lunes, 18 de mayo de 2020

#38 Aguamanil Yuan

Aguamanil, MA 5657, M.º Guimet






Objeto: aguamanil
Material: porcelana
Fecha: h. 1335-1340
Lugar actual: Museo Guimet, París (Francia)
Época: dinastía YUan


Ejemplo temprano de la cerámica «azul y blanco»


Si hay un ejemplo de porcelana china típica que se extendió por todo el mundo es la «azul y blanco». Se asocia a la dinastía Ming, pero lo cierto es que su origen está en un momento anterior: la dinastía Yuan.

Y aunque nos parezca como muy chino, lo cierto es que no se les ocurrió a ellos, sino que basta mirar este aguamanil, uno de los ejemplos más antiguos de cerámica de este tipo, para darse cuenta de la influencia persa.

Esta pieza se realizó a principios del siglo XIV (h. 1335-1340) en la localidad de Jingdezhen, en la provincia de Jiangxi, en la China meridional. Al principio, allá por la década de 1320, realizaban cerámica azul y blanca cuyo color viraba al azul plateado, pero unos años después adquiría este precioso tono zafiro.

En Jingdezhen, proliferaron cientos de hornos, hasta el punto de convertirse en un gran centro industrial durante siglos. Era un lugar estratégico: cerca de las fuentes de materias primas y también de los ríos del sur, que permitieron su transporte a otros puntos del globo. 

Este aguamanil entró en la colección del museo Guimet de París en el año 1989. Es el museo nacional de Francia dedicado a las Artes asiáticas. Cuenta con una de las mejores colecciones de arte chino en Occidente. Así que, de nuevo, os menciono un museo parisino que merece la pena visitar. No todo va a ser el Louvre, creedme. 

Este tipo de recipiente, el aguamanil (aiguière en francés, ewer en inglés) se define en el DRAE como un «jarro con pico para echar agua en la palangana o pila donde se lavan las manos, y para dar aguamanos». Es decir, tú tienes un jarro básico al que añades un asa y una boquilla y, voilà: un aguamanil, una forma ajena a la tradición china. Al parecer, los aguamaniles más antiguos son persas, pero en Europa se acogieron con entusiasmo. A China llegaría a través del mundo musulmán, es evidente.

Se le conoce por el número de catálogo del museo, MA 5657.

Tiene una altura de unos 28 cm, con diámetro de 15 cm. Es una jarra con ocho lados; estas formas octogonales no se habían visto en las dinastías anteriores. Está decorado con motivos florales pintados en azul.

Está realizado en porcelana dura, con caolín y decorada con azul de cobalto, con un pincel flexible. El azul parece flotar bajo la veladura. Lo habrían cocido a una temperatura de unos 1280º, pues la porcelana es un tipo especial de cerámica cocida a temperaturas altas, entre los 1200 y los 1400 grados Celsius. El calor vitrifica la arcilla, de manera que facilita que sea un recipiente estanco; la porcelana de este tipo, blanda, dura y transparente, fue apreciada por todo el mundo.

En aquella época, regía China la dinastía Yuan (1279-1368), mongola, unos gobernantes abiertos a la influencia de todas las partes de su imperio. Extendían su dominio desde el océano Pacífico hasta, casi, el mar Mediterráneo. Y dentro de tan amplio territorio, ¿cómo no iban a fijarse en Persia, auténtico centro de creatividad artística durante siglos?

Es uno de los primeros aguamaniles realizados en China, a partir de modelos musulmanes, solo que en el arte islámico solían ser de metal. El azul cobalto que empleaban para elaborar estos jarrones «azul y blanco» procedía de Oriente Medio.

Vasos de este tipo de porcelana azul y blanco anterior a la dinastía Ming se encuentran también en el Museo Británico. Son los jarrones David, porcelana de Yushan (también en la provincia de Jiangxi), que datan del año 1351. Fueron seleccionados para el programa A history of the world in 100 objects. En el libro de Neil MacGregor  te cuentan, al hablar de estos jarrones, lo siguiente:
Jarrones David, M.º Británico

El salvajismo de la invasión mongola desestabilizó y destruyó las industrias cerámicas locales por todo Oriente Medio, especialmente en Irán. De manera que, cuando volvió la paz, se convirtieron en nuevos mercados para las exportaciones chinas. La cerámica azul y blanca había sido popular durante mucho tiempo en estos mercados, de manera que la cerámica fabricada en China imitó el estilo local, y los ceramistas chinos usaron el pigmento de cobalto azul iraní para ajustarse al gusto local iraní. El cobalto de Irán era conocido en China como huihui qing –azul musulmán– lo que es una evidencia clara de que la tradición azul y blanca procede de Oriente Medio y no de China.
Para que se vea, de nuevo, para los preservadores de esencias, que en el arte las influencias van de un lado a otro sin problemas. Un modelo de recipiente y de color originario de Persia (hoy Irán) pasa a China que lo vende por todo su imperio mongol y luego llega a Europa ya en la Edad Moderna, donde lo imitan en sitios como Delft, como veremos algún día, si me da el tiempo y la salud para hablar de los siglos XVII y XVIII. Tengo la duda de si ahora no acusarían a los chinos de apropiación cultural.

Como siempre, salvo otra indicación, las imágenes proceden de Wikimedia Commons.

viernes, 15 de mayo de 2020

#20 Simone Martini: La Anunciación

«Anunciación entre los santos Ansano y Máxima»
184 x 114 cm
Galería de los Uffizi, Florencia
[Dominio público], vía Wikimedia Commons







Annunciazione e i santi Ansano e Massima

Ubicación: Florencia (Toscana, Italia)
Fecha: 1333
Estilo: Arte gótico


El maestro de la escuela gótica sienesa


Entre 1309 y 1377, el papado se trasladó a Aviñón, convirtiendo a esta ciudad del sur de Francia en un centro no solo religioso, sino también artístico. El papado siempre fue buen mecenas de las artes. En 1378 los romanos se cansaron de no tener papa, y eligieron otro, así se produjo el Cisma de Occidente. 

Pero ese momento no había llegado aún en 1340. Ese año solo había un papa y estaba en Aviñón.

Fue por aquel entonces cuando el artista sienés Simone Martini, que había nacido en Siena, h. 1284, se trasladó a esa ciudad, por invitación del cardenal Jacobo Stefaneschi. Dejaba atrás toda una vida de espléndidas obras del estilo italo-gótico. La última que firmó, antes de marchar a Francia, fue precisamente esta Anunciación para la capilla de San Ansano en la catedral de Siena. 

En Aviñón encontraría encargos y la amistad del poeta Francesco Petrarca. Allí  murió, en 1344.

Esta obra es un tríptico, definido por el DRAE como «Pintura, grabado o relieve distribuidos en tres hojas, unidas de modo que puedan doblarse las de los lados sobre la del centro».

Está realizado en madera y, encima, se ha pintado al temple, con pan de oro. Se conoce la autoría y la fecha, porque hay una inscripción que lo dice: 

SYMON MARTINI ET LIPPUS MEMMIS DE SENIS ME PINCXERUNT ANNO DOMINI MCCCXXXIII

En el centro está representada la Anunciación, a los lados, dos santos y, arriba, profetas. Todo ello en una madera muy curvilínea, con arcos apuntados.

El episodio que representa es aquél en el que el arcángel Gabriel le cuenta a María que va a ser la madre del Hijo de Dios sin necesidad de varón, y por ahí ronda el Espíritu Santo que es, por así decirlo, quien la embaraza. Es un tema muy usado en el arte católico. Saldrán en estas páginas mías otras anunciaciones, ya veréis.

El ángel Gabriel, fotografiado por Miguel Hermoso Cuesta
[CC BY-SA 4.0]

Fijémonos en Gabriel.


En la mano lleva una rama de olivo, que es su atributo tradicional. También de esta planta es la corona que porta.

Lleva una capa a cuadros, flotante, y detrás, sus alas, formadas con plumas de pavo real, como si tuvieran ojos, que es la manera habitual en la que se representaban en aquella época, como símbolo de inmortalidad y clarividencia.

Se dirige a la Virgen María, diciéndole aquello de ave maria gratia plena dominus tecum, o sea, «Ave María, llena eres de gracia, el Señor sea contigo». Por si alguien tiene alguna duda, las letras están grabadas en el centro, como en relieve, como si fuera un cómic. En este detalle se puede ver la delicadeza de la pintura, no sólo en las texturas de las telas o las alas o las hojas del olivo sino también, si nos fijamos, en los lirios acampanados que hay entre él y la figura de María.


Frente a él, la Virgen María, con un gesto que he visto descrito de muchas formas. ¿Inquieta, asustada, impresionada, de mala leche…? A mí me parece que no le gusta nada la idea, pero claro, los ojos del siglo XXI no ven las cosas igual que los del siglo XIV.

En un libro leí que ese echarse la Virgen hacia atrás es un gesto muy medieval. En otro, en cambio, que rompe con la tradición medieval, porque expresa un sentimiento muy humano, en lo que sería un anticipo del Renacimiento. 😕

Lo que es muy medieval, es el rostro en sí: esos ojos pequeñitos y algo rasgados, y esa nariz alargada son totalmente de virgen bizantina.

En el fondo, hay un jarrón de orfebrería con lirios. Se usa este objeto en segundo plano, con el suelo, para dar sensación de profundidad o perspectiva

Si nos fijamos, el mármol tendría como vetas que convergen hacia un punto focal, que es precisamente ese jarrón. Los lirios los encontraréis en muchas anunciaciones: representan la virginidad de María.

Otros elementos de la escena contribuyen a crear la ilusión de un espacio real, como la propia forma de estar representadas las figuras, como si se acabaran de mover: parece que María acaba de echarse hacia atrás, agarrando el manto, justo cuando pone pie en tierra el ángel, que recién llegó volando.

Por encima, se ve al Espíritu Santo, en forma de paloma, rodeado de ángeles. 

El resto del fondo es de oro, algo muy bizantino, que aquí contribuye a enfatizar lo preciosos que son los colores. Si te fijas en los iconos, son así, una escena de la Virgen impávida con el Niño, y el fondo dorado. Se consiguen dos cosas, la primera, que el cuadro resplandezca, la segunda, que los personajes, nítidamente recortados, destaquen.

Donde hay poderío, como suelo decir, que se vea.

Queda por hablar de la parte que debemos al pincel de Lippo Memmi (h. 1291-1356), cuñado y alumno de Simone Martini: los medallones superiores y los santos de las alas.

De los cinco tondos de la parte superior, el del centro está vacío; los de los lados representan a profetas, identificados de izquierda a derecha: Jeremías, Ezequiel, Isaías y Daniel. Sostienen en las manos carteles que aluden a los misterios de la Encarnación.

A los dos lados hay santos. A la izquierda, san Ansano, patrón de Siena. Un hombre joven, que lleva el blanquinegro banderín de Siena, y con la palma del martirio en la otra mano. Se supone que es un mártir sienés muerto en 304, época de Diocleciano. Abajo, en la tabla, aparece escrito st ansanvs. Se le encuentra en otras obras sienesas, como la Maestà de Duccio.

La figura del otro lado aún no se sabe con certeza quién es. En una mano sostiene la palma del martirio y, en la otra, la cruz bizantina, que es aquella que lleva tres traveseras. La superior es la del título y la inferior, muchas veces oblicua, representaría el supedáneo en que Cristo apoyó los pies.

Abajo está escrito st iulitta, pero eso parece una falsedad, tal vez añadido posterior. Según el libro de arte que leas te dicen que si es Judit (lo cual no encaja porque no fue ninguna mártir) o Julita (lo cual es raro, porque suele estar representada con su hijo Quirico o Quirce). Otros apuntan a que pueda ser santa Margarita de Antioquía, que es la santa patrona a la que encomendarse en los partos, y que suele llevar como atributo una cruz. Esto último es lo que pone en la Wikipedia.

Actualmente, en la página de los Uffizi, la hipótesis que manejan es que sea Máxima de Roma, matrona y amiga (a veces la ponen como madre) romana que convirtió a Ansano y murió, como él, supuestamente, en 304. Por eso a este cuadro lo denominan Annunciazione e i santi Ansano e Massima, como puede leerse en su página web

Como he dicho al principio, Simone Martini es el más importante maestro de la escuela sienesa, dentro de la segunda fase de la pintura gótica: la «italo-gótica» que ya comenté al hablar de Giotto y la capilla de los Scrovegni, así que no me voy a repetir. Solo que Giotto era de la escuela florentina y Martini, de la sienesa.

Los florentinos tienden a ser más dramáticos y expresionistas y los sieneses tienden más al idealismo y la serenidad. Si lees los libros de arte, al hablar de esta escuela, aluden a cosas como delicadeza o elegancia.

Al parecer, pervivió allí más tiempo la forma tradicional, bizantina, de pintar las tablas. Por ello hablaban de la maniera greca, frente a la maniera latina que sería la de la escuela florentina.

Pero no se quedaron en lo bizantino, sino que le unieron a cierto gusto por lo sinuoso, las curvas o arabescos, que son más propios del gótico francés, especialmente de sus miniaturas. Esta característica se ve muy bien en este cuadro, si te fijas en la capa flotante del arcángel. La transición del bizantinismo al gótico lo representa el florentino Cimabue (1240-1302).

La escuela sienesa se inició con Duccio (h. 1255/1260-1318/1319), más bizantinizante que Martini. Como de Duccio no voy a incluir ninguna pintura en este repaso de solo Cien pinturas, os pongo un ejemplo para que comprendáis de dónde le viene lo de bizantinizante:
Duccio di Buoninsegna: Virgen en Majestad (La Madonna Rucellai)
H. 1285, Temple sobre madera, 450 x 293 cm
Galería de los Uffizi, Florencia
Viendo esta obra de Duccio, se comprende de qué manera se había transformado el estilo en una generación. No hay más que comparar esa Virgen María con la de Simone Martini.

Simone Martini funde las formas tradicionales con el gusto francés, lo que no es raro, porque había trabajado, entre otros sitios, en Nápoles, para el rey Roberto de Anjou. Conserva elementos tradicionales góticos como ese fondo de oro o las curvas, pero al mismo tiempo anticipa elementos del Renacimiento, como el intento de crear cierta perspectiva.

Siena era, en aquella época, una ciudad próspera que rivalizaba con Florencia y Pisa. Luego llegó la Peste Negra de 1348 y la arruinó. Ya no estaban para florituras. Eso sí, había dejado para entonces ya su huella en la historia.

A este estilo italo-gótico podríamos llamarlo también escuela toscana, reconociendo como sus principales nombres a los florentinos Cimabue y Giotto y los sieneses Duccio y Martini. Su influencia llegó, en el siglo XIV, a muchos rincones de la Europa Occidental, gracias a cosas como eso de que artistas italianos se marcharan a Aviñón. Aquí se encuentra una de las semillas de la siguiente fase del gótico, lo que se llama gótico internacional, un estilo preciosista propio de la aristocracia del Otoño de la Edad Media. Una de las obras más significadas e influyentes para dar ese paso fue, justamente, esta Anunciación.

De la capilla de san Ansano, en el transepto de la catedral de Siena, esta obra pasó a las colecciones de los duques de Florencia en 1799 y por eso está ahora en la fabulosa colección de los Uffizi. Un museo alucinante, de esos que hay que ver una vez en la vida. Algún día volveremos. Espero. Mientras tanto, nos quedan los libros de arte y la propia página web, que es estupenda. No es lo mismo que esperar una cola de una hora para entrar, ¿verdad?

Para saber más, tenéis el artículo de la Wikipedia titulado Anunciación entre los santos Ansano y Margarita. 

Hay más obras de Simone Martini muy conocidas. Os pongo solo tres más.

Maestá, 1312-1315
Fresco (con aplicaciones de metal, vidrio, pan de otro y otros materiales) sobre la pared, 763×970 cm
Sala del Consejo del Palacio Público de Siena



San Luis de Tolosa coronando a Roberto de Anjou, rey de Nápoles, h. 1317
Temple sobre tabla, 250 x 188 cm
Museo Nacional de Capodimonte, Nápoles



Virgen de un díptico con la Anunciación, 1333
Temple sobre madera, 23,5 cm × 14,5 cm
Museo de Bellas Artes, Bruselas

Como se ve, esta otra Anunciación que guardan en Bruselas es una versión en pequeñito de la Anunciación sienesa.

martes, 12 de mayo de 2020

#15 El elixir de amor


Representación en Göteborg, 2013
Foto de Bengt Nyman
[CC BY-SA 2.0], vía Wikimedia Commons



L’elisir d’amore


Estreno: Milán, 12 de mayo de 1832

Compositor: Gaetano Donizetti

Libreto en italiano: F. Romani, basado en el de E. Scribe para la ópera de D. F. Auber, Le philtre, según la obra de S. Malaperta Il filtro

Género: ópera cómica


Tal día como hoy se estrenó, en el Teatro de la Canobbiana de Milán, una obra maestra del género cómico


Si la última vez que hablé aquí de ópera estuve con Bellini, hoy traigo al otro gran belcantista, Donizetti y justo con una ópera estrenada un año después de La sonámbula.

Como dije entonces, en el belcantismo se enfatiza la voz, la melodía, el cantar bien y bonito, en una palabra. Aquí nuestro amigo Gaetano componía óperas como churros, varias por temporada, pin pan, sin pensar en lo que diría la historia de la música de su creación.

Así le salían, algo descuidadas más de una vez. Las historias tampoco es que fueran mucho más lejos que el folletín. Quizá Lucía de Lammermoor tenga un poco más de empaque, por aquello de que tenía una base literaria.

Básicamente, él tímido y pobretón Nemorino ama a la terrateniente Adina, pero ella prefiere entretenerse un poco picaflor y hasta burlarse de él, tonteando algo con el soldado fanfarrón, Belcore. Llega un charlatán al pueblo, Dulcamara, vendiendo un elixir maravilloso para conseguir enamorar a quien no te quiere. Nemorino lo compra, y se lo bebe. Lo que pasa es que en realidad es vino, un vino riquísimo que se le sube a la cabeza. Parece que se va a celebrar la boda entre Adina y el soldado, pero la cosa acaba con final feliz: Nemorino enriquecido por sorpresa y Adina reconociendo lo mucho que ama al joven.

Es una de esas óperas con una música increíble, preciosa, no solo en lo vocal, sino también en algunos pasajes orquestales que suelen ser lo más flojito de la ópera belcantista. 

Cuenta con una de las arias más famosas del repertorio, Una furtiva lágrima, quizá la más cantada y grabada de las arias para tenor lírico. Su tono tristón contrasta con el aire bufo de toda la ópera. Creo que hay que tomársela más bien como una especie de parodia de las languideces de los enamorados románticos.

Es de esas óperas simpáticas que ganan mucho si los cantantes son actores de cierta vis comica, y le puedan sacar un poco de punto a las situaciones graciosas del libreto. Si no, la representación puede ser perfectamente olvidable. Pero la música, ¡ah, la música…! Qué lindura.

De esta ópera destacaría dos momentos: la ya mencionada furtiva lágrima y la presentación de Dulcamara con «Udite, udite, o rustici; attenti, non fiatate»; es lo que se llama una «canción repetitiva», con muchas palabras en poco tiempo. Un auténtico tour de force para los bajos. Y lo curioso que es uno de los trucos que usan los charlatanes de todas las épocas, dicen muy rápido muchas cosas, una y la contraria, y el oyente se engaña quedándose con aquello que más le cuadra.

Donizetti compuso esta ópera deprisa y corriendo, en un par de semanas, reutilizando números de obras anteriores. Le salió esto tan tierno, un poquito infantil, pero con chispa. La cosa es que debió ser, quizá por lo cómico, una de esas obras belcantistas que siguió representándose incluso cuando lo que se llevaba era la inmensidad de un Wagner.

Uno de los Nemorinos más famosos de la historia fue, a principios del siglo XX, el incomparable Enrico Caruso. Se dice que fue durante una representación de esta ópera, precisamente, en diciembre de 1920 que empezó a toser sangre, y tuvo que cancelarse la representación después del primer acto. Padecía pleuresía purulenta y empiema; moriría al año siguiente.

Como dije a la hora de hablar de La sonámbula de Bellini, forzoso es acordarse de la Sutherland, que con Bonynge tantas obras recuperó de esta época. Así que vuelvo con esta estupenda pareja y la grabación del año 1970 en la que Joan Sutherland (Adina) estaba acompañada por Luciano Pavarotti (Nemorino), Spiro Malas (Dulcamara) y Dominic Cossa (Belcore). La orquesta es la de Cámara Inglesa, con los Ambrosian Singers.

Para saber más, la wikipedia. El libreto, en español e italiano, así como discografía de referencia, en Kareol

En You Tube he encontrado esta grabación del Metropolitan Opera de Nueva York.




sábado, 9 de mayo de 2020

#42 Catedral de Colonia

Catedral, fotografiada por
Thomas Wolf (2008)
[CC BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons




                       
Ubicación: Colonia (Renania del Norte-Westfalia, Alemania)
Fecha: 1248-1880
Estilo: Arte gótico
Tipo de edificación: iglesia





La atracción turística más visitada de Alemania


El emperador Federico Barbarroja (1122-1190) tuvo sus más y sus menos con las ciudades lombardas. Cuando conquistó Milán, entró en la basílica de Sant’Eustorgio, y cogió unas reliquias, by the face, unos huesos que le dijeron que eran de los magos que, según la leyenda cristiana, visitaron a Jesús de Nazaret cuando nació.

Si me habéis leído un poco, ya sabéis como va esto de las reliquias de los santos, que en torno a ellas se montaba un negocio bien rentable por lo que no es de extrañar que se llegara al robo, como conté al hablar de Santa Fe de Conques

Las reliquias significaban visitas de peregrinación al templo y esto, riquezas. El Camino de Santiago es un ejemplo de ello. Así que Federico el Emperador sabía lo que hacía cuando regaló estos huesos, en 1164, al arzobispo Rainald de Dassel. Su sucesor, el arzobispo Felipe de Heinsberg, las guardó en un espectacular relicario que se terminó en 1225. Como podéis comprender, ríos de peregrinos (y sus dineros) afluyeron hacia la capital renana.

La iglesia anterior se les quemó el 30 de abril de 1248. No me queda claro si aprovecharon para edificar una nueva, o bien el incendio se produjo mientras se preparaban a realizar unas obras que ya habían decidido. Ya he dicho cien veces que las catedrales se quemaban con frecuencia. La cosa es que el arzobispo Conrado de Hichstade decidió levantar una en condiciones, donde hay poderío, que se vea, o sea, nada de románico viejuno, sino a la última moda. Y esa no era otra que el flamante gótico nacido en la Isla de Francia. Como ocurrió con León o Burgos, que ya he mencionado aquí, o con Reims. 

Cuando Conrado colocó la primera piedra, el 15 de agosto de 1248, es evidente que tenía ya una cosa moderna en mente. Parece que la catedral de Colonia tuvo como modelo la de Amiens.

Se pusieron a la obra, haciéndose las capillas, y el deambulatorio del coro,.. el coro mayor… Consagraron la catedral el año 1322. Y siguió la construcción… La cabecera corresponde al primer cuarto del siglo XIV.

Luego se hicieron los remolones, hasta llegar a 1560, que la cosa se paró; no había dinero y, además, tampoco les iba la vida en ello, en plena época de la Reforma, vaya usted a saber cómo iba a caer la cosa. Y pasaron los siglos. Llega el siglo XIX, con ese amor romántico hacia la época medieval, y el nacionalismo que encontraba en el gótico cierta esencia patria. Hay que recordar que consideraban que el gótico tenía su origen en la cultura alemana, a pesar de que históricamente no fue así. Así que se renovó el entusiasmo y volvieron a la obra en 1842,  acabando las torres e inaugurándose el 15 de octubre de 1880. Ahí tenéis: 632 años para acabar la obra. Para que luego nos quejemos de los gremios que vienen y luego no los ves en meses.

Es una catedral descomunal, enorme, con esa tendencia del gótico cada vez más alto, más espiritualmente elevado al cielo. Comparemos dimensiones, a ver quién tiene la catedral más grande, y ganan los teutones. Si os acordáis, Reims tenía 138 m de largo, Chartres 130 y León 90; pues bien, Colonia tiene en su interior 144 metros de longitud. En cuanto a la altura de la nave central, Reims llega a 38 m, Chartres a 37 y León se queda en 30; pues bien, Colonia se alza hasta los 45 metros.

Las torres de la parte delantera las acabaron en el siglo XIX. Y en aquel momento, pasando de 157 metros, convirtieron a esta obra en el edificio más alto del mundo. No es que les durara mucho el récord: en 1884 se lo arrebató el monumento a Washington. Eso sí, sigue siendo el edificio gótico más alto del mundo y también es la iglesia con dos torres gemelas más altas del mundo.

Es todo un símbolo, y por ello sufrió hasta catorce bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Los aliados destruyeron las bóvedas de la nave central y del crucero norte, así como la base de la torre izquierda. Pero la estructura se mantuvo, y consiguieron reconstruirla en poco más de una década.
 
Fotografiada por Dietmar Rabich (2014)
Es, como ya he dicho, la atracción turística number one de Alemania. He leído que la entrada es gratis, salvo si quieres subir a la torre, que ahí sí que es pay per view. Claro que merece la pena eso, precisamente, la view.

En 1996, la «Catedral de Colonia» fue considerada un sitio Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que en su página web la describe así:

Iniciada en 1248, la construcción de esta obra de arte gótico fue realizada por etapas y culminó en 1880. A lo largo de esos siete siglos, sus sucesivos constructores fueron animados por una misma fe y un espíritu de total fidelidad a los planos arquitectónicos primigenios. Además del excepcional valor de su arquitectura y de las obras de arte que contiene, esta catedral constituye un testimonio de la gran fuerza y la perdurabilidad de la fe cristiana en Europa.

Si quieres saber algo más sobre esta torre, puedes ver el artículo dedicado a esta edificación en Wikipedia

miércoles, 6 de mayo de 2020

#41 Torre de San Martín

Torre de San Martín
Por Francis Raher (2015)
[CC BY 2.0] vía Wikimedia Commons




                       
Ubicación: Teruel (Aragón, España)
Fecha: 1316
Estilo: Arte gótico-mudéjar
Tipo de edificación: torre-puerta (religiosa y civil)




Ejemplo del mudéjar aragonés, patrimonio de la humanidad

Del mudéjar ya he hablado en otras ocasiones, un estilo muy español, en la zona cristiana pero con formas y técnicas islámicas. Recuerdo que hay dos fases, el románico-mudéjar y el gótico-mudéjar. Este último se desarrolló a partir de mediados del siglo XIII, y se distinguen cuatro escuelas, siendo una de ellas la de Aragón.

Como es propio del mudéjar se recurre al ladrillo. Ciertamente, tiene características propias frente a las otras escuelas, como la influencia de los artistas andaluces.

Las torres aragonesas son lo más interesante. Son torres de las parroquias, junto a las murallas, de manera que al mismo tiempo es puerta de acceso y campanario.

Se caracterizan por la profusión decorativa de los paramentos, con empleo frecuentemente de la cerámica esmaltada y, en todo caso, labor de «dechado». Hay de dos tipos: las cuadradas y las poligonales del tipo gótico mediterráneo, como es por ejemplo las de Tauste, Utebo y dos en Calatayud.

Hoy traigo una de las torres cuadradas, la de San Martín en Teruel. Hay otras, claro, la de San Salvador en la misma ciudad, así como las de Ateca y Maluenda.

Es una torre pegada a una iglesia, la de San Martín. Entras en el arco por la cuesta de la Andaquilla, pasas bajo una bóveda ojival, y sales a otro sitio, la plaza de Pérez Prado. Es de esas que se llaman torre-puerta.

Si tú lo miras, al primer vistazo te recuerda mucho a los alminares almohades, como la Giralda de Sevilla o la Kutubía de Marrakech que ya hemos visto aquí.
 
Detalle de la torre
Por Ziegler175 (1988)
[CC BY-SA 3.0]

Esta formada por dos torres una dentro de la otra. La torre interior cuenta con tres pisos, uno sobre otro, con bóveda de crucería.

Entre esta torre y la exterior discurren las escaleras.

Y por fuera, vemos arcos ojivales típicos del gótico y también arcos más morunos. La decoración vemos que es típicamente del mudéjar aragonés. Los motivos que cubren los paramentos son diversos. Resalta su policromía, que se logra con el abundante ornamento de la cerámica vidriada o esmaltada.

Una cosa característica es una labor que llaman «dechado» por la superposición de motivos. Un dechado es un «paño con distintas muestras de costura o bordados para aprender a coser». Así, las fachadas serían como un muestrario de distintos modelos de bordados.

En la parte inferior uno de los lados está pegado a la iglesia barroca de San Martín. Como estaba un poco hecha polvo, a cuenta de las humedades, la arreglaron allá por el siglo XVI, reforzando la base con sillería. También la restauraron un par de veces en el siglo XX y, de nuevo, entre 2002 y 2007.

En 1986 la «Arquitectura mudéjar de Aragón» fue considerada un sitio Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que en su página web la describe así:

La aparición del arte mudéjar en Aragón, hacia el siglo XII, se debió a las peculiares condiciones políticas, sociales y culturales de la España de la Reconquista. Influenciado en parte por el arte islámico, el mudéjar también muestra huellas de las tendencias coetáneas de los estilos arquitectónicos europeos, en particular el gótico. Los monumentos mudéjares –cuya construcción se prolongó hasta principios del siglo XVII– se caracterizan por una utilización sumamente refinada e ingeniosa del ladrillo y la cerámica vidriada, sobre todo en los campanarios.

Si quieres saber algo más sobre esta torre, puedes ver el artículo dedicado a esta edificación en Wikipedia, aunque la verdad es que es un poquito escaso.
  
Estoy deseando conocer esa parte de Aragón. Sobre todo he estado en la zona montañosa, la provincia de Huesca, y he ido varias veces a Zaragoza. Pero justo Teruel… pues no, sí, ya sé que existe, pero aún no he visitado esa provincia. Dejo aquí enlace a la página turística de Teruel.

domingo, 3 de mayo de 2020

#71 Regreso al futuro





Back to the future

Año: 1985
País: Estados Unidos
Dirección: Robert Zemeckis
Música: Alan Silvestri


Uno de esos liosos viajes en el tiempo en los que mejor no pensar

            De nuevo, una peli que seguro que aparece en pocas listas de cien mejores películas. Pero como esta es mi lista, acá os la traigo. No creo que nadie que la haya visto sienta que ha perdido el tiempo con ella, ¿verdad?

La historia va de un viaje en el tiempo. En una máquina de hacer películas superventas que es Hollywood, a veces dan con la clave para fabricar un producto no solo sólido, bien dirigido y mejor interpretado, sino perfecto en su género de película… que es, no lo tengo claro, juvenil sobre todo, con un puntillo de nostalgia. Consigue que el argumento, los personajes, y hasta un modelo de coche trasciendan a sus menos de dos horas y se te queden en la memoria.

            Por si alguien queda en el planeta que no la haya visto, tenemos a Marty McFly, amigo de un científico loco, Doc. Este ha creado una máquina del tiempo. Marty acabará viajando al 1955, que es justo cuando sus padres se conocieron. A poco aficionados que seáis a la ciencia ficción, ya sabéis como funciona esto: tienes que intentar no cambiar nada para que los acontecimientos posteriores sigan igual. Claro que cuando eres un adolescente que regresa treinta años atrás y ve el pasado de su ciudad, es difícil no meter la pata.Luego, a ver cómo lo arreglas.

            La volví a ver el otro día y me encantó. Me pasó algo muy curioso, que cuando estaba viendo a Marty en 1985 me decía a mí misma que qué bien recreado estaba todo, que sí, que escuchábamos esa música, vestíamos así,… Y luego caí: «que no, que la peli es de 1985», así que no recreaban nada, que la que había envejecido era yo. Con la distancia del tiempo, 1985 parece tan recreado como 1955.

Es una de esas películas de rollo positivo que te gusta volver a ver, como quien regresa a un cálido jersey de punto de toda la vida en una fría tarde de invierno. Nunca te cansa. Marty todo lo lía pero luego acaba desliándolo a su manera especial. Hay un poco de justicia: los que tenían que enamorarse, se enamoran; los abusones son castigados, y cuando uno vuelve al futuro, las cosas pueden ser mejores que como las dejaste.

Cuando algo cambia, todo puede cambiar.

Otra película de factura ideal, con actores tremendamente convincentes en sus interpretaciones, sin histerismos ni más sobreactuación que la que el papel requiere (ese Doc de Christopher Lloyd…). El mítico DeLorean, un coche feo de narices pero que con esta película se convirtió en un icono, al menos para los que somos europeos y gustamos de otro tipo de carros. Por lo visto se fabricaron poco, y se elaboraron en irlanda del Norte, pero de cara al mercado estadounidense, aquí lo de las puertas de ala de gaviota como que nos gusta menos. Aunque creo que Mercedes hizo algún modelo con ellas.

Dicen que ahora el guion de Regreso al futuro se enseña en las escuelas de cine, por ser uno de los más perfectos. No me extraña. Si te fijas bien, el ritmo narrativo no decae en ningún momento, no hay escenas que sobren, la intriga justita para ver cómo se desarrollan los acontecimientos…


Por eso tenía que traer aquí esta película. No solo es un hito en mi vida personal como espectadora de cine. Es que como película funciona perfectamente, todo encaja. Creo que si desmenuzas la forma de relatar las cosas, las distintas piezas y cómo encajan entre sí, entonces te darás cuenta de que cualquier narración, no solo la cinematográfica, sino también la literaria, podría fácilmente tomarla como modelo.

Si quieres pasar un buen rato distraído, es una magnífica opción. Aunque muchos cinéfilos de pro tuerzan el gesto y te miren por encima del hombro.  

Tuvo varias nominaciones a premios, pero creo que solo ganó el David di Donatello al mejor guion y productor extranjero. Qué buen ojo el de los italianos para entender cuándo un cuento está bien contado. En los Óscar, ni la nominaron en esa categoría. El mejor guion original se lo llevó Único testigo, de Peter Weir, película que también disfruté, pero de otro modo (Ains, ese Harry)... y que no creo que se estudie particularmente en las escuelas de cine.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity o la Internet Movie Data Base.




viernes, 1 de mayo de 2020

#42 Púlpito de la catedral de Pisa


 
Púlpito o ambón de la catedral de Pisa
Miguel Hermoso Cuesta (2014)
[CC BY-SA 4.0]
Vía Wikimedia Commons


Ubicación: Catedral de Pisa (Toscana), Italia
Fecha: 1301-1310
Época: Arte gótico
Autor: Giovanni Pisano






Tú lo desmontas y luego al montarlo, te faltan (o sobran) piezas


Púlpitos del gótico italiano hay unos cuantos, y varios de los más destacados obedecen a los Pisano, padre (Nicola o Nicolás) e hijo (Giovanni o Juan).

He escogido este de la catedral de Pisa porque, francamente, me hizo gracia la historia de su montaje y desmontaje. Al parecer, la catedral de Pisa sufrió un incendio a finales del siglo XVI y salvaron esta joya gótica, solo que la desmontaron y guardaron las piezas en el almacén.

Y allí se quedó hasta la época fascista, en que recuperaron las piezas. Solo que no sabían cómo se montaba, porque no tenían ningún rastro documental de cómo era en la Edad Media. Así que lo montaron como Dios les dio a entender. Algunas piezas les «sobraron» y están en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

Por si les faltaban columnas, pues el Duce va y les regala cuatro, sencillitas, eso sí. Claro, las pusieron y tenían que verse, para satisfacer al dictador. Así que colocaron el púlpito o ambón con las columnas en la parte más visible. Y las demás, que eran unas preciosas cariátides, pues va y las ponen hacia atrás.

Este tipo de púlpito o ambón, se usaba para leer o cantar en las funciones litúrgicas. Se solían colocar a uno y otro lado del altar mayor, o a veces a ambos lados del coro. Pero como se ve en la foto ahora la puedes ver a pie de iglesia.

A diferencia de púlpitos anteriores, que tenían un plano poligonal, este es circular, con unos paneles curvados. Otra diferencia es que no hay arcos sustentando la base del púlpito o entrepiso, sino ménsulas con volutas.

En los relieves se ven escenas realistas pero un poco más ligeras o armoniosas, frente a los paneles densamente poblados de su padre. Se expresa mejor el movimiento y hasta llegamos a ver zonas hasta con un poco de paisaje. En la obra de Giovanni se nota influencia del gótico francés; al parecer pudo estar un período formándose en París. De hecho, en el propio púlpito hay una inscripción que dice que «Giovanni ha rodeado con un círculo todos los ríos y regiones del mundo, esforzándose en aprender mucho…».
 
La matanza de los inocentes
Por Sailko (2015) [CC BY-SA 3.0]
Vía Wikimedia Commons

Y es que Giovanni Pisano fusionó la influencia más clásica que le venía de su padre, con la expresividad norteña, más propia del gótico francés. A veces se dice que el padre (Nicola) era más renacentista que el hijo (Giovanni). En la obra de este último se nota más el dramatismo y la angustia típicamente góticas, frente a la serenidad del clasicismo.

Es una obra coetánea de la capilla de los Scrovegni que vimos el otro día. No es extraño, pues, que se recurra a los mismos temas iconográficos. Aquí hay también episodios de la Vida de Cristo y alegorías.
 
La Templanza, fotografiada
por Miguel Hermoso Cuesta (2014)
[CC BY-SA 4.0]
Así, una de las cariátides representaría la Iglesia apoyada en las cuatro virtudes cardinales: Justicia, Fortaleza, Templanza y Prudencia. 

Llama la atención la forma de representarse la Templanza, que es muy semejante a la Venus púdica de la época clásica. 

Al mismo tiempo, la forma de estar representadas las virtudes puede simbolizar más cosas, como las cuatro partes del mundo o las cuatro edades de la mujer. Este mundo lleno de símbolos, que además pueden significar cosas diferentes, es algo que nos acerca ya mucho a la época renacentista.

Base de la columna central
por Sailko (2015)
[CC BY-SA 3.0]


En la base de la columna central están representadas las virtudes teologales (Fe, Esperanza, Caridad) y las artes del trivio, quadrivio y la filosofía.

Como adelanté más arriba, hay otros púlpitos estupendos de estos artistas, también en mármol.

Son los de la catedral de Siena (en el que colaboraron padre e hijo, Nicola y Giovanni), la iglesia de Sant’Andrea en Pistoya y el baptisterio de Pisa. 

El antecedente inmediato de este púlpito es el del baptisterio de Pisa (de Nicola). En todos ellos se nota una cierta pervivencia de los modelos clásicos, sobre todo en el caso de Nicola, junto con los elementos más propios del gótico. Y es que este taller pisano es el más representativo de la escultura gótica italiana.
 
El púlpito del baptisterio de Pisa, firmado y datado en 1260, y posiblemente
iniciado en el año 1257. Obra de plena madurez de Nicola Pisano, medio siglo antes que
la de su hijo en la catedral

Fotografía de Yellow.Cat de Roma, Italia [CC BY-SA 2.0]
Vía Wikimedia Commons