domingo, 19 de abril de 2020

#39 Catedral de Reims

Fachada occidental
Por Michal Osmenda (2012)
[CC BY 2.0], vía Wikimedia Commons




                       
Ubicación: Reims (región de Gran Este, Francia)
Fecha: 1211 – 1275
Estilo: Arte gótico
Tipo de edificación: religioso




En Reims coronaban a los reyes de Francia, donde bautizaron a Clodoveo

Reims fue la Durocortorum de los romanos. Donde hubo unas termas se construyó después una iglesia. Aquí se supone que se bautizó a Clodoveo, rey de los francos, y se consagró el emperador carolingio Ludovico Pío. Así que no es de extrañar que cuando Enrique I buscaba darse lustre, siendo como era en la práctica rey de un territorio diminuto (se le llamaba «rey de París») decidió que lo coronasen como rex designatus en Reims. Era el 14 de mayo de 1027. Le cogió gusto y acabó casándose allí, en 1051, con Ana de Kiev.

Así se instituyó una tradición que duró hasta el 28 de mayo de 1825, cuando coronaron aquí al último rey borbón de Francia, Carlos X. Sería también la última coronación.

Obviamente, ni Clodoveo ni Enrique I se coronaron literalmente en esta catedral, sino en la catedral carolingia que resultó destruida por un incendio el día de San Juan ante la Puerta Latina del año 1210. Fue entonces cuando Aubry de Humbert, arzobispo de Reims, decidió levantar una catedral nueva siguiendo el modelo de Chartres, pero perfeccionándolo.

Por lo tanto, aunque no es la primera catedral gótica de estilo clásico, sí que es el más acabado ejemplo del estilo. Tardó relativamente poco en construirse, entre el siglo XIII y el XV, y esto ha servido para que el estilo sea bastante homogéneo, sin pegotes. Se sabe el nombre de los arquitectos que fueron sucediéndose en la construcción: Jean de Orbais, Jean-le-Loup, Gaucher de Reims y Bernard de Soissons

Es una iglesia con planta de cruz latina y tres naves. La central, más alta que las laterales. Es un edificio un poco más largo que el de Chartres (138 metros de largo, frente a los 130 m de Chartres); la altura de ambas catedrales es más o menos la misma (38 m Reims, 37 m Chartres).
 
Planta de la catedral
Se señala la ubicación del laberinto

Los muros están ocupados por muchos vanos con vidrieras. Como no pueden sostener el peso de las bóvedas, los arquitectos góticos recurrían a arbotantes que cargaban con él. Aquí no se oculta el arbotante, sino que queda al aire, como si fuera un adorno más. 

Vidrieras y arbotantes son, junto al arco ojival, los elementos más reconocibles de la arquitectura gótica clásica.


La fachada occidental

Destaco la fachada occidental porque se la considera la más perfecta dentro de este estilo. En conjunto, transmite esa tendencia hacia lo alto, que se suele asociar a la espiritualidad.

Parece una fachada idéntica a otras que hemos visto: tres cuerpos, tres calles, tres grandes portadas que se corresponden con cada una de las tres naves. En cada una de las tres entradas, hay un tímpano enmarcado por arquivoltas, jambas a los lados, y un parteluz. Lo visto, ¿no?

Sin embargo, si nos fijamos bien, hay cosas muy particulares en esta iglesia. En vez de esculpir figuras o escenas en cada tímpano, le plantan un rosetón. Y luego, encima, le ponen un gablete. En ese gablete central se ve una Coronación de la Virgen
Escena de «La coronación de la Virgen», en el gablete central
Por Tony Bowden (2011)
[CC BY-SA 2.0], vía Wikimedia Commons
Y es que la portada central está dedicada sobre todo a María, la madre de Jesús, como es propio de una catedral dedicada a Nuestra Señora (Notre-Dame). Por ejemplo, hay una escena de la Visitación de la que hablaré luego.
 
Rosetón de la fachada
Por Fab5669 (2013)
[BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons

Un rosetón domina el centro de la fachada. Por encima, se alinean una serie de figuras en hornacinas. Y, a ambos lados, se alzan dos macizas torres que, al parecer, nunca se finalizaron.

El rosetón se ha construido utilizando un sistema llamado tracería de barras, que en Reims se utilizó primero en la parte del claristorio o del coro (no sé cual de las dos, porque lo he visto referido a ambas). En este tipo de tracería, las piezas de piedra son más pequeñas y tienen por dentro varillas de metal que une unas a otras. De esta manera se consiguen figuras más delicadas.

Anteriormente, en el gótico, como se puede ver por ejemplo en Chartres, se usaba la tracería geométrica o de placa, que necesitaba piezas pétreas más gruesas que conectaban a la pared o estaban integradas en los muros circundantes.

Gracias al sistema de barras se crearon figuras más curvadas y elegantes, lo que daría lugar a los intrincados dibujos del gótico flamígero, en época posterior. Además, técnicamente, suponía una mejora en dos sentidos: se manejaba mejor y resultaba más económico.



Las esculturas de las portadas

En la catedral de Reims es más evidente que nunca ese rasgo de la escultura medieval de estar al servicio de la arquitectura, especialmente en las grandes portadas. Proliferan las esculturas por todas partes, hasta el punto de que, quien las ha contado, dice que es la catedral gótica que más tiene, después de Chartres.
 
Portal central de la fachada occidental
Poudou99 (2013)
[CC BY-SA 4.0], vía Wikimedia Commons

Las esculturas lo inundan todo: el parteluz entre las puertas, el dintel, las jambas, las arquivoltas, y los gabletes. Suele decirse que es en Reims donde la escultura gótica alcanza su plena madurez, de una calidad irrepetible.

Estas figuras, sobre todo las de las jambas, no son rígidas, sino que se mueven, se relacionan unas con otras, los paños presentan unas características ondas o arrugas. Parece que van a cobrar vida, se miran y se relacionan entre ellas y con los fieles que acuden a la catedral.

He visto fechas diferentes para estas esculturas del pórtico central: entre 1220 y 1240 o hasta 1260. También es verdad que no resulta tan homogénea como, por ejemplo, Amiens: se nota en Reims la mano de diferentes artistas y estilo escultórico

Algo maravilloso que se puede ver aquí es esa dualidad del arte europeo occidental entre lo realista y expresivo (característico del centro del continente) y lo idealizado y armonioso (el clasicismo mediterráneo). Y es que prácticamente toda obra de arte de Europa occidental puedes clasificarla dentro de una de esas dos tendencias: lo que podrías considerar un clasicismo de raigambre helenística y un expresionismo más norteño. Pues bien, esta combinación de tendencias se ve también en la escultura gótica, y Reims no es una excepción.

Detalle del Ángel de la Sonrisa
Por Vassil (2007)
[Dominio público]
Vía Wikimedia Commons

         Tomemos, por ejemplo, la más famosa de las esculturas: el Ángel de la Sonrisa, que se ha datado del período 1236-1245. 

En realidad, hay más ángeles sonrientes en las portadas de Reims, pero este en particular fue bautizado así en la Primera Guerra Mundial. 

Aquí se ve ese naturalismo, un aire algo soñador, con una expresividad muy centroeuropea que se desarrollará en la escultura gótica posterior. Un ejemplo de esta tendencia centroeuropea lo vimos ya en la famosa Uta de Naumburgo, una de mis esculturas favoritas ever y coetánea de estas (1243-1249).

Vámonos ahora a ver otro ángel sonriente que, dos esculturas más acá, tiene una Visitación de la Virgen.

Este otro fragmento de la portada se data de 1230-1260. 

A la izquierda se ven dos ángeles. El de la izquierda de todo, un ángel sonriente muy centroeuropeo. 

Las dos figuras de la derecha constituyen una Visitación. En ellas, sobre todo la segunda por la derecha, se nota un clasicismo casi griego, en la pose, la expresión hierática, la armonía de los paños.
La Visitación, por Szeder László (2007)
[CC BY-SA 4.0], vía Wikimedia Commons

Interior


Como curiosidad, os contaré que hubo en su interior un laberinto, cuyo trazado sirvió de inspiración al emblema de los monumentos históricos franceses: seguro que lo habréis visto más de una vez al turistear por tierras gabachas. Lo destruyeron en 1779, porque al parecer a los canónigos de la catedral les molestaba el ruido de la gente que lo recorría. Ahora, a veces, montan espectáculos proyectándolo sobre el suelo.
Logo de los monumentos históricos de Francia
Por Rollet de Garcin (2017)
Dominio público


No es algo inusual. En muchas iglesias cristianas hay trazados laberintos, como se puede leer en este interesante artículo de Labolab. El elemento pagano que recuerda la historia del Minotauro se transforma en un símbolo cristiano del tortuoso caminar humano por este valle de lágrimas; también se interpreta como una forma simbólica de peregrinación a Jerusalén, considerada el centro del mundo. Tuvo particular auge en la época gótica, y se puede ver en iglesias desde Rávena hasta Cornualles. Es muy famoso el de la catedral de Chartres.

Como ya he dicho antes, Reims es un ejemplo de la fase clásica del gótico francés. Si en el siglo XII predominó el cisterciense, el XIII es la época clásica.
 
Interior de la catedral hacia la cabecera
Por Michal Osmenda (2012)
La más antigua de las catedrales de esta época es Chartres, a la que las demás (Reims, Amiens, Le Mans y Bourges) tomaron como modelo. Presentan ciertas características comunes, algunas ya mencionadas, como la planta o las tres naves, siendo la central más alta que las laterales. Además de eso, el crucero queda casi en el centro, a la girola la rodean una serie de capillas, un par de sólidas torres normandas flanquean la fachada principal, donde destacan tres portadas ornamentadas con estupendas esculturas. La diferente altura de las naves remarca la sensación de elevarse al cielo, aprovechándose los muros para abrir ventanales con vidrieras maravillosas.

He preferido traer esta por varias razones: es el modelo perfeccionado de catedral gótica, tiene una historia estrecha con la monarquía francesa (algo que le encanta a una monárquica como yo) y además tiene esas maravillosas esculturas que ejemplifican las dos tendencias del arte occidental.

Por su historia, la catedral de Reims es todo un símbolo de Francia, y por ello los alemanes, a mala baba, la atacaron en la Primera Guerra Mundial. El obús que lanzaron contra ella el 19 de septiembre de 1915 incendió la catedral y abatió al Ángel de la Sonrisa, que quedó partido en trozos. Se recogieron, se guardaron y la escultura se restauró después de la guerra; la repusieron en su lugar el 13 de febrero de 1926.

Como se ve, la catedral ha sobrevivido a guerras e incendios. La «Catedral de Notre-Dame, antigua abadía de Saint-Remi y Palacio de Tau, Reims» forman un lugar Patrimonio de la Humanidad, en la lista de la unesco desde 1991, y en su página web dice por qué

La notable aplicación de las nuevas técnicas arquitectónicas del siglo XIII y la armonía entre las esculturas y los elementos arquitectónicos ha hecho de la catedral Notre-Dame de Reims una obra maestra del arte gótico. La antigua abadía donde yacen los despojos mortales de Saint-Remi (440-533), el arzobispo que instituyó la unción sagrada de los reyes de Francia, ha conservado una hermosa nave del siglo XI. El palacio Tau, residencia de los arzobispos de Reims y escenario importante de la ceremonia de la unción real, fue reconstruido casi por completo en el siglo XVII.

Para saber más de esta edificación, como siempre, tenemos la Wikipedia, con un artículo que es de los suficientemente extensos. La escultura del ángel de la sonrisa también tiene entrada propia.

jueves, 16 de abril de 2020

#44 Trafalgar

El ejemplar baqueteado de mi casa
Alianza Edotiral, 6.ª ed. (1981)



Autor: Benito Pérez Galdós
Fecha de publicación: 1873

Este debería ser el año Galdós, pues hace justo un siglo que falleció Benito Pérez Galdós, uno de los novelistas más destacados en lengua española. 
Había nacido el año 1843 y, cuando tenía treinta años de edad, comenzó a escribir sus Episodios nacionales: cuarenta y seis novelitas cortas, agrupadas en series de diez, excepto la última, que quedó en seis.
Recorre con ellas prácticamente todo el siglo XIX español: el primer episodio es este Trafalgar (batalla que aconteció en 1805) y acaba con Cánovas (cuya acción se desarrolla entre 1874 y 1880).
Trafalgar es, como digo, el primer episodio. El protagonista es Gabriel de Araceli, al que conocemos como un chaval de clase humilde, huérfano, gaditano que hace su vida entre las chiquillería de La Caleta. 
Yo nací en Cádiz, y en el famoso barrio de la Viña, que no es hoy, ni menos era entonces, academia de buenas costumbres.
Entra al servicio de un marino retirado, su amo, un hombre que solo teme una cosa en la vida: a su formidable mujer.
De tal manera que tiene que huir a escondidas de ella para unirse a la armada combinada hispano-gala que acabará enfrentándose a la inglesa frente al cabo de Trafalgar.
Es un librito que he releído rápido. Complaciéndome, como de costumbre, por lo hábil que es Pérez Galdós a la hora de unir fondo y forma. Es mi segundo escritor favorito en lengua española, después de Cervantes. Me encanta la porque sabe ser ameno sin bajar el nivel de su lengua. Para mí no hay mayor placer que leer en un castellano tan hermoso sin llegar a usar un vocabulario complejo. Y que, al mismo tiempo, no se pierda en estilismos sino que lo que tenga que contarte despierte tu interés. Para que comprendáis lo que quiero decir: creo que Azorín es el que mejor sabe narrar en español de España, pero lo que te cuenta no importa nada, es bastante irrelevante.
Mi entusiasmo por Galdós es tal que he leído bastantes obras suyas, y este año me apetece ir releyendo sus Episodios nacionales. Como novelas históricas son fantásticas, porque –para mi gusto–hila bastante bien la parte histórica, los acontecimientos, los personajes reales de la historia española decimonónica, con lo folletinesco de la peripecia de los protagonistas de sus series.
Me parece que esa es la clave de la novela histórica: saber entrelazar bien la parte histórica y la de ficción, implicar en sucesos reales la existencia de personajes imaginarios. Los dos aspectos (lo que es real y lo que no) debe estar equilibrado y bien ligado.
Reconozco que mi serie favorita es la tercera, en la que hay una auténtica novela rosa que me encantaría ver en formato novela romántica actual. Fernando Calpena es un auténtico héroe, que sabe ir desde su apasionado aunque juvenil enamoramiento de Aura Negretti, hasta el amor real, lo que no le hace menos intenso, de Demetria Castro. Hay una escena en particular, en la que me imagino a Demetria mirando cómo se aleja Fernando… Y cómo él se vuelve a mirarla, sin entender muy bien por qué siente tristeza por la separación, sin saber reconocer bien sus auténticos sentimientos. Sin decir prácticamente nada, yo me monto todo su romance en la cabeza. Ains…
Pero no toca hablar de esa tercera serie, sino de Trafalgar. Pérez Galdós la redactó y publicó en un mes. Al parecer, don Benito acopiaba materiales antes de ponerse a escribir, imaginar y luego redactaba rápido. Este trabajo de investigación previo lo venía haciendo desde el verano de 1872, en su segunda visita estival a Santander.
Siempre me ha llamado la atención que este escritor, canario de nacimiento y madrileño de residencia, pasara los veranos –y también algún invierno– aquí. Tenía un escritor amigo, José María de Pereda, que no podría ser más opuesto: el canario era más bien reservado y taciturno, mientras que Pereda era más animoso (también es verdad que se ahogaba en un vaso de agua), el primero era progresista y el segundo conservador… Y sin embargo, se llevaban bien. Para mí ese es el auténtico modelo de convivencia: conservaban la amistad sin permitir que la ideología aplastase el afecto humano. Todo un ejemplo para esta época tan histérica de ofendiditos, en la que la gente incluso se rompe con sus familiares por temas políticos.
Al parecer Pérez Galdós se inspiró en Erckmann y Chatrian. He visto a esta serie como la mejor valorada. Mantiene un tono heroico, lo cual es muy coherente con el tema: la guerra de la independencia. En este primer episodio la monarquía hispánica aún está aliada con Napoleón, pero luego se narra la lucha contra el francés, durante la cual surge un ideal patriótico.
Enrique y Arturo Mélida:
Arenga de Churruca, ed. ilustrada (1882)
vía Wikimedia Commons

Pese a ese aire épico, no es un romántico idealista, sino realista. Quiere no solo representar grandes hechos históricos, sino también «el vivir, el sentir y hasta el respirar de las gentes», como dice en el Epílogo a la edición ilustrada de las dos primeras series (Madrid, 1885).
Una de las cosas que me gusta mucho de Pérez Galdós es la forma de retratar a las mujeres. A veces, sí, con trazos gruesos, pero eso mismo hace con algunos personajes masculinos. Incluso en un episodio tan bélico y masculino como es este de Trafalgar, aparecen mujeres: la resignada madre, la enamorada jovencita y esas dos mujeres tremendas, la dominante Francisca y la coqueta Flora quien «era una vieja que se la echaba de joven».
Le encuentro a Pérez Galdós esos toques de humor, de ironía sutil, que te arranca más de una sonrisa. Como cuando Francisca riñe a su marido:
Pueden ver la función desde la muralla de Cádiz; pero lo que es en los barquitos… Digo que no y que no, Alonso. En cuarenta años de casados no me has visto enojada (la veía todos los días); pero ahora te juro que si vas a la escuadra… haz cuenta de que Paquita no existe para ti.
Tolerancia frente a las debilidades humanas, protagonista coral y sentido del humor, ¡qué español me suena esto! Creo que es un rasgo que coincide con Cervantes, y posiblemente por eso ambos sean mis autores favoritos en mi propia lengua. Por ello mismo adoro películas como Plácido, que une estos rasgos.  
Como este libro es un clásico, tiene página en la Wikipedia. 

lunes, 13 de abril de 2020

#50 Crac de los Caballeros

Crac de los Caballeros
Obra derivada de Nev1 CC BY-2.0 (2011)




Para la edificación n.º 50 del resto del mundo quería algo especial, y aquí os lo traigo.
¡Es la primera lista de la que tengo hecha la mitad! Cuatro años después de empezar este blog.


Tipo de construcción: castillo
Época: 1142-1271
Lugar: distrito de Talkalaj (Siria)


Ahí estaba otra vez.
Baibars, el sultán de Egipto.

Hacía dos años que había venido y dejó pastar a sus animales por el campo. Entonces tuvo que volverse a Egipto por el desembarco de la Novena Cruzada, la de San Luis, que acabó como acabó.

Pero ahora, Baibars había vuelto.

El caballero hospitalario vio cómo una torre caía, víctima de una mina. Así se superaba el recinto exterior, esa línea de murallas y torres que había sido construida en ese mismo siglo, para duplicar la línea defensiva.

Se había convertido así en un castillo concéntrico. La fortificación se alzaba desafiante; la circundaba una doble línea de murallas, la interior y la exterior, con sus torres y sus estrechas aspilleras. Todo ello, en lo alto de un espolón montañoso en el desierto sirio.


Cuando los caballeros hospitalarios recibieron aquella fortificación corría el año 1142. Fue Raimundo II de Trípoli quien les entregó aquel bastión kurdo: de ahí le venía el nombre, «El fuerte de los kurdos». La Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén, dedicada al cuidado de los peregrinos, la transformó en un castillo medieval impresionante, de gruesos muros, literalmente inexpugnable.

Una fortificación europea, con sus arcos apuntados y sus bóvedas de crucería, en pleno Oriente Próximo, en las últimas estribaciones de lo que entonces se conocía como Yabal Bahra.
Sala de los caballeros, con arcos apuntados góticos
CC BY 3.0, vía Wikimedia Commons





Una y otra vez fue asaltada, sin éxito. Hasta Saladino, el victorioso, el misericordioso, el unificador del Islam, pasó de largo. Se dio cuenta de que no merecía la pena desgastarse intentando conquistarlo.

Poco a poco fueron cayendo en manos musulmanas los reinos cristianos de Levante, sin que las sucesivas cruzadas pudieran revivirlos. Solo quedaban ellos, los caballeros del Crac. Y San Juan de Acre. Este sultán, Baibars, acababa ahora de rebasar la línea de defensa exterior y se enfrentaba a la interior, aún más impresionante.

Esta construcción de piedra caliza queda en lo que actualmente es el sur de Siria, muy cerca de la frontera con el Líbano. Aprovecha un emplazamiento ideal para cualquier edificación defensiva: lo alto de una colina, en el extremo de una crestería.

Dominaba el camino entre Trípoli (que fue cristiana) y Homs (la antigua Emesa de los romanos, cuna del desquiciado Heliogábalo, que siempre permaneció musulmana). Tenía un fértil campo a su alrededor, del que los caballeros hospitalarios obtenían tributos.

La construcción que se conserva es un cumplido modelo de castillo medieval, con su doble recinto amurallado, gruesas paredes y diversos recursos para hacer muy fácil su defensa con un puñado de personas. Además de aprovechar las pendientes del terreno, por uno de los lados tiene un glacis, elemento de la arquitectura militar que consiste, según el DRAE, en un «declive desde el camino cubierto hacia el campo».
Vista del glacis. Las torres redondeadas son del siglo XIII
Berbard Gagnon [CC BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons



Matacanes, aspilleras, camino de ronda, incluso unos agujeros que les llaman asesinos, por los que un hombre podía tirar montones de proyectiles sobre un ejército que pasara por debajo.

¿Todos esos elementos típicos que te imaginas en un castillo europeo medieval...? ¡Ahí los tienes!

La capilla, con bóveda de cañón
Bgag [CC BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons


La entrada principal, que estaba en uno de los puntos más vulnerables de la construcción, se hizo en forma de zigzag, un recurso procedente de las construcciones bizantinas, que al obligar al enemigo a moverse de esa manera, dificultaba un ataque frontal.

Las torres más antiguas son cuadradas, pero las del recinto exterior, el del siglo XIII, son redondas, un diseño que supone una mayor dificultad a los atacantes.

El «Crac de los Caballeros y Qal’at Salah Al Din» [la Fortaleza de Saladino] son Patrimonio de la Humanidad desde el año 2006, y en su página web, la Unesco lo describe así:

Estas dos fortalezas son ejemplos sumamente significativos del intercambio de influencias culturales y de la evolución de la arquitectura militar en el Cercano Oriente en tiempos de las Cruzadas (siglos XI al XIII). El Crac de los Caballeros fue construido por la Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén entre 1142 y 1271. A finales del siglo XIII los mamelucos hicieron más obras en esta fortaleza, que es uno de los castillos de la época de las Cruzadas en mejor estado de conservación. Por su parte, el Castillo de Saladino (Qal’at Salah Al Din), aunque está parcialmente en ruinas, es otro ejemplo excepcional de este tipo de edificaciones militares, tanto en lo que se refiere a la calidad de su construcción como a la estratigrafía histórica subsistente. Esta última muestra los elementos bizantinos primigenios del siglo X, las transformaciones efectuadas por los francos a finales del siglo XII y las fortificaciones añadidas por la dinastía de los ayubidas (finales del siglo XII a mediados del XIII).

Actualmente se considera patrimonio de la humanidad en peligro. Durante la guerra civil siria, que empezó en 2011, la tomaron los rebeldes al gobierno, y este la recuperó. Homs ha sido uno de los centros de más encarnizada oposición al gobierno de Assad.

Lo peor de la guerra es, por supuesto, la tremenda pérdida de vidas humanas, casi un millón de muertos o mutilados y más de cuatro millones de desplazados…

Pero también se pierden o dañan las cosas que son patrimonio de todos, como este lugar. La guerra es el negocio más caro y destructivo. Se sigue evaluando su estado, lo que les ha servido para descubrir, por ejemplo, una cámara secreta el año pasado. Tienen que recuperarlo cuanto antes, pues el turismo atraído por este impresionante castillo medieval en pleno desierto es la principal riqueza de la zona… Cuando se recupere el turismo, y los viajes internacionales… si es que lo volvemos a ver alguna vez. Siria es un país lleno de historia y arqueología magnífica de todas las épocas de la historia.

Y, ¿consiguió al final el sultán mameluco Baibars tomar este lugar?

Nunca, nadie, jamás, lo tomó en batalla.
Es el castillo perfecto.
Cuenta la leyenda que, viéndose ante esas impresionantes murallas, paredes, torres, con unos defensores decididos a todo, Baibars recurrió al ingenio.
Hizo llegar a los sitiados una carta del maestre de su orden, que les ordenaba dejar en Crac e irse con él a San Juan de Acre. Ante una orden directa de su superior, los caballeros rindieron la plaza a Baibars quien, con honores, les entregó un salvoconducto para que pudieran llegar, sanos y salvos, a San Juan de Acre.
La carta era una falsificación.
Y Acre cayó veinte años después, en 1291.
La Orden del Hospital se instaló en Chipre y, luego, en Rodas.
Pero esa es ya otra historia.
Para saber más, como siempre, está el artículo en la Wikipedia, bastante completo

En You Tube tenemos este clip ruso, que nos trae Viajes Inusuales. Son imágenes tomadas por reporteros rusos a vista de dron, mostrando cómo quedó la ciudad y la fortaleza después de los combates. Así es como queda tu ciudad cuando la guerra le pasa por encima.

Más didáctico, el vídeo de Mundoescuela, que te cuenta en español la historia y las características de este castillo.

viernes, 10 de abril de 2020

#38 Monasterio de Sopochani

Vista lateral de la iglesia
Por Zlatnogrivasti Marmozet (2014)
[CC BY-SA 4.0], vía Wikimedia Commons




                       
Ubicación: Distrito de Raška (Serbia)
Fecha: 1259 – 1270
Estilo: Arte bizantino
Tipo de edificación: religioso




Un reino cristiano en los Balcanes

Cuando tienes un hermano que es obispo, casi que si quieres ser rey, pues no tienes más que pedírselo, y él te sube de categoría el dominio.

El arzobispo Sava (luego considerado santo por la iglesia ortodoxa) coronó rey a su hermano, el hasta entonces príncipe Esteban Nemanjić en 1217, al que por ello le pusieron el apodo de «primer coronado».

El hijo de este Esteban primer coronado, llamado Esteban Uroš I de Serbia, y que reinó desde 1243 hasta 1276 decidió que si esto iba a ser una dinastía como Dios manda, necesitaba un lugar donde enterrar a los Nemanjić.

Así surgió, cerca de la capital de aquel reino, Ras, el monasterio de Sopochani (Sopoćani), que se construyó entre el año 1259 y el 1270.

A mí me parece un tipo de edificio muy románico porque no hay más que verlo: un edificio macizo, más bien bajo, de escasos vanos, usando la piedra y el arco de medio punto. Sí, cuando en Europa occidental estaban ya elevándose las grandiosas catedrales góticas, en el corazón de los Balcanes, para enterramiento de la familia real serbia, se recurría a lo que era allí más clásico, el arco de medio punto, más propio del arte bizantino e incluso de la Italia de la época, donde el gótico tuvo escasa acogida.

La expansión del cristianismo por Europa del Este se llevó a cabo más por la iglesia ortodoxa, de manera que el estilo es más bien bizantino, recordando a cosas como San Vital de Rávena. Por ello en los Balcanes, y en Rusia, la arquitectura recuerda tanto a la influencia bizantina.

Destaca sobre todo por sus pinturas, extensos frescos en los que se representaban escenas religiosas, y también a personajes históricos de esta dinastía Nemanjić. Así que tú te vas de visita a Serbia, vas hacia el sur, y al final lo que te encuentras, en lo que era el núcleo primigenio del reino, esta cucada de iglesia con unos frescos maravillosos.
 
Detalle del fresco de la Dormición
Por Orjen (2013)
[CC-BY SA 3.0], vía Wikimedia Commons
Destaca sobre todo el que representa el Tránsito de la Virgen, que en la iglesia ortodoxa se llama más bien Dormición de la Virgen, pues según la idea cristiana no murió sino que se durmió y elevada al cielo en cuerpo y alma. Es un tipo de escena, o de advocación, muy frecuente en las iglesias del Este de Europa, encontrando iglesias dedicadas a la Dormición de la Virgen desde Grecia o Bulgaria hasta Rusia.

Este Esteban Uroš I de Serbia se casó con una princesa occidental, Helena de Anjou, cuyo origen no se sabe a ciencia cierta. En su vejez, se peleó un poquito con su hijo mayor, Dragutin, así que hizo heredero a su otro hijo, Esteban Uroš II Milutin, pero vamos, que el que al final acabó ganando fue Dragutin, que le derrotó cerca de Gacko. Esteban Uroš I abdicó y se retiró a Sopochani, donde murió en 1277. Allí se encuentra enterrado, junto con su mujer Helena de Anjou.

«Stari Ras y Sopoćani» son un lugar Patrimonio de la Humanidad, declarado por la unesco en el año 1979, y en su página web te la describe así: 

En los alrededores de la antigua ciudad de Ras, primera capital de Serbia, un conjunto impresionante de monumentos medievales formado por fortalezas, iglesias y monasterios, entre los que destaca el de Sopoćani, testimonio histórico excepcional de los contactos entre la civilización occidental y el mundo bizantino.


Para saber más de esta edificación, como siempre, tenemos la Wikipedia

martes, 7 de abril de 2020

#49 Templo del Sol en Konârak


Fotografiado por Subhrajyoti07 (2018)
CC BY-SA [wikicommons]




Tipo de construcción: templo
Época: Siglo XIII
Lugar: estado de Orisa (La India)

La leyenda de un mirón

La leyenda implica a Samba, un hijo de Krishná, un chaval joven que se burló del feo Nārada. Para vengarse, este le tentó para que acudiese a un recodo del río donde las mujeres se bañaban desnudas, despojadas de sus saris. Mientras se deleitaba con el espectáculo, apareció su padre y le castigó: eran sus mil y pico esposas, y no estaba bien que su propio hijo hiciera de voyeur.

Así que este muchacho, que cabe imaginárselo un príncipe guapo, joven y rico, recibió como maldición la lepra. Cuando el padre supo la verdad, que había sido engañado por Nārada, no pudo, pese a ser dios, hacer nada.

El muchacho peregrinó en busca de un dios más poderoso que su padre, y lo halló en Suria, dios del sol. Este sí que lo curó. En agradecimiento, le levantó un templo.

Por supuesto, eso es solo una leyenda. Pero cuando sales del entorno mediterráneo, es difícil encontrar datos históricos que te informen bien sobre cuándo y cómo se hicieron las obras de arte. En cambio, tenemos estas leyendas, que son en sí mismas, otra forma de arte, el narrativo.

El templo se atribuye al rey Narasinga Deva I de la dinastía ganga oriental, alrededor del año 1250.


Plano de lo que fue el templo, por Gérald Anfossi (2004)
La parte amarilla es la que se conserva hoy
CC BY-SA 3.0 [Wikimedia commons]
El templo no está entero, pues junto al cuerpo principal que hoy vemos (jagamohan), habría otra parte que sería como una torre (shikhara), hoy derruida.

Esto nos lleva a hablar un poco de la estructura básica de un templo hinduista, que podemos ver en la planta de este templo. Por un lado, tenemos una celda desnuda sobre la que se erigiría una especie de torre, llamada shikhara, y por otro lado, una sala sostenida por columnas, donde se congregan las personas, los peregrinos, para hacer sus rituales, llamada mandapa o jagamohan. Aquí la shikhara ha desaparecido y lo que se conserva es el jagamohan.

A su vez, esta estructura tiene tres partes
* bada, que sería la principal de esta estructura, la cella del santuario; 
* gandi, que sería la torre a escalonada y 
* mastaka, el capitel que se alza sobre el conjunto. 

Sus diferentes estratos o escalones le dan la apariencia de pagoda, y de hecho se le conoce como la pagoda negra que, junto a la pagoda blanca (templo de Jagannātha en Puri), orientarían a los navegantes por esta parte del océano Índico.

Este templo del sol está construido fingiendo ser un carro, y en algunos puntos se ven esculpidas ruedas. El pabellón de danza está hoy sin tejado.

Está orientado hacia el este, lugar del nacimiento del sol.
Escena erótica, fotografiada por balajijagadesh (2011)
[CC BY-SA 3.0] vía Wikimedia Commons
Orisa es estado famoso por sus templos y, de ellos, este de Konarak puede considerarse el más conocido, por la riqueza escultóricaRecubierto enteramente por esculturas, llama la atención, a ojos europeos, lo muy explícitas que son en su erotismo.

El «Templo del Sol, Konark» está incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1984, y en su página web lo describe de la siguiente manera:

Situado a orillas del golfo de Bengala y bañado por los rayos del sol naciente, el Templo del Sol es una representación monumental del carro del dios sol, Surya, con sus veinticuatro ruedas esculpidas con un sinfín motivos simbólicos y su tiro de seis caballos. Construido en el siglo XIII, este templo es uno de los más celebres santuarios brahmánicos de la India.
Como (casi) siempre, se puede saber más con la página de la Wikipedia

Por si queréis saber más, tiene un sitio web oficial

Documental sobre el Templo de Konark Sun - Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO

jueves, 2 de abril de 2020

#37 Catedral de Burgos


Fachada occidental o de Santa María
Por Zarateman (2009) [dominio público]
                        
Ubicación: Burgos (Castilla y León, España)
Fecha: 1221 – 1260 (fachada gótica clásica)
Estilo: Arte gótico
Tipo de edificación: religioso



Cuando la casa se queda pequeña, te haces otra más grande

Imagináoslo, una fila de viajeros cruzando los caminos de lo que hoy es España, y luego Francia, hasta llegar a Alemania. 

A la cabeza, Mauricio, un ambicioso obispo con buenas conexiones en la familia real, íntimo de la reina Berenguela, uno de los firmes apoyos para que la transición al reinado de su hijo Fernando fuera bien, y que no cayera presa del desorden de los nobles o de la depredación de su ambicioso ex, el rey Alfonso IX de León y padre del muchacho.

Hacía dos años que el chavalín era rey y parecía que la cosa estaba controlada. Con diecinueve años cumplidos (o diecisiete, las fuentes no se aclaran si nació en 1199 o 1201), tocaba casar a la criatura.

La cosa se decidió a principios del 1219. Solo que no era tan fácil encontrar novia en los reinos vecinos, ya que entonces las prohibiciones canónicas eran más extensas que ahora en el derecho canónico y haría falta dispensa para casar en León, Portugal o Aragón. Así que se decidió enlazar con la casa imperial de los Hohenstaufen.

No era el primer intento de matrimoniar con la casa imperial. La propia Berenguela se había comprometido con un hijo del emperador Federico Barbarroja, aunque al final este perdió interés en el enlace cuando creyó que Berenguela no iba a heredar el trono de Castilla. Aparte de ello, Berenguela era prima del emperador hasta 1215, Otón IV, pues sus madres eran hermanas, hijas de Enrique II de Inglaterra y Leonor de Aquitania.

Así que hacia tierras alemanas partió esta comitiva encabezada por el obispo Mauricio, con otros prelados como los abades de San Pedro de Arlanza y de Santa María de Rioseco o el prior general de la Orden del Hospital en España. En total, unas cincuenta personas con sus caballerías y una reata de acémilas cargadas de regalos de esos que se hacían y se hacen, para templar voluntades: telas, trajes, joyas y muebles, cabe pensar que combinando los estilos cristianos con los islámicos.

Partieron en abril de 1219, entrando en tierras galas por Guipúzcoa y marchando hasta el sur de lo que hoy es Alemania. Allí, la corte alemana se pasó la primavera y el verano de un sitio para otro, que si Ulm, que si Augsburgo, hasta una dieta se celebró en Núremberg, y detrás de ellos, los castellanos, a ver si cerraban el trato y se firmaban los contratos matrimoniales.

La novia escogida era una Hohenstaufen, llamada Isabel al nacer en 1205 y que tenía, entonces catorce años de edad. Hija de Felipe, duque de Suabia, era nieta, por parte de madre, del emperador bizantino Isaac II Ángelo. Educada en la cultivada corte de Federico II, era una mujer calificada por Rodrigo Ximénez de Rada como

Optima, pulchra, sapiens et pudica

O sea, bonísima, bella, sabia y modesta

Al final los imperiales se cansaron ya de marear la perdiz con los castellanos y en el mes de septiembre otorgaron los contratos y entregaron a la jovencita al cuidado del obispo Mauricio. La cual, por cierto, adoptó aquí el nombre de su hermana mayor Beatriz, la emperatriz del Sacro Imperio, muerta en 1212. Por eso aquí la conocemos como Beatriz de Suabia.

Venga, de vuelta a tierras hispanas, pero antes dando una vueltecita por París. Mauricio había estudiado en aquella universidad y, además de hacer turismo, tenía que hablar con la reina de Francia, que no es otra que Blanca de Castilla (sí, la misma de la que ya hablé al mencionar la Biblia de San Luis), hermana de Berenguela. Por aquella época todavía vivía su marido Luis VIII de Francia.

En este viaje por tierras francesas y alemanas, el obispo Mauricio tuvo oportunidad de sobra de conocer las nuevas catedrales que se estaban levantando en las ciudades, en estilo gótico que entonces era lo moderno.  No las llamarían así, claro. «Gótico» es el despectivo término con el que el Renacimiento italiano las (des)calificó, como signo de barbarie frente a la civilización romana. Se atribuye a Vasari esta denominación.

No fue hasta el mes de noviembre que la comitiva de prelados españoles, con la princesa imperial y unos cuantos caballeros y doncellas alemanes, hizo su entrada por Guipúzcoa. Fueron a Vitoria y de allí a Burgos.

A Fernando le armaron caballero, en fastuosa ceremonia celebrada, al parecer, en Las Huelgas, el 27 de noviembre. Todo por impresionar a los guiris. Tres días después, el 30 de noviembre, se celebró la boda en la antigua catedral románica, la iglesia de santa María que construyera Alfonso VI. Se amontonó tanta gente que se les quedó pequeña.

«A diebus antiquis, non fuit visa talis curia, in civitate burgensi», que decía la crónica. 

Era una boda de royals, me imagino que guapos, jóvenes, enjoyados y de ricos vestidos, como debe ser. ¿Cómo no iba todo quisque a atorar la iglesia?

Qué más quiere el ciego que ver, o un obispo que le hagan una catedral rumbosa. Así que Mauricio convenció al rey de que Burgos, ciudad brillante, plaza comercial que enlazaba con los puertos del norte, e importante punto en el Camino de Santiago, merecía algo más vistoso.

El 20 de julio de 1221, el rey Fernando III colocó la primera piedra de la catedral, bien acompañado por el obispo, la joven reina Beatriz, la reina madre Berenguela, el infante Alfonso, de diecinueve años, al parecer favorito de su hermano Fernando, más todos los pelotas y pisamoquetas de la época.

No se sabe quién fue el arquitecto que trazó esta catedral, pero es evidente la influencia francesa, habiéndose relacionado esta catedral, sobre todo, con las de Bourges y Reims, si bien sin tanta altura como ellas.

Tuvo añadidos en siglos posteriores, por lo que me voy a centrar en esta fachada de Santa María, que es la occidental, del rosetón para arriba. Los arcos de entrada son un pegote que le pusieron en el renacimiento.


Fachada de Santa María, por Zarateman (2008) [dominio público]

Tiene tres calles y tres cuerpos. Vamos a fijarnos en la calle central. En el segundo cuerpo encontramos un rosetón con una estrella de seis puntas en el centro: es la estrella de David, que se vincula a la realeza.

  Rosetón fotografiado por Zarateman [Dominio público]

Encima, en el tercer cuerpo, hay una galería formada por dos ventanales con maineles y tracería de tres óculos cuadrilobulados. Bajo ocho arquillos se alzan esculturas de los ocho primeros reyes de Castilla: de Fernando I a Fernando III.

 Galería y la parte de las torres que sí son del siglo XIII. De nuevo, gracias a Zarateman (2014)

A Juan de Colonia se deben, ya en el siglo XV, los remates tanto de este cuerpo central (una barandilla con arquillos apuntados) como de las torres (esos chapiteles piramidales).

Me centro en la fachada, porque es lo que toca mencionar ahora, al hilo de la arquitectura gótica. A lo largo de los siglos posteriores se fueron añadiendo y quitando cosas. Es una joya tan preciosa de nuestra arquitectura que pertenece, por sí misma –o sea, sin formar parte de ningún centro histórico–, al Patrimonio de la Humanidad.

Así lo declaró la unesco en el año 1984, y en su página web dice por qué: 

La construcción de la Catedral de Santa María de Burgos comenzó en el siglo XIII, al mismo tiempo que la de las grandes catedrales francesas de la región de París, y finalizó en los siglos XV y XVI. Su espléndida arquitectura y la colección excepcional de obras maestras que alberga –pinturas, sitiales del coro, retablos, tumbas y vidrieras– son un verdadero compendio de la historia del arte gótico.

¿Y qué fue de estos jovencísimos novios? Fernando III se consolidó como rey de Castilla. Al morir su padre, se hizo con el trono de León y quedaron así estos reinos unidos de forma ya definitiva. Esta unión aún se recuerda en el nombre de la comunidad autónoma: Castilla y León. Ojo, no decir nunca *Castilla-León, que les jode un huevo.

Con Fernando se dio otro gran salto adelante en la Reconquista, llegando hasta Córdoba y Sevilla. A él se le debe la conservación de la magnífica mezquita de Córdoba, reconvertida en Catedral. Fueron los padres de Alfonso, que conquistó el reino de Murcia pero a quien se recuerda hoy más por su labor literaria: no sólo lo que él estudió y escribió, sino también su promoción de las letras, incluida la famosa Escuela de traductores de Toledo.

Alfonso hizo a su madre protagonista de una de sus cantigas, en concreto la n.º 256:

El rey don Fernando ganó a Capilla (de los moros) y la resolvió con cristianos.
Ordenó a su esposa, la Reina Beatriz, que se quedara en Cuenca mientras atacaba a Capilla.
Cuando estaba en Cuenca, la reina se puso tan enferma que los habilidosos médicos de Montpellier predijeron que moriría.
Ella estaba embarazada y tenía fiebre muy alta.
La reina ordenó que trajeran una imagen de la Virgen.
Ella mantuvo que se recuperaría de su enfermedad tan pronto como hubiera visto la imagen, que estaba finamente hecha de metal.
Ella pidió que la imagen se llevara a un lado para poder besarle las manos y los pies.
Todo esto fue hecho, y la reina se recuperó de su enfermedad.

Esa vez sanaría, pero al final, en noviembre de 1235, después de dieciséis años de matrimonio, murió en la ciudad de Toro. Su cadáver es otro de esos que fue de un lado a otro. Primero la enterraron en Las Huelgas y luego su hijo Alfonso la llevo a Sevilla, en cuya catedral están sus restos desde 1278, junto a los de su esposo Fernando III.
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Para saber más de esta edificación, como siempre, tenemos la Wikipedia, con un artículo bien detallado

También podéis visitar su página web

Para una visita de unos cinco minutos, tenemos este episodio «Historia en Piedra: Ep. 5 La Catedral de Burgos» de la Universidad de Burgos en You Tube.




Como siempre, para quien haga planes de fin de semana, Burgos es un lugar estupendo.