El edifico más
característico de la arquitectura islámica hasta la segunda mitad del siglo XI,
su cuarto lugar sagrado.
Con la Gran Mezquita de Damasco, o
Mezquita de los Omeyas, inauguro la categoría «Arte islámico».
El comienzo del Islam se marca con la
Héjira, en 622. En sólo un siglo, esta creencia se extendió desde la India
hasta la península Ibérica. Necesitaba una arquitectura propia para sus ritos
religiosos. Pero como, obviamente, nada nace de la nada, adoptaron modelos del lugar
de origen de este credo, con las lógicas variaciones locales.
En esta primera fase se construye sobre
todo en ladrillo, y el arco que se usa es apuntado, a veces peraltado.
Aprovechan construcciones precedentes. Por
ejemplo, esta gran mezquita de Damasco se hizo utilizando un templo bizantino preexistente,
dedicado a San Juan Bautista. Se cogieron columnas de un lado y se pusieron en
otro, configurando así un edificio con lo que acabarían siendo elementos
definitorios de una mezquita.
Pero ojo, que antes de ser cristiano fue
un templo romano dedicado a Júpiter y antes que ellos, los arameos veneraban a
lo suyo.
Esto del reciclaje (religioso y no religioso)
es algo frecuente en la historia de la arquitectura.
Estamos ante el edificio más
característico de la arquitectura islámica de primera hora, la que va hasta la
segunda mitad del siglo XI. Dentro de este primer arte islámico, se distinguen
tres zonas: la siria de los Omeyas, la iraquí de los abasíes y la española con sus
propios Omeyas independientes del califato.
Esta mezquita es ejemplo del llamado «estilo
sirio», con un modelo de mezquita que se repetirá en otros lugares, y por eso
detallo sus partes:
·Sahn: un patio amplio donde se encuentra:
ola fuente de las abluciones (sabil),
oa un lado, la torre de llamada a
la oración (minarete o alminar).
·Haram: gran sala de oración, con columnas o pilares, orientada hacia la Meca
oMihrab: pequeña capilla en el muro de
la quibla.
Y ya que estamos aprendiendo las partes de una mezquita añado que la macsura es el espacio acotado por arquerías que suele estar delante del mihrab y que al púlpito desde donde se dirige el rezo se le llama mimbar.
Es una mezquita de enormes dimensiones,
158 por 100 metros, y se construyó en la primera mitad del siglo VIII. Después
de La Meca, Medina y Jerusalén, es el lugar más sagrado del Islam.
Leo en la wiki en inglés que esta
mezquita es una de las pocas mezquitas tempranas en el mundo que han conservado
su estructura general y rasgos arquitectónicos desde que se construyó a
principios del siglo VIII.
Como siempre, para saber más, podéis
empezar por la wikipedia en español, aunque en inglés el artículo es mucho más amplio.
Y luego hablan de ella en muchos sitios. Pongo por ejemplo Arteguías y ArteHistoria.
Obra maestra del nacionalismo musical español y la
principal contribución de nuestro país a la música para piano.
Isaac Albéniz (1860-1909), catalán de Camprodón, es una de las figuras
cumbres del nacionalismo musical español, movimiento que se considera iniciado por Felipe
Pedrell, quien brilló más (dicho sea de paso y en mi modesta opinión) como teórico y estudioso que como compositor.
Pero para eso están las maravillosas creaciones como esta suite para piano
compuesta por Albéniz al final de su vida, estando enfermo. Pretende ser una
evocación de España, pero en realidad se centra básicamente en lo andaluz:
todos los números salvo uno (Lavapiés) tienen títulos de esa región española. El
más conocido es Triana, tercera
pieza del libro segundo.
La suite está formada por doce piezas, agrupadas en cuatro libros de tres
cada uno. A medida que el compositor iba terminando los libros, los estrenaba la
pianista francesa Blanche Selva. El primer libro («Evocación», «El Puerto», «El
Corpus en Sevilla») se presentó el 9 de mayo de 1906 en la sala Pleyel; el
segundo libro («Rondeña», «Almería», «Triana»), el 11 de septiembre de 1907 en Saint-Jean-de-Luz,
y los dos siguientes de nuevo en París: el tercero el 2 de enero de 1908 en
casa de la princesa de Polignac («El Albaicín», «El Polo», «Lavapiés») y el cuarto
y último («Málaga», «Jerez», «Eritaña») el 9 de febrero de 1909 en la Sociedad
nacional de música.
Es, desde luego, la obra maestra de su compositor, en el que aprovecha todo
su talento al piano (fue un niño prodigio y un famoso intérprete) con los
hallazgos impresionistas de los que bebió al residir en Francia. Albéniz se consideraba
a sí mismo un «folklorista imaginario».
En la Pequeña historia de la música,
de Gómez Amat y Turina Gómez, col. Alianza Cien núm. 81 (Alianza Editorial, S. A.,
1995), citan lo que dijo Debussy de esta obra:
Jamás la música llegó a crear impresiones tan diversas y
coloreadas. Los ojos se cierran como deslumbrados, después de haber contemplado
tantas imágenes.
Como es una pieza
destacada del repertorio para piano, hay que asumir que grabaciones hay unas
cuantas. Pero la elección aquí es evidente: Alicia de Larrocha, por supuesto, no hay la menor duda.
Sentimental y un poquito tramposa, pero el
amor al cine que destila es absolutamente sincero y emocionante.
He visto esta película varias veces,
y siempre me emociona. Y eso que el cine italiano no es lo mío.
Como fue un taquillazo y ganó el Óscar a
la mejor película de habla no inglesa, creo que todo el mundo sabe de qué va.
Pero por si acaso, os lo cuento.
Toda la peli es un enorme flashback. Un director de cine que vive
en Roma recibe la noticia de que Alfredo, un viejo conocido de su niñez, ha
muerto. Y entonces él empieza a recordar.
Sicilia, plena posguerra. Un niño, Totò,
vive con su madre; su padre se fue a la guerra y no volvió, puede que esté
prisionero en la URSS, pero el tema no es ese, sino que a este chavalín le
encanta el cine. Consigue hacerse amigo del que maneja la cámara, Alfredo, a
regañadientes de este. Recuerdas especialmente eso, la relación entre Alfredo y
el niño, un niño sin padre y un hombre sin hijos, cómo riñen, y discuten, y se
aprecian, son cómplices, el niño llega a salvarle la vida al otro.
Esta criaturita pasa todo el tiempo que
puede en el cine, por mucho que a su madre la cabree.
Aprende a manejar el proyector y cuando
puede hacerse con una cámara, a rodar pequeñas escenas cotidianas. Tú le ves
crecer, ser un niño primero, luego su primer amor, cómo se va a la mili,… y acaba
marchándose, porque el mismo Alfredo se lo dice, que se vaya, que no vuelva
jamás, que es joven y tiene todo el mundo por delante.
Y en efecto no vuelve a la isla hasta el
funeral de Alfredo.
Es una película sentimental, de
nostalgia hacia la niñez y hacia un pasado que era duro, pero con un fuerte
sentido de comunidad. Todo el pueblo se reunía en el cine, jóvenes y viejos,
hombres, mujeres y niños, para ver las pelis americanas o europeas,
convenientemente privadas de cualquier aspecto vagamente pecaminoso por el cura
del lugar.
La música, una de las mejores partituras
de Ennio Morricone para mi gusto, es de esas que ensalza las imágenes, se te
mete dentro y te hace llorar y llorar.
No, en serio, he visto esta peli el otro
día, otra vez, y de nuevo a moquear como una Magdalena.
Precisamente por eso es un poquitito
tramposa, la música conmovedora, un niño sin padre, un pueblo que se apelotona
en el cine para ver las pelis como una forma de nueva liturgia colectiva,… los
que se conocen y hacen ojitos allí, los ves enamorarse, tener familia...
Todo se suaviza, a pesar de que ves al mafioso
de turno, al que tiene que emigrar a Alemania, el surgimiento del Partido
Comunista Italiano, lo cuentan muy amable, como si nadie fuera realmente malo.
Hasta la mili del muchacho se ve como una cosa más o menos divertida.
Sin embargo, en lo que se refiere al cine,
destila un amor del que no se puede dudar. Y al fin y al cabo, para mí es de lo
que va esta película, del cine como lugar de encuentro, las películas como escapismo,
sobre todo, de sentimientos y emociones inmensas que provoca el cine en el
espectador.
Te refleja la propia evolución de éste
como espectáculo público. En los años cuarenta y cincuenta, era el sitio al que
todo el mundo iba para entretenerse, no había televisión. Luego cómo pasa a ser
algo cada vez menor, hasta el extremo de convertirse en una sala X. El porno
parece que salvó el negocio hasta que surgió el vídeo y entonces todo el mundo
lo consumió en casa.
El cine acaba cerrándose y, al final de
la película, es demolido.
Te hace pensar en la evolución del entretenimiento
público (que aquí son las películas, pero valdrían para los conciertos o las
verbenas): se ha pasado de algo colectivo a un divertimento cada vez más
individualista, cada uno encerrado en su casa; y, ahora, dentro de su casa, cada
uno de sus moradores con sus cascos y su pantalla individual.
Lo que se gana en libertad individual, al
satisfacer el gusto estrictamente personal, se pierde en sentido de la
comunidad.
Precisamente son las escenas vinculadas
con el cine de forma más directa las que, creo yo, recordamos todos. Mencionaré
las dos más obvias.
Primero, ese momento en que, cerrada
temporalmente la sala, a Alfredo se le ocurre proyectar la película en la pared
de una casa cercana, poco antes de la tragedia que le deja ciego.
Lo mejor, el final. Alfredo le ha dejado
un legado al personaje principal, ese Totò que ahora es director de cine y que
no acaba de tener satisfacción vital.
Todos esos fragmentos de películas que
el cura obligó a cortar, Alfredo los almacenó y los guardó. La película acaba
con Salvatore viendo en la pantalla grande todos esos pedacitos de cine clásico
que la Iglesia hurtó a los ciudadanos, esos besos, miradas, posturas,… algunos
reconocibles, otros desconocidos…
Un repaso maravilloso por una
determinada época del cine.
De los actores destacaría a Philippe Noiret, que lamentablemente
fue doblado porque su italiano tenía un acento francés demasiado fuerte. Así
que no sé si me gusta la interpretación en sí o más bien el personaje. Fue galardonado
en los Premios del Cine Europeo como mejor actor.
El niño reconozco que se me hizo un poco
cargante con sus monerías, sonriendo todo el rato. Preferiría que hubiese
tenido un poco más de registro, pero hay que admitir que era un actor muy
jovencito. Luego, el que hace de adolescente, con su historia de amor
frustrada, seguía siendo mono, pero no ganaba mucho en expresividad.
Es una película de la que hay dos
versiones, de la que yo he visto la “internacional”, sin la parte en que Salvatore
se reencuentra con Elena, casada con otro.
Como me suele ocurrir con el cine
italiano, en general, las mujeres son secundarias y con representación bastante
tópica de la mamma, o la amada
inalcanzable, o la puta. No las ves realmente cómo son ellas como personas, sus
sentimientos o aspiraciones personales, están al servicio exclusivo del
personaje masculino.
Es una película que por su amabilidad, y
capacidad para emocionar, fue muy vista en las salas y premiada en los
certámenes. Ya he mencionado que tuvo el Óscar a la mejor película de habla no
inglesa. También ganó el Globo de Oro a la mejor película extranjera, cinco
Premios BAFTA, incluyendo mejor película de habla no inglesa, premio especial
del jurado en el Festival de Cannes y, en los Premios David di Donatello, ganó
en la categoría de mejor música.
La recomiendo totalmente, eso sí,
advirtiendo de que vas a necesitar klínex, sí o sí. Pero no es desagradable, es
un ugly-cry de lo más relajante.
Y luego, si quieres pasar un buen rato,
puedes ver la tertulia Cine más copazo #22:
Este programa de Juan Gómez-Jurado y Arturo González-Campos me
parece bastante irregular. A veces son unos cargantes que dejo de verlo a los
cinco minutos y otras querría que siguieran hablando horas y horas. Depende del
día y del invitado, y de la peli que escojan, y de muchas otras cosas.
Este #22 con Miki Nadal es una de las sesiones buenas-buenas, que entretiene un montón.
La atracción
turística de Indonesia, el principal centro budista del país.
Por muy distante que te suene un lugar
como Indonesia, y en concreto su isla de Java, seguro que has oído hablar de
Borobudur.
Estamos ante una estupa, un tipo de construcción budista. Porque sí, aunque
Indonesia suene como país musulmán, en realidad conviven varias religiones, y
tiene una fuerte tradición budista. Hay quien lo pone como ejemplo de que puede
haber una democracia en un país mayoritariamente musulmán, aunque también he
oído que es democrático pese a ser
musulmán precisamente por su diversidad. No sé, es una realidad que me queda
francamente muy lejana, así que no tengo una opinión formada al respecto.
He leído que Borobudur es el templo
budista más grande del mundo. Lo forman nueve plataformas apiladas una encima
de otra, y cada una más pequeña que la de debajo: seis cuadradas y tres
circulares. En lo alto hay un dome central, rodeada por 72 estatuas de Buda.
Miles de relieves lo decoran; de hecho, se
estima que tiene el conjunto más grande y completo de relieves budistas del
mundo. A lo que hay que añadirle más de medio millar de estatuas de Buda. El
estilo mezcla elementos indígenas con el estilo hindú de Gupta.
Data del siglo IX, durante el reinado de
la dinastía Sailendra. Quedó abandonada en fecha que no se sabe, posiblemente
en el siglo XIV, cuando los reinos hindúes en Java declinaron y el Islam se
extendió por la isla.
Se cubrió de cenizas como consecuencia
de explosiones volcánicas. Hay que tener en cuenta que se erigió en una
llanura, entre dos volcanes, y que toda esta zona, perteneciente al Arco de
Fuego del Pacífico, es zona de actividad sísmico-volcánica.
Se “redescubrió” para el mundo a
principios del siglo XIX, por obra de sir Thomas Stamford Raffles, gobernador
británico de la isla.
Actualmente es un lugar de peregrinación
budista, sobre todo para celebrar el Vesak
con la luna llena del mes de mayo.
La «Conjunto de Borobudur» fue declarados
patrimonio de la humanidad por la UNESCO en el año 1991, y en su página web la describen así:
Situado en el
centro de la isla de Java, este célebre templo budista fue construido en los
siglos VIII y IX. Su edificio comprende tres niveles: una base piramidal con
cinco terrazas cuadradas concéntricas; una parte central en forma de cono
truncado con tres plataformas circulares; y un remate formado por una estupa
monumental. Las paredes y las balaustradas están ornamentadas con bajorrelieves
que cubren una superficie total de 2.500 m2. En torno a las
plataformas circulares hay 72 estupas ahuecadas con otras tantas estatuas de
Buda. Este monumento fue restaurado en el decenio de 1970 con ayuda de la
UNESCO.
En la página web Notas de un viajero nos cuentan su «Visita a Borobudur y a Gedong Songo», muy informativo, con
detalles útiles para quienes deseen ir a este lugar.
Documental de unos veinte minutos,
subtitulado en español, sobre este lugar
Ubicación:
Museo Cristiano de Cividale nel Friuli, Italia
Época: Arte lombardo
Una de las obras maestras de la escultura longobarda, junto al altar de Rachis.
La
última vez que hablé por aquí de una escultura, pertenecía también a la época
de las invasiones germánicas. Era, en concreto, la visigoda Fíbula de Alovera,
con la que inauguré el período medieval.
Ahora
vamos a otro ejemplo escultórico del período de las invasiones germánicas, obra
de los lombardos. Diversos pueblos germánicos se fueron repartiendo Europa
occidental a lo largo del siglo V: francos a Francia, sajones a la isla de Gran
Bretaña, visigodos a España, por ejemplo. A la península Itálica marcharon
ostrogodos, que ya mencioné al hablar aquí de la tumba de Teodorico en Rávena.
Pero
hubo más migraciones, un siglo después. Los lombardos o longobardos invadieron
la Italia bizantina en el año 568 y se enfrentaron a los bizantinos (que
también andaban por allí, ¿os acordáis de Rávena?). Establecieron un reino que duró
hasta 774, cuando sucumbieron ante el empuje franco.
En
Italia, la escultura de este período está representada sobre todo por las obras
longobardas de Cividale, como el altar del rey (o duque) Rachis (740) y este
baptisterio.
Estamos
en la zona norte del país, en la región vecina de Friuli-Venezia-Giulia, fronteriza
con Austria y Eslovenia. Así que ya nos hacemos a la idea de que es zona fría,
montañosa, norteña.
He
escogido como representación este sólido baptisterio que lleva el nombre de un
patriarca, Calisto o Calixto, que decidió de su mano mayor cambiar la sede
episcopal a esta localidad de Cividale, ya que en donde estaba resultaba un poco arriesgado. A los nobles esto no les gustó nada y lo apresaron. Pero el rey Liutprando lo defendió, y la
sede se quedó en Cividale, donde dijo Calixto, a quien se debe el inicio de las obras de la catedral y el baptisterio.
El
baptisterio es, en realidad, una pila bautismal y sobre ella, un ciborio de
ocho arcos sostenido por otras tantas columnitas de orden corintio. En total,
pasa de los tres metros y medio de alto. Esto de los ocho lados tiene su
simbología religiosa, pues el 8 representa la Resurrección.
La
estructura carece de techo. Se cree que debió cubrir el ciborio un
techo de madera, quizá con forma piramidal.
Lo
que perdían en grandeza estas elaboraciones bárbaras lo compensaban con
ornamentaciones que jugaban con temas geométricos, vegetales o animales, como
ya vimos en la ermita de Quintanilla de las Viñas.
Aquí
aparecen inscripciones y esas decoraciones en los arcos. En la parte inferior
hay dos lastras, esculpidas con motivos que son parecidos a los del altar de Rachis.
Esto ha hecho pensar que provenga del mismo autor o taller. Como los relieves aparecen en dos fases
diferentes, se piensa que pudieron ser realizados por dos autores diferentes.
Aparecen
pavos reales, grifones, del sacramento del bautismo y cristológicos. Y, claro,
los evangelistas, cuyos símbolos aparecen en la balaustrada, en torno a una
cruz.
Ubicación: Quintanilla de
las Viñas (provincia de Burgos), España
Fecha: Finales s.
VII-principios s. VIII
Estilo: Arte visigodo
Tipo de edificación: iglesia
Una
de las obras más representativas de la arquitectura visigoda.
La última vez que en este blog visité una edificación europea fue la iglesia de San Vital de Rávena, bizantina,
de mediados del siglo VI. Ahora damos un salto de siglo y medio para plantarnos
en la península Ibérica, donde los visigodos reinaban desde hacía más de cien
años.
Contrasta mucho la
grandeza de la arquitectura romana con lo que vino después. Aunque a su modo,
los pueblos germánicos se pretendían continuadores del poder imperial, sus edificaciones
eran poco vistosas.
De los visigodos quedan, principalmente, iglesias por la zona de la Meseta Norte, como San Juan de Baños en Palencia,
San Pedro de la Nave en Zamora, o esta de Quintanilla de las Viñas. He escogido esta porque la he visitado en persona un par de veces. Pero hay que tener un poco de ojo, porque no está en el pueblo mismo, sino en las afueras, y si te despistas, puedes pasarla de largo.
Es un buen complemento a un recorrido por la zona, visitando Santo Domingo de Silos o Covarrubias.
A diferencia de la época
romana, o la posterior musulmana, la visigoda era una sociedad más rural, más
del campo, así que los edificios que de ellos quedan suelen estar por
despoblados. Dan la impresión de surgir ahí, en mitad de la nada, en un sitio
que a ti no te llama la atención. Estar allí solo, en un descampado solitario, en un día de invierno, sintiendo el frío, con el viento helándote las orejillas,... sí, te transporta bastante bien a la Edad Media.
Se sigue el mismo modelo
ya visto en la época del arte paleocristiano: planta basilical. Cuando
posteriormente llegó el dominio musulmán, y se fue reconquistando hacia el sur,
los repobladores cristianos construyeron edificios en
los nuevos territorios siguiendo este modelo «estilo de
repoblación».
Lo que queda en
Quintanilla es sólo una pequeña parte del templo primitivo, la capilla mayor y
el transepto; faltarían entonces las naves, la central y las laterales. Por
eso da una impresión de edificio chiquito, para pocas personas, que no se
ajusta del todo a la realidad.
La construían con grandes
sillares. Entre la capilla y el crucero hay un arco toral, muy típico de los visigodos, que a un lado es de
herradura y al otro de medio punto peraltado.
Lo más significativo son,
para mí, los detalles ornamentales, el que se vean tallados temas vegetales
como zarcillos o alegorías del sol y la luna, o, en el exterior, una faja
horizontal que lo recorre con temas geométricos, vegetales y animales, a veces
encerrados en círculos. Como dicen en la Wikipedia, este tipo de decoración es muy extraña y apenas existen ejemplos
similares en templos cristianos.
La verdad es que si comparas con el arte grecorromano o bizantino de los siglos anteriores, es todo mucho más básico, más sencillo, más primitivo. Un paso atrás.
Toda una ciudad
maya excelentemente conservada en el corazón del Yucatán
Sigo en el continente americano en busca
de construcciones destacadas de la época precolombina. Volvemos a Centroamérica,
y en concreto a la península del Yucatán, en el México caribeño.
Para los europeos os recuerdo lo que ya
he dicho otras veces, que aparte de aztecas e incas, que es lo que se
encontraron los españoles que llegaron allí a finales del XV, había habido
otras civilizaciones espléndidas que nacieron, se desarrollaron y desaparecieron,
dejando tras de si edificaciones que aún hoy asombran.
Una de ellas fue la civilización maya.
Sigo al Wikipedia en inglés, que tiene un artículo mucho más completo sobre
Chichén Itzá que la española, cuando digo que Chichen Itza fue un gran centro
en las tierras bajas mayas del norte desde la época clásica tardía (600–900) hasta
el clásico terminal (800–900) y al principio del período postclásico (900–1200).
El yacimiento contiene edificaciones que
recuerdan el estilo de otras del centro de México, y los estilos puuc y chenes de las tierras bajas mayas del norte. En el pasado se creyó
que si había influencia estilística del centro de México sería porque de allí
vinieron quienes la conquistaron. Pero ahora se acepta que los estilos
artísticos pueden viajar y copiarse, sin necesidad de que haya invasiones o
migraciones de pueblos enteros. Simplemente, la presencia de una sociedad
diversa explicaría este tipo de hechos.
Fue una de las grandes ciudades mayas
del pasado. Y aunque quedó deshabitada desde el siglo XIII, una parte, el Cenote sagrado, siguió utilizándose
como centro de peregrinación. Al parecer, allí sacrificaban niños arrojándolos
a las aguas.
De todas las edificaciones de este
lugar, destacaría dos. Una, la pirámide llamada El Castillo, que es en realidad un templo dedicado a Kukulkán (la
serpiente emplumada maya, vamos, como el azteca Quetzalcóatl). Tiene unos 30
metros de alto, y está formada por nueve terrazas cuadradas, con una escalinata en cada una de las caras y, en lo alto, el santuario. Ya dije al hablar
de otras pirámides que no hay nada esotérico en esta forma, ni fueron construidas por extraterrestres, ni significa contactos entre las culturas que las usaron; simplemente, es la forma geométrica más sólida y por ello son las construcciones que más han perdurado a lo largo de los siglos.
La otra construcción que me llama la
atención es la cancha del juego de
pelota, del final del periodo Clásico. Está orientada como la pirámide de
El Castillo, más o menos norte-sur. Llega a medir 168 metros de largo, por 70 de
ancho. Hay unas gradas, unos muros verticales y en la parte interna se ven banquetas
con relieves de los jugadores y anillos de piedra a gran altura, decorados con
dos serpientes emplumadas. Los jugadores golpeaban una esfera de caucho con el antebrazo.
En los bajorrelieves se observa que uno de los vencedores lleva en la mano la
cabeza de un jugador decapitado, lo que hace pensar que era más que un juego,
algo que se tomaban muy en serio y acababa con la muerte de los vencidos,
luego,… supongo que la religión estaría también de por medio.
La «Ciudad prehispánica de Chichén-Itzá»
fue declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO en el año 1988, y en su página web la describen así:
Esta ciudad
sagrada fue uno de los centros más importantes de la civilización maya en la
península del Yucatán. A lo largo de sus casi mil años de historia, diversos
pueblos la fueron marcando con su impronta. Los mayas y toltecas dejaron
inscrita su visión del mundo y el universo en sus monumentos de piedra y obras
de arte. La fusión de las técnicas de construcción mayas con nuevos elementos
procedentes del centro de México hacen de Chichén-Itzá uno de los ejemplos más
importantes de la civilización maya-tolteca del Yucatán. Entre los edificios
que han sobrevivido al paso del tiempo figuran el Templo de los Guerreros, el
Castillo y el observatorio circular conocido por el nombre de El Caracol.
Como siempre, para saber más, podéis
empezar por la wikipedia,
aunque me gusta más el artículo en inglés. Igual con el tiempo lo retoco.