sábado, 8 de octubre de 2016

#8 Friso de los arqueros


Jastrow (2005) [Dominio público]
via Wikimedia Commons


Ubicación: Museo del Louvre
Fecha: h. 510 a. C.  
Estilo: Arte aqueménida


El arte persa constituye una de las grandes tradiciones del Asia Occidental. Se desarrolló en el territorio actual de Irán, y las zonas de influencia cercanas. En la época preislámica se distinguen dos grandes momentos artísticos: el del imperio aqueménida (Darío, Jerjes y compañía a. C.) y el sasánida (Sápor et alii, d. C.).

Del arte sasánida, posterior, ya vimos aquí un ejemplo de sus espléndidas telas. Ahora daremos un paso atrás para empezar a hablar de la época aqueménida. En los grandes palacios descubiertos, tenían decoración en bajorrelieve en las paredes. La más célebre es posiblemente este Friso de los Arqueros o de los Inmortales descubierto en el palacio de Susa.

Como su nombre indica, representa a los arqueros reales, un cuerpo de élite de diez mil soldados a los que se les llamaba los Inmortales, porque mantenían su número constante, siendo rápidamente reemplazadas las bajas. Sí, ya sabéis, aquéllos cuyas flechas se disparaban tan apretadamente que tapaban el sol (y los espartanos contestaron, entonces, que combatirían a la sombra, y no, no es invento de guión hollywoodiense, ya viene en Heródoto).

El palacio de Susa, del que este friso fue tomado y llevado al Louvre por los franceses, fue la segunda capital del imperio aqueménida, después de Pasargada y antes de Persépolis. Allí Darío I (522-486 a. C.) hizo construir un palacio.

Se les representa en hileras, uno detrás de otro, con un tamaño aproximado de metro y medio. Muy bien vestidos, atildaditos y enjoyados, lucen su armamento propio: arco y carcaj a la espalda, y lanza en mano, como si fuera un desfile y estuvieran saludando.

Uno de los atractivos de esta obra es que no es directamente relieve tallado sobre piedra, sino que está realizado en esmaltado sobre ladrillo. Naranjas, verdes, azules,… colores espléndidos que nos recuerdan a modelos mesopotámicos previos, como la Puerta de Isthar de Babilonia. Y no es casual, pues al parecer fueron artistas de esa procedencia los que se encargaron de esta decoración del palacio real.

Para saber más, tenemos los artículos de Historia del Arte.us, ArteHistoria (muy breve) y de Akrópolis, página dedicada a la Historia Antigua, y que en este artículo no sólo trata del friso, sino que también habla de la figura de Darío I.

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