lunes, 26 de diciembre de 2016

#5 El guardián entre el centeno


Portada de la edición Bantam 1985
via Wikimedia Commons


The Catcher in the Rye
Autor: J. D. Salinger.
Año: 1951
Género: Novela
Edad: juvenil


El guardián entre el centeno, como sus predecesoras hasta la fecha en esta particular lista infanto-juvenil podría haberla incluido, con igual derecho, entre las cien mejores novelas y entre las cien obras maestras de la literatura universal.

Pero la presento como quinta en esta lista de clásicos de la literatura infantil y juvenil, en la que he empezado por poner los grandes clásicos que, además son aptos para niños o adolescentes.

Esta es la típica novela adolescente de un rebelde sin causa, Holden Caulfield, que nos narra sus peripecias en primera persona. Tiene dieciséis años. Le han expulsado de otro colegio más y se acerca la Navidad. No quiere ir aún a casa, así que vagabundea por la ciudad, encontrándose con diversos personajes, que si una prostituta, una amiga, un excompañero, su hermana,... Va de acá para allá, se emborracha y al final te enteras que ha estado enfermo.

La lei hace bastantes años y no recuerdo que me gustase particularmente. Me decepcionó un poco y no entendí muy bien qué le veía la gente. Era un poco como preguntarse si eso era todo.

He intentado releerla ya que iba a hablar de ella en este blog mío. No he sido capaz de pasar de las primeras hojas. Si cuando tenía una edad más próxima al protagonista no cuajó para mi, ahora que estoy más cerca de los cincuenta que de los cuarenta, lo dejo por imposible.

En su momento fue muy rompedora. Años cincuenta, un tipo muy joven, no particularmente sentimental, que es sincero respecto al alcohol o el sexo. Y quizá si tienes esa edad, o esa mentalidad de adolescente, te parezca el no va más.

Es una de esas novelas que son grandes obras de la Literatura universal que yo no consigo pillar. Dónde está la complejidad psicológica, el argumento, el estilo o la trascendencia, me pregunto yo... Debe haber una cámara oculta en algún lado.

Pero como esto no es una lista de los libros que me gustan a mi, sino de los que objetivamente, con el paso del tiempo, se han ido decantando como los favoritos de pública y crítica, tengo que incluirlo.

Advierto que no es un libro para niños. No por el sexo y el alcohol, sino porque es una novela que les aburrirá soberanamente. Su público ideal es, creo yo, los adolescentes que puedan encontrar en esta obra eco de sus propias preocupaciones, sentimientos y emociones.

domingo, 25 de diciembre de 2016

#94 Plácido


Film Affinity


Plácido



Año: 1961
País: España
Director: Luis García Berlanga
Música: Miguel Asins Arbó

La película española de Navidad por excelencia.

Sí, ya sé que todos pensáis, Navidad en el cine = ¡Qué bello es vivir!

Pues no

Esto es España, la tierra de la mala leche, el humor negro y las puñaladas por la espalda. El sentimentalismo y el buen rollito, justitos, justitos.

Es una de las mejores películas de Berlanga, y muy representativa de nuestro cine: una sátira coral.

En un poblachón de provincias, al llegar la Navidad, se sigue la campaña de “ponga a un pobre a su mesa”. Cosas de la época. Estaba patrocinada por una empresa local y además se esperaba que llegaran estrellas de Madrid para darle más publicidad.

En la vorágine del evento, se ve perdido un humilde trabajador, al que le van a embargar la moto si no paga la letra que vence ese día. El pobre hombre se desespera buscando dinero suficiente, y luego a ver dónde está la letra y a quién tiene que pagar para no quedarse sin el motocarro, sustento de la familia.

Ya he dicho que esto es typical Spanish: una sátira interpretada por personajes muy diversos.

Porque no se trata de la peripecia de una o dos personas, sino de reflejar toda una sociedad, con sus hipócritas deseos de Navidad, pero con miserias cotidianas. Los ricos, los pobres, el trabajador que está desesperadamente intentando sobrevivir… Como de costumbre, con actores magníficos como el inolvidable José Luis López Vázquez, o Amelia de la Torre en plan señora pija (“¿Qué nos toca, anciano del asilo, o pobre de la calle?”). De verdad, qué actores más buenos había en España. Por no hablar del guión de Rafael Azcona, que fue a ver cómo se trabajaba en Italia aquello del neorrealismo. Y por supuesto Berlanga,… Mierda de régimen que aplastó ese talento. Podríamos haber tenido una cinematografía mucho más brillante…

Sólo que, en vez de contar las cosas en plan deprimente cine neorrealista italiano, lo hacen con ese humor profundamente negro, que te ríes en medio de la desesperación, hasta con un muerto de por medio al que hay que arreglarle el estado civil, que eso del concubinato queda muy feo. Supongo que es porque, en una dictadura, toda forma de crítica social tiene que estar enmascarada en una risa para poder pasar la censura.

Es una película que nos lleva a nuestra primera infancia, o al mundo de nuestros padres y abuelos. Porque entonces era contemporánea, y ahora se puede ver como un documental de la época, fijándote en esa España que retrata. 

Pero ojo, no es sólo que fuéramos así. Es que seguimos siéndolo, en gran medida. 

Leo en la wikipedia que el propio López Vázquez expresó esta idea mucho mejor que yo: «Las películas de Berlanga son esperpentos no de la España de la época, sino de la España eterna.»

Pues eso.

Tan buena que (aunque esto no siempre es sinónimo de calidad) estuvo nominada al Óscar a la mejor película en habla no inglesa. Le ganó Bergman y Como en un espejo. Mira que el sueco es uno de mis favoritos, pero… Plácido es una peli notablemente superior a esa, se mire como se mire.

En You Tube encontré un trailer de la película, para que podáis echarle una ojeada a los que no conozcáis la peli.Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity o la Internet Movie Data Base.

sábado, 24 de diciembre de 2016

#18 Aída


Representación de Aida en Massada, Israel (2011)
Por avinoam michaeli [CC BY 2.5]
[CC BY-SA 3.0 2.0], via Wikimedia Commons




Aida

Estreno: El Cairo, 24 de diciembre de 1871

Compositor: Giuseppe Verdi

Libreto en italiano: Ghislanzoni & Camille du Locle basado en una historia propuesta por el arqueólogo Auguste Mariette

Tal día como hoy, una Nochebuena del año 1871, se estrenó en el Teatro del Jedive de El Cairo, una de las óperas más famosas de Verdi.

Existe la creencia popular, totalmente errónea, de que se compuso para la inauguración del Canal de Suez (1869). Pero no es verdad. Es un encargo para el Teatro del Jedive, y ni siquiera para su inauguración, que tuvo lugar con otra de Verdi, Rigoletto.

Esta es una historia de ópera a lo grande, con mucho aparato y puestas en escena grandilocuentes. Se ha representado no sólo en lugares como la Arena de Verona o las Termas de Caracalla, sino también al aire libre, delante de lugares espectaculares como el templo de Amenhotep III, en Luxor (1987) o Masada, en Israel (2011).

Es que es una ópera para hacer a lo bestia y con convicción, y no de trapillo, que queda apolillado y cutre.

No es una ópera de cámara para hacer en versión minimalista, vaya.

La historia va de guerra, amor, traición y muerte. Tenemos al guapo general egipcio Radamés, enamorado de la princesa etíope prisionera, Aida. Marcha a la guerra y derrota a los etíopes. A la vuelta, por petición de Aida, libera a un prisionero que resulta que es el padre de ella, disfrazado. Cuando el rey etíope vuelve al frente de un ejército, Radamés acaba traicionando sin querer a su país revelando a Aida los planes del ejército egipcio. Acaba condenado a morir encerrado en un templo, por no delatar a Aida. Y cuál no será su sorpresa cuando resulta que Aida voluntariamente acepta morir a su lado.
¡Ah, sí! Y también frente a la heroína está la típica rival maléfica Amneris, enamorada en vano de Radamés y que por celos mueve los hilos de la trama.

Es una de esas óperas archiconocidas, con momentos que conoce hasta el menos aficionado al género. Empezamos por el aria Celeste Aida que canta el enamorado Radamés en el Acto I; aquí, Plácido Domingo en la ópera de Houston en 1987. Luego tenemos la marcha triunfal del acto II, cuando Radamés vuelve victorioso a Tebas. Aquí pongo enlace,  a una representación en el Metropolitan en 1989. Del acto III destacaría el lamento de Aida por no volver a ver jamás su tierra natal, O patria mia. Por poner algo más moderno, Anna Netrebko lo canta en un concierto en Múnich. Y finalizamos con el dúo final de los amantes esperando la muerte O terra, addio; addio, valle di pianti. Pavarotti y Maria Chiara lo interpretaron en La Scala en 1990; Pavarotti fue uno de los mejores Radamés. Si quieres algo mucho más sencillo, siempre tenemos a Anja Harteros y Jonas Kaufmann como quien dice en vaqueros.

En fin, para saber más, la Wikipedia. El libreto y discografía de referencia, se pueden encontrar en Kareol.

Hoy ando patriótica yo también, así que mi versión recomendada es la de Montserrat Caballé y Plácido Domingo, dirigida por Riccardo Muti, coro Covent Garden de Londres y orquesta Nueva Filarmonía; para la EMI (1974). Porque Plácido siempre puso no sólo la voz sino también el cuerpo serrano, con buenas interpretaciones dramáticas que lo convertían en un auténtico héroe romántico, atractivo, épico o lírico según convenga. Plácido, eres lo más.

jueves, 22 de diciembre de 2016

#9 Templo de Oro de Dambulla




Por Eleleleven [CC BY-SA 2.0]
Via Wikimedia Commons



Tipo de construcción: Templo rupestre 
Época: S. III a. C. - actualidad  
Lugar: provincia Central, distrito de Matale, Sri Lanka

Hoy, nos vamos de viaje por Sri Lanka…

Cada cultura construye sus edificaciones con lo que tiene más a mano. Luego, si hay cierta riqueza comercial, se empieza a expandir y coger materiales preciosos de otros lugares.

El Templo de Oro de Dambulla, en Sri Lanka, me parece un ejemplo de creatividad con lo que tienes a mano. Si no hay mucho material de construcción para hacer algo perdurable, aprovechemos el terreno. En este caso, cinco cuevas naturales que a lo largo de los siglos han sido utilizadas para los ritos religiosos. Ciertos reyes particularmente rumbosos le iban dotando de estatuas y pinturas.

Se considera que es el edificio antiguo mejor conservado de Sri Lanka. Se remonta a los siglos III y II a. C, cuando ya estaba establecido como uno de los monasterios más grandes e importantes. Para el siglo XI, ya era un gran centro religioso.

La Unesco lo tiene incluido en su lista del Patrimonio de la Humanidad desde 1991, y en su página web lo describe de la siguiente manera:


Importante lugar de peregrinación desde hace 2.200 años, este monasterio rupestre forma con sus cinco santuarios el conjunto más grande y mejor conservado de templos-caverna de Sri Lanka. Son especialmente notables sus 157 estatuas y las pinturas murales budistas que cubren una superficie de 2.100 m2.

Como siempre, para saber más, podéis empezar por la wikipedia, con el artículo dedicado a este templo. El blog de viajes Paco & Vero Travels nos cuentan su visita a este sitio. Pero vamos, que si ponéis templo de Dambulla en Google, descubrirás unos cuantos blogs de viajeros que han pasado por aquí.

domingo, 11 de diciembre de 2016

#10 Conciertos de Brandemburgo



Seis conciertos de Brandemburgo, BWV 1046-1051
Retrato de J. S. Bach en 1746, con el canon BWV 1076
Por Elias Gottlob Haussmann
Museo Stadtgeschichtliches de Leipzig
via Wikimedia Commons

Compositor: Johan Sebastian Bach 

Fecha de la composición: 1721


La verdad, podría hacer esta lista de cien obras de música clásica con sólo música de Bach.

Cuando la gente piensa en Bach, se representa un tipo muy estirado que tuvo muchos hijos y compuso magnífica música religiosa. Pero lo cierto es que compuso también excelente música profana con la que (creo yo) es más fácil que conecte el público actual.

Los Conciertos de Brandemburgo son una de sus obras más conocidas. Pertenece a la época de Cöthen, donde era Maestro de capilla. Es el lugar que más se relaciona con la música instrumental de Bach. Fue una época de gran creatividad en la que vieron la luz no sólo estos conciertos, sino también las Partitas, el Clave bien temperado o las evocadoras Suites para violonchelo solo. Es un momento anterior a conseguir su puesto como Cantor de la Thomasschule de Leipzig.

Luis Carlos Gago (Bach, Alianza ed. 1995) nos cuenta que estos Six Concerts Avec Plusiers Instruments fueron enviados el 24 de marzo de 1721 al margrave de Brandemburgo, noble al que posiblemente Bach hubiera conocido dos años antes durante un viaje a Berlín. Obviamente, no los compondría en sólo ese año, sino que sería un proyecto en el que habría trabajado durante varios años.

Aquí Bach mezcla un estilo francés dentro de la forma italiana. Experimenta, se deja llevar por la fantasía, pero siempre dentro de un marco contenido y bien calculado. Cada uno de los conciertos tiene una instrumentación diferente, destacando por ejemplo la trompeta en el segundo o el clave en el quinto.

De destacar alguno, creo que lo haría con el n.º 2, con las agudas intervenciones de la trompeta.

Una nota particular del idioma. Seguro que muchos habéis leído “Concierto de Brandenburgo” o “Brandeburgo”. ¿Cuál es la forma correcta? Bueno, para saberlo no hay como acudir al Diccionario panhispánico de dudas, el nombre más habitual de esta ciudad alemana en español es Brandeburgo. También es válida la variante que yo uso, Brandemburgo, que es adaptación plena a la ortografía española del nombre alemán Brandenburg. Sin embargo, se desaconseja Brandenburgo, porque ni es el original ni respeta la regla ortográfica española de poner “m” delante de la “b”. Así que ya sabéis: Brandeburgo o Brandemburgo, pero no *Brandenburgo.

Para saber más, la wikipedia. Si ponéis en You Tube “Bach Brandenburg” os salen un montón de interpretaciones, a escoger. Por poner una, aquí está el enlace a una interpretación de la orquesta barroca de Friburgo en Cöthen, el lugar de nacimiento de estos conciertos.

Al ser una de las piezas más populares del repertorio, hay muchísimas grabaciones. Como toda la música barroca, puedes elegir entre las que yo llamo “sinfónicas decimonónicas” con orquesta moderna a tutiplén y las historicistas, que intentan recuperar el sonido barroco auténtico con instrumentos y técnicas originales. Esta segunda es la que a mí más me gusta, por lo que voy a recomendar una de instrumentos originales, la de Trevor Pinnock, ¡ojo! Con English Concert (es que tiene al menos otra grabación con otro conjunto), para Archiv, con el añadido de Suites para orquesta y el Concierto BWV 1044.

viernes, 9 de diciembre de 2016

#92 Senderos de gloria


Paths of Glory
Film Affinity

Año: 1957
País: Estados Unidos
Director: Stanley Kubrick
Música: Gerald Fried

Hoy cumple 100 años KIRK DOUGLAS. Felicidades

Ya sé que mucha gente recuerda a Kirk Douglas sobre todo por Espartaco; otros, por El loco del pelo rojo o Cautivos del mal. Pero cada uno tiene sus favoritos, y si hay una película del actor que merece la pena que aparezca entre las 100 mejores, es esta de Senderos de gloria.

Aparte de ser la que más me gusta, hay que reconocerle el mérito de que, si esta peli pudo salir adelante, fue gracias al empeño personal de Douglas.

En medio de la gran carnicería que fue la Primera Guerra Mundial, un estúpido general franchute ordena una misión suicida de conquistar una colina. Entre la incompetencia de unos y la ambición de otros, sólo consiguen que los soldados vivan un infierno de muerte provocado por la estulticia de sus mandos. Pero lejos de arrepentirse de órdenes criminales, lo que hace es represaliar a unos cuantos soldados para que sirva de ejemplo: convoca un consejo de guerra contra tres soldados elegidos al azar y los acusa de cobardía ante el enemigo. Esto puede significar, obvio es decirlo, la pena de muerte.

Kirk Douglas interpreta a uno de esos héroes lúcidos que tanto admiro. Sin perder un ápice de virilidad y rigor militar, es el hombre racional que se enfrenta a un sistema enloquecido y absurdo. Es fuerte, intenso, pero siempre con esa contención tan soldadesca, tan masculina. El mismo personaje, interpretado por Gregory Peck, habría salido de otra forma. Y aunque es una película estadounidense, está muy lejos de ser una americanada. Es de Kubrick, después de todo. Todas las escenas de guerra, y en particular esos trávelin por las trincheras, son soberbios, toda una lección de cine.

Porque habíamos quedado que el arte no es tanto qué cuentas como cómo lo cuentas, ¿verdad?

Es antibelicista y por ello tuvo serios problemas para exhibirse en distintos países de Europa, como Francia, Bélgica o Suiza. En España, por supuesto, fue censurada por el régimen de Franco, y a pesar de ser de los años cincuenta, no pudo verse hasta octubre de 1986.

Todas estas protestas y rechazos se deben a que la consideraban ofensiva para el ejército. Está entre los clásicos del cine antibelicista. Pero fíjate, no estoy tan segura de que sea una de esas películas de “la guerra es absurda, saca lo peor del ser humano, acabemos con todas las guerras”. No, yo creo que va más bien contra una forma irracional de hacer la guerra, la indiferencia ante el soldado, al que no importa hacer picadillo con órdenes absurdas. Es más el ejemplo de todo el mal que pueden hacer unos mandos ambiciosos, cobardes o simplemente estúpidos.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity o la Internet Movie Data Base.