió en el más potente de Florencia. Por allí pasaron, en las décadas siguientes, grandes artistas que ya irán apareciendo por aquí, como Donatello o Uccello.

 


Puertas del norte (primeras puertas). 28 paneles.

Hacer esta puerta les llevó 21 años. Cuando se instaló, finalmente, el 19 de abril de 1424, deslumbró.

Curiosamente, al final no se representaron episodios del Antiguo testamento, sino escenas evangélicas, 28 paneles sobre la vida de Cristo. 

Estaban enmarcados en una forma muy medieval, en cuatrifolios. Tampoco voy a detallar cada uno de ellos.

Baste decir que los cuadros superiores se dedican a episodios de la Vida de Cristo. Los inferiores, a los evangelistas y a los padres de la iglesia.

La obra, aunque sigue un esquema general unitario, como se ejecutó a lo largo de dos décadas, acaba teniendo variaciones estilísticas que se pueden apreciar.

Así, la Natividad (h. 1404-1407) es muy parecida al modelo del Sacrificio de Isaac, con un esquema compositivo en diagonal. Hacia el año 1415, Ghiberti acogió nuevas ideas renacentistas, colocando las figuras en contextos espaciales creíbles, como en La flagelación de Cristo, en la que el artista excluye el drama, la tensión expresionista.


La puerta del Paraíso, Sailko (2015) / CC BY-SA 3.0

 A la gente le gustó tanto esta obra que le encargaron otra pareja de puertas. A estas segundas puertas Miguel Ángel las llamó Puertas del Paraíso, o Puerta de la Gloria

Aquí los paneles ya no tenían la forma de cuatro hojas. Aquí el número de escenas era menor, diez. El tema seguía siendo religioso, pero despliega todas las características del renacimiento, pues se ve que Ghiberti trabaja cada placa como si fuera una pintura, logrando dar sensación de volumen y de profundidad.

 Incluye la perspectiva, una representación del paisaje bastante realista, con árboles de los que parece distinguirse hasta cada hoja. Podría decirse que hasta el aire entre los personajes lo puedes palpar. En sus Comentarios, Ghiberti afirmó que había buscado imitar la naturaleza de manera tan realista como fuera posible.

Esta obra maestra se enmarca en la escultura del Quattrocento. El Renacimiento en Italia tiene dos momentos, el Quattrocento (siglo XV) y el Cinquecento (siglo XIV).

 


 La historia de José, panel de las segundas puertas

Por Daniel Ventura / CC BY-SA 3.0

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