viernes, 6 de marzo de 2020

#80 La sonámbula


Rachele Gilmore, Florida Grand Opera
Foto de Gastón de Cárdenas (2013)
[CC BY-SA 2.0], vía Wikimedia Commons


La sonnambula


Estreno: Milán, 6 de marzo de 1831

Compositor: Vincenzo Bellini

Libreto en italiano: F. Romani, basado en el ballet de E. Scribe y J. P. Aumer, La sonannbule ou L’arrivée d’un nouveau seigneur

Género: ópera semiseria


Tal día como hoy se estrenó, en el Teatro Carcano de Milán, esta que se considera la más perfecta encarnación del belcantismo belliniano


Bellini es uno de los más excelsos representantes del belcantismo italiano. La voz, la melodía, el cantar bien y bonito, en una palabra.

Su vida fue corta, pues murió a los treinta y dos años. Pero dejó joyitas como esta sonámbula que realmente no tiene mucha trama, pero que es preciosa en cada una de sus piezas.

La historia no da mucho de sí. Amina se va a casar con Elvino, pero el día antes de la boda la descubren dormida en la cama de un noble. Pensando que le ha puesto los cuernos, Elvino rompe el compromiso. Pronto descubrirá, junto con todo el pueblo, que lo que la ocurre es que camina dormida y, en realidad, no ha pasado nada entre ella y el noble.

Dependiendo de cómo hagan la representación es de dos a tres horas. Te lleva muy suave y dulcemente de una cosa a otra. No es de las que te vaya a conmover hasta las lágrimas. A pesar de la sencillez de la trama, requiere una cantante principal realmente buena. Y para el papel de enamorado celoso, lo que llaman un tenor de grazia, cosa que he leído por ahí que no es tan frecuente.

Esta obra es pura música, de esas que si no la ves en el teatro tampoco te pierdes gran cosa, pues no veo yo manera de que esta sosada tenga un poquito de garra. No es la intensidad dramática lo propio de Bellini o su estilo, sino más bien la suavidad, el romanticismo, la dulzura… que también tiene su cosa.

De esta ópera destacaría dos momentos. En el primer acto, el dúo de amor «Prendi, l’anel ti dono», creo que sobre todo por ser la melodía de un programa de Radio Clásica, y la cabaletta final, «Ah! Non giunge uman pensiero».

Después de los excesos wagnerianos y veristas, en el siglo XX yo creo que un poco por hartazgo de tanta pasión y épica, se fueron recuperando estas obras preciosas en las que la música es tan sutil, más suave, pero no tan fáciles. 

Hubo dos grandes recuperadoras de estas óperas belcantistas con destacados papeles femeninos, la Callas y la Sutherland.

Es por ello que, a la hora de hacer recomendaciones, la cosa siempre esté entre la versión de la Sutherland en los años ochenta, con Bonynge dirigiendo o la más clásica de la Callas, con Votto en la batuta (1957). Me voy a inclinar por la de Bonynge (1982, aunque creo que la grabación es de dos años antes) para la Decca, con la orquesta National Philharmonic y el coro de la London Opera. Son sus intérpretes: Joan Sutherland (Amina), Luciano Pavarotti (Elvino), Nicolai Ghiaurov (Rodolfo), Isobel Buchanan (Lisa), John Tomlinson (Alessio), Piero De Palma (notario) y Della Jones (Teresa).

Para saber más, la wikipedia. El libreto, en español e italiano, así como discografía de referencia, en Kareol

En You Tube he encontrado esta grabación con Eva Mei como Amina y José Bros como Elvino, en el Teatro Comunale de Florencia, y subtítulos en español.
 

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