sábado, 12 de noviembre de 2016

#9 La Dama de Elche


Francisco J. Díez Martín (2004)
[CC BY-SA 2.5] via Wikimedia Commons



Ubicación: Museo Arqueológico Nacional, Madrid
Fecha: Ss. V-IV a. C.  
Estilo: Arte ibérico



Dentro del arte hispánico del primer milenario a. C. tenemos el arte ibérico, y ya he dicho otras veces que la cultura ibérica es la más importante entre las protohistóricas de la Península.

Se conservan bastantes esculturas ibéricas, pero las más excepcionales son las Damas: esta de Elche, la de Baza y la del Cerro de los Santos.

La Dama de Elche es una escultura realizada en piedra caliza, que mide poco más de medio metro. Está espectacularmente vestida y tocada, con esa especie de ensaimadas a los lados, collarones, y toda la mosca. Es una vestimenta típicamente íbera, que contrasta con el rostro, más bien foráneo. Su gesto hierático y calmado recuerda al arte arcaico griego. Esto evidencia que ni entonces, ni ahora, se vivía aislado, sino que había corrientes artísticas que se influían a lo largo del Mediterráneo.

Ahora la vemos de piedra monocroma pero en origen estaba pintada, y con pasta vítrea en los ojos, algo que también era propio de otras culturas mediterráneas.

Es de carácter funerario. Por detrás tiene un agujero que ha dado lugar a diversas especulaciones sobre su uso, pero los últimos análisis confirman la tesis de que allí se guardaban las cenizas de los muertos, haciendo con ello de la escultura una urna funeraria.

Hubo un tiempo en que esta escultura se vendió a Francia y estuvo en el Louvre. Pero el régimen de Franco supo ser muy cuco con los colaboracionistas de Pétain, y gracias a un acuerdo muy beneficioso para los españoles, se recuperó esta pieza, junto a otras como la llamada Inmaculada de Soult. Estuvo en el Prado unas décadas, pero después, en los setenta, pasó al Museo Arqueológico Nacional.

Así que si vais por Madrid, aparte del Thyssen y el Prado, pasaos por el Arqueológico a saludar a la Dama.

Para saber más, tenemos el artículo de la wikipedia, la ficha del catálogo en el MAN, y un artículo en ArteHistoria. Acabo con un pequeño documental, de poco más de siete minutos, en You Tube.

jueves, 10 de noviembre de 2016

#8 Yebel Barkal, Meroe y otros sitios sudaneses


Pirámides de Meroe (2005): en el medio,
la n.º 19, a la derecha la n.º 11, a la
izquierda frente de la n.º 30, detrás la
n.º 32, luego la n.º 18 y el extremo de la
n.º 9
Por Fabrizio Demartis [CC BY-SA 2.0]
Via Wikimedia Commons


Tipo de construcción: Pirámides, templos, viviendas
Época: Cultura napatea (900-270 a. C.) y meroítica (270 a. C.-350 d. C.)
Lugar: provincia de Meroe, Sudán


Hoy, nos vamos de viaje por Sudán…

Siempre que pensamos en pirámides decimos “Egipto”. Pero no, las hay en otro sitio. Al sur de la primera catarata quedaba Nubia, que es la región donde se erigieron pirámides, templos como el de Amón y otras construcciones.

A lo largo de los siglos, en torno al río Nilo, se fueron sucediendo estas culturas de las que el público en general sabemos poco. La Unesco declaró patrimonio de la Humanidad, en el año 2003, cinco de estos lugares:

·         Yebel Barkal (“Montaña Pura”).
·         El Kurru: cementerio napateo a 20 km de Yebel Barkal.
·         Nuri: otro cementerio, con superestructuras piramidales, capillas funerarias, una iglesia y casas
·         Sanam: situada en la moderna Meroe: necrópolis, un área residencia, un vasto cementerio y un gran templo. Una estructura enigmática, llamada “el tesoro”, y
·         Zuma: vasto cementerio.

El campo de pirámides forma parte de un cementerio real meroítico-napateo. Hay diferencias entre sus pirámides y las egipcias. Las de aquí  alcanzan como máximo unos 30 metros de altura y su técnica de construcción y acabado en piedra es distinta. Pero, sobre todo, lo que las diferencia es su función. Aquí no se encerraba en su seno una cámara funeraria. No, eran monumentos conmemorativos dedicados a los difuntos, que estaban enterrados debajo de la pirámide, en un hipogeo. Enfrente de la pirámide se construyó un pequeño templo, para las ofrendas.

La Unesco lo describe de la siguiente manera:


Este sitio comprende cinco áreas arqueológicas que se extienden por el valle del Nilo, a lo largo de una zona de 60 km de longitud. Todas ellas datan de la época del segundo reino de Kush y son exponentes de las culturas napatea (900–270 a. C.) y meroítica (270 a. C.–350 d. C.). Los vestigios arqueológicos comprenden tumbas, con pirámides o sin ellas, templos, viviendas y palacios. El monte Barkal ha estado estrechamente vinculado a las tradiciones religiosas y el folclore de la población desde la Antigüedad. Hoy en día, los templos más importantes se siguen considerando lugares sagrados.

Luego, en el año 2011 declaró lugar patrimonio de la humanidad la isla de Meroe, que describe así:


Están situados en un paisaje semidesértico entre los ríos Nilo y Atbara, en lo que fue el centro del Reino de Kush, una gran potencia entre el siglo VIII a.C al siglo IV d.C. El sitio consiste en la ciudad real de los reyes kushitas en Meroe, cerca del río Nilo, y los sitios religiosos cercanos de Naqa y Musawwarat es Sufra. Fue sede del poder que ocupó Egipto durante casi un siglo y, entre otros vestigios, contiene pirámides templos y viviendas, así como instalaciones de gestión del agua. Este vasto imperio se extendió desde el Mediterráneo hasta el corazón de África, por lo que el lugar es testimonio del intercambio de artes, estilos arquitectónicos, religiones e idiomas entre ambas zonas.


Como siempre, para saber más, podéis empezar por la wikipedia, con los artículos dedicados a Gebel Barkal, El Kurru, Nuri y Meroe. En ArteHistoria hay un artículo dedicado a “La Nubia antigua (Kush)”. 

sábado, 29 de octubre de 2016

#4 Las aventuras de Huckleberry Finn


Jim ve un hombre muerto (1885)
Por Mark Twain (1835-1910) [Dominio público]
via Wikimedia Commons


Adventures of Huckleberry Finn
Autor: Mark Twain
Año: 1885
Género: Novela
Edad: juvenil





Las aventuras de Huckleberry Finn, como sus predecesoras hasta la fecha en esta particular lista infanto-juvenil podría haberla incluido, con igual derecho, entre las cien mejores novelas y entre las cien obras maestras de la literatura universal.

Pero la presento como cuarta en esta lista de clásicos de la literatura infantil y juvenil, en la que he empezado por poner los grandes clásicos que, además son aptos para niños o adolescentes.

La última vez en esta categoría, hablé de las oníricas aventuras de una niña inglesa, Alicia. Veinte años de publicarse aquel libro, vio la luz éste sobre las peripecias (nada surrealistas, sino crudamente realistas) de un niño sureño maltratado por la vida. Lo puedes leer como las simples aventuras de un jovencito a lo largo del Misisipí, en compañía de Jim, que busca la libertad en un estado no esclavista.

Pero es bastante más que la peripecia. La verdad es que para mí acaba siendo un auténtico descenso en las tinieblas. Alrededor de ellos crece la mentira, la crueldad, el racismo, el engaño y la violencia.

Huck puede hablar de ello con desparpajo y naturalidad, pero es un niño maltratado por su padre alcohólico. Tiene que huir para salvar la vida, y su camino se cruza con el de Jim, un esclavo fugitivo.

Pero si sigues desenrollando la madeja y te vas al estilo, el vocabulario, el lenguaje y su uso, te das cuenta de que también es un clásico por ese saber hacer, poder reflejar todo un mundo simbólico, su habla, sus imágenes, conservados por siempre entre las gloriosas palabras de un libro. He leído que es la primera gran novela americana y aunque estas cosas siempre son discutibles, lo que no cabe duda es que es una de las grandes novelas que ha dado ese país, sacando lo mejor (y lo peor) de sí mismo. Todo en ella es estadounidense, no hay en ella nada de los resabios europeizantes de otros novelistas de esa procedencia. En Twain todo es extraño, grande, salvaje, potente, vitalmente americano: el fondo, la forma, los personajes, el tema y la lengua, ¡ah, sí, esa forma tan hábil de reflejar el habla particular de cada personaje! Que no todos los novelistas saben hacerlo tan bien.

Lo que siempre digo, que el arte no es sólo expresar algo sino sobre todo cómo lo expresas, hasta el punto de que lo expresado sea una inanidad. Cuando, como es el caso, no es algo intrascendente, sino todo un mundo, entonces te salen obras maravillosas como esta.

Es un libro, pues, que como es habitual en la ficción literaria, puedes leer a diferentes niveles. De cualquier manera, no creo que sea para niños, sino más bien adolescentes a partir de 12 años.

sábado, 22 de octubre de 2016

#99 La novia del zar


La muerte de Marfa, interpretada
por Nadezhda Zabela-Vrubel,
que cantó este personaje en el estreno.

Царская невеста, Tsárskaya nevesta

Estreno: Moscú, 22 de octubre de 1899

Compositor: Nikolái Rimski-Kórsakov

Libreto en ruso: Iliá Fiódorovich Tiuménev, basado en el drama del mismo nombre de Liev Aleksándrovich Mei.


Esta ópera se estrenó tal día como hoy, un 22 de octubre de 1899, en el Teatro Solodóvnikov.


Fuera de Rusia, no es frecuente que se represente esta ópera. Y también es verdad que al pensar en Rimski-Kórsakov se recuerdan más sus piezas orquestales como el Capricho español que sus óperas; pero de representarse alguna, suele ser más bien El gallo de oro, de 1907.

El argumento es uno de esos que me resultan antipáticos. Aunque se represente en plan historicista, no refleja acontecimientos que ocurrieran en la realidad histórica, sino que es, más bien, una especie de cuento de hadas. De esos terribles, como siempre han sido, antes de que Disney nos los llenara de azúcares y aceite de palma.

Aleksándrov, 1572. La joven Liubasha ha sido raptada (=secuestrada y violada) por el aristócrata Griaznói. Ahora este noble (por llamarlo de alguna manera) se ha enamorado de Marfa, quien no le corresponde y está prometida a otro, Lykov. Para seducirla, decide recurrir a un filtro de amor al médico/mago del zar. Pero Liubasha se acuesta con este físico para que no le entregue el filtro, sino un veneno con el que matar a Marfa. Se da la circunstancia de que el zar Iván ha decidido casarse con Marfa. O sea, que Marfa se encuentra prometida a Lykov, objeto de deseo de Griaznói y con un pretendiente de sangre real, sin que ella pueda decidir nada y amenazada de muerte por otra; no me extraña que la pobre acabe loquita. Total, para hacer corta la historia: aquí en plan Hamlet tutti li mondi acaba muerto: Lykov (el prometido de Marfa), Marfa, Liubasha y Griaznói.

Supongo que para representar una historia tan violenta y exótica, haya que recurrir a un tono algo onírico, de pesadilla fantástica, algo en plan Tim Burton. Pero es de esas óperas que personalmente no tengo gran interés en ver representadas, bastándome escuchar la música occidentalizada, con sus toques folclóricos, de Rimski-Kórsakov. Estas historias que ponen de malas a las mujeres y rivales por las atenciones de un hombre, me disgustan bastante, sobre todo porque en realidad, no dejan de ser las víctimas de un sistema patriarcal.

En fin, para saber más, la Wikipedia. Kareol no tiene aún esta ópera en su base. Sí que he encontrado por ejemplo una crítica a una representación dirigida por Barenboim en Berlín 2013 con puesta en escena de Tcherniakov, que es uno de esos que actualiza las historias operísticas, algo que a mí personalmente me parece bien, aunque reconozco que es un riesgo: Codalario.com. Es interesante porque habla no sólo de esa representación, sino de la ópera en sí. Fue grabada y aquí tenemos otra crítica, de este mismo año, en El Nuevo Heraldo.

La grabación que puede considerarse de referencia es la de Fuat Mansurov en el año 1973 para Le Chant du Monde, con Vishnevskaya, Atlantov, Arkhipova y Nesterenko; solistas, coro y orquesta del Teatro Bolshoi. En 2015 al parecer la reeditaron (ref.: mel 1001876) y de entonces he encontrado esta crítica en La Quinta de Mahler.