martes, 12 de mayo de 2020

#15 El elixir de amor


Representación en Göteborg, 2013
Foto de Bengt Nyman
[CC BY-SA 2.0], vía Wikimedia Commons



L’elisir d’amore


Estreno: Milán, 12 de mayo de 1832

Compositor: Gaetano Donizetti

Libreto en italiano: F. Romani, basado en el de E. Scribe para la ópera de D. F. Auber, Le philtre, según la obra de S. Malaperta Il filtro

Género: ópera cómica


Tal día como hoy se estrenó, en el Teatro de la Canobbiana de Milán, una obra maestra del género cómico


Si la última vez que hablé aquí de ópera estuve con Bellini, hoy traigo al otro gran belcantista, Donizetti y justo con una ópera estrenada un año después de La sonámbula.

Como dije entonces, en el belcantismo se enfatiza la voz, la melodía, el cantar bien y bonito, en una palabra. Aquí nuestro amigo Gaetano componía óperas como churros, varias por temporada, pin pan, sin pensar en lo que diría la historia de la música de su creación.

Así le salían, algo descuidadas más de una vez. Las historias tampoco es que fueran mucho más lejos que el folletín. Quizá Lucía de Lammermoor tenga un poco más de empaque, por aquello de que tenía una base literaria.

Básicamente, él tímido y pobretón Nemorino ama a la terrateniente Adina, pero ella prefiere entretenerse un poco picaflor y hasta burlarse de él, tonteando algo con el soldado fanfarrón, Belcore. Llega un charlatán al pueblo, Dulcamara, vendiendo un elixir maravilloso para conseguir enamorar a quien no te quiere. Nemorino lo compra, y se lo bebe. Lo que pasa es que en realidad es vino, un vino riquísimo que se le sube a la cabeza. Parece que se va a celebrar la boda entre Adina y el soldado, pero la cosa acaba con final feliz: Nemorino enriquecido por sorpresa y Adina reconociendo lo mucho que ama al joven.

Es una de esas óperas con una música increíble, preciosa, no solo en lo vocal, sino también en algunos pasajes orquestales que suelen ser lo más flojito de la ópera belcantista. 

Cuenta con una de las arias más famosas del repertorio, Una furtiva lágrima, quizá la más cantada y grabada de las arias para tenor lírico. Su tono tristón contrasta con el aire bufo de toda la ópera. Creo que hay que tomársela más bien como una especie de parodia de las languideces de los enamorados románticos.

Es de esas óperas simpáticas que ganan mucho si los cantantes son actores de cierta vis comica, y le puedan sacar un poco de punto a las situaciones graciosas del libreto. Si no, la representación puede ser perfectamente olvidable. Pero la música, ¡ah, la música…! Qué lindura.

De esta ópera destacaría dos momentos: la ya mencionada furtiva lágrima y la presentación de Dulcamara con «Udite, udite, o rustici; attenti, non fiatate»; es lo que se llama una «canción repetitiva», con muchas palabras en poco tiempo. Un auténtico tour de force para los bajos. Y lo curioso que es uno de los trucos que usan los charlatanes de todas las épocas, dicen muy rápido muchas cosas, una y la contraria, y el oyente se engaña quedándose con aquello que más le cuadra.

Donizetti compuso esta ópera deprisa y corriendo, en un par de semanas, reutilizando números de obras anteriores. Le salió esto tan tierno, un poquito infantil, pero con chispa. La cosa es que debió ser, quizá por lo cómico, una de esas obras belcantistas que siguió representándose incluso cuando lo que se llevaba era la inmensidad de un Wagner.

Uno de los Nemorinos más famosos de la historia fue, a principios del siglo XX, el incomparable Enrico Caruso. Se dice que fue durante una representación de esta ópera, precisamente, en diciembre de 1920 que empezó a toser sangre, y tuvo que cancelarse la representación después del primer acto. Padecía pleuresía purulenta y empiema; moriría al año siguiente.

Como dije a la hora de hablar de La sonámbula de Bellini, forzoso es acordarse de la Sutherland, que con Bonynge tantas obras recuperó de esta época. Así que vuelvo con esta estupenda pareja y la grabación del año 1970 en la que Joan Sutherland (Adina) estaba acompañada por Luciano Pavarotti (Nemorino), Spiro Malas (Dulcamara) y Dominic Cossa (Belcore). La orquesta es la de Cámara Inglesa, con los Ambrosian Singers.

Para saber más, la wikipedia. El libreto, en español e italiano, así como discografía de referencia, en Kareol

En You Tube he encontrado esta grabación del Metropolitan Opera de Nueva York.




sábado, 9 de mayo de 2020

#42 Catedral de Colonia

Catedral, fotografiada por
Thomas Wolf (2008)
[CC BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons




                       
Ubicación: Colonia (Renania del Norte-Westfalia, Alemania)
Fecha: 1248-1880
Estilo: Arte gótico
Tipo de edificación: iglesia





La atracción turística más visitada de Alemania


El emperador Federico Barbarroja (1122-1190) tuvo sus más y sus menos con las ciudades lombardas. Cuando conquistó Milán, entró en la basílica de Sant’Eustorgio, y cogió unas reliquias, by the face, unos huesos que le dijeron que eran de los magos que, según la leyenda cristiana, visitaron a Jesús de Nazaret cuando nació.

Si me habéis leído un poco, ya sabéis como va esto de las reliquias de los santos, que en torno a ellas se montaba un negocio bien rentable por lo que no es de extrañar que se llegara al robo, como conté al hablar de Santa Fe de Conques

Las reliquias significaban visitas de peregrinación al templo y esto, riquezas. El Camino de Santiago es un ejemplo de ello. Así que Federico el Emperador sabía lo que hacía cuando regaló estos huesos, en 1164, al arzobispo Rainald de Dassel. Su sucesor, el arzobispo Felipe de Heinsberg, las guardó en un espectacular relicario que se terminó en 1225. Como podéis comprender, ríos de peregrinos (y sus dineros) afluyeron hacia la capital renana.

La iglesia anterior se les quemó el 30 de abril de 1248. No me queda claro si aprovecharon para edificar una nueva, o bien el incendio se produjo mientras se preparaban a realizar unas obras que ya habían decidido. Ya he dicho cien veces que las catedrales se quemaban con frecuencia. La cosa es que el arzobispo Conrado de Hichstade decidió levantar una en condiciones, donde hay poderío, que se vea, o sea, nada de románico viejuno, sino a la última moda. Y esa no era otra que el flamante gótico nacido en la Isla de Francia. Como ocurrió con León o Burgos, que ya he mencionado aquí, o con Reims. 

Cuando Conrado colocó la primera piedra, el 15 de agosto de 1248, es evidente que tenía ya una cosa moderna en mente. Parece que la catedral de Colonia tuvo como modelo la de Amiens.

Se pusieron a la obra, haciéndose las capillas, y el deambulatorio del coro,.. el coro mayor… Consagraron la catedral el año 1322. Y siguió la construcción… La cabecera corresponde al primer cuarto del siglo XIV.

Luego se hicieron los remolones, hasta llegar a 1560, que la cosa se paró; no había dinero y, además, tampoco les iba la vida en ello, en plena época de la Reforma, vaya usted a saber cómo iba a caer la cosa. Y pasaron los siglos. Llega el siglo XIX, con ese amor romántico hacia la época medieval, y el nacionalismo que encontraba en el gótico cierta esencia patria. Hay que recordar que consideraban que el gótico tenía su origen en la cultura alemana, a pesar de que históricamente no fue así. Así que se renovó el entusiasmo y volvieron a la obra en 1842,  acabando las torres e inaugurándose el 15 de octubre de 1880. Ahí tenéis: 632 años para acabar la obra. Para que luego nos quejemos de los gremios que vienen y luego no los ves en meses.

Es una catedral descomunal, enorme, con esa tendencia del gótico cada vez más alto, más espiritualmente elevado al cielo. Comparemos dimensiones, a ver quién tiene la catedral más grande, y ganan los teutones. Si os acordáis, Reims tenía 138 m de largo, Chartres 130 y León 90; pues bien, Colonia tiene en su interior 144 metros de longitud. En cuanto a la altura de la nave central, Reims llega a 38 m, Chartres a 37 y León se queda en 30; pues bien, Colonia se alza hasta los 45 metros.

Las torres de la parte delantera las acabaron en el siglo XIX. Y en aquel momento, pasando de 157 metros, convirtieron a esta obra en el edificio más alto del mundo. No es que les durara mucho el récord: en 1884 se lo arrebató el monumento a Washington. Eso sí, sigue siendo el edificio gótico más alto del mundo y también es la iglesia con dos torres gemelas más altas del mundo.

Es todo un símbolo, y por ello sufrió hasta catorce bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Los aliados destruyeron las bóvedas de la nave central y del crucero norte, así como la base de la torre izquierda. Pero la estructura se mantuvo, y consiguieron reconstruirla en poco más de una década.
 
Fotografiada por Dietmar Rabich (2014)
Es, como ya he dicho, la atracción turística number one de Alemania. He leído que la entrada es gratis, salvo si quieres subir a la torre, que ahí sí que es pay per view. Claro que merece la pena eso, precisamente, la view.

En 1996, la «Catedral de Colonia» fue considerada un sitio Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que en su página web la describe así:

Iniciada en 1248, la construcción de esta obra de arte gótico fue realizada por etapas y culminó en 1880. A lo largo de esos siete siglos, sus sucesivos constructores fueron animados por una misma fe y un espíritu de total fidelidad a los planos arquitectónicos primigenios. Además del excepcional valor de su arquitectura y de las obras de arte que contiene, esta catedral constituye un testimonio de la gran fuerza y la perdurabilidad de la fe cristiana en Europa.

Si quieres saber algo más sobre esta torre, puedes ver el artículo dedicado a esta edificación en Wikipedia

miércoles, 6 de mayo de 2020

#41 Torre de San Martín

Torre de San Martín
Por Francis Raher (2015)
[CC BY 2.0] vía Wikimedia Commons




                       
Ubicación: Teruel (Aragón, España)
Fecha: 1316
Estilo: Arte gótico-mudéjar
Tipo de edificación: torre-puerta (religiosa y civil)




Ejemplo del mudéjar aragonés, patrimonio de la humanidad

Del mudéjar ya he hablado en otras ocasiones, un estilo muy español, en la zona cristiana pero con formas y técnicas islámicas. Recuerdo que hay dos fases, el románico-mudéjar y el gótico-mudéjar. Este último se desarrolló a partir de mediados del siglo XIII, y se distinguen cuatro escuelas, siendo una de ellas la de Aragón.

Como es propio del mudéjar se recurre al ladrillo. Ciertamente, tiene características propias frente a las otras escuelas, como la influencia de los artistas andaluces.

Las torres aragonesas son lo más interesante. Son torres de las parroquias, junto a las murallas, de manera que al mismo tiempo es puerta de acceso y campanario.

Se caracterizan por la profusión decorativa de los paramentos, con empleo frecuentemente de la cerámica esmaltada y, en todo caso, labor de «dechado». Hay de dos tipos: las cuadradas y las poligonales del tipo gótico mediterráneo, como es por ejemplo las de Tauste, Utebo y dos en Calatayud.

Hoy traigo una de las torres cuadradas, la de San Martín en Teruel. Hay otras, claro, la de San Salvador en la misma ciudad, así como las de Ateca y Maluenda.

Es una torre pegada a una iglesia, la de San Martín. Entras en el arco por la cuesta de la Andaquilla, pasas bajo una bóveda ojival, y sales a otro sitio, la plaza de Pérez Prado. Es de esas que se llaman torre-puerta.

Si tú lo miras, al primer vistazo te recuerda mucho a los alminares almohades, como la Giralda de Sevilla o la Kutubía de Marrakech que ya hemos visto aquí.
 
Detalle de la torre
Por Ziegler175 (1988)
[CC BY-SA 3.0]

Esta formada por dos torres una dentro de la otra. La torre interior cuenta con tres pisos, uno sobre otro, con bóveda de crucería.

Entre esta torre y la exterior discurren las escaleras.

Y por fuera, vemos arcos ojivales típicos del gótico y también arcos más morunos. La decoración vemos que es típicamente del mudéjar aragonés. Los motivos que cubren los paramentos son diversos. Resalta su policromía, que se logra con el abundante ornamento de la cerámica vidriada o esmaltada.

Una cosa característica es una labor que llaman «dechado» por la superposición de motivos. Un dechado es un «paño con distintas muestras de costura o bordados para aprender a coser». Así, las fachadas serían como un muestrario de distintos modelos de bordados.

En la parte inferior uno de los lados está pegado a la iglesia barroca de San Martín. Como estaba un poco hecha polvo, a cuenta de las humedades, la arreglaron allá por el siglo XVI, reforzando la base con sillería. También la restauraron un par de veces en el siglo XX y, de nuevo, entre 2002 y 2007.

En 1986 la «Arquitectura mudéjar de Aragón» fue considerada un sitio Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que en su página web la describe así:

La aparición del arte mudéjar en Aragón, hacia el siglo XII, se debió a las peculiares condiciones políticas, sociales y culturales de la España de la Reconquista. Influenciado en parte por el arte islámico, el mudéjar también muestra huellas de las tendencias coetáneas de los estilos arquitectónicos europeos, en particular el gótico. Los monumentos mudéjares –cuya construcción se prolongó hasta principios del siglo XVII– se caracterizan por una utilización sumamente refinada e ingeniosa del ladrillo y la cerámica vidriada, sobre todo en los campanarios.

Si quieres saber algo más sobre esta torre, puedes ver el artículo dedicado a esta edificación en Wikipedia, aunque la verdad es que es un poquito escaso.
  
Estoy deseando conocer esa parte de Aragón. Sobre todo he estado en la zona montañosa, la provincia de Huesca, y he ido varias veces a Zaragoza. Pero justo Teruel… pues no, sí, ya sé que existe, pero aún no he visitado esa provincia. Dejo aquí enlace a la página turística de Teruel.

domingo, 3 de mayo de 2020

#71 Regreso al futuro





Back to the future

Año: 1985
País: Estados Unidos
Dirección: Robert Zemeckis
Música: Alan Silvestri


Uno de esos liosos viajes en el tiempo en los que mejor no pensar

            De nuevo, una peli que seguro que aparece en pocas listas de cien mejores películas. Pero como esta es mi lista, acá os la traigo. No creo que nadie que la haya visto sienta que ha perdido el tiempo con ella, ¿verdad?

La historia va de un viaje en el tiempo. En una máquina de hacer películas superventas que es Hollywood, a veces dan con la clave para fabricar un producto no solo sólido, bien dirigido y mejor interpretado, sino perfecto en su género de película… que es, no lo tengo claro, juvenil sobre todo, con un puntillo de nostalgia. Consigue que el argumento, los personajes, y hasta un modelo de coche trasciendan a sus menos de dos horas y se te queden en la memoria.

            Por si alguien queda en el planeta que no la haya visto, tenemos a Marty McFly, amigo de un científico loco, Doc. Este ha creado una máquina del tiempo. Marty acabará viajando al 1955, que es justo cuando sus padres se conocieron. A poco aficionados que seáis a la ciencia ficción, ya sabéis como funciona esto: tienes que intentar no cambiar nada para que los acontecimientos posteriores sigan igual. Claro que cuando eres un adolescente que regresa treinta años atrás y ve el pasado de su ciudad, es difícil no meter la pata.Luego, a ver cómo lo arreglas.

            La volví a ver el otro día y me encantó. Me pasó algo muy curioso, que cuando estaba viendo a Marty en 1985 me decía a mí misma que qué bien recreado estaba todo, que sí, que escuchábamos esa música, vestíamos así,… Y luego caí: «que no, que la peli es de 1985», así que no recreaban nada, que la que había envejecido era yo. Con la distancia del tiempo, 1985 parece tan recreado como 1955.

Es una de esas películas de rollo positivo que te gusta volver a ver, como quien regresa a un cálido jersey de punto de toda la vida en una fría tarde de invierno. Nunca te cansa. Marty todo lo lía pero luego acaba desliándolo a su manera especial. Hay un poco de justicia: los que tenían que enamorarse, se enamoran; los abusones son castigados, y cuando uno vuelve al futuro, las cosas pueden ser mejores que como las dejaste.

Cuando algo cambia, todo puede cambiar.

Otra película de factura ideal, con actores tremendamente convincentes en sus interpretaciones, sin histerismos ni más sobreactuación que la que el papel requiere (ese Doc de Christopher Lloyd…). El mítico DeLorean, un coche feo de narices pero que con esta película se convirtió en un icono, al menos para los que somos europeos y gustamos de otro tipo de carros. Por lo visto se fabricaron poco, y se elaboraron en irlanda del Norte, pero de cara al mercado estadounidense, aquí lo de las puertas de ala de gaviota como que nos gusta menos. Aunque creo que Mercedes hizo algún modelo con ellas.

Dicen que ahora el guion de Regreso al futuro se enseña en las escuelas de cine, por ser uno de los más perfectos. No me extraña. Si te fijas bien, el ritmo narrativo no decae en ningún momento, no hay escenas que sobren, la intriga justita para ver cómo se desarrollan los acontecimientos…


Por eso tenía que traer aquí esta película. No solo es un hito en mi vida personal como espectadora de cine. Es que como película funciona perfectamente, todo encaja. Creo que si desmenuzas la forma de relatar las cosas, las distintas piezas y cómo encajan entre sí, entonces te darás cuenta de que cualquier narración, no solo la cinematográfica, sino también la literaria, podría fácilmente tomarla como modelo.

Si quieres pasar un buen rato distraído, es una magnífica opción. Aunque muchos cinéfilos de pro tuerzan el gesto y te miren por encima del hombro.  

Tuvo varias nominaciones a premios, pero creo que solo ganó el David di Donatello al mejor guion y productor extranjero. Qué buen ojo el de los italianos para entender cuándo un cuento está bien contado. En los Óscar, ni la nominaron en esa categoría. El mejor guion original se lo llevó Único testigo, de Peter Weir, película que también disfruté, pero de otro modo (Ains, ese Harry)... y que no creo que se estudie particularmente en las escuelas de cine.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity o la Internet Movie Data Base.




viernes, 1 de mayo de 2020

#42 Púlpito de la catedral de Pisa


 
Púlpito o ambón de la catedral de Pisa
Miguel Hermoso Cuesta (2014)
[CC BY-SA 4.0]
Vía Wikimedia Commons


Ubicación: Catedral de Pisa (Toscana), Italia
Fecha: 1301-1310
Época: Arte gótico
Autor: Giovanni Pisano






Tú lo desmontas y luego al montarlo, te faltan (o sobran) piezas


Púlpitos del gótico italiano hay unos cuantos, y varios de los más destacados obedecen a los Pisano, padre (Nicola o Nicolás) e hijo (Giovanni o Juan).

He escogido este de la catedral de Pisa porque, francamente, me hizo gracia la historia de su montaje y desmontaje. Al parecer, la catedral de Pisa sufrió un incendio a finales del siglo XVI y salvaron esta joya gótica, solo que la desmontaron y guardaron las piezas en el almacén.

Y allí se quedó hasta la época fascista, en que recuperaron las piezas. Solo que no sabían cómo se montaba, porque no tenían ningún rastro documental de cómo era en la Edad Media. Así que lo montaron como Dios les dio a entender. Algunas piezas les «sobraron» y están en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

Por si les faltaban columnas, pues el Duce va y les regala cuatro, sencillitas, eso sí. Claro, las pusieron y tenían que verse, para satisfacer al dictador. Así que colocaron el púlpito o ambón con las columnas en la parte más visible. Y las demás, que eran unas preciosas cariátides, pues va y las ponen hacia atrás.

Este tipo de púlpito o ambón, se usaba para leer o cantar en las funciones litúrgicas. Se solían colocar a uno y otro lado del altar mayor, o a veces a ambos lados del coro. Pero como se ve en la foto ahora la puedes ver a pie de iglesia.

A diferencia de púlpitos anteriores, que tenían un plano poligonal, este es circular, con unos paneles curvados. Otra diferencia es que no hay arcos sustentando la base del púlpito o entrepiso, sino ménsulas con volutas.

En los relieves se ven escenas realistas pero un poco más ligeras o armoniosas, frente a los paneles densamente poblados de su padre. Se expresa mejor el movimiento y hasta llegamos a ver zonas hasta con un poco de paisaje. En la obra de Giovanni se nota influencia del gótico francés; al parecer pudo estar un período formándose en París. De hecho, en el propio púlpito hay una inscripción que dice que «Giovanni ha rodeado con un círculo todos los ríos y regiones del mundo, esforzándose en aprender mucho…».
 
La matanza de los inocentes
Por Sailko (2015) [CC BY-SA 3.0]
Vía Wikimedia Commons

Y es que Giovanni Pisano fusionó la influencia más clásica que le venía de su padre, con la expresividad norteña, más propia del gótico francés. A veces se dice que el padre (Nicola) era más renacentista que el hijo (Giovanni). En la obra de este último se nota más el dramatismo y la angustia típicamente góticas, frente a la serenidad del clasicismo.

Es una obra coetánea de la capilla de los Scrovegni que vimos el otro día. No es extraño, pues, que se recurra a los mismos temas iconográficos. Aquí hay también episodios de la Vida de Cristo y alegorías.
 
La Templanza, fotografiada
por Miguel Hermoso Cuesta (2014)
[CC BY-SA 4.0]
Así, una de las cariátides representaría la Iglesia apoyada en las cuatro virtudes cardinales: Justicia, Fortaleza, Templanza y Prudencia. 

Llama la atención la forma de representarse la Templanza, que es muy semejante a la Venus púdica de la época clásica. 

Al mismo tiempo, la forma de estar representadas las virtudes puede simbolizar más cosas, como las cuatro partes del mundo o las cuatro edades de la mujer. Este mundo lleno de símbolos, que además pueden significar cosas diferentes, es algo que nos acerca ya mucho a la época renacentista.

Base de la columna central
por Sailko (2015)
[CC BY-SA 3.0]


En la base de la columna central están representadas las virtudes teologales (Fe, Esperanza, Caridad) y las artes del trivio, quadrivio y la filosofía.

Como adelanté más arriba, hay otros púlpitos estupendos de estos artistas, también en mármol.

Son los de la catedral de Siena (en el que colaboraron padre e hijo, Nicola y Giovanni), la iglesia de Sant’Andrea en Pistoya y el baptisterio de Pisa. 

El antecedente inmediato de este púlpito es el del baptisterio de Pisa (de Nicola). En todos ellos se nota una cierta pervivencia de los modelos clásicos, sobre todo en el caso de Nicola, junto con los elementos más propios del gótico. Y es que este taller pisano es el más representativo de la escultura gótica italiana.
 
El púlpito del baptisterio de Pisa, firmado y datado en 1260, y posiblemente
iniciado en el año 1257. Obra de plena madurez de Nicola Pisano, medio siglo antes que
la de su hijo en la catedral

Fotografía de Yellow.Cat de Roma, Italia [CC BY-SA 2.0]
Vía Wikimedia Commons

martes, 28 de abril de 2020

#19 Giotto: Capilla de los Scrovegni

«Lamentación por el Cristo muerto»
200 cm x 185 cm
Capilla de los Scrovegni, Padua
[Dominio público] vía Wikimedia Commons



Ubicación: Padua (Véneto, Italia)
Fecha: 1303-1305
Estilo: Arte gótico


El iniciador de la pintura moderna


En este repaso de la historia de la pintura, empiezo ya con obras más conocidas, y con el que puede considerarse el primero de los grandes maestros.

La imagen que encabeza este artículo es una de las diferentes escenas que cubren toda la capilla de los Scrovegni, en Padua. Es una capillita de un palacio que ya no existe. Para darle tronío, Enrico Scrovegni, un banquero con posibles de principios del siglo XIV, llamó al que era el mejor artista de su tiempo, el florentino Giotto di Bondone (h. 1266-1337), quien además de en la Toscana había trabajado en Roma, Asís, e igualmente San Antonio de Padua; más tarde iría también a Nápoles, en fin, viajero como era propio de un artista de la época, que uno va donde encuentra trabajo.

Allá que se fue Giotto con su taller, o sea, no penséis que él solo cubría de frescos las paredes, no; esto es obra colectiva. Lo normal es que el maestro del taller se reservara, además del diseño general, las partes más delicadas como las caras o las manos. Eso no quita un ápice de personalidad y originalidad a la obra.

Si nos fijamos en esta escena, podemos ver muchos méritos por lo que Giotto ha pasado a la historia. Vemos tratado un tema habitual en el arte religioso: el lamento por el Cristo muerto. Se trata del momento en que José de Arimatea, junto a Nicodemo, y después de haber pedido permiso a los romanos, desciende el cadáver de Jesucristo de la cruz. Con el muerto allí, todos sus conocidos se lamentan: tenemos a la Virgen, María Magdalena, el apóstol Juan…

Lo que más llama la atención es la expresividad de los personajes. Se ve cómo están tristes, o en shock, o airados y cabreados por esa muerte. Y eso tanto la gente que rodea el cadáver –ese Juan con los brazos abiertos–, como los ángeles del cielo, con gestos diferentes de tristeza o desesperación.
 
Detalle de un ángel desesperado
Esa expresividad es algo propio del arte gótico. El románico era más hierático, expresaba menos los sentimientos. Seguí el modelo de la pintura potente de la época, que era la del imperio, o sea, el bizantino. Creaba imágenes majestuosas, pero contenidas, serenas, sin relacionarse amorosamente la Virgen con el niño, examinan impávidos al espectador. Tu típico pantocrátor románico es así.

Hay más diferencias frente a esas imágenes bizantinas, y es el fondo. Hasta entonces, se usaban fondos monocromos. Aquí Giotto hace una cosa maravillosa y es que pinta un fondo, crea un mundo más allá de las figuras: casas y paisajes, en vez de dorado. Si nos fijamos bien en la imagen, Jesucristo muerto está en primer plano y lo rodean personajes, y luego detrás pone una ladera como de montaña, con un árbol, y en el fondo, esa forma de estar dividido el azul del cielo acaba pareciendo al perfil de otras montañas. Con ello se da sensación de profundidad, y de que la naturaleza está allí.

Este amor por la naturaleza enlaza con la sensibilidad franciscana de la época, ese amor a los animalitos y al paisaje como una obra más del Creador. Me recuerda la anécdota de cómo fue descubierto Giotto. Se cuenta que su maestro Cimabué lo conoció como niño pastor en plena naturaleza, dibujando sobre el suelo. Puedo imaginar al crío Giotto, durante años a la intemperie, mirando la naturaleza, las hierbas, los árboles… Y creyó que todo ese mundo que lo rodeaba merecía estar reflejado en su obra.

Lo vemos con nuestros ojos modernos y no nos parece tan realista. Pero para aquella época era algo absolutamente novedoso. Cuando Vasari escribió sus Vidas de artistas, en que aplaudía la forma en que los florentinos pretendieron recuperar el pasado clásico (abominando del gótico, que él veía como algo bárbaro), de los primeros que menciona es a Giotto, de quien dice:

Después de haber estado la norma y el dibujo de la buena pintura tantos años enterrados debido a los desastres de la guerra, él solo, aunque formado entre artistas ineptos, resucitó con don celestial lo que se había extraviado y lo condujo a lo que consideramos la buena forma.

Es obvio que Vasari lo situaba ya en el primer renacimiento, por eso no os extrañe verlo así en más de un libro de Historia del Arte. Por cierto que se cree que Vasari no llegó a ver esta capilla de los Scrovegni, que hoy en día se considera obra maestra de Giotto, puesto que solo la menciona de pasada: «llegó a hacer también en la iglesia de la Arena una Gloria Mundana, que le dio gran fama».

A la capilla de los Scrovegni se le llamaba de la Arena porque se construyó donde originariamente hubo una arena romana. Giotto cubrió paredes y techos con escenas de la Vida de la Virgen y otras de la Vida de Jesucristo, un Juicio Final y hasta una serie de alegorías sobre el Vicio y la Virtud, en grisalla monocroma. Todo ello seguía un serio programa teológico, al parecer de inspiración agustiniana. Merece la pena echarle una ojeada a esta cucada de capilla.
 
Capilla fotografiada por © José Luiz Bernardes Ribeiro (2016)
CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

A pesar de hay quien considera a Giotto como el primer renacentista, lo cierto es que habitualmente se le incluye dentro de una fase de la pintura gótica, en concreto el «estilo italo-gótico» que se desarrolló en los siglos XIII y XIV (Ducento y Trecento).

En ese momento los pintores italianos realizaron grandísimos avances frente al arte bizantino, que ya digo que era el arte fetén desde hacía siglos, con hallazgos que fueron desarrollándose y difundiéndose por toda Europa: 

* la perspectiva y sensación de profundidad, 
* la expresión de los sentimientos a través de gestos o actitudes de los personajes,
* la representación más realista del cuerpo humano, de los edificios o de los paisajes
* las luces y las sombras, junto al colorido más amplio.

Y aunque el primer pintor diferente, original, fue este florentino Giotto, también ha de mencionarse a su maestro, Cimabue, y a Cavallini. Ya iremos viendo otros autores y otros lugares (Siena, Roma, Venecia, Padua, Ferrara…) donde vieron la luz tantísimas obras que están en nuestros libros de arte. Y de las que solo puedo traer aquí una minoría.

Giotto se me antoja una rara avis, parece que muchas cosas se crearon con él y no tuvieron una continuidad inmediata. Su sensibilidad me parece que enlaza más con los pintores de dos generaciones posteriores –ya renacentistas– que la inmediata en la que seguimos viendo esos fondos dorados tan bizantinos.

Si vais de viaje a Italia, hay destinos que parecen inevitables: Florencia, Roma y Venecia. Pero hay muchísimos otros sitios alucinantes, como Padua, Ferrara, Nápoles o Palermo. También te los vas a encontrar llenos de turistas, claro, pero seguramente no tantos por metro cuadrado como los Museos Vaticanos, por poner un ejemplo.

Para saber más, tenéis el artículo de la Wikipedia sobre esta Lamentación en concreto y sobre la Capilla de los Scrovegni, en general.

Os pongo otras poquitas imágenes archiconocidas de esta capilla:

La huida a Egipto


La matanza de los inocentes
(c) José Luiz Bernardes Ribeiro
El beso de Judas


       Pero vamos, que de un gran maestro como Giotto existen numerosas obras muy conocidas. Por no abrumaros y que esto no se me haga interminable, incluiré solo tres más. 
La donación de la capa, 1297-1299
Fresco, 270 x 230 cm
Iglesia superior, basílica de San Francisco, Asís
San Francisco recibiendo los estigmas, h. 1297-1299
Temple y oro sobre madera de álamo, 313 x 163 cm
Museo del Louvre, París

La madona de Ognissanti, h. 1310
Temple sobre madera, 325 x 204 cm
Galería de los Uffizi, Florencia

        

Por cierto, que la obra de Vasari es siempre interesante de ver. La versión que yo tengo es la antología de Tecnos / Alianza, en reimpresión de 2006. La traducción, estudio, selección y traducción la hicieron María-Teresa Méndez Baiges y Juan-María Montijano García.

sábado, 25 de abril de 2020

#40 Catedral de León

Fachada occidental (izda.) y meridional (drcha.)
Por LBM1948 (2010)
[[CC BY], vía Wikimedia Commons

                       
Ubicación: León (Castilla y León, España)
Fecha: 1205 – 1301
Estilo: Arte gótico
Tipo de edificación: religioso




Mi catedral gótica favorita

España es un país lleno de edificios históricos y artísticamente alucinantes. ¿Cuán de ellos fue el primero en ser declarado oficialmente «monumento»? Pues esta catedral, por Real Orden de 28 de agosto de 1844.

Claro que entonces la edificación estaba un poquito tocada. Había que restaurarla, y se lo encargaron a un arquitecto primero y luego a otro que, pobrecicos, aparte de desmontar partes, no parece que supieran después como reconstruir.

Hasta que, en 1868, se lo encargaron al arquitecto Juan de Madrazo (1829-1880), amigo de Viollet-le-Duc. Conocía el gótico francés, y cómo se construía. Así que se dedicó a poner cimbras y reconstruir arcos y bóvedas en lo que fue la culminación del «neogótico». Seguía las tendencias racionalistas del arquitecto francés, frente a lo que era un historicismo más bien romántico. A pesar de su buen hacer, acabaron cesándolo, por aquello de que era al parecer ateo y el ambiente político y social había cambiado.

A esta catedral la llama Pulchra leonina, es decir, la «bella leonesa», nombre que ya te pone de manifiesto que si entras en este templo encontrarán ante todo, armonía, belleza.

Hará un par de años que la visité por última vez. Era invierno, diciembre, y hacía el típico tiempo leonés, ni frío ni calor: 0 º a las doce del mediodía. Envuelta en nieblas y frío resplandecía con esa belleza diamantina, en una experiencia que fue inolvidable.

Esta catedral la empezó en 1205 Alfonso IX de León, pero la obra sufrió un parón y fue reanudada por su nieto, Alfonso X el Sabio.

El origen de la ciudad de León es romano, como asentamiento de la legión VII Gémina Pía Félix. La propia catedral se asienta sobre lo que en aquella época eran unas termas. León es en cierto modo un cruce de caminos, porque aparte de ser un hito en Camino de Santiago, esa gran ruta que he mencionado aquí unas cuantas veces, a ella llegaba, desde el sur, la vía de la Plata.

Pertenece al estilo gótico y, dentro de él, a la fase clásica, como otras catedrales que ya he mencionado aquí, la francesa de Reims o la española de Burgos

Planta de la catedral
El claustro es posterior
Por Gerardo Rosa Grosasm (2008)
[Dominio público] Vía Wikimedia Comons

Para lo que era una construcción en aquella época, se terminó –en lo esencial– pronto. Esto permitió que hubiese una gran coherencia en el estilo, siendo la más armoniosa de las catedrales españolas. Yo creo que es eso por lo que me gusta, porque se adapta a mi gusto un poco cuadriculado de que todo tiene que seguir las pautas marcadas en la ficha: un edificio gótico es así; y me perturban los añadidos y pegotes posteriores.

Incluso las obras posteriores respetaron el plan precedente. El claustro y la torre norte se terminaron en el siglo XIV, la sur en el XV. También es verdad que la restauración del siglo XIX cambió algunas cosas, como por ejemplo, montó un hastial neogótico en lo alto de la fachada occidental, que sustituyó el remate plateresco del siglo XVI.

Se construyó en el mismo siglo que las grandes catedrales de la Isla de Francia (Chartres, Reims, Amiens). Por ello no es de extrañar que siga con tanta fidelidad ese modelo, particularmente el de Reims. Es, sin embargo, más corta, ya que la catedral de León mide 90 metros de largo cuando la de Reims, si os acordáis, alcanza los 138 m. Por lo que se refiere a la altura, también es un poco más baja: 30 m, mientras que Reims se alza hasta los 38 m.

Se le ha llegado a llamar «la más francesa de las catedrales españolas».

En la propia planta ya se ve esta influencia francesa. Es una iglesia con planta de cruz latina, de tres naves, y con anchura en el crucero y el presbiterio. La girola es bastante amplia, lo que resulta propio de los edificios del Camino de Santiago, para permitir la circulación de peregrinos. A su alrededor hay hasta nueve capillas de forma hexagonal.

Fachada occidental
Por Luis-Miguel Bugallo Sánchez
[CC BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons

La fachada también te muestra ese modelo francés, con tres portadas y rosetón central, como la de Reims. Eso sí, aquí no se pudieron rosetones en el tímpano, sino que continuó dedicándose ese espacio a la escultura. En el centro de la fachada occidental, sigue tratándose el tema clásico del Juicio Final. Sobre el parteluz, una imagen de la Virgen Blanca, lógico en un templo dedicado a Santa María. La que se ve ahora en el exterior es una reproducción: la original se encuentra en la Capilla de la Virgen Blanca, marcada con el n.º 19 en el plano superior.

Se considera que el arquitecto que trazó las líneas de esta catedral fue francés, conocido por varios nombres como maestro Enríque, Enríquez o Enrique Francés, quien trabajó también en la de Burgos.


Rosetón central, por Luis-Miguel Bugallo (2014)



Si por algo destaca esta catedral entre todas las españolas de la época es por sus maravillosas vidrieras. En época gótica, las imágenes se encuentran en cuatro soportes: muros, tabla, miniaturas en libros y vidrieras. Pues bien, en España esta última forma está poco representada, siendo la notable excepción esta catedral de León.

En esto supera al modelo de Reims y se acerca más a los logros de una Santa Capilla de París o a la catedral de Chartres. Se conservan la mayor parte de las vidrieras originales y es realmente uno de los edificios con más vidrieras por metro cuadrado que puedas encontrarte.

La vidriera era más frecuente en lugares sombríos como el norte de Francia o Inglaterra. Allí era preciso aprovechar la posibilidad técnica de vaciar el muro para que entrara más luz en el templo. Aquí no hace tanta falta, por eso en España e Italia el gótico es tan peculiar: no se necesita tanta altura ni diafanidad.

Es habitual en las vidrieras que haya rojos y azules. Este último color es el que predomina en León. Pero también introducen el cromatismo mediterráneo, recurriendo a una gama de otros tonos más claros, como el verde o el amarillo.

Y, ¿qué se puede ver representado en estas vidrieras?

Pues la cosa es que está bien meditado el asunto. Aquí no es que cada artista vaya componiendo las escenas que le den la gana, no: había una creencia propia de la época sobre cómo se dividía el mundo y así había que representarlo.

En la parte inferior encontramos lo más elemental: el mundo vegetal y el trabajo de los hombres comunes y corrientes.

Las vidrieras del triforio central están dedicadas al hombre noble. Hallamos ahí escudos heráldicos y figuras profanas.

La parte superior, el claristorio, se dedica a lo más elevado, la divinidad, la historia sagrada. Pero también aquí hay un orden: en el frío lado septentrional están representadas escenas del Antiguo Testamento y en el opuesto, el cálido meridión, del Nuevo. Daos cuenta que esto alude sutilmente al hecho de que así representaban el hecho de que los personajes veterotestamentarios no habían recibido aún la luz de Cristo porque en este hemisferio, al norte se recibe menos luz.
 
Interior fotografiado por Nieves Caridad Gómez (2014)
[CC BY-SA 3.0] Vía Wikimedia Commons

 El interior es simplemente... inspirador... Te quedas allí dentro, en silencio, elevando tu mirada hacia los arcos apuntados, a los vitrales que lo cubren todo... A ese triforio, por ejemplo, fijándose en esas curvas y complejidades y que, en los extremos, adoptan la sencillez de pequeños arcos lanceados

 ¿Qué queréis que os diga? Guardo un recuerdo muy impresionante de este edificio. Tal vez fuera el frío, la soledad de diciembre, la pureza de las líneas, sin añadidos barrocos que lo entorpezcan... Para cuando se pueda volver a viajar, León es uno de esos destinos ideales para el fin de semana. Primero, por sus monumentos de diferentes épocas, como los maravillosos frescos románicos de San Isidoro o el renacentista San Marcos. Y, segundo, por el ambientillo que tiene una ciudad universitaria.

Para saber más de esta edificación, como siempre, tenemos la Wikipedia, con un artículo bastante detallado. El Auriga del Arte le dedicó dos vídeos; os dejo enlace al vídeo de unos nueve minutos sobre el maravilloso interior.