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Autor: Fernand0(desde Flickr), retocada por Escarlati (2007) Via Wikimedia Commons |
Ubicación: catedral basílica de Nuestra Señora del Pilar (Zaragoza)
Fecha: 1509-1515/1518
Época: Arte gótico/renacentista
Autor: Damián Forment
Material: Alabastro / madera
«Zaragoza romana, mora y sobre todo cristiana»
Así reza el capítulo que Juan Eslava Galán dedica a Zaragoza en su libro «1000 sitios que ver en España al menos una vez en la vida». Y es que, si vas a Zaragoza, encontrarás restos desde la época romana, pues no hay que olvidar que fue fundada por Octavio Augusto (de ahí Caesar Augusta ➔ Cesaraugusta ⇒ Sarakusta ⇛ Zaragoza).
Fue basílica visigoda, luego mezquita y tras la Reconquista, de nuevo, iglesia. Por aquí pasaron todos los estilos. Dentro del inmenso envoltorio barroco, aún se encuentran restos de las encarnaciones anteriores, tanto de la antigua iglesia románica, como de la época gótica o, como el caso de la escultura de la que voy a hablar hoy, del tardo-gótico o primer renacimiento.
Eso se refleja en este retablo para el altar mayor, de la época de Fernando el Católico. Se encuentra enmarcada en el estilo renacentista, y procede del anterior templo gótico-mudéjar, no del barroco que se erige hoy.
Conserva tantos resabios góticos que hay quien la califica como gótico-renacentista.
Veréis, el renacimiento español era una cosa muy suya. A diferencia del renacimiento italiano, donde la mitología o los temas laicos se hicieron un hueco, el español siguió siendo sobre todo un arte religioso católico. Además, la influencia gótico-flamenca pesaba tanto, con su realismo, expresionismo, intensidad emocional, era tan del gusto hispano, que el italianismo, con sus bellezas ideales y expresiones hieráticas, no acababan de cuajar.
Algo de todo esto se nota en el retablo de Damián Forment (h. 1480-1540). Se estructura de una forma que sigue los modelos góticos, igual que evocan tiempos pasados esos santos bajo doseles calados o la decoración vegetal del guardapolvo. También es verdad que quien paga, exige, y al parecer, los comitentes le dijeron que tomara como ejemplo el retablo de la Seo.
Sin embargo, en la parte inferior, banco o predela, se permitió importar modelos italianizantes, figuras más propias del renacimiento y su búsqueda de la belleza ideal. La impresión de serenidad, la armonía compositiva, la sensación general de monumentalidad,… resultan enteramente renacentista. Yo diría que da la impresión de Renacimiento, conservando detalles góticos.
Este retablo además está confeccionado en alabastro, algo infrecuente en España, donde se seguía prefiriendo la madera, sobre todo para temas religiosos. Solo el guardapolvo, o marco que rodea al retablo, está tallado en madera.
Todo él debió estar policromado. Pero, con el paso de los siglos, la pintura se fue cayendo y no se restauraron los colores, por eso ahora tiene ese aspecto tan de escultura clásica. Ojo, que también griegos y romanos pintaban las esculturas, pero la pintura se cayó y por ese se tiene esa imagen grisácea o blanca de los clásicos escultóricos.

Aquí, el centro del retablo, fotografía de Wikimedia Commons, realizada por PMRMaeyaert (2010).
El retablo se divide verticalmente en tres partes, llamadas calles. En la central, que es esta que os pongo arriba, se representa la Asunción de la Virgen, con la Trinidad sobre ella: el óculo donde se exponía la sagrada forma, Dios Padre y la Paloma (o sea, el Espíritu Santo).
Las imágenes de los laterales representan la Presentación de Jesús en el Templo, a un lado, y la Natividad de María, al otro.

Detalle del banco o predela, fotografiado por Zarateman (2017)
En la parte inferior, banco o predela, se representan siete escenas, de estilo plenamente renacentista. Aquí podéis ver tres de ellas: la Adoración de los Reyes Magos, la Piedad (o Santo Entierro) y, finalmente, la Resurrección.
Este escultor (siempre se le ha tomado por valenciano, aunque hay quien, hoy en día, lo discute) es el principal del primer renacimiento en la Corona de Aragón, y uno de los más destacados de la España de la época. Esta es una de sus primeras obras. Trabajó también en la catedral de Huesca, y murió en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja).
Si he escogido esta obra para el día de hoy, 12 de octubre, fiesta nacional de España, con la Virgen del Pilar como patrona de la Hispanidad, es porque, para mí, Zaragoza es el corazón patriótico de España y la Hispanidad. La catedral primada es, obviamente, Toledo; y Oviedo tiene el regusto a Reconquista, a una lucha de siglos que nace de una entereza dura como los pedrolos de Picos de Europa. Luego tienes las magníficas catedrales del camino de Santiago, opulento arte medieval fertilizado con el tráfico de peregrinos. Y prefiero no extenderme sobre ese gélido homenaje al poder de la Iglesia que es la Almudena.
Pero Zaragoza es otra cosa, es la fortaleza frente al exterior. Sí, el Tajo será más largo, pero lo compartimos con otro país y, después de todo, el Ebro es más caudaloso.
Aquí los reyes de Aragón se coronaban, se resistió a los franceses y creo que no serán muchas las iglesias que guardan bombas en su interior. Aquí, se exponen las bombas arrojadas por los republicanos y que no estallaron. También estamos ante la iglesia barroca más grande de España, con sus once cúpulas y cuatro torres.
Como curiosidad, añado que la primera película que se rodó en España fue, precisamente, la salida de la misa del Pilar, en Zaragoza.
Para saber más, este artículo en ARTECREHA, luego está la Wikipedia y, por último, la visita que hizo a la basílica El auriga del Arte, y que ha sido una de las fuentes de este artículo. Aquí os dejo la primera de las partes que dedicó a la basílica-catedral:
La segunda parte ya la dedica a otras cosas, como por ejemplo la Santa Capilla, a su juicio, la más hermosa del templo, todo curva y movimiento siguiendo el modelo del barroco italiano y de planta de cruz griega pero con brazos curvos, con cúpula elíptica, una especie de templo dentro del gran templo. Pero eso, como se suele decir, es otra historia.
