Hans Sachs (1906) Yorck Project |
Die
Meistersinger von Nürnberg
Estreno:
Múnich, 21 de junio de 1868
Compositor:
Richard Wagner
Libreto
en alemán: R. Wagner
Género: ópera cómica
Tal
día como hoy se estrenó, en el Königliches Hof-und National Theater de Múnich
la única ópera cómica de Wagner
Dentro de la producción de Wagner, esta
es especial, por ser la única cómica, así como por inventarse la historia el
propio compositor, aunque fuera basándose en la historia del zapatero y maestro
cantor renacentista Hans Sachs. Ojo, cómica en el sentido wagneriano, no
esperéis encontrar aquí el salero de un italiano. No, esto es
humor a la alemana, o sea, que la gracia igual se la ves donde yo te diga.
La ópera es entretenida, con una música
fabulosa y muy agradable de ver. Aunque, eso sí, hay que ir con el bocadillo,
porque es una ópera larga: más de cuatro horas, cuatro y cuarto, cuatro y media…
Walther von Stolzing, un caballero, se
enamora de Eva, la hija de un orfebre de Núremberg. Para ganar su mano,
intervendrá en un concurso de canto. Otro pretendiente, el conservador Beckmesser,
intenta que Walther no participe, por lo heterodoxo de su canto. Pero el final
feliz está asegurado, sobre todo cuando a uno le echa una mano el menor de los
cantores, el zapatero Sachs, que le ayuda a mejorar su arte lírico y entorpece
a Beckmesser. Sachs también respeta la tradición, pero entiende que se pueden introducir novedades y de esta manera combinar lo mejor del pasado con las novedades del presente.
Como se ve, la parte femenina es un mero
adorno, lo sé, lejos están las pizpiretas heroínas de un Rossini o más de una
mozartiana, que tenían carácter, inteligencia, empuje, participación en la
trama como algo más que el premio para el chico.
En fin, que el test de Bechdel no nos
impida ver el bosque. La historia permite a Wagner dan una versión romántica de
los gremios medievales de la Alemania del siglo XVI.
La ópera es una larga maravilla
de músicas increíbles. Es, creo yo, la más asequible de las de Wagner para el aficionado
tibio que no desee meterse a todo el Valhalla entre pecho y espalda. Aquí no
habla de dioses, ni héroes, ni magias o encantamientos. No, es una historia de
gente más o menos normal, cotidiana, que además de sus oficios se dedicaban a cantar.
La parte del león se la lleva el
barítono, intérprete de Hans Sachs. Hay dos momentos que me gustan
especialmente. Uno, cómico, cuando le amarga a Beckmesser la serenata dando
golpes en su zapatería (Den Tag seh). Y el otro, algo desencantado, el monólogo de la primera
escena del Acto III (Wahn! Wahn!:
¡Ilusión, ilusión!).
Pero bueno, eso es debilidad mía por esa
voz masculina grave. Tal vez porque mi cantante favorito es Dietrich
Fischer-Dieskau y empecé a cogerle gusto a piezas sueltas de Wagner gracias a él.
Y eso que dudó bastante antes de enfrentarse a este papel, porque no tenía
claro si le iba o no a su voz (eso contaron en Grandes Ciclos).
De lo que todo el mundo te hablará es de
la obertura y de la «canción del premio» (Morgendlicht),
una de esas piezas con las que se lucen los tenores, y que sí, también es
excelente, terriblemente romántica.
Como cotilleo, he leído que era la ópera
favorita de Hitler, y puede que sea por aquello de que es más asequible, o que
también que al final se exalta al arte alemán, del que los maestros cantores
serían custodios.
Y como grabación recomendada, pongo una de
Bayreuth en directo que quizá viese el propio Hitler en 1943, por lo que el
coro y la orquesta son los del festival, aunque he leído en Operadisc que le
falta la escena 1 del acto I y el quinteto. Dirigía Furtwängler y la
protagonizaron: Maria Müller (Eva),
Camilla Kallab (Magdalena), Jaro
Prohaska (Hans Sachs), Max Lorenz (Walther von Stolzing), Eugen Fuchs (Sixtus Beckmesser), Josef Greindl (Veit Pogner), Erich Zimmermann (David) y Fritz Krenn (Fritz Kothner). La escenografía fue de
Wieland Wagner, y al parecer el público estaba lleno de soldados heridos del
frente.
Por si te
da un poco de tirria escuchar una versión tan ligada a un momento terrible de
la historia, una opción más políticamente correcta sería la de Knappertsbusch de
1960, también en vivo, con Elisabeth Grümmer (Eva), Josef Greindl (Hans
Sachs), Karl Schmitt-Walter (Beckmesser) y Wolfgang Windgassen (Walther von Stolzing).
Para saber
más, la Wikipedia. El libreto, en español y alemán,
así como discografía de referencia, en Kareol.
Es una ópera muy apropiada para estos días, porque se ambienta en torno a la fiesta de San Juan. Aparte de eso, creo que Wagner se relajó por fin por aquello de estar en un momento de su vida bastante relajado y resuelto, con lo cual no se cortó a la hora de escribir toda la música que le dio la gana para esta ópera, y más, de ahí que te lleve cuatro horas y media verla. Pero, de verdad, que merece la pena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario