I, Sailko [GFDL o CC BY-SA 3.0] Commons |
Fecha:
730-740
Ubicación:
Museo Cristiano de Cividale nel Friuli, Italia
Época: Arte lombardo
Una de las obras maestras de la escultura longobarda, junto al altar de Rachis.
La
última vez que hablé por aquí de una escultura, pertenecía también a la época
de las invasiones germánicas. Era, en concreto, la visigoda Fíbula de Alovera,
con la que inauguré el período medieval.
Ahora
vamos a otro ejemplo escultórico del período de las invasiones germánicas, obra
de los lombardos. Diversos pueblos germánicos se fueron repartiendo Europa
occidental a lo largo del siglo V: francos a Francia, sajones a la isla de Gran
Bretaña, visigodos a España, por ejemplo. A la península Itálica marcharon
ostrogodos, que ya mencioné al hablar aquí de la tumba de Teodorico en Rávena.
Pero
hubo más migraciones, un siglo después. Los lombardos o longobardos invadieron
la Italia bizantina en el año 568 y se enfrentaron a los bizantinos (que
también andaban por allí, ¿os acordáis de Rávena?). Establecieron un reino que duró
hasta 774, cuando sucumbieron ante el empuje franco.
En
Italia, la escultura de este período está representada sobre todo por las obras
longobardas de Cividale, como el altar del rey (o duque) Rachis (740) y este
baptisterio.
Estamos
en la zona norte del país, en la región vecina de Friuli-Venezia-Giulia, fronteriza
con Austria y Eslovenia. Así que ya nos hacemos a la idea de que es zona fría,
montañosa, norteña.
He
escogido como representación este sólido baptisterio que lleva el nombre de un
patriarca, Calisto o Calixto, que decidió de su mano mayor cambiar la sede
episcopal a esta localidad de Cividale, ya que en donde estaba resultaba un poco arriesgado. A los nobles esto no les gustó nada y lo apresaron. Pero el rey Liutprando lo defendió, y la
sede se quedó en Cividale, donde dijo Calixto, a quien se debe el inicio de las obras de la catedral y el baptisterio.
El
baptisterio es, en realidad, una pila bautismal y sobre ella, un ciborio de
ocho arcos sostenido por otras tantas columnitas de orden corintio. En total,
pasa de los tres metros y medio de alto. Esto de los ocho lados tiene su
simbología religiosa, pues el 8 representa la Resurrección.
La
estructura carece de techo. Se cree que debió cubrir el ciborio un
techo de madera, quizá con forma piramidal.
Lo
que perdían en grandeza estas elaboraciones bárbaras lo compensaban con
ornamentaciones que jugaban con temas geométricos, vegetales o animales, como
ya vimos en la ermita de Quintanilla de las Viñas.
Aquí
aparecen inscripciones y esas decoraciones en los arcos. En la parte inferior
hay dos lastras, esculpidas con motivos que son parecidos a los del altar de Rachis.
Esto ha hecho pensar que provenga del mismo autor o taller. Como los relieves aparecen en dos fases
diferentes, se piensa que pudieron ser realizados por dos autores diferentes.
Aparecen
pavos reales, grifones, del sacramento del bautismo y cristológicos. Y, claro,
los evangelistas, cuyos símbolos aparecen en la balaustrada, en torno a una
cruz.
El
artículo en la Wikipedia la verdad es que no añade mucho más a lo que digo aquí.
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