domingo, 1 de febrero de 2026

#63 El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde

 



Título original: Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde

Autor: Robert Louis Stevenson

Fecha de publicación: 1886

 

Novela corta de misterio con retranca

 

Muchas veces nos impresionan los tochos, por el increíble trabajo que tienen detrás, El Quijote, Guerra y paz o Los hermanos Karamázov. Son grandiosos en su monumentalidad, colosales obras que incluyen mundos enteros, infinidad de personajes, a cual más personal y mejor caracterizado.

Sin embargo, otras veces la literatura nos regala joyas breves, que pese a su longitud, son capaces de removernos muchas cosas dentro.

Jekyll y Hyde es una de esas obras. Yo lo leo con la impresión de que estoy ante una novela de misterio, aunque lamentablemente después de tanto tiempo que hace que se publicó, ya te lo han destripado todo, por lo que el giro final, que debió ser muy impresionante en su momento. 

Lo relata en primera persona un abogado, que ve a su alrededor cómo ocurren cosas raras, especialmente con su amigo, el doctor Jekyll. Hay un homicidio, del cual realmente nunca te explican el porqué, y entonces todas sus sospechas se ven dirigidas contra un tal señor Hyde, hombre terrible y muy lombrosianamente malencarado que desagrada a todos cuantos lo ven.

Me encanta la manera en la que la trama se desarrolla en una determinada atmósfera. Un paisaje urbano de nieblas y humedad, fachadas señoriales y callejones misteriosos, patios traseros, mala iluminación,… Como cuento de terror, no puede tener mejor envoltorio. Sobrecoge y es totalmente adecuado con el tono de la historia. Siempre he sido muy fan de cómo algunos autores consiguen meterte en un ambiente, en un paisaje con su paisanaje.

Es una de esas obras que, narrándote una historieta aparentemente trivial, de misterio, trasciende y te insinúa muchas más cosas. No sabes si te habla del bien y del mal que habitan en nosotros, o si estamos ante una advertencia sobre los peligros de la ciencia y la tecnología, o si insinúa que en aquel Londres victoriano, tan lejano de sus otras obras, aventureras o marinas, o ambas cosas, había una podredumbre básica enmascarada detrás de la corrección. Que lo bárbaro subyace bajo una fina capa de civilización.

El sentido de la obra será el que tú le encuentres. En mi caso, me ha bastado dejarme llevar por sus páginas como si fuera, ante todo, una novela de misterio. Aunque, también, cómo a veces con buenas intenciones, acabamos haciendo el mal, o las cosas salen torcidas, sin nosotros quererlo. Me parece muy trágica la figura de los amigos de Jekyll, el abogado que intenta ayudar y luego al menos explicar lo ocurrido, o el amigo el doctor Lanyon, que vive con incredulidad y asombro lo que ocurre y con cierta fatalidad, sensación de fracaso personal, como si algo fuera su responsabilidad.

La he leído en una edición de estas de Anaya «Tus Libros», lo que me hace pensar que ahora la venden, sobre todo, como literatura juvenil. Posiblemente, sea una forma estupenda de introducir a gente joven en el mundo de la literatura, es entretenida, pero también tiene trasfondo, hace pensar.

Es una edición que se redondea con dos relatos breves, Olalla y Markheim. Si Jekyll es una novela corta, estos otros son auténticos cuentos goticos, con su toque paranormal.

El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde fue una de las obras más exitosas del comienzo de la carrera de Robert L. Stevenson, publicada en 1886. Justo el año antes, había triunfado con La isla del tesoro. Estos otros relatos salieron en la recopilación The Merry Men and Other Tles and Fables («Los hombres alegres y otros relatos y fábulas»), de 1887. Olalla, no obstante, había aparecido un par de años antes en una revista literaria.

Olalla es un cuento gótico total, con su casoplón en mitad de las montañas españolas, sin que sepas muy bien del todo en dónde lo ambienta. El protagonista, un escocés en busca de lugares con aire puro donde recuperar la salud, quebrantada por la guerra de la Independencia, va a parar a una mansión solariega con tres extraños personajes. Uno es Felipe, el hijo de la familia, resultón físicamente, pero cruel y bruto, muy vasto. La otra es la madre, la señora de la casa, una viuda indolente que se dedica como un lagarto a tomar el sol sentada en el patio, sin apenas abrir los ojos, siempre somnolienta. Y el tercer personaje, Olalla, es un misterio, la hija, de la que no sabes nada hasta bien comenzado el relato. De nuevo me admira la forma en que recrea una atmósfera en que sabes que va a ocurrir algo malo, y no sabes cómo ni cuándo. Tiene un toque más o menos vampírico, sorprendente.

En el caso de Markheim, aún más breve, tenemos al protagonista, un señor con necesidades, que se ha ido degradando cada vez más; acude a un anticuario y acaba cometiendo un crimen. Se le aparece entonces una figura que no sabes si es el diablo o su ángel de la guarda, a saber. En cualquier caso, un tipo bastante burocrático, diría yo, una especie de funcionario del mal (o del bien), que le plantea su futuro, seguro de que esto es solo el inicio de una carrera delictiva en la que el protagonista se va a hundir cada vez más.

Es una edición maja, siempre me han gustado Tus Libros, y es un buen redondeo en tono de horror, gótico, a una historia a la que sigues dando vueltas días después de haberla leído.

Como es un clásico, tiene página en la Wikipedia. También hay artículos sobre los dos cuentos.

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