domingo, 11 de enero de 2026

#24 Viaje al centro de la Tierra

 



 

Voyage au centre de la Terre

 

Autor: Julio Verne

Año: 1864

Género: Novela de aventuras

Edad: juvenil

 

 

No hemos venido aquí para ser prudentes...

 

Julio Verne es el escritor de aventuras. ¿Quién no ha leído alguna de sus historias aventureras, o de viajes, o algo que suena a ciencia ficción?

Es uno de esos escritores del siglo XIX, muy positivista, muy de su época, al tanto de las teorías científicas y tecnológicas de la época. Esto se refleja en sus obras, que ahora nos pueden parecer históricas, pero él hablaba de sus contemporáneos, pues las ambientaba generalmente en su época, en la segunda mitad del siglo XIX. Así, por ejemplo, esta novela la ambienta en el año 1863, o sea, el año anterior a su publicación.

En realidad, Verne no escribía ciencia ficción de mundo enteramente imaginarios, sino que más bien quería difundir los hallazgos de ese siglo tan maravilloso, con el gran salto adelante de las ciencias y las técnicas, como fue el XIX.

Como buen jurista, prefería la literatura a las leyes. Pero yo creo que esa formación en Derecho le servía para saber documentarse bien y tomarse en serio la historia que contaba.

Sus novelas te enganchan por lo amenas: caracterización aguda de los personajes, viveza de los diálogos, pertinencia de las descripciones,... Y, como estaba al tanto de los avances de su época, asombraba al lector, presentándole los ingenios de la época, o los que se imaginaba él que podían existir en el futuro.

A veces te cuenta un viaje con la tecnología existente, como ocurre en la Vuelta al mundo en 80 días. Otras, se imagina algo posible que con el tiempo se hizo realidad, como el Nautilus de Las 20 000 leguas de viaje submarino.

Aquí hace algo diferente. Se imagina un interior terrestre que no son las aburridas capas de mantos y núcleos, uno externo fundido y uno interno duro, todo muy denso y con unas presiones terribles, con temperaturas insoportables. No, olvidáos del interior de la Tierra tal cual es.

Aquí juega con la idea del químico Humphry Davy, que no creía en esas temperaturas cada vez más altas, sino que se imaginaba otras posibilidades. Con eso se imaginó un interior terráqueo con océanos, montañas, playas, cavernas y galerías, ríos... Un mundo primigenio, como se imaginaban que fue «antes del Diluvio» como decían entonces.

Parece que la inspiración para esta novela le vino de una visita que había hecho a Escocia, lugar en el que la Geología se hizo mayor. Bastaba mirar alrededor, fijándose bien, para empezar a entender que quizá la Tierra era bastante más antigua que lo que decía la Biblia. 

En ese mundo subterráneo imaginado es donde viven una auténtica aventura un profesor alemán, Lidenbrock, atrabiliario y políglota, tan obsesionado por la ciencia que pagará lo que sea y viajará a donde haga falta por descubrir lo que nadie más vio. Le acompaña su sobrino, el joven Axel, también de formación científica pero que preferiría más bien quedarse en Hamburgo y casarse con su amada Graüben. Les acompaña Hans, un estoico cazador de éideres islandés que es todo competencia y temple. Al final, es una aventura que tiene mucho de supervivencia en un entorno hostil, algo que me flipa. A mñi muchos momentos me agobiaron un poco, aun sabiendo que iba a acabar bien, sobre todo cuando están por túneles.

Creo que es una de esas obras de ficción más comercial que literaria que, más de un siglo después de su estreno, es aceptado por los letraheridos. Se convierte en literatura clásica, perdurable, que consigue lectores en cada nueva generación.

Por ello, aparte de que lo puedan disfrutar los jóvenes y adolescentes, que serían en principio los candidatos número uno a leer este tipo de obras, podemos disfrutarlo también los adultos, siempre que desconectemos de la implausibilidad de todo lo que encuentran Lidenbrock, Axel y Hans a su paso. Ayuda mucho el estilo con el que está narrado, y los capítulos, que no son muy largos, y suelen acabar si no en un cliff-hanger, sí con algo que te impulsa a pasar la página y seguir leyendo.

Dentro de la clasificación de las obras de Verne, pertenecería a la primera etapa, la de «descubrimientos». Las otras serían «madurez» y «desencanto». También pertenece a otra agrupación que se hace de sus novelas, algunas forman un grupo llamado Los Viajes extraordinarios, de aventuras y exploración y las publicaron, originalmente, el editor Pierre-Jules Hetzel.

 File:'Journey to the Center of the Earth' by Édouard Riou 27.jpg Una ilustración de la novela, por Édouard Riou (1864)

Me encanta que en la edición que yo tengo, aparte de que vengan otras dos historias, se pongan las ilustraciones de M. Riou, que le dan un sabor muy decimonónico. 



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