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lunes, 15 de marzo de 2021

#55 Palacio de los sahs de Shirvan

 

Fotografía de Urek Meniashvili
[CC BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons


 

Şirvanşahlar sarayı



 

Tipo de construcción: fortaleza

Época: S. XV

Lugar: Bakú (Azerbaiyán)

 

Una de las perlas de la arquitectura azerí

Azerbaiyán, diréis, ¿por dónde anda? El mar Caspio, ya sabéis, ese mar interior en el corazón del continente euroasático. En la costa suroeste, está Bakú, la capital. Conocida por el viento y los pozos de petróleo.

Ahí se alza este palacio del siglo XV, que forma parte desde el año 2000 de un lugar Patrimonio de la Humanidad, llamado “Ciudad fortificada de Bakú con el Palacio de los Shirvanshah y la Torre de la Doncella” y que, en su página web, la Unesco describe así: 

Construida en un territorio habitado desde el Paleolítico, la ciudad amurallada de Bakú muestra las huellas de la presencia sucesiva de las culturas zoroástrica, sasánida, árabe, persa, shirvani, otomana y rusa. La parte intramuros (Icheri Shesher) ha conservado intacta una gran parte de sus murallas del siglo XII. La Torre de la Doncella (Giz Galasy) se erigió en ese mismo siglo sobre construcciones antiguas que datan de los siglos VII a VI a.C. El Palacio de los sahs de Shirvan (siglo XV) está considerado como una de las joyas de la arquitectura azerbaiyana.

Los sahs de Shirván (Shirvanshah, en persa شروانشاه‎) eran una dinastía que dominaba una región de Azerbaiyán. Tenían la capital en Shemaja, pero un terremoto la devastó y, en el siglo XV, movieron la capital a Bakú.

Es ahí donde erigieron este conjunto de construcciones, se cree que en torno a un lugar sagrado de peregrinación sufí. La fecha de construcción se conoce por inscripciones que hay en el minarete y el mausoleo: 1435/36 y 1441/42. Reinaba entonces Shirván Jalil I.

 Como todo edificio tan antiguo, es un complejo con un montón de edificaciones acumuladas: el palacio, una cripta con enterramientos, así como una mezquita con su minarete...

Estas edificaciones en piedra formaban la parte más protegida en el corazón de la fortaleza de Bakú. Aunque se alzaron en distintos momentos, hay una unidad de estilo que nos recuerda a otros monumentos islámicos del centro de Asia: los edificios cúbicos, las cúpulas... 

Este sitio tiene página en la Wikipedia.

domingo, 28 de febrero de 2021

#54 Fuerte de Bahla

 

Fotografiado por Francisco Anzola
[CC BY-SA 2.0], vía Wikimedia Commons


 

 قلعة بهلاء‎

Qal'at Bahla'

 



 

 

Tipo de construcción: fortaleza

Época: Ss. XIII-XV

Lugar: Bahla (Omán)

 

Una fortaleza medieval en una ruta del incienso

Omán, dices tú, ¿y eso por dónde anda?

En la península arábiga, esa extensión de tierra de forma más o menos rectangular entre el grueso de Asia y África. ´

Entonces, ¿está en el golfo Pérsico?

No, salvo un exclave que no viene a cuento. Dentro de la península arábiga, Omán es el país que queda abajo a la derecha, o por decirlo en términos geográficos, en el sudeste, con la costa a lo que se llama mar arábigo, un pedacito del océano Índico.

Este territorio formó parte del imperio selyúcida hasta que en el año 1154 los expulsó la dinastía nebaníes (nabhanitas o nebhanitas, como lo he visto escrito). Estos reyes eligieron Bahla. Estaban en una ruta secundaria del comercio del incienso, la que iba por el interior hacia Baréin, Bagdad y, en último término, llegaba a Damasco. Los nebaníes gobernaron hasta el siglo XV, y durante su dominio, se construyó esta fortaleza.

El fuerte de Bahla es un lugar Patrimonio de la Humanidad desde el año 1987; estuvo en peligro entre 1988 y 2004, pero pasó por una restauración y actualmente se considera a salvo. En su página web, la Unesco describe así este lugar

El oasis de Bahla debió su prosperidad a la tribu de los Banu Nebhan, que impuso su dominación sobre el conjunto de los clanes de la región desde el siglo XII hasta finales del siglo XV. Son testigos de su poderío los vestigios del inmenso fuerte de murallas y torres de ladrillo crudo con cimientos de piedra que erigieron. Esta fortificación constituye un ejemplo notable de las edificaciones de este tipo.

Se erigió en un lugar estratégico: un oasis a los pies de las tierras altas de Yébel Ajdar, paso de las caravanas que llevaban incienso.

Sobre cimientos de piedra, se alzó esta construcción en ladrillo, adobe más bien, hecho con lodo y paja. Es precisamente la pobreza de estos materiales la que determinó que quedara dañada la estructura y por eso fuese tan necesaria la rehabilitación que se hizo a principios del siglo XXI.

La parte más antigua es la alcazaba (Al-Qasabah). Luego hay otras dos partes, ya de la Edad Moderna (ss. XVII-XVIII): Bait al-Hadith y Bait Al-Jabal.

Este sitio tiene página en la Wikipedia, pero muy poquita cosa, me he basado más en la wiki en inglés.

Dada mi edad, y considerando por dónde anda este país, creo poco probable que llegue a visitarlo. Pero puedo disfrutarlo en la distancia, con vídeos como este:



 

No sabéis cuánto agradezco a toda la gente que va por el mundo grabando estas cosas y compartiéndolo por internet.  

martes, 1 de septiembre de 2020

#52 Tumba de Tamerlán


Detalle de la tumba y mezquita de Tamerlán Adam Jones from Kelowna, BC, Canadá (2012) / CC BY-SA 2.0 

Tipo de construcción: tumba
Época: 1403-1404 
Lugar: Samarcanda (Uzbekistán) 

Nombres de leyenda 
 
    La verdad es que hay palabras que por sí solas evocan algo especial que no sabes muy bien qué es. Samarcanda, desde luego, es una de ellas. Suena exótico, rico, cosmopolita, cruce culturas en la ruta de la seda… Cosas brillantes, aunque no sepas nombrar ni uno solo de sus monumentos… 

    Ni en qué exrepública soviética se encuentra. Y si ya nos vamos a la tumba de Tamerlán también te trae a la memoria un gran guerrero,… aunque, de nuevo, no sepas muy bien ni cuándo vivió ni qué conquistó. 

    Pues hoy vamos a descubrir al menos uno de los monumentos de esa ciudad que evoca las maravillas de Oriente. El otro día hablé de La Alhambra, monumento de la segunda etapa del arte islámico medieval. La joya granadina está en el Mediterráneo occidental. Pues bien, la tumba de Tamerlán encaja en la otra parte del mundo islámico, entre las escuelas orientales. 

    De esa misma época y zona, ya habíamos visto la Gran mezquita de Ispahán, correspondiente al siglo XI. Es un ejemplo de la arquitectura funeraria. El cuerpo de la construcción es un cuadrado bastante sencillo. Pero encima ponían unas cúpulas impresionantes. Y es que una de las características del arte islámico bajo las dinastías turcas es precisamente que proliferan las cúpulas. 

    La parte externa de la cúpula, esa superficie curva, se llama tradós (y, a veces, extradós) y tiene forma bulbosa. Se apoyan sobre lo que se denomina tambor, que enlaza la cúpula con el cuerpo de la construcción. Ambas partes se aprovechaban para adornos, generalmente de cerámica esmaltada o vidriada


    Esto se ve muy claramente en este monumento. El tambor es cilíndrico, y se aprecia en él decoración cúfica, es decir, con letras. La ornamentación de la cúpula hace un dibujo como estrías, combinando el verde y el azul. He puesto una foto de este detalle, porque es realmente precioso.

    Esta edificación tuvo una gran influencia, porque se tomó como modelo para tumbas de los emperadores mogoles de la India. Pensad por ejemplo en el famosísimo Taj Mahal. 

    Por cierto, que en mapas, artículos, etc., muchas veces no lo verás denominado así, tumba de Tamerlán, sino Gur-e Amir, que en persa quiere decir La tumba del rey. Que no solo Tamerlán está ahí, sino también hijos suyos, de manera que se considera como la cripta de la dinastía timúrida. 

    Para quienes les suene el nombre de Tamerlán, pero no acaben de situarle, pues a continuación unas breves notas. Vivió entre 1336 y 1405. Es uno de esos guerreros que surgieron de las enormes estepas en el corazón del continente euroasiático, de hecho, el último gran conquistador de ese origen. Y antes de que nadie me le llame árabe, deciros que no, que es turco, o sea, otra lengua y otra etnia, que no todos los musulmanes tienen la misma cultura. 

    Como dicen en la Wikipedia, en poco más de dos décadas, conquistó ocho millones de kilómetros cuadrados de Eurasia, cruzando desde Delhi hasta Moscú, desde la cordillera Tian Shan del Asia Central hasta los montes Tauro de Anatolia, conquistando y reconquistando, arrasando algunas ciudades y perdonando a otras

    En el año 1370, Tamerlán convirtió Samarcanda en su capital. Era una ciudad que ya tenía siglos de antigüedad, y que formaba parte de la Ruta de la Seda. En los siguientes años, hasta su muerte, fue construyendo una nueva ciudad, a la que llevó artesanos de todo su inmenso imperio. «Samarcanda – Encrucijada de culturas» está incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2001, y en su página web lo describe de la siguiente manera:
La ciudad histórica de Samarcanda fue una encrucijada y un crisol de culturas del mundo entero. Fundada en el siglo VII a.C. con el nombre de Afrasyab, alcanzó su apogeo en los siglos XIV y XV bajo los timúridas. Entre sus principales monumentos destacan la mezquita y las madrazas del Registán, la mezquita Bibi-Khanum, los conjuntos arquitectónicos de Shah i-Zinda y Gur i-Emir, y el observatorio de Ulugh-Beg.
Tiene página en la Wikipedia tanto Samarcanda como en concreto el mausoleo Gur-e Amir, por si queréis profundizar algo más. Por echarle una ojeada de mano de uno de tantos viajeros que recorren el mundo y nos lo cuentan, os pongo aquí el vídeo de J. Agustín Núñez Guarde en YouTube:

viernes, 28 de agosto de 2020

#44 La Alhambra

 


Panorámica de la Alhambra, por Jebulon (2012), vía Wikimedia Commons                      

Ubicación: Granada (Andalucía, España)

Fecha: siglo XIV (palacios nazaríes)

Estilo: Arte islámico

Tipo de edificación: Palacio fortaleza

 

 

Joya, joyita, joya, si no la conoces aún, ¿a qué esperas?

 

Hoy voy a hablar de una de las joyas de la arquitectura española, sobre el que se ha escrito tanto, que no sabía por dónde hincarle el diente

Ha sido de siempre el monumento más visitado de España. Al parecer, hace un par de años la superó la Sagrada Familia de Barcelona en visitantes pero, francamente (en mi humilde opinión), no hay color. 

 ¿En qué capítulo de la historia del arte enmarcamos la Alhambra? En la segunda etapa del arte islámico medieval, que iría desde finales del siglo XI hasta el siglo XVI. En esos siglos, en el Mediterráneo occidental, se sucedieron los estilos, según quien estuviera en el poder. De ellos he hablado aquí, tanto del arte almorávide (mezquita Kutubía de Marrakech) como del posterior arte almohade (la Giralda de Sevilla). 

 Ante todo, ha de decirse que la Alhambra no es una sola construcción, sino que hablamos de edificios y jardines, canalizaciones y defensas, en las alturas de la ciudad. No siguió ningún plan preconcebido, sino que el que llegaba al poder, iba construyendo, sin más… ¡Hasta un pegote renacentista, el Palacio de Carlos V! De esta obra de Machuca espero poder hablar otro día. Ahora me voy a centrar en la Alhambra y el Generalife dentro del arte islámico.

 


Vista de la Alhambra desde el mirador de San Nicolás
Por Zackds (2007), CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons

Para que esto no se convierta en monótona descripción de cada dependencia, he preferido hacer un pequeño recorrido virtual por ciertos puntos que me parecen los más relevantes.

 La primera impresión que tienes de la Alhambra es que está arriba, en lo alto. Se le llama así, Alhambra, «la roja» (al-Qalat al-Hamrá significa «el castillo rojo») por el color del ladrillo que se usó para construirla.

 Con lo que ya descubrimos una de las características del arte nazarí: construcción con materiales más bien pobres, como el ladrillo; la arcilla como materia prima, en lugar de la más perdurable piedra. Es habitual la mampostería y el tapial. Los edificios nazaríes no son nada llamativos por el exterior, lo que compensan con un interior muy (pero que muy) ornamentado.

 Las diferentes edificaciones de la Alhambra se despliegan en una especie de cresta que yo tiendo a leer de oeste a este, o sea de izquierda a derecha, pero que en muchos mapas que encontraréis por ahí estará al revés, con el sur en la parte superior y el norte en la inferior. 

Lo primero que se percibe son las torres y las murallas. Y es que la Alhambra es un palacio-fortaleza, es decir, no solo residencia del poder sino también defensa militar del mismo.

 


Torre de la Vela, fotografiada por Sharon Mollerus en 2011 (CC BY 2.0)

En el extremo o punta occidental estaría la Torre de la Vela, desde la cual puedes ver toda Granada.

 Inmediatamente detrás queda la Alcazaba, donde residía la guarnición que protegía a los reyes nazaríes. La Alcazaba, las torres y las murallas serían las edificaciones de función defensiva que tiene la Alhambra.

 Pasada la Alcazaba se alzan, a la derecha, el palacio de Carlos V, del que ya digo que hablaré en otra ocasión, si puedo. A la izquierda, o sea la parte norte, quedaría lo más representativo del conjunto, dos palacios nazaríes del siglo XIV.

 Quizá sea, además, lo que más conocemos todos, las imágenes más prototípicas. Es importante tener presente que los palacios musulmanes tenían tres zonas: el mexuar (que es la parte pública), el diwan (la oficial) y, finalmente, el harén (la privada). Y es importante porque aquí sí que podemos verlo.

 Empecemos con la parte pública. El mexuar es la zona administrativa, y se transformó bastante después de la conquista cristiana a finales del siglo XV.

 Seguimos con la oficial o diwan que sería el palacio llamado Cuarto de Comares. Se corresponde con el reinado de Yusuf I (1333-1354). Comares viene de qamariyya, que es como se llamaba a los vidrios de colores de las ventanas. Aquí tenemos, sobre las escarpaduras septentrionales, la Torre de Comares, en cuyo interior destaca el salón del Trono. En el centro del palacio está el patio de los Arrayanes, el más grande de toda la Alhambra.

 


Patio de los Arrayanes, por Tuxyso (2014) vía Wikimedia Commons

Y pasamos entonces al harén o residencia privada, que sería lo siguiente que encontraríamos, yendo hacia el este. Es el Cuarto de los Leones, palacio que servía como residencia de invierno del soberano y toda su familia. Este edificio se lo debemos al hijo de Yusuf I, Mohamed (o Muhammed) V (1354-1391).

 Lo mismo que el de Comares, se organiza en torno a un patio, en este caso el archiconocido Patio de los Leones, con una fuente en medio, Más que en los torpes leones (la escultura animal no era algo en lo que destacaran precisamente) fijémonos en su simbolismo. Son doce leones, uno por cada signo del Zodiaco. Y con la fuente conectan cuatro canales, representando cada uno los cuatro ríos del paraíso coránico. Sería entonces una representación del Paraíso.

Patio de los Leones, por Oscarmu90 (2014), vía Wikicommons.

Pero sobretodo dejemos vagar la mirada por todo el entorno de este patio. Simplemente, espléndido.

Todo alrededor vemos la típica columna nazarita. En el fuste, delgadito y cilíndrico, hay anillos; en lugar de ponerle un capitel corintio, ya demasiado visto, recurren a uno algo más creativo y novedoso: el capitel de dos cuerpos. El inferior está decorado con una cinta, y el superior, cúbico, suele tener atauriques. Las columnas sostienen los arcos con yeserías.

 


Columnas del patio de los Leones, con sus fustes con anillos y sus capiteles con dos cuerpos. 


Techo de la Sala de los Abencerrajes, por jvwpc (2004)

A este patio de los Leones se abren dos salas impresionantes: la de los Abencerrajes y la de las Dos Hermanas. Ambas cuentan con una bóveda de mocárabes, que son de lo más hermoso del arte islámico, produciendo un efecto tan intenso que yo hasta lo consideraría abrumador. 

Bóveda de mocárabes en la Sala de las Dos Hermanas, por Jebulon (2012)

[CC 0] vía Wikimedia Commons

 La Sala de los Abencerrajes tiene una impresionante bóveda de mocárabes. Ya he mencionado que los nazaríes ocultaban la humildad de los materiales de construcción con la abundancia de decoración. Y uno de los recursos son estos mocárabes o prismas colgantes. Estas cúpulas de mocábares se supone que simbolizan el cosmos, con la luz divina reflejada y ampliada en cada uno de sus prismas. La diferencia entre los mocárabes occidentales y las muqarnas del arte islámico la mencioné de pasada al comentar la Gran mezquita de Ispahán, del siglo XI, así que tampoco me voy a repetir.

El detalle técnico de cómo se formaban estas decoraciones en yeso, aparentemente desorganizadas pero que en realidad tenían mucho cálculo detrás es bastante impresionante. Si queréis profundizar en el tema, aquí un análisis de un fragmento de una bóveda de mocárabes, en la página del patronato de la Alhambra.

 

Sala de las Dos Hermanas, por Javi Guerra Hernando (2009)

Enfrente a la Sala de los Abencerrajes está la Sala de las Dos Hermanas. Era una sala más de la residencia privada de los reyes nazaríes y todo un ejemplo de los diversos recursos decorativos, algunos que procedían ya de otras épocas, como la sebka (red de rombos, procedente de los almohades), o la lacería (rosas geométricas que se entrelazan y se forman círculos, triángulos, etc. repitiendose indefinidamente). 

Destacaría el uso decorativo del azulejo. Fijáos en esos zócalos que cubren la parte inferior del muro. De esta técnica decorativa hablé en la entrada «Alicatado de la Alhambra»

Y claro, no puede faltar la típica decoración con escritura cúfica. Al parecer, el poema escrito en las paredes de la Sala de las Dos Hermanas empieza Jardín yo soy que la belleza adorna…

 


Mirador de Lindaraja, por Leronich (2009)  

Al fondo de la Sala de las Dos Hermanas encontramos el Mirador de Lindaraja o Daraxa, con un bello ventanal geminado que se abre a otro patio interior, más pequeño, llamado Patio de Lindaraja. Este jardín tan recoleto demuestra lo bien que supieron aprovechar los desniveles de esta colina.

 Junto a este patio se encuentran unos baños que algunos consideran como de los mejores del arte islámico.

Si la arquitectura no te dice nada (aunque me parece difícil), siempre tienes algo que recuerda todo el que ha visitado la Alhambra: sus jardines. No me voy a meter en el amor de la civilización islámica por el agua y los jardines, o su relevante papel a la hora de traer y llevar especies de un lado a otro. Gracias a los árabes llegaron a lo que hoy es España desde los cítricos y el arroz hasta la caña de azúcar o las berenjenas.

 



Patio de la Alberca, en el Generalife, por Juandev (2008)

Aquí hay unos jardines pegaditos a un palacio en ruinas, el Partal. Pero los más llamativos son los que quedan al otro lado del cerro del Sol, en una colina vecina a la Alhambra: el palacio de verano de los reyes nazaríes que es el Generalife. Huertos, estanques, jardines… espléndidos y evocadores, con sus rumores, su frescos, sus olores…

 No me extraña que la Alhambra haya inspirado a tantos artistas. Es lugar común mencionar al estadounidense Washington Irving y sus (bastante románticos) Cuentos de la Alhambra (1832). Personalmente, prefiero una evocación musical, los Recuerdos de la Alhambra del maestro Tárrega, pieza destacada del repertorio para guitarra clásica. Aquí, en You Tube, una interpretación de Narciso Yepes en el Palau de la música de Barcelona.


Ya he explicado el contexto artístico de este conjunto, pero me quedaría hacer una breve referencia al contexto histórico, quiénes son estos nazaríes de los que estoy hablando todo el rato, que vivieron el último esplendor del arte hispanomusulman.

Seré breve. Tras la victoria cristiana en las Navas de Tolosa (1212), se disolvió el imperio almohade. El territorio musulmán en la península se dividió en pequeños reinos, llamados taifas. La taifa de Granada fue conquistada en 1238 por los Banu Nasr y cayó en manos cristianas a principios de 1492.

 Personalmente, considero que la Alhambra es un monumento imprescindible si quieres conocer el arte islámico. Este lo encuentras en Europa, África y Asia, en multitud de países, no siempre acogedores para la turista mujer. Habrá muchos lugares y ocasiones en los que no te sientas cómoda. Por eso, ver arte islámico auténtico en España es una apuesta bastante segura.

 La «Alhambra, el Generalife y el Albaicín de Granada» es un lugar inscrito en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1984, y en su página web lo describe de la siguiente manera:

Situados en dos colinas adyacentes, el Albaicín y la Alhambra forman el núcleo medieval de Granada que domina la ciudad moderna. En la parte este de la fortaleza y residencia real de la Alhambra se hallan los maravillosos jardines del Generalife, casa de campo de los emires que dominaron esta parte de España en los siglos XIII y XV. El barrio del Albaicín conserva un rico conjunto de construcciones hispanomusulmanas armoniosamente fusionadas con la arquitectura tradicional andaluza.

El conjunto tiene un artículo bastante amplio en la Wikipedia; y además muchos de los elementos que lo componen tiene artículo propio, como se puede ver en la Categoría: AlhambraGeneralife, Palacios nazaríes, Patio de los Arrayanes, Patio de los Leones, Sala de los Reyes (Alhambra), Torres Bermejas… y así hasta 54 artículos relacionados.

 Por si queréis echarle una ojeada un poco más en profundidad, aquí os dejo un documental de casi una hora sobre la Alhambra. 


Pero vamos, que en You Tube puedes encontrar vídeos sobre la Alhambra hasta hartarte. Uno de los más recientes es el de un yutubero al que sigo, El auriga del Arte, de este mismo verano de 2020, que hizo con motivo de la reapertura de estas instalaciones. Es bastante breve, un cuartito de hora.



 

Y por si quieres visitarlo, este es el enlace a la página web de la Alhambra y el Generalife. 

viernes, 12 de junio de 2020

#41 Jarrón de Hornos







Objeto: jarrón
Material: arcilla y vidrio
Fecha: 1351–1375 (s. XIV)
Lugar actual: Museo Arqueológico Nacional, Madrid (España)
Época: Edad Media

Un rico símbolo de poder

En el siglo XIII se puso el gran salto adelante en la Reconquista peninsular, pudiendo ponerse el punto y aparte con la toma de Cádiz, en 1262, reinando Alfonso X el Sabio.

Entonces las fronteras se estabilizaron. Lo que quedaba en la parte musulmana era el reino nazarita de Granada, que se extendía aproximadamente por las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería. Sobrevivió gracias a que se constituyó en vasallo de Castilla, pagando tributo.

Este objeto es producto de esa refinada cultura islámica tardomedieval. Es un jarrón tipo Alhambra que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, que ya he dicho cien veces que es uno de mis museos favoritos. Es grandote, 134 centímetros de alto y con un diámetro de 65 centímetros.

Si nos fijamos, tiene una base muy estrecha, motivo por el cual se le suele colocar sobre un soporte, luego tiene una panza abombada y un cuello estrecho que se alarga hasta un gollete vuelto. Tenía dos asas tipo aleta, una de ellas rota actualmente.

Lo decoran bandas verticales, alternando las azules de cobalto con las doradas, con motivos geométricos y también decoración de tipo vegetal que llaman ataurique. Su vidriado se parece al jarrón de las gacelas que se conserva en Granada. Esa decoración es vertical, frente a las franjas horizontales de los otros jarrones de la Alhambra conocidos.

En las alas la decoración es nuevamente ataurique y sebka (retícula oblicua) en azul y dorado sobre fondo blanco.

Ya sabemos que en el arte islámico, al no aprobarse la representación humana, se tiraba mucho de motivos geométricos y vegetales, y también las propias letras árabes, que con sus sinuosidades resultaban particularmente elegantes. Y aquí encontramos también un ejemplo de adorno en escritura cúfica, en el arranque del cuello.

Según leo en la página del Ministerio de Cultura, dice así, en traducción de Eduardo de Saavedra:

Toda fuente brota pareciendo la más perfecta corriente
y acrece benignidad abundante y excelentes dichas.
Y afirma el recuerdo de la felicidad y de la pobreza
que desvaneció mañana y tarde la fortuna del tiempo.

Este tipo de jarrones se conocen como «Jarrones de la Alhambra», desde que llamaron la atención de los coleccionistas de la Edad Moderna. No significa que se crearan para ese palacio granadino, ni siquiera que se elaboraran allí; en realidad el taller principal de la loza dorada nazarí estaba en Málaga. Data de mediados del siglo XIV.

Se elaboró en arcilla y vidrio. Primero se torneaba y modelado y después se vidriaba y se cocía. Llevaba, al parecer, tres cocciones (cochuras que se dice en alfarería): las dos primeras para fijar la decoración («bizacochado» y vidriado) y la última para que quedaran esos reflejos dorados. Leo en la Wikipedia que el color dorado se consigue aplicando una solución de cobre y plata a la decoración.

¿Para que servía? Pues se consideró durante mucho tiempo que eran meramente ornamentales, objetos de lujo que daban tronío a una estancia y que el rey de Granada regalaba a otros poderosos. En el año 2006-2007 se celebró una exposición en el palacio de Carlos V en Granada, titulada «Los Jarrones de la Alhambra. Simbología y poder», que consiguió que se reunieran por primera vez estos jarrones, desperdigados en diversas colecciones. Con motivo de la misma, se estudió el tema y alguien llegó a la conclusión de que en realidad se podía usar como filtro de agua, porque la base estaba sin vidriar.

Este en concreto lo hallaron en un campo de la localidad jienense de Hornos, en la comarca de la Sierra de Segura. Lo llevaron a la iglesia de la Asunción, donde lo usaron, incrustado en el suelo, como sostén de un pila de agua bendita.

Son un producto lujoso, muy ansiado por los coleccionistas, lo que ha dado lugar a un gran mercado de réplicas. En sí, el número de jarrones de la Alhambra que se conservan más o menos enteros son, al parecer, ocho, que están perfectamente localizados.

Toda la cerámica islámica influyó en las artesanías populares de los países mediterráneos, como Portugal, España o Italia. La excepcional calidad y virtuosismo de los artesanos islámicos justifican que se imitara en formas más básicas en estos países.

A continuación os enumero los otros jarrones que se conservan, más de uno ligadao al pintor Fortuny, un auténtico fan de este tipo de objetos.
  
1. Jarrón de las gacelas, que se encuentra en el Museo de la Alhambra, en Granada, auténtica obra maestra de la cerámica andalusí. Tiene una preciosa decoración que le da el nombre: dos gacelas enfrentadas, en blanco y dorado en uno de los frentes, y azul en el otro.
2.    Jarrón Simonetti o Fortuny-Simonetti, también en el Museo de la Alhambra (Granada), que es uno de los que perteneció al pintor Fortuny.
Vaso de Fortuny que se conserva en el Museo del Ermitage de San Petersburgo

3.    Jarrón del Ermitage, de Fortuny o del Salar, otro de los que fuera propiedad del pintor y que ha acabado en San Petersburgo. Es uno de los que se conserva íntegro, y nos sirve para comprender la forma que debió tener el jarrón de Hornos al que dedico esta entrada.
4.    Jarrón de Osma, nazarí o del Instituto de Valencia de don Juan, Madrid.
Foto en Europeana

5.    Alhambravasen o Jarrón del Nationalmuseum de Estocolmo o de la Alhambra. Tiene una historia de lo más aventurera. Estaba en Chipre en el siglo XVI, donde se veneraba como reliquia: se consideraba que era una de las jarras de agua que Cristo trasformó en vino en las bodas de Caná, por lo que a veces la llaman «La tinaja de Caná». Cuando los turcos tomaron la isla en 1571, lo llevaron a Estambul. Allí lo compró el embajador del emperador y se lo envió a su señor, Rodolfo II, en su corte de Praga. Pero los suecos saquearon la capital imperial en 1648, en el marco de la guerra de los Treinta Años, lo cogieron como botín de guerra y de esa forma pasó a las colecciones de los reyes de Suecia. Toda esta peripecia dejó huella en el objeto, pues le fueron haciendo añadidos a lo largo de los siglos: un dragón de bronce en la parte alta, un soporte, una base de granito y una guirnalda de flores.
6.    Jarrón del Museo Nacional de Palermo (Palazzo Abatellis) es el otro que está completo, con sus dos alas.
7.    Jarrón de Jerez, o de la Cartuja de Jerez, que está también en el M.A.N. de Madrid.

Luego hay otros restos desperdigados por esos mundos de Dios; por ejemplo, al otro lado del charco tenemos un gollete en la Hispanic Society de Nueva York y un jarrón en la Freer Gallery of Art de Washington D.C.

Si quieres saber más, hay un artículo dedicado a ellos en la Wikipedia

Y la página dedicada al jarrón de las gacelas en la página web del patronato de la Alhambra, de donde cojo la siguiente imagen:

Un poco más de historia sobre el jarrón de Hornos, la encuentro en este blog del Chilanco Elías.

Y para saber algo más de otro de los jarrones del M.A.N., el jarrón nazarí llamado de la Cartuja de Jerez, tenemos este artículo de cuando fue escogido como pieza del mes. 

Como siempre, salvo otra indicación, las imágenes proceden de Wikimedia Commons.

lunes, 23 de marzo de 2020

#36 Alicatado de la Alhambra






Objeto: alicatados
Material: azulejos
Fecha: mediados siglo XIII
Lugar actual: La Alhambra, Granada (Andalucía)
Época: Edad Media

Cuando no representas personas, siempre puedes jugar con las formas y los colores

El siglo XIII fue el del gran salto adelante en la Reconquista. Después de la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), se conquistó gran parte de Andalucía. Es el siglo en el que los aragoneses se hicieron con las Baleares y el reino de Valencia. Incluso fueron más allá, y tomaron Sicilia a los gabachos, aunque eso es otra historia.

En la península Ibérica, el territorio islámico quedó reducido, prácticamente, al reino nazarí de Granada. Hubo otros pequeños reinos taifas que fueron cayendo inexorablemente en manos cristianas. Pero al arte islámico de esta época en la península Ibérica se le llama, así, en términos generales, arte nazarí.

Aún conservamos esa joya del arte islámico que es la Alhambra. Si tengo oportunidad, ya hablaré un poco más extensamente de este palacio, o conjunto de palacios y edificaciones. Hoy me voy a fijar solo en un detallito: la decoración.

El alicatado o los azulejos. Alicatar es, simplemente, revestir algo con azulejos. Y, ¿qué es un azulejo? La palabra viene del árabe hispánico azzuláyǧ[a], leo en el DRAE, lo que ya te pone de manifiesto su origen. Lo definen como «ladrillo vidriado, de varios colores, usado para revestir paredes, suelos, etc., o para decorar».

El hecho de que no se puedan representar personas no impide que el arte islámico recurra a decoraciones diversas, más o menos abstractas: la propia caligrafía (escritura cúfica), elementos vegetales y pautas geométricas. En ausencia, prácticamente, de escultura o pintura, lo que se hizo en el arte islámico es desarrollar extraordinariamente las artes menores, figurativas y aplicadas como un elemento decorativo.

De ahí que se desarrollara la cerámica, en particular esta que adornaban paredes, suelos y techos. Los alicatados, en principio, recubrían las partes bajas o zócalos. Más tarde se extendió el azulejo por toda superficie que les pareciera susceptible de esta decoración.

Este arte islámico pasó a la artesanía popular, singularmente en España y Portugal.

Aquí vemos un alicatado formado por cerámica esmaltada. Son pequeñas piezas, a las que se llama aliceres, y que tiene distintas formas y colores de manera que, combinándolas, formas llamativos patrones.

Alicer o alizar es otra de esas palabras de origen árabe que tenemos en nuestro idioma. Procede del árabe hispano aliḥṣár, y este del árabe clásico iḥṣār. Es una «cinta o friso de azulejos de diferentes labores en la parte inferior de las paredes de los aposentos», así como «cada uno de los azulejos de un alizar».

Este tipo de decoración estaba muy pensada, trazada con regla y compás, de manera ciertamente compleja. Aquí os pongo un ejemplo, con el museo de Granada.

Como siempre, salvo otra indicación, las imágenes proceden de Wikimedia Commons.