Objeto:
piezas de ajedrez
Material:
marfil de morsa y ballena
Fecha:
1150-1200
Lugar
actual: Museo Británico y M.º Nacional de Escocia, Reino Unido
Época:
Edad Media
Nuestros
entretenimientos nos definen
Nunca lo había pensado, pero también en qué nos
entretenemos revela cosas de nosotros mismos. Lo entendí al oír el podcast de
la BBC que hablaba de The Lewis Chessmen.
Este tesorillo, de unas noventa y tantas piezas de ajedrez,
se encontró en la isla de Lewis, una de las Hébridas Exteriores de Escocia, en
el año 1831. Se encontraron cerca de Uig; el lugar exacto parece que fue una
duna de arena donde habían sido colocadas en una cámara pequeña, en piedra seca.
Las Hébridas son las islas que quedan pegadas a Escocia por
el Oeste, pero en la parte más alejada. Más al norte, las Shetland. En la época
en que se confeccionaron estas piezas, formaban parte del reino noruego, que
quedaba al otro lado del mar del Norte, no siendo territorio del reino de Escocia. El mar del Norte, así,
se convertía en un mar nórdico, un poco como el Mediterráneo fue el mare nostrum de los romanos.
No se sabe quién fue su propietario, ni qué hacían en el sitio donde fueron encontrados. Es de esos misterios históricos que vaya usted a saber. Leo en la página web del Museo Británico que es posible que
originalmente pertenecieran a un comerciante que viajara desde Noruega hasta
Irlanda. Consideran que esta hipótesis es probable, porque hay suficientes piezas, aunque faltan
algunos elementos, para hacer cuatro juegos. Además, se encuentran en un excelente estado de conservación, como si se hubieran usado poco o nada.
Estas piezas de marfil de morsa y de ballena miden entre 8
y 10 centímetros. Se cree que fueron elaboradas en Trondheim, que tenía un
famoso taller eborario. Cada uno talla lo que tiene a mano: colmillo de
elefante en el sur de Europa, morsas en el norte.
El ajedrez es un juego que, nacido en la India, fue
extendiéndose hacia el oeste de la mano de la civilización islámica. En Europa
era el juego por excelencia, que jugaban y sobre el que se escribía. Desde luego, en estos siglos XI y XII estaba extendidísimo entre la aristocracia y la nobleza. No olvidemos que, por ejemplo el rey castellano Alfonso X el Sabio escribió (o encargó) el Libro de los juegos o Libro
del axedrez, dados e tablas (1252-1284); sería el tratado de ajedrez más
antiguo que se conserva en Europa.
Miniatura con el problema n.º 35 de ajedrez, Libro de los juegos |
Lo curioso es que ni las normas del ajedrez ni sus piezas fueron
siempre iguales. Cada cultura pone sus detalles. Por ejemplo, la pieza que en
Europa era la reina, en el islámico era el visir. Lo de siempre son los peones,
los soldaditos que no tienen individualidad alguna.
Aquí el peón |
Los peones, soldados de infantería, son las
únicas piezas no humanas del ajedrez de Lewis. Parecen unas losas o piedras en
forma de obelisco con entrelazamientos típicas del arte vikingo.
Torre = Berserker |
Luego tenemos lo que ahora sería la torre, que en la época
medieval parece que era más bien un carro de guerra o torre móvil. En el
ajedrez de Lewis son los berserkers, esos
guerreros vikingos a los que se les iba la olla en el furor de la guerra. Aquí
se los ve como guerreros que muerden su escudo. ⇒
El caballero |
La siguiente pieza de ajedrez es el caballo, que simboliza
lógicamente al arma de caballería. En este ajedrez medieval se representa como
un caballero sobre su montura.
Vamos a por los alfiles. Originariamente, en la India, era
un elefante; en la Europa medieval, un obispo, como se ve en este ajedrez de
Lewis.
¿Qué nos quedan? El rey y la reina. En el ajedrez de Lewis,
como vemos, son reinas pensativas. Ya digo que en el mundo islámico era una
figura masculina, un emir o visir. Sólo en la Europa medieval se sustituyó por
la dama. Por lo visto, no se movían tampoco como en la actualidad, sino que la
reina medieval solo podía moverse una casilla en diagonal.
⇐
Y sí, por último tenemos al rey, la cabeza del ejército. La
pieza más importante porque si te la cargas, acaba el juego. ⇒
Jaque mate.
Se considera que es el grupo de piezas más numeroso llegado a nuestros días y que se realizaron sólo para entretenimiento.
Por lo visto, un tablero suficientemente grande para todas las piezas
colocadas para el juego con las reglas modernas, tendría que medir 82 centímetros de
ancho. Se cree que el tablero original era rojo y blanco, y no blanco y negro como el actual; lo deducen porque en la documentación de la época del hallazgo se menciona que algunas piezas
estaban manchadas de rojo.
Once piezas se conservan en Edimburgo, en
el Museo Nacional de Escocia, y ochenta y dos en el Museo Británico. Y sí, como otras
obras artísticas, está la eterna cuestión de dónde deben estar, ¿en Londres?
¿En Edimburgo? ¿En la propia Lewis…? Detesto este tipo de polémicas porque
realmente no piensan en lo que es mejor para la conservación de la obra, o para
su investigación, o para que se divulgue entre la gente, sino por razones
interesadas, partidistas, puramente nacionalistas, creando problemas donde (normalmente) no los hay, para distraer a la gente de las cosas que verdaderamente sí tendrían que estar exigiendo de sus políticos.
Pero vamos, que es solo mi opinión.
Como
siempre, salvo otra indicación, las imágenes proceden de Wikimedia Commons.
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