domingo, 29 de agosto de 2021

#57 Con la muerte en los talones

 

Póster en FilmAffinity


 



North by Northwest

Año: 1959

País: Estados Unidos

Dirección: Alfred Hitchcock

Música: Bernard Herrmann

 

Suspense romántico del bueno, con su toque de humor

 

La de veces que habré visto esta película, ¡ya ni me acuerdo!

Para mí es un modelo de suspense romántico, pues hay una trama de intriga que está entrelazada con la relación de la pareja protagonista.

Tenemos a un ejecutivo de publicidad, Roger O. Thornhill, un tipo vivalavirgen que ya lleva un par de matrimonios a sus espaldas. Se lleva bien con su madre, lo que da lugar a graciosos diálogos entre ellos.

La intriga en sí nace de que los malos de la película creen que Thornhill es un espía del gobierno, llamado George Kaplan. Por eso lo secuestran y lo intentan matar, aunque se escapa. Cuando le cuenta a la policía (y a su madre) lo que le ha pasado, no le creen, y los intentos de demostrar la realidad de haber sido víctima de una delito acaban siendo contraproducentes.

Luego hay un asesinato de verdad, del que este Roger es sospechoso y emprenderá la huida. Ahí es donde se cruza su camino con una mujer atractiva, una de esas rubias supuestamente frías tan de Hitchcock con la que cruza diálogos de doble sentido. Acabarán enrollándose, con aparentes traiciones entre uno y otro, y cierta colaboración para perseguir a los malotes.

Pero no te preocupes si la estás viendo y no entiendes ni papa.

Cary Grant le dijo a Alfred Hitchcock en pleno rodaje de Con la muerte en los talones: «Creo que es un guion espantoso, pues hemos rodado el primer tercio del film, ocurren toda clase de cosas, y no comprendo en absoluto de qué se trata».

Pág. 601 de Alfred Hitchcock. Todas las películas. Ed. Paul Duncan, ensayos de Paul Duncan, Ed. Taschen

El argumento en sí es retorcido y se basa en una confusión de identidad. Los malos creen que Roger es un espía del gobierno, y él no es capaz de demostrar lo contrario. Al final se ve implicado en una trama para que los malos no se lleven un microfilm y de paso salvar a la muchacha, Eve Kendall, interpretada por Eva Marie Saint. Pero ya digo que el lío argumental es solo una excusa, lo importante es el estilo.

El atractivo de esta película sigue tan fresco como el primer día, con una serie de escenas que se te quedan en la retina. Obviamente, todos recordamos la de Cary Grant perseguido por una avioneta fumigadora. Pero a mí me encantan los momentos de humor. Especialmente uno que hay al principio, entran en el ascensor Roger, su madre y los asesinos. La madre, que no se cree una palabra de lo que le dice el libertino de su hijo, les pregunta a estos, irónicamente,

You gentlemen aren’t REALLY trying to kill my son, are you?

[Ustedes, caballeros, no estarán realmente tratando de matar a mi hijo, ¿verdad?]

O bien cuando Thornhill intenta comprar un billete de tren, y se pone gafas de sol para ocultar su identidad:

(Vendedor de billetes) ¿Le pasa algo en sus ojos?

(Roger Thornhill) Sí, son alérgicos a las preguntas.

Una película, o una novela, de suspense, son tan buenas (o tan malas) como el malo. Y el de aquí está bastante bien. Por un lado, el traficante de microfilms, Vandamm, interpretado por el excelente actor inglés James Mason, que tiene a Eve como acompañante. A su lado, Martin Landau interpreta a su sidekick, Leonard, un hombre joven y guapo que es obvio que está enamorado de su jefe Vandamm y odia a Eve, por ser la mujer con la que Vandamm está. ¿Evidente? Sí, pese a la censura de la época, de hecho hay una escena en que el propio Vandamm le pregunta si está celoso.

Los actores están estupendos. Es uno de esos casos en los que no puedes imaginarte el personaje con otra cara. Cary Grant está perfecto. Es curioso, pero él y el director no acababan de llevarse bien. Decía Grant: «A Hitchcock le gusto mucho, pero al mismo tiempo me detesta». Y es que Grant era todo lo que Hitch no era ni podía ser: galán, atractivo (al parecer para ambos sexos), sano y con una vida de lo más entretenida.

Desde luego, las películas que más me gustan de Hitchcock son dos con Cary Grant, esta y Notorious (Encadenados) otra de suspense romántico.

Y es que sí, el suspense romántico es un género que se da no solo en las novelas. Hay frases, diálogos, aquí, que son totalmente de escritora de romántica actual y, sin embargo, tienen ya más de medio siglo:

(Roger) Cuando encuentro a una mujer atractiva tengo que empezar a fingir que no abrigo deseos de pretenderla.

(Eve) ¿Y por qué cree usted que tiene que ocultarlo?

(Roger) A ella podría disgustarle la idea.

(Eve) O es posible que no.

Esta película pertenece a la época con más éxito de Hitchcock, entre Vértigo (de entre los muertos) y Psicosis, aunque me gusta mucho más que cualquiera de esas dos.

Una peli entretenidísima, con su punto de intriga, momentos de humor y otros de tensa persecución, más un romance en el que no faltan el deseo, la desconfianza, y renuente colaboración.

Con la muerte en los talones ganó el premio al mejor director (exaequo) en el Festival de San Sebastián, y el David de Donatello al mejor actor extranjero (Cary Grant). Hitchcock estuvo nominado en diversos premios como mejor director, pero no consiguió ninguno. Las películas amenas y con final feliz ya se sabe que no suelen premiarse, prefieren los dramones, como si entretener y hacer reír (o sonreír) fuera tan fácil…

Si tenéis la oportunidad, vedla, de verdad, pasareis un buen rato. Como suele ser habitual, en original le sacas más la gracia al timing y el tonillo en que hablan especialmente Roger y su madre. Por cierto que como curiosidad hay que decir que la actriz que hacía de madre de Cary Grant, Jessie Royce (n. 1896), solo era ocho años mayor que Cary (n. 1904). El cine tiene estas cosas. A suspender la incredulidad toca.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity, o la Internet Movie Data Base.

domingo, 15 de agosto de 2021

#35 ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú

 

Póster en FilmAfinity


 



Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb

Año: 1964

País: Reino Unido

Dirección: Stanley Kubrick

Música: Laurie Johnson

 

Sátira sobre la guerra fría

 

Esta es otra de esas películas que he visto unas cuantas veces, encontrando siempre algo nuevo.

La historia parte de un general, Jack D. Ripper, interpretado por Sterling Hayden, al que se le va la olla, y decreta un ataque de bombarderos sobre la Unión Soviética. Un capitán de la RAF que se encuentra en esa base aérea, Mandrake (Peter Sellers), se da cuenta de lo que ha ordenado y de cómo se encuentra este tipo, así que intenta parar la cosa.

Por otro lado, vemos al presidente de los EE. UU. (también Peter Sellers) rodeado de generales y asesores, una vez que le explican lo que está pasando. Cuando se da cuenta de lo que puede ocurrir, llama al líder soviético para explicarle lo que hay, que es un error de un oficial un poco loco, y que a ver qué hacen para pararlo.

Lo que no se esperaba es que a la letalidad estadounidense su rival en la guerra fría tendría preparada una reacción aún peor.

Entre ellos estará el tercer personaje interpretado por Seller, el Dr. Strangelove del título, trasunto de todos esos científicos alemanes que fueron llevados a EE. UU., con indiferencia a su nazismo precedente.. 

Y luego, por otro lado, sigues a uno de esos bombarderos que han recibido la orden top secret, y cómo van leyendo las instrucciones. Todo está previsto, ordenado. Se va siguiendo un protocolo con indiferencia casi funcionarial, una vez que se dan cuenta de que va en serio. Siguen el procedimiento establecido, pues alguien lo pensó antes, qué había que hacer a cada momento para ir a la URSS a echar unas bombas. Está capitaneado por el mayor Kong, interpretado por Slim Pickens, inolvidable con su sombrero texano.

Rodada en blanco y negro, es de esas películas que te atrapan, te intrigan, y no puedes dejar de ver, aunque sepas cómo se va a desarrollar y en qué va a acabar. Las interpretaciones son magníficas, empezando por Peter Sellers, que se luce por triplicado, pero están estupendos también Sterling Hayden como militar pirado, o George C. Scott interpretando otro general, en el fondo entusiasmado por la posibilidad de bombardear a los comunistas. Pero vamos, todos. Es verdad que el papel de la mujer es ínfimo y muy estereotipado; por el tipo de historia que es y el momento en que se rodó, es lógico, en aquel momento todo eran señoros.

Destila humor, muy de la época, ácido, cruel, que te lleva inevitablemente al pesimismo. El problema de tener bombas tan destructoras es que dependen de humanos, que siempre pueden errar; pero si creas mecanismos automáticos, también puede haber fallos. El peligro en sí está simplemente en la existencia de estas armas. Aunque, ¿cuál es la alternativa, una vez que existe la capacidad de crear esos arsenales? ¿Desarmarnos sin más, con la de locos que hay por el mundo? Al final, no hay opción buena, salvo que seas un ingenuo que creas que todo el mundo es bueno.

Por cierto que esta última vez que la he visto, me di cuenta de que uno de los soldados del avión es un jovencito James Earl Jones.

Merece la pena ver esta película, porque es estupenda y te da un poco la visión de lo que era aquella época. Es posible que, si no has vivido la guerra fría, esto lo verás con cierto distanciamiento. En cualquier caso, te entretendrá.

También desde el punto de vista estético, hay imágenes que, especialmente unidas a ciertas músicas, resultan inolvidables. Como ese cierre con la música de Vera Lynn We’ll meet again en plan muy, pero que muy irónico. Es lo que más recuerda la gente. Pero a mí también se me queda pegada la música que oyes cuando salen imágenes del bombardeo sobre las heladas tierras y mares del norte de la URSS, con su sombrero texano, When Johnny Comes Marching Home. Al parecer, fue muy popular durante le guerra de secesión estadounidense, tanto que lo usaron los dos bandos; al menos, eso contaban escuché el otro día en el podcast Música y Letras: Músicas de cine clásico II.

Seguro que si buscas estas dos músicas en internet, las reconoces, aunque no sepas muy bien de qué. Las han usado en más pelis.

¿Teléfono rojo?... ganó tres premios BAFTA: mejor película, film británico y dirección artística (B&W). Kubrick fue considerado el mejor director del Círculo de Críticos de Nueva York. Y el Sindicato de Guionistas (WGA) premió al guion, dentro de la categoría comedia.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity, o la Internet MovieData Base.



jueves, 12 de agosto de 2021

#29 Mantegna: Cristo muerto

 



 


Lamentación sobre Cristo muerto

(Cristo morto nel sepolcro e tre dolenti)

 

 

Fecha: h. 1483

Estilo: Arte renacentista

Autor: Andrea Mantegna

Técnica: temple sobre lienzo

Ubicación: Pinacoteca de Brera (Milán, Italia)

 

 

El escorzo por excelencia de la historia del arte

 

Sí, porque lo de este hombre es básicamente un alarde, demostrando el poderío del pintor a la hora de representar figuras monumentales.

En el Renacimiento italiano se distinguen dos períodos, el Quattrocento (siglo XV) y el Cinquecento (siglo XV). El centro del primero fue Florencia y, del segundo, Roma.

Pero hubo otros centros interesantes en el norte, Padua, Ferrara y, sobre todo, Venecia. Esta última destacó por su cromatismo, más que su dibujo, y la excelencia de sus retratos.

En Padua trabajaron Donatello, Ucello y Piero de la Francesca, y de ahí la influencia florentina, de la línea y el dibujo, en la obra de los pintores de esa localidad.

Entre los paduanos, el más original, de quien se ha dicho hasta que es revolucionario, es Andrea Mantegna. Anticipa algunos elementos que se verán después desarrollados en el Alto Renacimiento.

Esta es su obra más conocida, fundamental en la historia del arte occidental. Mide 68 x 81 centímetros. Está elaborada en temple sobre lienzo. 

En cuanto a la datación, he visto diferentes fechas, desde 1490 hasta 1505. Me he quedado con 1483, más antigua, que es la que ponen en la página web de la Pinacoteca de Brera. Hay quien la sitúa en la época en que trabajaba para los Gonzaga en Mantua. Por entonces pintó otras escenas así de patéticas. 

La iconografía es inusual. El cadáver de Cristo yace sobre la lápida. A un lado, las santas mujeres lloran, con gran dramatismo. Se ven las perforaciones de Cristo en pies y manos. Nunca se había representado este momento evangélico así, de esta manera, con Cristo enfocado desde sus pies, pintados de un tamaño mucho mayor que la cabeza, de manera que transmita la idea de que está más cerca del espectador.

Se trata de una representación grandiosa, escultórica, Cristo parece como una estatua de la antigüedad. Parece como labrada en piedra, monumental al estilo de Masaccio.

A ello ayuda la perspectiva que ha adoptado. Por un lado, adopta un punto de vista más bien bajo, con lo que logra dotar a la figura de monumentalidad. Por otro, recurre a la técnica del escorzo, que representa la anatomía tumbada o en desequilibrio. Esto de las perspectivas forzadas ya lo vimos en Uccello. Con ello incrementaba el dramatismo de la escena.

Refuerza la impresión de escultura la limitada paleta de colores. Para diferenciarse de los pintores medievales, los italianos del XV optaron por no usar colores vivos, sino apagados, grises, neutros. Ese monocromatismo ayudaba a crear la ficción de escultura antigua. Imitaba así el efecto camafeo.

Historia del cuadro

Se cree que Andrea Mantegna pintó este lienzo para su propia devoción privada; ello explicaría que no siguiera ningún modelo previo. Se cree que estaba en el taller de Mantegna cuando murió y su hijo Ludovico se lo vendió al cardenal Sigismondo Gonzaga. En Mantua estuvo desde entonces, inventariado en 1627. No se sabe seguro, pero parece que al año siguiente lo adquirió el rey inglés Carlos I el de tan triste final. No se sabe muy bien qué pasó después con él. Se cree que pudo formar parte de la colección del cardenal Mazarino. A la pinacoteca de Brera llegó, por compra, en 1824.

El autor: Andrea Mantegna

Nació en Isola di Cartura en 1430 o 1431, procedente de una familia pobre, que lo puso a aprender con el pintor Francesco Squarcione (m. 1474). 

Mantegna estudió la arquitectura clásica, algo que le sirvió para los elaborados fondos arquitectónicos de sus cuadros. 

También eso le permitió crear trampantojos, arquitecturas fingidas como las de la Bóveda de la Cámara de los esposos, en Mantua. Explotó el escorzo por ejemplo desde abajo hacia arriba, lo que se llama di sotto in sù. Más tarde, este tipo de perspectivas se usarían mucho en la época barroca. 

Anticipó las figuras monumentales, escultóricas, que podemos ver en un Miguel Ángel. Más que pintadas, parecen labradas en piedra.

Tuvo tal éxito que Lodovico Gonzaga le contrató para que fuese a Mantua, con un salario anual. Decoró varios de sus edificios, destacando sobre todo la capilla y la famosa Camera Picta (1465-1474) del castillo. Allí vivió ya el resto de su vida, acumulando fama y propiedades hasta que murió, en Mantua, en el año 1506

Otras obras

Os pongo, a continuación, otras obras destacadas de este autor. Las fechas son aproximadas.



«San Sebastián» (h. 1456-1459), temple sobre tabla, 68 cm × 30 cm, Kunsthistorisches, Viena.



«La Crucifixión» panel central del retablo de San Zenón (1457-1460), temple y óleo sobre tabla, 76 cm × 96 cm, Basílica de San Zenón, Verona.



«San Jorge» (h. 1460), temple sobre tabla, 66 cm × 32 cm, Galería de la Academia, Venecia.



«El tránsito de la Virgen» (h. 1462), técnica mixta sobre tabla, 54,5 cm × 42 cm, Museo del Prado, Madrid.



«Ludovico II Gonzaga y su corte» fresco en la Cámara de los esposos (entre 1465 y 1474), Palacio Ducal, Mantua.



«Minerva expulsando a los vicios del Jardín de las Virtudes» (1499), temple y óleo sobre tabla, 160 cm × 192 cm, Museo del Louvre, París.

lunes, 9 de agosto de 2021

Día #208

 


 

Hoy toca un disco titulado Handel Arias, una selección interpretada por el argentino Franco Fagioli (n. 1981) con Il Pomo d’Oro. Dirige la violinista búlgara Zefira Valova. Creo que la fecha de lanzamiento fue 2018, hace solo tres años y parece un siglo de distancia.

 



Mi voz favorita es la de barítono, así que podéis imaginaros qué lejos están de mi gusto personal los contratenores. Y, sin embargo, hay algo muy especial en este canto agudo con la potencia de unos pulmones masculinos.

 

En sus entrevistas, Fagioli enfatiza mucho la existencias de diferentes escuelas de canto, y considera que la italiana, el bel canto, es algo anterior al siglo XIX. Aplicado a su cuerda, dice que no es lo mismo un contratenor británico, como Alfred Deller, que uno de la escuela italiana. Será por eso, que a mi me gusta mucho este señor argentino que creo que vive en Madrid.


Y si encima canta a Händel, por supuesto, en arias operísticas a la italiana ¿qué más quiero?


Así que, aunque es un interprete argentino cantando arias compuestas por un señor alemán que hizo carrera en Inglaterra, al final, este disco yo lo asocio más bien con Italia. Por la lengua y el estilo, mayormente.


Fagioli ha grabado discos con conjuntos diversos. Il Pomo d’Oro, que es el de este de Deutsche G,  fue fundado en 2012. Es uno de esos conjuntos que a mí tanto me gustan, haciendo interpretaciones muy auténticas del repertorio barroco, que son las que más les he escuchado, aunque creo que también han hecho clasicismo.

domingo, 8 de agosto de 2021

#33 El Bosco: El jardín de las delicias (3) Un poco de Historia

 



El jardín de las delicias

(De tuin der lusten)

 

 

Fecha: 1490-1500

Estilo: Arte gótico

Autor: Jerónimo Bosco

Técnica: óleo sobre tabla

Ubicación: Museo del Prado (Madrid, España)

 

 Después de describir el cuadro en la primera entrada y de intentar explicarlo un poco en la siguiente, cierro enmarcando un poco la cosa histórica.

Historia.

Este tríptico se sitúa en el período de madurez de Jerónimo Bosco. Como el resto de sus cuadros, no tiene una datación fija, y la han situado años arriba, años abajo. Yo pongo aquí la que da el Museo del Prado, que sitúa este cuadro dentro de la última década del siglo XV: 1490-1500. 

No se sabe nada del proceso de elaboración, ni quién lo encargó ni para qué. No hay documentación al respecto.

Se cree que el comitente pudo ser Enrique III de Nassau (1483-1538), amigo íntimo de Felipe el Hermoso, el abuelo de Felipe II. Ambos admiraban al Bosco y rivalizaban como coleccionistas. Esta creencia se basa en que la primera referencia escrita que hay a este cuadro lo sitúa en el palacio de Coudenberg en Bruselas, propiedad de los Nassau. Allí lo vio, en el año 1517, Antonio de Beatis, secretario del cardenal Luis de Aragón, y lo comentó así:

Hay algunas tablas con diversas bizarrías, donde se imitan mares, cielos, bosques y campos y muchas otras cosas, unos que salen de una concha marina, otros que defecan grullas, hombres y mujeres, blancos y negros en actos y maneras diferentes, pájaros, animales de todas clases y realizados con mucho naturalismo, cosas tan placenteras y fantásticas que en modo alguno se podrían describir a aquellos que no las hayan visto.

Lo que no cabe duda es que este tríptico tuvo un éxito inmediato. Por eso, como otras obras del Bosco, fue copiado e imitado, ¡hasta en tapices! Aquí lo tenéis:



Es un tapiz que está en el Palacio Real de Madrid y se elaboró, dicen, en torno a 1550, al menos según Wikicommons, que es de donde lo he tomado.

En el Museo del Prado remontan su procedencia, sin embargo, al anterior conde de Nassau, Engelbrecht II de Nassau (1490/1500-4), que cuadraría más con esa datación actual en la década de los años 1490. De él habría pasado a su sobrino Enrique (Hendrik) III de Nassau, 1504-38 y luego al hijo de éste, René de Châlon (1538-44), príncipe de Orange y estatúder de Holanda, Zelanda, Utrecht y Güeldres; combatió en las guerras de Italia de junto a Carlos V. A su muerte, le heredó su primo, Guillermo I de Orange (1544-67), que al traicionar a su señor vio sus bienes confiscados por Fernando Álvarez de Toledo, duque de Alba. De dicha confiscación hay un inventario, redactado el 20 de enero de 1568. La cosa es que el duque de Alba le dio este cuadro a su hijo no matrimonial, al que tuvo de soltero, Fernando de Toledo (1568-91), quien fuera prior de la Orden de Malta en Castilla y León. Felipe II lo compró en su almoneda en 1591. Dos años después, lo llevó al monasterio de San Lorenzo del Escorial. La entrega consta en un documento fechado (8 de julio de 1593), donde se describe como «una pintura de la variedad del mundo».

Allí lo vio el historiador de los jerónimos, el padre Sigüenza, quien consideró que la pintura trataba «de la gloria vana».

Estuvo en El Escorial hasta el año 1933, año en que lo trasladaron al Museo del Prado. Un decreto de 2 de marzo de 1943 estableció su depósito en el Museo del Prado. Así que, jurídicamente, se trata de un depósito del Patrimonio Nacional perteneciente al Real Patronato del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Gracias a ese gusto filipino, contamos en el Museo del Prado con algunas de las obras más sobresalientes del autor. Aparte de maravillarte por la fantasía que desarrolla en estas tablas, si te fijas bien, te puedes hacer a la idea de cómo vivía la gente por entonces. Son cuadros ricos en detalles de la vida cotidiana: sus casas, la ropa, los muebles, la comida y la bebida, etc. Esas cosas te abren una ventana a cómo eran las gentes de fines del siglo XV y principios del XVI.

Esto se me muy bien en las diferentes escenas de la mesa de los siete pecados capitales, por ejemplo en esta escena que es un interior flamenco. Tal vez no sepas qué representa, pero sí te fijas en eso, la ropa, los muebles, etc.



El autor: Jerónimo Bosco

Jheronimus van Aken, conocido como Jheronimus Bosch, en España Jerónimo Bosco es, sin duda alguna, el más original de los pintores flamencos. No por sus temas, que son mayoritariamente religiosos, sino por mezclar lo real y lo fantástico

Nació en torno al año 1450 en un sitio que en español conocemos como Bolduque, más fácil que decirlo en original 's-Hertogenbosch (Países Bajos), Bolduque para nosotros. Murió en 1516, el mismo año en que lo hacía Fernando el Católico. Es decir, nació justo al fin de la Edad Media y murió cuando se publicaron dos obras cumbres del humanismo renacentista: la Utopía de Moro y el Orlando furioso de Ariosto.

Era de familia de pintores, al parecer procedente de Aquisgrán, de ahí el apellido van Aken. Casó bien, así que no hay nada que pensar en un artista torturado o minoritario. Tenía su propio taller y que recibió numerosos encargos. Se lo ganaba de calle, vamos. El contenido de sus cuadros nos puede chocar, pero en gran medida es porque no entendemos muchas cosas, nos faltan las claves para desentrañar el sentido oculto del cuadro. Se inspiraba no solo en lo que las cosas simbolizaban según la alta cultura, sino también en aforismos populares. Algo que nos desconcierta puede obedecer simplemente a un chascarrillo de la época.

De lo poco que se sabe de su vida, podemos decir que durante muchos años formó parte de la Cofradía de Nuestra Señora de la catedral de Bolduque. Se relaciona con aquella forma de religiosidad tan del otoño de la Edad Media como fue la nova devotio. Renovaba la práctica cristiana buscando una forma de relacionarse con la divinidad más popular e íntima, en un entorno urbano.

De sus cuadros no se conoce ni la datación ni hasta qué punto son autógrafas, o son de su taller, o son copias contemporáneas. Es lo que tiene haber tenido tanto éxito, que le copiaban cosa mala. Durante un siglo, fue un autor muy apreciado.

Luego la gente lo olvidó, no les gustaba algo tan extraño y viejuno, tan intenso y expresionista, técnicamente imperfecto, tan «gótico» en el mal sentido. Fue un pintor ajeno tanto al gusto barroco como al neoclásico o el romántico. Los antiguos flamencos no tenían esa técnica tan científica de la perspectiva que desarrollaron los italianos. Su fuerte era el detalle minucioso, el realismo burgués, lo pequeño y limitado.

Los movimientos de vanguardia revisaron la historia del arte y recuperaron a estos artistas diferentes. Más que la perfección técnica, lo importante era la originalidad y la expresión de emociones personales. La temática religiosa ya no interesa en la época contemporánea, pero sí las fantasías de un artista que se imaginaban arrebatado, perdido en su propio mundo, como un surrealista avant la lettre.

Otras obras

Os pongo, a continuación, otras obras destacadas de este autor. La datación es, como siempre, aproximada.



«Tríptico de la Adoración de los Reyes» (h. 1494), grisalla y óleo sobre tabla de madera de roble, 147,4 cm (altura con marco) × 168,6 cm (ancho con marco), Museo del Prado, Madrid.

«Las tentaciones de san Antonio» (h. 1501 o después), óleo sobre tabla, 131 cm × 238 cm, Museo Nacional de Arte Antiguo, Lisboa.


«La mesa de los pecados capitales» (1505-1510), óleo sobre tabla de madera de chopo, 119,5 cm × 139,5 cm, Museo del Prado, Madrid.



«Tríptico del carro de heno» (1512-1515), óleo sobre tabla, 146,1 cm (altura con marco) × 224,3 cm (ancho con marco), Museo del Prado, Madrid.

(2) Ya, pero, ¿qué significa?

sábado, 7 de agosto de 2021

#33 El Bosco: El jardín de las delicias (2) Ya, pero, ¿qué significa?

 

Detalle del panel central (el Jardín de las Delicias)


 


 


 

El jardín de las delicias

(De tuin der lusten)

 

Fecha: 1490-1500

Estilo: Arte gótico

Autor: Jerónimo Bosco

Técnica: óleo sobre tabla

Ubicación: Museo del Prado (Madrid, España)

 


Ayer describí un poco este magnífico cuadro que se expone en el museo del Prado. Hoy voy a adentrarme un poco más en otras cosas: el mensaje que puede querer transmitir y su estilo, principalmente.

La naturaleza: paisaje, animales y plantas.

Empiezo con su significado dentro de los géneros pictóricos. Es un cuadro de temática religiosa. Sin embargo, no podemos ignorar los detalles que nos presenta sobre la naturaleza.

 El «paisaje» no era en aquella época un género pictórico independiente, pero sí que aparecía, como fondo. Progresivamente iba cobrando más importancia, dejando a las figuras como algo casi anecdótico. Esto llevó al nacimiento del paisaje como género propio en generaciones posteriores a la del Bosco, con pintores como Patinir (h. 1480-1524) o Brueghel el Viejo (h. 1525-1569).

El Bosco representa, en esta evolución, un momento en el que el paisaje cobra especial importancia, sin llegar a ser el tema dominante. Mezcla formas naturales (montañas, lagos, praderas, árboles) con otras de fantasía, extrañas. Con ello, su contribución al género paisajístico sería particularmente relevante en lo que se llama «paisaje fantástico», como los que harían, ya en el siglo XX, autores surrealistas como Dalí o Chirico.



Como ya he comentado, en sus representaciones de animales y plantas, el Bosco alterna lo real con lo imaginado. Aparecen asnos, ciervos, un elefante, una jirafa, leones, leopardos, osos, panteras, que pudo ver al natural, o en grabados o quizá en algún zoológico de un noble. Destaca lo bien que conocía la anatomía de las aves, de las que se han identificado hasta veinticinco especies distintas.

Junto a ello, otros imaginados, como unicornios o monstruos híbridos y quimeras (hombres-grillo, -pez o -pájaro). Se inspira, en este punto, en las imágenes que pudo ver en bestiarios y otros manuscritos iluminados.

Los animales tenían un sentido simbólico. Por ejemplo, las mujeres que están bañándose en el estanque central tienen encima cuervos que simbolizan incredulidad, o pavos que sería la vanidad. En la tabla del paraíso terrenal aparece un búho, que se interpreta como una imagen del mal tenebroso y seductor y de la tentación sexual. En los cuadros del Bosco suele haber este tipo de aves (búhos, cárabos, mochuelos o lechuzas), considerados como símbolos de maldad. También encontraremos sapos, interpretados como seres demoníacos.



Incluso lo que está imaginado sigue notas realistas. Solo así se explica lo que el humanista Guevara escribió a Felipe II, en 1563: 

«Bosco nunca pintó cosa alguna fuera del natural en su vida, si no fuese en materia de infierno o purgatorio: sus invenciones estribaron en buscar cosas rarísimas, pero naturales».

Estilo.

Nos devanamos los sesos entendiendo qué significa lo que vemos. Pero conviene también detenerlos en el estilazo del Bosco. Las escenas no son caóticas, sino que están bien pensadas. Hay continuidad entre las dos de la derecha, lo que se logra con el mismo paisaje, los tonos claros, un punto de vista elevado. Cada tabla se divide en tres partes, de arriba abajo.

Además, hay cierta relación de espejo entre la tabla de la izquierda (el Paraíso) y la de la derecha (el Infierno). Cada panel lateral se puede interpretar como reflejo contrario en el otro.


Así, en la franja superior se oponen las verdes y azules montañas naturales del Paraíso con los oscuros edificios humanos incendiados del Infierno; la fuente de la vida de la izquierda se convierte en el hombre-árbol de la derecha; el limpio estanque del Paraíso se correspondería con una charca helada del Infierno; Dios-Cristo con Adán y Eva tendrían su reflejo invertido en el demonio sobre el trono que defeca a los condenados; la charca inferior de la izquierda se convierte en una letrina a la derecha.

Es el mayor de sus trípticos, que contiene más detalles, y está considerado su obra maestra. Como buen flamenco, es minucioso, representa las cosas con realismo, ya digo, hasta las cosa que imagina intenta darles una coherencia, los animales inventados tienen una anatomía creíble. Maneja el pincel de forma ágil, aplicando finas capas de pintura al óleo. Su imprimación es mucha más líquida que la de sus contemporáneos. Entre unas cosas y otras, logra unos colores esmaltados, brillantes. La policromía es, simplemente, maravillosa.

Recuerda al mundo de la miniatura, tanto de los libros iluminados como de lo que se ve en otras culturas, como la persa. El Bosco coge esas figuras grotescas que estaban en los márgenes de los libros o en los coros tallados, y los traslada a una composición de gran formato.

Sentido

Ahora que hemos visto lo que hay, nos toca resolver la gran pregunta, la que a todos nos inquieta: ¿qué significa esto? ¿Para qué o por qué lo pintó? ¿Qué quería decir, o expresar, o despertar en ti?



Porque tú te vas al Museo del Prado, te pones a ver obras como esta y empiezas a mirar, a fijarte en los detalles, y te quedas perpleja. Vale, aquí distingo a una pareja encerrada en una burbuja de cristal y allí, a un cerdo con toca de monja abrazando a un tipo, pero ¿qué significa?

Hay que leerlo en un sentido moral, religioso, está claro. Tú lees libros de Historia del Arte y te cuentan que es alegórico y burlesco, pero no sabes exactamente en qué sentido.

Pues eso es algo que llevan siglos debatiendo. Se le han dado dos lecturas diferentes y opuestas. Tenemos claro que el ala izquierda es el Paraíso, y la derecha, el Infierno. 



La interpretación tradicional, leyendo de izquierda a derecha, sería que la humanidad, entregada a los placeres, acaba condenada precisamente por esos pecados de la carne. La tabla central, entonces, representaría los goces terrenales, efímeros, que te llevan al infierno, eterno. Todo en ella aludiría al sexo, no de una manera explícita (aunque a mí el tipo de las flores en el trasero me parece bastante claro) sino mediante símbolos y alusiones. La cabalgata en círculo de la tabla central se consideraría símbolo del pecado y la pasión, cada tipo de animal cabalgado sería representativo de un determinado pecado capital; la carnosidad de los frutos rojos como las fresas evocaría la carne misma, el cuchillo con las orejas a los genitales masculinos, y así todo. Recurriría, entonces, a la fantasía, con intención moralizadora: advertir de los peligros de los placeres terrenales, en especial la lujuria.

O sea, empezaría enseñando el paraíso verdadero, luego un paraíso falso, consecuencia del pecado original, para acabar en el infierno. En los siglos XV y XVI al falso Paraíso del amor lo llamaban Grial, que no tiene que ver con el ciclo artúrico.

Pero hay otra interpretación que se fija en el hecho de que, en esa tabla central no hay sufrimiento ni dolor, enfermedad ni muerte; tampoco pasa el tiempo, todos son jóvenes, no hay ni niños ni viejos. El Bosco parece mirarlos divertido, no condenando a esta gente que se entretiene tanto, que vive para el placer de la conversación o la compañía mutua, sin necesidad de trabajar. Solo hay armonía entre los humanos y lo que les rodea, no hay animales agresivos (a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en la tabla del Paraíso, donde un gato lleva a una presa en las fauces), unos mordisquean un madroño, todo es pacífico, viven desnudos en plena naturaleza. Así, lo que demostraría no el mundo lleno de pecado, sino uno ideal, en el que hubieran cumplido lo ordenado por Dios en el Génesis 1, 28:

Y los bendijo Dios; y díjoles Dios: Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Sería, entonces el mundo humano que podría haber sido, el futuro posible tras la creación de la primera pareja, lo que será el Paraíso cuando se hayan reproducido. Se frustró por el pecado original de Eva. Eso es lo que le estaría diciendo el Bautista a Eva, abajo a la derecha: Ves, esto es lo que debería haber sido y no fue, por tu culpa.



En cualquier caso, es un mensaje cristiano, aunque recurra a imágenes profanas. Queda claro es que no hay nada herético, nunca se lo plantearon así, ni en su tiempo ni en las décadas posteriores. Así, el padre Sigüenza escribió: 

«Si hay algún absurdo aquí es nuestro, no suyo […] son sátiras pintadas sobre los pecados y delirios del hombre».

Este autor señala cuál es la diferencia, para él, entre este autor y el resto: 

«Los demás tratan de pintar a los hombres tal como aparecen por fuera, en tanto que él tiene el valor de pintarlos cuales son dentro, en el interior».

Lo que te espera si no cumples con los deberes cristianos, ya lo sabes, las penas del infierno. A cada pecador le corresponde una pena adecuada, como nos van detallando en la tabla de la derecha. Así, a los avaros les correspondería el destino de ser tragados por el demonio-pájaro que hay sobre una especie de trona infantil. A los que sufrieron gula les espera la escena de taberna del interior del hombre-árbol: tener que tragarse sapos que les sirven los demonios. Los envidiosos padecerán el agua helada. Y así con todas las cosas...



Con ocasión del V centenario de la muerte de El Bosco, en 2016, se escribieron artículos como este en el ABC, que hace referencia a esta pintura como el jeroglífico más hermoso pintado nunca.

Aquí os dejo un clip que hay en You Tube, del Museo del Prado para niños, que explica este cuadro para niños en menos de tres minutos. Si pones en You Tube «El jardín de las delicias» encontrarás más de una explicación a lo que puedes ver aquí, de manera más amena que la mía.


Llevamos cinco siglos quedándonos perplejos ante este cuadro, sin comprenderlo del todo. Así que, si no lo entiendes, que no te incomode, porque hasta los expertos se contradicen al respecto. 

El jardín de las delicias (1) Esto, ¿qué es?       (3) Un poco de historia ⇨