domingo, 15 de enero de 2017

#16 El acorazado Potemkin



Cartel original (dom. púb. vía wikicommons)
Броненосец Потёмкин, o Bronenósets Potiomkin

Año: 1925
País: URSS (actual Rusia)
Director: Serguéi Eisenstein
Música: Edmund Meisel, Nikolai Kryukov, Neil Tennant, Chris Lowe


Un clásico imprescindible para quien le guste el Cine.


Ya he dicho aquí más veces que una cosa es que te guste ver pelis y otra que te guste el Cine. Es legítimo tanto lo uno como lo otro. Y fíjate, creo que hay incluso gente a quien le gusta tanto el Cine como Arte que es incapaz de disfrutar de una sencilla peli de palomitas. Ellos se lo pierden.

Yo, que soy mujer fácil, gusto tanto de la Alta Cultura como de la Media y la Baja. Quien sea el listo que sepa diferenciar con exactitud lo que que es una y otra cosa, que me defina el arte y ate esta mosca por el rabo. La cosa es que disfruto como una enana lo mismo de Rogue One que de estos clásicos que parecen sólo aptos para cinéfilos de pro.

Esta película muda de 1925 te cuenta el motín que se produjo en el acorazado Potemkin en 1905, cuando la tripulación se rebeló contra los oficiales de la armada zarista. Dio lugar a una rebelión que acabó sofocada brutalmente por el ejército y los cosacos. No nos confundamos, la Revolución rusa que derrocó al régimen zarista fue una década más tarde: en 1917.

Como se puede leer en la wikipedia,  


... está considerada como una de las mejores películas de la historia del cine, una de las más estudiadas en las escuelas de cine por su técnica de montaje y una de las más influyentes de todos los tiempos. La cinta fue nombrada mejor película de la historia en la Exposición General de Bruselas de 1958.


Hay que intentar meterse en aquella época, cuando las técnicas del cine estaban inventándose un poco sobre la marcha. A alguien se le ocurrió el montaje, los planos, a otro las angulaciones de la cámara, a otro los picados y contrapicados,… Se iba experimentando, y las técnicas que funcionaban, se copiaban, repetían y han pasado a formar parte del lenguaje cinematográfico: la forma de contar historias con este medio. 

La escena archifamosa y requetecopiada y homenajeada es la de las escaleras de Odesa. Leo en la wikipedia, que hasta los Simpson se han inspirado en ella.

Tú te tienes que sentar a ver esta película sin prejuicios. A ver qué te cuentan y cómo te lo cuentan. Además, es una de esas obras que yo entiendo que hay que ver por sentido cívico y libertario, ya que fue censurada y prohibida en muchos momentos y por todo tipo de regímenes, incluido el franquista, por supuesto. Lo dicho: si alguien cree que no estás preparado para que tú veas o leas algo, conviene que lo leas o lo veas, aunque sólo sea para demostrar que eres una persona con criterio propio y que no te vas a poner a cantar la Internacional por mucho que veas a una madre sufrir.

Porque aquí no hay engaño posible: El acorazado Potemkin es una película de propaganda soviética. Propaganda elevada a la categoría de arte como, lo que -desde otra ideología opuesta-, hacía Leni Riefensthal. Pero no nos engañemos: no sólo los regímenes totalitarios hacen propaganda. Toda película tiene una ideología política detrás, sólo que en algunas es más evidente que en otras.

Uno no cambia de ideas por mucha propaganda que le metan. Aunque sí que le pueden engañar, y en estos tiempos de Internet, que todo va rápido y se da por bueno tanto la reflexión profunda y documentada como la última chorrada del trumpetero, más aún. Y eso te hace conformista.

La verdad es que es un poco desolador, si lo piensas un poco. La escalera de Odesa y sus niños muertos, con o sin padres que los lleven en brazos, es una escena que se están repitiendo todos los días en lugares como Yemen o Siria, así como en olvidadas guerras africanas en países cuyos nombres nadie conoce y mucho menos sitúa en el mapa, o en la persecución de los rohingyas. Todos esos niños son tan víctimas del contexto socio-político, de las guerras intermediadas, como los de Odesa en 1905. Y nadie mueve un dedo ni se convierte en revolucionario por ello, y hay que preguntarse hasta qué punto no somos nosotros los zaristas de esta historia. 

Los niños, ya sabemos, son siempre víctimas.

Si alguien quiere ver esta película, que en muchos lugares del mundo está ya en el dominio público, está colgada en You Tube. Dura poco más de una hora y así podrás decir que, al menos, has visto una película de esas que forman parte de la historia del séptimo arte, que queda muy bien decirlo cuando uno está en una reunión social.





Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity o la Internet Movie Data Base.

sábado, 14 de enero de 2017

#7 Tosca


Portada de la primera edición de la
Partitura para piano de la ópera
Autor: Adolfo Hohenstein (1899)
[Dominio público], via Wikimedia Commons


Tosca

Estreno: Roma, 14 de enero de 1900

Compositor: Giacomo Puccini

Libreto en italiano: Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la obra de Victorien Sardou de 1887 Tosca


Tal día como hoy se estrenó, en el Teatro Costanzi de Roma, la que yo llamo “ópera de suspense”: hay pasión, crimen, misterio, tortura, y nunca se sabe qué es lo que va a ir mal en la representación.


Suele decirse que una historia de suspense es tan buena como lo sea el villano de la historia. Si esto es así (y yo estoy convencida de que sí) esta ópera es una de las mejores intrigas que puedes ver en el escenario, porque Scarpia es fuerte, enorme, voluptuoso, cruel, retorcido, uno delante del cual "tiembla toda Roma", todo lo que piensas que debe ser un malo y más.

Más una voz de barítono de esas que abrigan más que una manta zamorana, quiero decir.

O sea, con el repulsivo atractivo de la serpiente.
 
Si no eres aficionado a la ópera y alguna vez quieres probar, esta es una excelente opción. Es entretenida, excesiva, apasionada, y si no sabes el argumento, hasta la puedes ver como una peli de suspense, sorprendiéndote con los giros de la historia.

La protagonista es Tosca, una actriz de teatro. No es muy virtuosa, pero siempre reza a la Virgen cuando hay que hacerlo, y ama celosamente a su amante Mario. Scarpia, el jefe de policía, la desea intensamente, tanto que hasta reniega de Dios por ello. Detiene a Mario, lo tortura, y acabará extorsionando a Tosca: tendrá que acostarse con él para salvar la vida de Mario. Por si alguien no conoce la historia, no les cuento como sigue.

Y todo ello, en el marco de las guerras napoleónicas. Aquí se ve lo que tantas veces falta en las novelas románticas, escritas desde el punto de vista de los intereses de Inglaterra. Napoleón, para muchos lugares del resto de Europa, fue más bien un liberador. Para los republicanos romanos, oprimidos por el papado y también para el resto de Italia, dominada por austríacos o borbones, Napoleón, en 1800, representaba un soplo de libertad. Eso se refleja en esta ópera.

Son dos horas que se ven en un suspiro. Con un montonazo de momentos absolutamente gloriosos. De ellos voy a destacar, lógico, uno por cada uno de los personajes.

Del malo malote, Tre sbirri, una carrozza,…, que canta al final del acto I, cuando se regodea, sueña con Tosca, mientras las campanas le engañan con una supuesta victoria frente a Napoleón. Su mundo está en peligro pero él sólo tiene ojos para esa mujer a la que desea más que nada.

De nuestra heroína, Visi d’arte, en el acto II, que expresa toda su tortura mental porque tiene que elegir: a su novio lo torturan, el malo le exige sexo, y ella sólo piensa “pero ¿qué he hecho yo para merecer esto?”. Pues nada, rica, ser mujer en una sociedad patriarcal, objeto de los juegos de los hombres, y rara vez sujeto de tu propio destino.

Y finalmente, cómo no, el adiós a la vida de Mario (E lucevan le stelle), un aria intensa, desesperada, en plan “no me quiero morir, la vida es bella, y nunca la había amado más”.

Son arias muy facilitas de encontrar si las pones en internet.

En You Tube podemos ver una joya auténtica, el acto II, con Scarpia de Tito Gobbi y Maria Callas de Tosca. Es el Covent Garden, 1964, puesta en escena de Franco Zefirelli. Uno de esos momentos históricos de la ópera en las que habría adorado estar. Irrepetible. Y al que no se le pongan los vellos de punta, es que no tiene sangre en las venas.



Así que como podéis sospechar, para mí no hay otra Tosca que Maria Callas. Cómo explicarlo. A ver. No tenía la voz más bonita del mundo, aunque su técnica era estupenda. Pero esto no es cosa de técnica o timbre, no, esto va de que era una actriz fantástica, que transmitía todas las emociones de los personajes de una manera gloriosa. Actriz a la manera operística, claro, para que te vean desde la última fila. Eso se ve en la película que hizo con Pasolini, una Medea en la que no cantaba, “sólo” era actriz, pero, ¡guau! O sea. Llegabas a entender los motivos de un mito tan odioso. Im-pre-sio-nan-te.

Así que no puedo recomendar otra grabación que la dirigida por De Sabata en 1953, con Callas de Tosca, Giuseppe Di Stefano como Mario Cavaradossi y Tito Gobbi (inmenso) como Scarpia, la orquesta y el coro son de La Scala de Milán. Para la EMI.

Para saber más, la wikipedia. En Kareol tenemos como de costumbre sinopsis, lista de grabaciones escogidas y el libreto en italiano y español. 

jueves, 12 de enero de 2017

#12 El lago de los cisnes



Лебединое Озеро (Lebedínoye óziero), op. 20
Alicia Alonso como el Cisne negro (1955)
Fuente: Library of Congress - (neg. no. LC-USZ62-115331)
via Wikimedia Commons




Compositor: Piotr Ilich Chaikovski
Fecha del estreno: 4 de marzo de 1877


Un cuento de hadas, el ballet por excelencia

A pesar de que no fue muy bien recibido en su estreno en el Teatro Bolshói de Moscú, El lago de los cisnes se ha convertido con el tiempo en un clásico hasta el punto que –puede decirse- es el ballet por antonomasia, del que todo el mundo se acuerda cuando se menciona esta forma musical.

Es tonto decirlo, lo sé, pero la música para ballet fue creada específicamente para ser bailada. Está al servicio de la danza. Por ello, a mi juicio, la mejor manera de disfrutarla es viendo una representación. Si nos quedamos sólo con la música, es como si faltara algo. Como ocurre con las bandas sonoras, a veces funcionan fabulosamente bien en las salas de concierto y otras veces se nota que falta algo. Esto último es lo que a mí me pasa con El lago de los cisnes: tienes que verlo representado, no puedes quedarte sólo en la música grabada de un disco.

La historia que se narra es la de un cuento de hadas, con su reina cisne Odette (el cisne blanco), el príncipe Sigfrido que tiene que casarse pero preferiría hacerlo por amor, un brujo perverso –Rothbart- y su hija Odile (el cisne negro). Amores contrariados, engaños, traición y luego un final que depende de la representación puede ser de una u otra manera, a gusto del consumidor, o del director de escena.

Leo en La discoteca ideal de música clásica, de Kenneth McLeish y Valerie McLeish, que:


El lago de los cisnes encarna el mundo romántico característico del siglo XIX, con sus noches de luna, sus grutas, sus bosques brumosos y los oscuros deseos del corazón.


Junto con otros dos ballets de Chaikovski, El cascanueces y La bella durmiente, todos de Chaikovski, forma un trío inigualable por su calidad musical y de lo mejor del repertorio.

Para saber más, la wikipedia. En You Tube hay unas cuantas representaciones. Se puede buscar fácil por el título en inglés, Swan Lake. El enlace que dejo es a una representación del ballet Kirov.




A la hora de elegir una grabación para nuestra discoteca, tenemos que optar entre una que sea integral, de todo el ballet u otra que escoja los mejores momentos. De las integrales, creo que la más apreciada es la de Seiji Ozawa con la Orquesta Sinfónica de Boston (DG). De las grabaciones incompletas, en la guía Penguin de música clásica le ponen un rosetón a la del Concertgebouw de Ámsterdam dirigido por Anatole Fistoulari (Decca), grabada en el año 1961.

martes, 10 de enero de 2017

#10 Doríforo


Doríforo de Pompeya
Copia romana, ss. I a. C.-I d. C.
Museo de Nápoles
[CC BY 2.5], via Wikimedia Commons



Ubicación: copias romanas en varios museos
Fecha del original: 450-440 a. C.   
Estilo: Arte griego
Autor: Policleto




El arte griego de la Antigüedad, modelo del que bebe toda la cultura occidental, se desarrolló a lo largo de tres etapas: arcaica, clásica y helenística.

En la escultura, el período arcaico se corresponde con representaciones muy prototípicas, rígidas y de mirada frontal, tanto de muchachos (kuroi) como de muchachas, siempre vestidas (korai).

Pero de esa época no voy a traer ejemplos, y prefiero entrar directamente en el período clásico, con artistas cuyos nombres ya nos son conocidos, y fueron tan famosos en la Antigüedad que de sus obras se hicieron copias durante los siglos siguientes.

En Policleto encontramos por vez primera un concepto de belleza ideal que responde a unas determinadas proporciones del cuerpo humano. Es el teórico de la anatomía humana.

Son sus obras maestras el Doríforo (“portador de lanza”) y el Diadúmenos (“portador de diadema”).

El Doríforo (en griego δορυφόρος, Doryphóros) es un canon de belleza masculina, modelo de las proporciones del cuerpo humano. Aquí esculpe cada músculo, dando una impresión realista, aunque algo idealizada. El que cada pierna tenga una posición, permite apreciar diferentes músculos en funcionamiento. Gracias a la colocación de los miembros, se logra una impresión de profundidad.

Hay que advertir que, como tantas otras del arte griego, la escultura original de mediados del siglo V a. C. fue realizada en bronce. A lo largo de los quinientos años posteriores, se fueron repitiendo y copiando en mármol. Y lo que ha llegado hasta nosotros son las copias confeccionadas en época romana, hechas en mármol. Por eso hay Doríforos en distintos museos, desde el Vaticano al Arqueológico Nacional de Nápoles por ejemplo.

Leo en la wikipedia que la copia mejor conservada se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles y fue encontrada en 1797 en la Palestra Samnítica de Pompeya.

Para saber más, tenemos el artículo de la wikipedia, la página web del Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, y un artículo en ArteHistoria.